ROJO EL COLOR DE LA VENGANZA CAPITULO 7

Cuando abrió los ojos, sonrió feliz al verla a su lado. Estaba aun más hermosa de lo que la recordaba. La amó de tal manera que no quedaran dudas de cuanto la había extrañado. Luego de besarle la frente con cariño, se levantó con mucho cuidado para no despertarla, y se dirigió al baño.

Mientras el agua de la ducha recorría su cuerpo, sonrió al recordar todo lo vivido en las últimas horas.

Cuando entraron a la casa, no le dio tiempo para hablar ni para nada más. No hacía falta, él solo quería desnudarla, tocarla, dibujar todas sus curvas, recorrerlas con la lengua, con las manos, con su propio cuerpo.

Mientras se besaban, Omer tocó sus pechos sobre la tela de la blusa, notó sus pezones ponerse duros, y la escuchó gemir ligeramente. Le quitó la blusa, el sujetador, y empezó a saborear sus pechos, mientras la llevaba a la cama.

La depositó sobre la cama, le quitó los pantalones, y las bragas. Comenzó a lamerle las piernas, acercándose cada vez más al lugar donde quería llegar. La atrajo hacía sí, para volver a disfrutar de sus pechos, tan perfectos, tan sensibles. Cada vez que lamía ligeramente su pezón, ella gemía.

Bajó una mano hasta su lugar secreto, enseguida notó que su clítoris estaba hinchado, y empapado. Apresuradamente se quitó la ropa, quedando desnudo.

Siempre había sido cuidadoso con su alimentación, y si a eso le sumaba el deporte, y el ejercicio que realizaba diariamente, tenía como resultado un cuerpo firme y musculoso. Al ver como ella lo observaba, levantó una ceja.

-¿Qué estás mirando? – le preguntó.

Ella respondí de inmediato

-Admirando lo apuesto, y extraordinario que eres.

 -Frívola. – le respondió él sonriendo.

-Bueno si no eres frívolo, demuéstralo dejando de sonreír así.

Y lo hizo, pero solo porque debía deslizarse por su cuerpo para meter su cabeza entre las piernas de ella.

Con su lengua acariciaba despacio el lugar íntimo de la mujer. Por momentos creía que todo era un sueño. Solo cuando la escuchaba gemir, y contonearse de placer, se convencía de que todo era una realidad.

Mientras la lamía, ahí abajo, y acariciaba sus pezones, las caderas de ella estaban en acción. De manera instintiva empezaban a moverse, y de repente, espasmos, y una explosión de placer… había logrado hacerla llegar al clímax, por primera vez esa tarde.

Siguieron besándose un buen rato, como si no pudieran despegarse, como si fuera una necesidad animal.

Defne lo sintió moverse en la cama, estaba despertando. Decidió mantener cerrados los ojos, e intentar pasar como si aun estuviera durmiendo.

Así, con los ojos cerrados, sintió como él le apartaba el cabello de la cara, y depositaba un beso en la frente, luego lo escuchó salir de la cama, e ir al baño.

Cuando escuchó el agua de la ducha correr, salió rápidamente de la cama, y se vistió.

Desesperada, escuchó que el agua de la ducha se detuvo, temerosa se quedó quieta, esperando, pero luego de unos segundos, volvió a escuchar el agua correr, y salió en silencio de la habitación, luego de la casa, y se subió al primer taxi que encontró.

No estaba en sus planes hacer el amor con Omer, eso fue algo que escapó de las manos, solo debía entrar a su casa, y permanecer allí por el tiempo suficiente para que todo resultara como lo había previsto.

Aquella mañana vio el auto de Omer cerca de su casa, y supo que era el momento propicio para echar a andar su plan.

-Llegó el momento. – dijo al teléfono cuando la señora Neriman contestó la llamada.

-¿Dónde?

-En el mismo lugar donde se reunión usted conmigo la primera vez.

-Perfecto. – dijo la mujer, y la llamada terminó.

Esperó hasta que un mensaje llegó a su teléfono, informándole que todo estaba listo.

-Abuela. – gritó

-¿Qué pasa niña.

-Voy a salir. – le informó a la anciana.

-¿Adónde vas?

-Voy a comprar los pasajes. Tengo que volver a mi ciudad.

-¿Por qué tan pronto?

-Porque me acaban de avisar que ocurrió un problema. Voy a viajar esta noche

– Que pena.

-Yo también lo lamento abuela.

-Entiendo. – dijo la mujer abrazándola. – mi hija ya tiene una vida, y yo soy feliz por eso.

Cuando salió de la casa, en todo momento supo que Omer iba detrás de ella, y sabía muy bien lo que tenía que hacer para cumplir con el plan que se había trasado.

Pero cuando estuvieron dentro de la casa de Omer, no supo que hacer, los recuerdos de los momentos juntos se apoderaron de ella, y la convirtieron en un manojo de nervios que la recorrían de pies a cabeza. Incluso su temperatura corporal cambió, sobre todo en las yemas de los dedos, en las que además sentía un cosquilleo recorrer cada dedo. Trataba de despejar la mente, pero sin previo aviso, Omer se adueñó de sus labios. La besaba una, y otra vez. El alma en ese momento se le escapaba, mientras lo hacía, y sentía como un calor recorría todo su cuerpo alterándole los sentidos.

Podía haberle dicho que parara, pero es que su cuerpo no deseaba que lo hiciera, no tenía claro hasta donde quería llegar con él, pero tampoco quería cortar esa magia que empezaba a resurgir después de los años.

Después de darle placer con su boca en su parte intima, él se incorporó frente a ella, y tiró de sus piernas hacia él, de un modo que nadie más había hecho, era como si en ese gesto le dejara claro quien dirigía a quien, y eso a ella le encantó.

La penetró con suavidad, al principio, tanteando el terreno, y reconociéndolo, una vez lo hubo recordado, subió poco a poco la intensidad de sus embestidas.

El placer se apoderó de los dos, y dejaron que sus sentidos fueran los únicos que rigieran los cuerpos.

Omer disfrutaba tanto como ella de aquel juego erótico, y se movía de formas distintas para darse cada vez más placer. Él intentaba acrecentar aquella deliciosa sensación, acariciando su clítoris.

-Me encantas. – le dijo él.

Y a ella le encantaba ver su cuerpo moviéndose con maestría regalándole aquellos momentos tan intensos. Él era suave, muy suave, y a ratos fuerte, muy fuerte

Le gustaba ver el brillo que dejaba el sudor en su cuerpo en movimiento, esa escena la excitaba mucho, verlo sudar, sentirlo concentrado en sus movimientos, saberlo dentro de ella. Continuaron dándose todo lo que eran capaces de dar.

Defne veía como el cielo se abría, cada vez que él le provocaba el punto G. Qué mejor manera de despertar los recuerdos, que sentirlos nuevamente en el presente.

-Ohhhh, sí. – decía ella entre gemidos

Deseaba que aquel instante se quedara congelado toda la vida, el placer que le daba Omer a pequeños sorbos, la estaban embriagando lentamente, y seguramente terminaría emborrachándose de él hasta caer al suelo.

El calor que seguía recorriendo sus cuerpos no les daban descanso. Esos movimientos circulares los condujo al éxtasis, trataron de contenerse un poco más, y seguir disfrutando de aquel vaivén, pero ya no pudieron retenerlo Él seguía provocándole más sensaciones, hasta que un inmenso orgasmo llegó justo a tiempo para ambos, lo que hizo que ambos cuerpos se estremecieran, y quedaran tendidos en la cama, hechos polvo.

En el taxi miró su teléfono, y vio que tenía muchos mensajes de la señora Neriman.

-Por favor deténgase aquí. – le pidió el taxista.

Cuando el auto se detuvo, y luego de pagarle al hombre, se bajó, e hizo una llamada.

-Por fin. – escucha la voz chillona de la mujer. – ¿Por qué tardaste tanto?

-No me fue fácil inventar una excusa creíble para salir de la casa de Omer. – mintió.

-Bueno, no importa. – respondió la mujer mayor.

-¿Para qué me llama?

-Quería informarte que todo salió tal como lo predijiste.

-¿Y eso significa que?

-Ya envié todo a los periodistas. Esta misma tarde saldrán las fotos del empresario Omer Iplikci besando a una desconocida.

¿Desconocida? Sonrió Defne con sarcasmo.

-Tu plan fue fantástico. – escucha que la mujer seguía diciendo.

-Ya verá, que una vez que Sezen vea las fotos en todas las redes sociales, no le quedará otra opción más que terminar su compromiso con Omer. No creo que soporte la humillación pública.

-Solo espero que a Omer no le cause muchos problemas.

-En todo caso, en la empresa tiene una muy buena relacionadora publica para que le solucione los problemas.

CONTINUARÁ

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