EL ROJO HILO DEL DESTINO CAPITULO 5

CAPITULO 5

 A la señora Emine le bastó ver la sonrisa en la cara de su hijo, para saber que todo le había ido bien, y si a eso le sumaba, ver como llevaba tomada de la mano a Defne, y ver cómo se miraban entre ellos, el cuadro estaba completo.

La pequeña Defne notó su presencia, y quitó su mano de la de Omer, pero él, volvió a tomarla, y con firmeza, comenzó a caminar de esa manera hacia el auto donde ella los esperaba.

-Madre. ¿Podemos llevar a Defne a su casa?

-Claro. – respondió ella.

La escena que siguió a aquella frase, fue la demostración de que todos los consejos que le dio a su hijo, sobre como tratar a una mujer, habían sido escuchados, y atendidos. Omer ayudó a Defne a entrar al auto, le acomodó el cinturón de seguridad, luego cerró la puerta con cuidado, para luego ir por del otro lado, y sentarse junto de ella.

-Podemos irnos, madre. – le anunció a continuación Omer.

La señora Emine hizo andar el auto.

Mientras iba con destino a la casa de la familia de Defne, pudo ver como los adolescentes, tomados de la mano, se miraban embelesados.

Inmediatamente que detuvo el auto afuera de la casa de la familia Topal, los niños se bajaron. Cuando ella llegó a su lado, le sorprendió ver que, al parecer, los adolescentes tenían su primer desacuerdo.

-No. Aquí no. – decía Defne mientras escondía su mano en la espalda.

-¿Pero, por qué no? – preguntaba Omer.

-Porque no quiero que mi familia lo sepa, aún.

-Eso no es porque…

-¿Qué sucede? – interrumpió ella.

-Defne no quiere que la lleve de la mano.

-¿Y eso tiene algo de malo?

-Pues sí. Los novios siempre andan tomados de las manos.

-Eso es verdad, pero para que eso suceda, deben estar los dos de acuerdo.

-¿Por qué no quieres que te tome de la mano? – volvió a preguntar Omer.

-Porque soy muy niña para tener novio. Mi padre ya me lo advirtió.

-Si quieres yo puedo hablar con él. – insistió Omer.

-Hijo. – dice la señora Emine. – Defne tiene que ser quien decida, cuando, y como decirles a sus padres lo que sucede entre ustedes.

-¿A usted no le molesta que Omer, y yo seamos novios? – le preguntó la pequeña.

-No. Por supuesto que no. Es más, es algo que esperaba desde que ustedes eran niños.

-Mis papás no opinan lo mismo. Mi padre me dijo claramente que no pensara en tener novio, de lo contrario, me iba a castigar.

-Bueno. Los padres decimos muchas cosas. – la tranquilizó la mujer. – Pero no creo que te castiguen por tener novio, menos aún, si es mi hijo.

-De todas formas, no quiero que sepan, aun, que tengo novio.

-Y Omer sabrá respetar tu decisión. ¿Cierto hijo?

-Si. Lo haré. – responde con pocas ganas. – Pero en mi casa, y en el colegio. ¿Si puedo caminar contigo tomados de la mano?

-Si. Por supuesto. – responde más tranquila Defne.

Luego de pasar a saludar a la familia Topal, Emine y su hijo se fueron a su casa.

-¿Estás feliz? – le preguntó la señora Emine mientras iban en auto de camino a la casa, escuchando a su hijo silbar una melodía.

-Si. – le responde Omer. – Y todo gracias a usted.

-¿A mí?

-Si, madre, usted me dio la idea, que me permitió darle seguridad a Defne, para que aceptara ser mi novia.

-Me alegro mucho, hijo mío.

Aquella noche, durante la cena, el tema principal, fue Omer, y su novia.

-Tienes que respetarla, y cuidarla mucho. – le aconsejó su padre.

-Lo sé. – respondió Omer muy ceremonioso. – Usted es un ejemplo para mí. Voy a tratar a Defne tal como usted trata a mi madre.

Emocionado, y orgulloso, el señor Ahmet, miró a su esposa, toma la mano que ella tenía sobre la mesa, y la besa.

El noviazgo de los adolescentes siguió adelante sin ningún tipo de problema, salvo por el hecho de que Defne aun lo mantenía en secreto para su familia.

Para la familia de ella, ellos seguían siendo solo amigos, por lo que no tenían problemas en que Defne siguiera yendo los fines de semana a la casa de la familia de Omer. Así como Omer podía ir a la casa de ellos algunos fines de semana.

-Ellos son muy convencionales. – le explicaba a Omer, cada vez que este insistía en que debía contarles la verdad a sus padres. – No lo van a entender. Dirán que somos muy jóvenes. Y tengo miedo que me prohíban estar contigo.

-¿Pero, por qué harían eso?

-Porque ya lo han dicho. Cuando tenga edad para casarme, serán ellos mismos quienes me busquen un esposo.

-No lo puedo creer. Esas tradiciones son muy anticuadas.

-Para ti, tal vez, o para tu familia, pero no para la mía.

Después de muchas de estas conversaciones, Omer se convenció de que era mejor mantener todo en secreto, por lo menos de la familia de Defne.

Pero, como nada hay escondido bajo el sol, que no haya de salir a la luz, su romance secreto fue descubierto por la familia de Defne. Su hermano Serdar fue el responsable de contarle a su padre que había visto como Omer llevaba de la mano a su hermana durante el recreo. Además, les dijo que los vio besarse debajo del árbol donde se iban a leer durante el tiempo de descanso.

Inmediatamente los padres de Defne se reunieron con los padres de Omer, y les exigieron que su hijo se mantuviera alejado de su hija.

-Lo que nos piden es muy cruel. Por favor no lo hagan. – les rogó la madre de Omer. – Ellos se quieren. No están haciendo nada malo. En el futuro pueden llegar a ser marido, y mujer.

-Como padres, tenemos todo el derecho de decidir que sucederá en el futuro de nuestra hija. La tradición nos dicta, que nosotros debemos elegir quien será su marido.

-Por favor, calmémonos. – añadió el señor Ahmet. – Si para ustedes es tan importante la tradición, podemos pactar que nuestros hijos se casen cuando tengan la edad suficiente.

-Ustedes no quieren entender.  Defne ya está prometida, y cuando cumpla 21 años, se casará con el hombre que hemos elegido para ella, y no será su hijo. – sentenció el hombre. Ese día, se quebró la amistad entre las familias.

La intransigencia de los padres de Defne, solo se igualaba al deseo de los jóvenes de permanecer juntos.

Pese a que los padres de ella, la sacaron del colegio, tanto Defne, como Omer se las ingeniaban para buscarse, verse a escondidas, y profesarse su amor.

– Cuando cumplas 18 años nos casaremos. – decía Omer. – Para ese entonces yo estaré trabajando en la empresa de mi familia, y podré mantenerte.

– ¿Y tus estudios? ¿Acaso olvidaste que querías ir a la universidad a estudiar diseño?

-Y lo haré, pero una vez que termines tus estudios. Primero iras a la universidad, y yo pagaré tus estudios, luego estudiaré yo, y juntos formaremos nuestra propia empresa.

-¿Y mis padres? ¿Mi familia? – preguntó ella afligida.

-Ellos entenderán con el tiempo, cuando vean que eres feliz conmigo.

-Espero que sea así.

-Lo será Defne, ya lo verás. Solo tenemos que esperar cinco años más. Solo eso.

Pero los adolescentes Defne, y Omer, aprendieron demasiado pronto, lo que significaba, que el hilo rojo del destino, se enredase. 

La noticia de que la familia Topal se mudaría a otra ciudad sacudió no solo a Omer, sino a toda su familia. Pese a que dejaron su orgullo de lado, e intentaron dialogar para llegar a un acuerdo por el bien de los adolescentes, la respuesta de los padres de Defne fue tajante, ellos querían alejar a su hija, de su Omer.

-Los odio, y nunca les perdonaré lo que están haciendo. – les gritó Defne cuando sus padres le dieron la noticia.

-No nos hables así – le gritó su madre, dándole una bofetada. – Somos tus padres, y sabemos lo que es mejor para ti.

-Amo a Omer. – les intentó explicar mientras sollozaba. -¿Cómo no lo pueden entender?

-Ve a hacer tus maletas. – le ordenó su padre.

– ¿Por qué?

-Esta noche te irás con tu abuela a la nueva ciudad.

-Pero, yo creí que…

-Nada. Acaso crees que no sabemos que te sigues viendo con ese niño.

-Omer, se llama Omer.

-Hija. – le dice su madre más calmada. – Solo tienes trece años. Omer, como quieres que lo llame, es un joven que pertenece a un mundo muy diferente al nuestro. Él tiene dinero, está acostumbrado a tomar lo que quiere. Y si algún día te falta el respeto, y te hace perder lo más valioso que tiene una mujer. ¿Cómo podremos entregarte a un hombre decente después de aquello?

-Omer me respeta. Nunca ha hecho nada malo conmigo.

-Suficiente. – grita el padre. -No necesitamos tu permiso para tomar decisiones. Ve a preparar tu maleta.

Aún llorando, Defne se fue a su habitación, pero en lugar de comenzar a preparar su maleta, abrió la ventana, y salió por ella, en busca de Omer.

Tal como habían acordado, lo encontró en el lugar de siempre. Apenas él la vio venir llorando, se levantó, y fue a su encuentro.

-¿Qué sucede? – le preguntó asustado.

-Mis padres me envían a otra ciudad.

-¿Cómo?

-Si, esta noche me voy con mi abuela.

-No puede ser.

-Pero, lo es. Me mandaron a hacer la maleta, pero yo vine hasta aquí, para que supieras que, si me voy, no es porque quiera hacerlo, es porque ellos me obligan.

-No. – dice Omer apartándola. -Yo no lo voy a permitir.

-¿Adonde vas? – pregunta ella.

-A hablar con tus padres. Ellos no nos pueden separar.

-No. No vayas. – ella se para frente a él impidiéndoles seguir caminando.

-Pero Defne.

Ella se secó las lágrimas, y luego de suspirar le dice.

-Podrán llevarme lejos, pero nunca me apartarán de ti. – le aseguró muy seria. – Cuando cumpla 18 años puedes ir a buscarme. Nos casaremos, y haremos realidad todos nuestros planes.

-¿Me esperarás? – le preguntó él.

-Cada día, hasta que cumpla la mayoría de edad.

-¿Y nos casaremos?

-Sí.

-¿Por qué esperar hasta ese día? Casémonos ahora.

-No podemos. Ambos somos menores de edad.

-Hagamos nuestra propia ceremonia. Así sabremos que nos perteneceremos para siempre.

-¿Cómo así?

Omer corta una rama del árbol donde ellos se reunían, y forma con ella dos anillos. Uno se lo pasa a Defne, y el otro se lo queda él.

-Defne Topal, con este anillo. – dice mirándola a los ojos mientras deslizaba el anillo por el dedo de ella. – te prometo que iré a buscarte en cinco años para hacer realidad nuestros sueños. No miraré a ninguna mujer como te miro a ti. Ninguna mujer será especial, ni ocupará tu lugar en mi corazón.

Luego fue el turno de ella.

-Con este anillo. – dice mientras desliza el anillo por el dedo de su amor. – Te prometo que contaré cada día, hasta que vengas por mí. Nadie ocupará tu lugar en mi corazón, ni en mi vida.  Te quiero Omer.

Luego se tira en los brazos de su amigo- novio.

-Te amo. – le dice él.

Finaliza besándola en los labios.

CONTINUARÁ

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