KORUMA EL GUARDAESPALDAS CAPITULO 6

Omer sonrió, y a continuación le dijo.

-He soñado tanto con este momento, que prometo hacerte el amor con mucha calma.

Luego se concentró en acariciar sus pechos, los besa con delicadeza, se mete primero un pezón en la boca, todo mientras sus ojos estaban fijos en los de ella, mirando lo que sus caricias le causaban, tras endurecerlo, se dedica a hacer lo mismo con el otro.

 Luego sus manos toman el lugar de su boca sobre sus pezones, mientras, se desliza hacia abajo recorriendo con su boca su vientre, llegando al monte de venus, y un poco más abajo.

El estómago de Defne se encogió al sentir el calor de su aliento en el centro de su deseo.

-Oh, sí – exclama ella – esto es maravilloso.

 Él la toma de las nalgas y deja el deseo de ella al nivel de su boca.

-Voy a saborearte – susurra – relájate y disfruta.

Y procede a cumplir su palabra. Su ávida lengua, deseosa, busca su centro del placer como un exquisito manjar, Defne no puede sino lanzar gemidos incontrolados una y otra vez, mientras Omer jugaba con su lengua en el ya inflamado clítoris de ella.

Luego Omer introduce los dedos en su sexo, asemejando el acto de la penetración, la lengua y el dedo llevan el mismo ritmo, y no se detienen hasta que la llevan al borde del clímax, y ella estalla de placer.

-Defne – le dice él, mientras se desliza por su cuerpo dándole pequeños besos y saboreándola con la lengua – no te miento, si te digo que, nunca había deseado tanto a una mujer como te deseo a ti, y prometo que esta noche te voy a hacer olvidar a todos los hombres con los que has hecho el amor – finalmente llega a sus excitados pezones y los toma con su boca.

-Omer…

-Te gusta, ¿verdad? -se rio él – esto es una maravilla. Desde la primera vez que te vi, supe que hacer el amor contigo iba a ser increíble, cumples todas mis expectativas princesita, y eso que esto recién comienza.

Omer sabía que debía esforzarse el doble, para hacer que ella disfrutara mucho más que en cualquier oportunidad anterior, deseaba con todo su corazón borrar a todos los hombres con los que ella hubiera hecho el amor antes que él.

Defne intentó concentrarse para analizar las palabras dichas por Omer, pero, al sentir de nuevo la lengua dentro de su boca y las caricias de sus dedos expertos, se sumergió de nuevo en el sendero de las sensaciones que acababa de descubrir.

-Eres tan bella – murmuró él, comenzando a darle besos suaves en el hombro, y  en la curva del cuello.

– Tienes la piel como el terciopelo, sabes a miel, y a sensualidad pura.

 Omer emitió un gemido mientras seguía con los labios el contorno delicado de su oreja, notó su temblor, y la oyó jadear cuando mordió el lóbulo suavemente, y después se lo lamió, al mismo tiempo le rodeó la cintura con los brazos para acercarla a su cuerpo, la besó, y le separó los labios para que se convirtiera en algo más profundo, necesitaba estar tan cerca de ella como fuera posible

Para Defne, no había nada en el mundo más que la reacción física de su cuerpo. Necesitaba satisfacer su deseo. Justo en ese momento, sintió los dedos de Omer explorándola en el lugar más íntimo de su cuerpo.

-Oh…

Era la primera vez en su vida que un hombre la tocaba de esta forma, pero no se resistió. Se apoderaron de ella una serie de sensaciones desconocidas, que la hicieron gritar de placer.

-¿Te gusta? – le ronroneó Omer al oído – ¿Te gusta?

-Me encanta – confesó ella – creo que… necesito que…

-Si quieres que me detenga, dilo ahora —le dijo – si sigo ya no podré detenerme.

-¿Parar? ni se te ocurra  – jadeó arqueando las caderas – oh Dios, te necesito tanto.

-¿Qué quieres princesa? – le dice él, separándole las piernas e introduciéndose en su cuerpo – ¿esto?

El tamaño y la potencia de su erección, hicieron que Defne se quedara sin respiración. Cuando él le pasó el brazo por debajo de las caderas y se introdujo hasta lo más profundo de su cuerpo, ella protestó.

Al instante, Omer se detuvo y la miró preocupado.

-¿Defne?, ¿te duele?

Ella no quiso moverse, sentía que, si lo hacía, le dolería más.

-No – mintió – ¿Por qué lo dices?

-Porque me estás clavando las uñas en los hombros, y me estás haciendo sangrar.

-Oh, perdón – se disculpó.

-No te disculpes, soy yo quien… bésame -le dijo, metiéndole los dedos entre el pelo – Bésame y todo irá bien, confía en mí.

Defne abrió la boca y comenzó a besarlo, él la besaba muy lentamente para excitarla, y consiguió que se derritiera contra él, y que ningún pensamiento coherente cruzara su mente.

Efectivamente, se olvidó del dolor porque su cuerpo estaba consumido por el placer. Omer volvió a penetrarla una y otra vez, arrancándole gemidos de placer.

La excitación recorría su cuerpo en oleadas, hasta que gritó su nombre, y se arqueó contra él, moviendo las caderas al ritmo que él había establecido.

Las sensaciones la desbordaban, sensaciones que no conocía, sensaciones que la hicieron llegar a un clímax que la dejó sin aire en los pulmones. Defne sintió que el mundo se paraba y estallaba en mil pedazos, y que todo su cuerpo se concentraba en la erección que tenía dentro.

Al poco tiempo, sintió cómo él aceleraba el ritmo de sus embestidas, y guiado por el orgasmo de ella, la seguía.

Defne estaba con los ojos cerrados, sintiendo el cuerpo de Omer unido al suyo, sorprendida y maravillada de lo que le había sucedido. Jamás hubiera imaginado que iba a ser así. Aquello era mucho más que algo físico. Se había producido una conexión impresionante, y una cercanía que no se podía expresar con palabras.

Tal vez, fuera aquella cercanía lo que más le había sorprendido, había comprendido por fin, ahora que sentía su cuerpo tembloroso bajo el de Omer, lo que era compartir de verdad, lo que era entregarse por completo a otra persona.

No se movió pues quería prolongar la perfección de aquel momento. Se quedó escuchando cómo él recobraba el ritmo respiratorio, mientras se sentía deseada y saciada, se preguntó ¿por qué había querido alejarse de ese hombre?

Omer se recostó sobre la espalda, y la atrajo hacia su costado, quedándose en silencio, mientras la acariciaba.

-No lo entiendo – comienza a decir

-¿Qué?

-Fue tu primera vez, ¿Por qué yo?

-No puedo responder eso, quizás fue que lo que sentí cuando te conocí no lo había sentido antes, la necesidad, el deseo de tocarte, de besarte, eso fue lo que te diferenció de los otros que lo intentaron.

-¿Así que hubieron otros que lo intentaron?

-Si.

-Y ¿de los demás, igual huiste?

-No, con ellos no lo necesité, porque no sentía el deseo de hacer el amor, ya te dije que contigo todo fue diferente

-Es diferente porque me perteneces, y yo te pertenezco, fue así desde el momento que nos encontramos.

-Puede ser – le dice ella

Omer la sostuvo a su lado en silencio, turbado por la intensidad de los sentimientos, se había equivocado con ella, la creí una mujer libertina, capaz de entregarse a cualquier hombre, incluso al hacer el amor la trató como si tuviera tanta experiencia como él, pero la princesita le dio una gran lección.

– ¿Por qué no te quedas aquí mientras te traigo algo para comer?, debes tener apetito.

-La verdad es que, si la tengo -dijo

-Me lo imagino, no comiste en todo el día, solo dame unos minutos y vuelvo enseguida.

Para cuando Omer volvió con la comida, se encontró a Defne profundamente dormida, dejó la bandeja en el piso, se acostó a su lado, la abrazó, apagó la luz y se durmió.

Para cuando abrió los ojos, el sol estaba alto en el horizonte, con la mano comenzó a buscar a Defne, como lo había hecho más de una vez durante la noche, pero esta vez no la encontró.

Abrió los ojos al mismo tiempo que se sentaba en la cama.

-Maldición – dijo – como me pude quedar dormido.

Luego salta de la cama, toma su pantalón y se lo pone mientras corre hacia el exterior de la casa.

-¿Adonde vas? – escucha que le dice ella, cuando iba a abrir la puerta que daba al exterior.

-Yo… creí que…- Defne estaba de pie en la puerta que separaba la cocina de la sala.

-¿Que me había ido?

-Yo… si… lo siento – dice avergonzado.

-¿Por qué me iba a escapar, si la razón de querer huir, era que no sucediera lo que ya pasó?

-¿Eso significa – dice él mientras sonríe y se acerca a ella – que ya no te vas a ir?

-Eso creo…

-Y ¿Qué tengo que hacer para que estés completamente segura?

-No lo sé… lo dejo a tu imaginación.

-Oh, no me digas eso, que he pasado muchas noches imaginando todo lo que quiero hacer contigo.

– ¿Me lo vas a decir?, o ¿me lo vas a demostrar?

-Princesa, te lo voy a decir, y te lo voy a demostrar.

CONTINUARÁ

12 comentarios sobre “KORUMA EL GUARDAESPALDAS CAPITULO 6

  1. Gyönyörü iràs Marta🥰.a szerelmük beteljesedett még ha nem is mondtàk meg egymàsnak.A vàgy és a beteljesedése leiràsa szuper.Köszönöm😘vàrom a folytatàst

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