MIENTRAS DORMÍAS CAPITULO 5

-Dios, que no sea un sueño, por favor – dice Omer luego de dejar de besarla, sin separarse de ella, manteniendo aun los ojos cerrados.

-No, – le responde Defne – no es un sueño

Solo entonces él se aparta un poco de ella, abre los ojos y la mira nuevamente, suelta un gran suspiro.

-Me da miedo preguntar – le dice acariciándole el rostro – pero necesito saber… ¿estás aquí por mí?

-Claro que vine por ti – le susurró ella – vine a decirte que estoy enamorada de ti, y que no quiero una vida sin ti.

Omer sonríe.

Nunca pensó volver a verla y mucho menos que Defne fuera a ser tan directa, pero sus palabras lo llenaron de felicidad.

-Vine por ti – le dice ella con sinceridad

-Ven, – él la toma de la mano y la guía hasta el departamento.

– ¿Quieres algo de beber? – pregunta Omer una vez que estaban en el departamento – no sé qué decir, estoy tan feliz, no puedo creer que estés aquí conmigo.

Ella le acaricia el rostro y sonríe.

-Yo también estoy feliz y emocionada de verte por fin – luego camina por el lugar.

Necesitaba tiempo para encontrar la manera de plantearle el tema de su compromiso.

– Tienes una hermosa vista desde aquí.

-Si, es la razón por la que arriendo este lugar.

-¿A dónde vas que estás tan elegante? – le pregunta enseguida, mirándolo directamente a los ojos.

Sabía que era muy directa, pero también sabía que no le quedaba mucho tiempo, la ceremonia del compromiso era en más o menos tres horas más.

-Yo…- comienza a decir dubitativo – creo que debo confesarte algo – la lleva hasta el sillón, y la sienta, luego él hace lo mismo.

-Lo primero que necesito que sepas es que te amo, nunca he dejado de amarte y creo que nunca podré hacerlo.

-Lo dices como si fuera un castigo

-Castigo ha sido el tiempo que he estado sin ti, si, ya sé que es mi culpa, que soy el responsable por no haber entendido todo y no haberme quedado contigo, perdóname, porque dejé que mi orgullo fuera más importante que tu amor, no sabes cómo me he arrepentido todo este tiempo, mi vida no tiene sentido sin ti…

-Yo siento lo mismo

-Lejos de ti me siento perdido, tú me conviertes en una mejor persona, soy una mejor versión de mí mismo, tú me tranquilizas y renuncio a todos mis malos hábitos, ¿entiendes lo que trato de decirte.

-Si lo entiendo, por eso debo preguntarte, ¿te vas a comprometer con esa mujer, ahora que vine por ti?

-¿Lo sabes? – la mira sorprendido

-Por supuesto que lo sé, por eso estoy aquí, me amas tanto como para romper ese compromiso.

-Defne, te amo más que a mi vida.

– Si me amas tanto, ¿Cómo puedes estar a horas de comprometerte en matrimonio con otra mujer?

– Porque no tenía razones para no hacerlo – le dice él tomándole las manos – por favor déjame que te lo explique.

-Te escucho.

-Eda es una buena amiga, cuando dejé Estambul y llegué aquí, ella me apoyó en los momentos más difíciles, cierta noche, ella tenía una presentación de ballet y sufrió una lesión mientras bailaba, insistí en llevarla al hospital, esa noche yo había bebido, me insistieron que en mi condición no debía manejar, pero no escuché, de igual manera la subí al auto, camino al hospital perdí el control del auto y como consecuencia del accidente, ella no puede volver a bailar, Eda se deprimió mucho, tanto así que, se estaba dejando morir.

Omer se detuvo.

-No sé cómo, pero ella confundió mi preocupación, creyó que yo sentía algo más que amistad, eso le dio el impulso que necesitaba, y volvió a tener deseos de vivir, y quiso volver a la rehabilitación. Un día, sus padres hablaron conmigo y me pidieron que llevara nuestra relación un paso más allá, luego de mucho pensar, me dije que, ya que mi vida no tenía sentido, le daría sentido a la vida de mi amiga.

-Y ¿no te has puesto a pensar que el remedio es peor que la enfermedad?, el amor no se puede fingir Omer.

-No pensé, en ese momento solo actué.

-Y ¿ahora?, ¿Qué harás ahora?

-Me preguntas si me quedo con ella o te prefiero a ti.

-Por supuesto.

-Siempre serás tú, no tengo ni siquiera que pensarlo.

-¿Iras a la ceremonia?

-Tengo que ir, y terminar con esto, ¿te quedaras conmigo cierto?

-Siempre – le responde Defne

Omer se acercó a ella, lo suficiente como para que pudiera notar el calor de su cuerpo.

–Esto es una locura –comentó él, mirándola fijamente.

–¿El qué?

Omer respiró hondo, y le acarició la mejilla con el dorso de la mano.

–Estar aquí contigo…

-Te he extrañado – le dice ella

-Y yo a ti, como jamás creí que sería, aunque puedo verte, tocarte, y escucharte, aun no puedo creer que no seas una alucinación.

Ella miró su boca, entornó los ojos y se inclinó hacia él.

-Bésame, así sabrás que no soy una alucinación

Obedientemente inclinó la cabeza y se detuvo a muy poca distancia de su boca, ella acortó la distancia y colocó los labios sobre los de él.

Al oír que Omer gemía suavemente, se le aceleró el corazón, y permitió que él tomara el mando de aquel beso.

Él, la besó como si se le fuera la vida en ello, introdujo la lengua en su boca y exploró su interior, le acarició la nuca y entrelazó los dedos en su cabello, y continuó besándola hasta que despertó en ella el deseo. Aquello era lo que llevaba anhelando todo este tiempo.

A Omer se le oscurecieron aún más los ojos. Acercó el cuerpo al de ella y no ocultó su miembro erecto.

El deseo se apoderó de Defne, notaba sus senos presionando contra la tela de su blusa y los pezones turgentes. Anhelaba que él la acariciara.

Él, jugueteaba con su lengua de manera íntima. Era un beso de deseo, de frustración, de anhelos que no podían esperar para saciarse.

Omer continuó besándola, mientras le abría la blusa para dejar sus senos al descubierto, ella comenzó a temblar al sentir que la acariciaba con delicadeza. Era maravilloso sentir como él acariciaba el pezón por sobre el brasier con el dedo pulgar.

Pero eso no era suficiente, su cuerpo deseaba más. Más contacto, más fricción, más calor provocado por la excitación sexual. Ella presionó el cuerpo contra el de Omer, disfrutando de la sensación de sentir su miembro erecto, porque ella había provocado que estuviera así.

-Dios, te he extrañado tanto, esto era mi sueño de cada noche – dijo él.

Como respuesta a su confesión, ella se acercó más a él y recorrió los labios con su lengua, estremeciéndose al oír que él gemía. ¿Cómo había sobrevivido tanto tiempo sin esa sensación mágica?

Las caricias de Omer siempre hacían que necesitara más.

Él retiró la boca y comentó:

–Así no, aquí no.

Pero ella no quería romper el contacto.

–Hacer el amor bajo las estrellas es un sueño para mí – le dice ella

Antes de que pudiera decir nada más, él la tomó, y la deslizó contra su cuerpo para dejarla recostada en el sillón y la besó, explorando su boca con delicadeza y ardor al mismo tiempo.

Ella le abrió la camisa para poder acariciarle la piel desnuda, jugo con sus pezones y acarició su vientre musculoso, que indicaba que era un hombre que practicaba ejercicio.

-Creo que ya no necesitarás esta ropa – le dice ella

Él le obedeció y se deshizo de la camisa, luego hizo lo mismo con la blusa y el brasier de ella, pero en lugar de desnudarla del todo, él comenzó a quitarse la ropa sin dejar de mirarla. Cuando ya solo le quedaban los bóxeres negros, le quitó el pantalon.

Ella le dio un vuelco en el corazón al ver cómo contemplaba sus senos, luego se los acarició con cuidado, jugueteando con sus pezones, antes de acariciárselos con la boca. Era una tortura que provocó que se excitara todavía más.

Él retiró la boca de sus senos, y se arrodilló frente a ella, antes de continuar besándola en el vientre. Defne respiró hondo, y apoyó las manos sobre sus hombros.

Contuvo la respiración, mientras él le sacaba la braguita. El calor de su aliento contra la piel provocó que se estremeciera.

Omer colocó la boca sobre su sexo con delicadeza y ella sintió que le temblaban las piernas. Él comenzó a acariciarla con la lengua, y la sensación fue tan poderosa que Defne se retiró, pero él la sujetó por las caderas con firmeza.

Defne lo miró mientras él acariciaba su cuerpo. Sus caricias eran tan tiernas, luego continuó acariciándole con la lengua sobre el centro de su feminidad. La tensión era cada vez mayor, hasta que finalmente se convirtió en un orgasmo que se apoderó de ella por completo, provocando que perdiera la noción del tiempo y de la realidad.

Omer la besó de nuevo en el vientre, las costillas, los senos… Después se incorporó y la abrazó, besándola en la boca una vez más, de forma apasionada.

A Defne, el hecho de percibir el sabor de su propio cuerpo en los labios y la lengua de Omer, le resultó tremendamente erótico.

Luego fue su turno, le sujetó el miembro y se lo acarició con los dedos de arriba abajo. Participar en aquel encuentro sexual la hacía sentir poderosa. Omer comenzó a gemir. Era ella la que provocaba aquellos gemidos. Era ella a quien deseaba. La que lo excitaba y lo llevaba al límite del control.

Él le retiró la mano y se recostó sobre ella, apoyando el peso sobre los codos para no aplastarla.

–¿Estás cómoda?

–Sí – le respondió.

Omer le acarició el rostro

La coreografía de sus cuerpos alineándose para el encuentro era simple y compleja al mismo tiempo. Era como aprenderse los pasos de un baile, una pierna por aquí, otra por allí, los senos presionados contra su torso, sus brazos rodeando el cuerpo de Omer para aferrarse a él.

Él la penetró despacio, ella lo recibió en su cuerpo con pequeños gemidos. Él comenzó a moverse rítmicamente y ella se estremeció. La fricción de sus sexos despertó sus terminaciones nerviosas y activó los músculos que habían estado inactivos.

Omer colocó la mano entre sus cuerpos y buscó el centro de su feminidad. Las caricias de sus dedos le provocaron sensaciones indescriptibles. Ella comenzó a temblar y a gemir con fuerza y perdió la capacidad de pensar. Estaba en medio del clímax, y con los ojos cerrados, vio miles de estrellas.

Después, se dio cuenta de que Omer se movía cada vez más rápido, hasta que llegó al orgasmo. Ella percibió cada instante a través de las finas y sensibles paredes de su cuerpo. En un momento dado, él la penetró con fuerza y gimió de manera primitiva, provocando que sintiera un temblor en el vientre, como las ondas de la brisa suave sobre la superficie de un lago.

Defne permaneció entre sus brazos acariciándole la espalda, mientras él recuperaba el ritmo de la respiración. Era incapaz de encontrar las palabras para explicar lo que su cuerpo acababa de experimentar. Se sentía como si hubiera vuelto a nacer. Como si se sintiera viva otra vez.

-Si, hacer el amor bajo las estrellas es maravilloso -le dijo

Omer se rio de sus palabras.

-Donde haga el amor contigo es maravilloso – le respondió y la besó.

Claro que sí, ella lo transformaba todo, con ella todo lugar era maravilloso, ahora ese sillón ya no seria el lugar donde él se recostaba ebrio a pensar en ella, en lo que pudo ser y no fue, para terminar llorándola.

CONTINUARÁ

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