
-Eres tan hermosa – dijo, con voz grave
Por sus ojos ella se sentía hermosa. Le temblaban las manos al desabrocharle la camisa, la emoción de ver su cuerpo descubriéndose ante ella era indescriptible, se pasó un minuto contemplando su ancho y hermoso pecho. Luego deslizó por él los dedos, moviéndose con dulzura, sintiendo cómo los músculos se tensaban bajo sus manos impacientes.
Él esbozó la maliciosa y seductora sonrisa que encendía en ella hogueras de pasión.
-Ahora me toca a mí – murmuró él y tiró de los extremos de la cinta que cerraba el vestido, luego le bajó los tirantes
-Este vestido me gusta mucho, pero creo que lo debes usar solo para mí.
-Eso depende de si está noche me haces sentir que te lo mereces.
Omer se rio, trazando el escote abierto del vestido con la lengua, y tiró de él para quitárselo, tomó sus senos en las manos, observó los pezones erguidos antes de besarlos.
Ella respiraba con dificultad, sorprendida y excitada al mismo tiempo. Se movía, arqueándose para recibir sus deliciosos besos.
Omer la miró, y lo que vio en sus ojos solo sirvió para que quisiera amarla aún más despacio, para llevar a cabo con mayor precisión el plan de su exquisita y placentera tortura. Emplearía toda la noche y parte de la mañana si le hacía falta.
-Si te voy a alquilar, debo mirar y tocar primero yo, ¿no crees? -dijo ella, metiendo los dedos en la cintura de su pantalón.
Defne con ayuda de Omer, le quitó los pantalones, dejándolo solo en bóxer y su evidente erección.
-Mmm – dice ella – a la vista y al tacto todo me gusta.
Luego ella lo besó en las piernas, en el estómago y en el pecho, igual que había hecho él. Cuando fue a descender hacia el vientre, él pensó que, si ella seguía haciendo aquello, acabaría muriendo de placer.
-Si sigues haciendo eso, no podré aguantar mucho, y esta noche quiero que sea perfecta.
-La noche ya es perfecta.
Él sonrió, con la sonrisa de un hombre al que le concedieran por fin el regalo que siempre había deseado, para completar, ella lo besó en la boca era el beso más dulce que jamás había experimentado.
La dulzura se convirtió en ansia y el ansia en fuego, Omer se agachó para besarla en el cuello y ella gimió, echándole los brazos al cuello.
-Te deseo
-Cariño yo te deseo aún más
Se quitó los boxer y ella se lo comió con la mirada, era magnífico, su piel brillaba, era como un Donatello de bronce… excepto por su erección, que era…
Algo debía reflejarse en su mirada, porque a pesar de la pasión que ardía en su interior, él sonrió.
-¿Te gusta lo que ves?
-Mucho – fue su respuesta.
-Es todo tuyo – le dice
Luego la besó en el cuello, acariciándole la espalda con deliciosas manos.
Al sentir ella la presión de su sexo entre sus piernas, la recorrió una oleada de placer y buscó acomodarlo en su vientre ya húmedo.
Omer se detuvo, con la respiración entrecortada.
-¿Defne
Ella levantó la mirada. Los ojos de Omer eran como anillos plateados alrededor de círculos de fuego negro.
-Será mejor que me desees como yo te deseo a ti, porque a partir, de ahora no hay vuelta atrás. – terminó de decir él
Defne, sumergida en la pasión, tardó un minuto en comprender lo que él le decía. Sentía un deseo más allá de todo lo razonable y lo único que podía hacer era rodearlo con sus piernas y besarlo, y besarlo, y besarlo apasionadamente.
Los besos se fueron volviendo más apasionados, sus caricias más osadas, recorriendo su cuerpo, ella se balanceó entre sus brazos, incapaz de estar quieta, incapaz de evitar que su cuerpo siguiese el ritmo que él le marcaba.
Omer bajó con los labios por su garganta y ella arqueó la espalda. Él le acarició un pecho con la mano y sintió calor entre las piernas.
–Te he echado de menos.
–Omer–gimió ella, incapaz de decir nada más.
–Cierra los ojos y disfruta.
Y ella lo hizo
–Eres tan suave como recordaba.
Ella asintió, lo oyó tomar aire y notó cómo subía con las manos hasta las rodillas y más allá. Luego le separó los muslos y la acarició.
–¿Continúo?
–Sí, sí.
No había nada que ella desease más.
Él se echó a reír, y le separó todavía más las piernas. Luego inclinó la cabeza y la acarició con la lengua.
Con los ojos firmemente cerrados, disfrutaba de la lengua de Omer friccionando su clítoris, mientras ella movía cuidadosamente las caderas al compás que él le imponía, y fue recompensada con una oleada de placer tan delicioso que se quedó sin aliento, anhelando más.
El orgasmo llegó muy pronto y la sacudió con fuerza
Omer le dio tiempo para recuperarse, tenía a Defne entre sus manos y quería hacerla disfrutar. Quería estar seguro de que jamás olvidaría aquella noche de pasión.
Luego subió hasta su boca y bebió de sus labios una y otra vez mientras la acariciaba, ella respiraba con dificultad y de vez en cuando emitía algún gemido que lo estaba enloqueciendo.
–Ya, Omer –le imploró ella– Te necesito
–Aquí me tienes.
Lo decía en todos los sentidos.
Sintió que se perdía en una impotente mezcla de nervios y anticipación al notar la palpable, dura y ardiente evidencia de la excitación de Omer contra su vientre.
Entonces, él empezó a acariciarla con su lengua y a mordisquear sus pezones hasta que la hizo retorcerse y perderse en un mundo de maravillosas sensaciones antes de que él buscara con la mano la deslizante humedad que rezumaba entre sus muslos.
Cuando sintió cómo acariciaba con un dedo la parte más sensible de su cuerpo, un prolongado gemido escapó de su garganta. La intensidad del placer fue creciendo hasta dejarla sin aliento.
-Omer… -jadeó, y ni siquiera sabía lo que quería decir, solo que su deseo era casi insoportable, y que el exquisito dolor que la consumía se estaba convirtiendo en una tortura.
Los ojos de Omer parecían un incendio cuando se apartó un momento, luego hundió las manos bajo las caderas de Defne y la penetró de un suave y experto empujón.
Los dos se mecieron al mismo ritmo, dulcemente, ella se estremeció, siendo recorrida por un escalofrío de emoción y de fuego. Arqueó las caderas para facilitarle la entrada y lo rodeó con las piernas.
Él se movía contra ella y ella podía sentir el dulce sudor que se deslizaba entre sus cuerpos. La estaba llevando al límite y ya podía sentir el elusivo pulso que surgía de las profundidades de su interior. Empujó contra él y fue catapultada a las llanuras del olvido, a la culminación de los sentidos.
-Omer- gritó, aferrándose a él.
-Cariño – murmuró él como respuesta y siguió empujando, una y otra vez, hasta derrumbarse.
Se quedó inmóvil sobre ella un buen rato, aferrados el uno al otro como si tuvieran miedo a escapar, y al cabo de unos minutos, él se separó de ella y se apoyó en un codo.
-Ahora hablemos del precio – dijo.
-Muy bien, te escucho
– Quiero lo mismo de la vez anterior – dijo él, acostándose de espaldas y arrastrándola a ella sobre sí – quiero dormir abrazado a ti, y despertar de esa misma forma
Defne sonrió y se acomodó entre sus brazos.
-Será todo un placer – dijo – pero quiero el pagar en cuotas, ¿puedes ser?
Él se inclinó sobre ella y la besó lujuriosamente.
-En todas las que quieras – dijo él, al cabo de unos segundos.
-Hecho – responde ella.
CONTINUARÁ.

Madre mía Martha, con cuántas deudas vas a dejar a Defne, jaaaa, me encanta veo que tiene que pedir un préstamo. Muchas gracias Martha 😊 😘
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Imàdom😍Gyönyörüen irod le szerelmük beteljesedését❤️Defnének sokat kell törlesztenie úgy sejtem🥰🥰
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