TE ALQUILO CAPITULO 3

CAPITULO 3

-No sabes cómo lo siento – dijo enseguida avergonzada

Sin poder creer lo que acababa de salir de sus labios, y estando segura de que su cara estaba tan roja como su pelo se disculpó.

-Buenas noches – dice y se gira para abrir la puerta.

Con un tono que intentaba aparentar que estaba relajado Omer le dijo.

-Espera

Ella se gira, y él tomó la cabeza de ella entre sus manos, y la levantó hacia la suya hasta que sus labios quedaron a escasos milímetros.

-Aún no he contestado a tu pregunta, la respuesta es, si, me alquilo, pero luego hablamos del precio.

Un instante después, Defne estaba entre los brazos de Omer, que la besaba suavemente en la boca, notó que un estremecimiento le recorría todo el cuerpo, que el estómago se le hacía un nudo, que las piernas se le volvían gelatina, y que todos sus sentidos se inflamaban al máximo voltaje.

Se le encendió una alarma en el cerebro, se sintió incapaz de ofrecer la más mínima resistencia, visto lo cual, él decidió pasar a la ofensiva, y su beso se volvió repentina e intensamente apasionado.

Omer, al sentir el cuerpo de ella abandonado a sus brazos, notó que se le intensificaba el fuego y la pasión, y sus labios exigieron una respuesta más feroz por parte de ella.

Totalmente perdida y con la cabeza en otra dimensión, ella respondió con un ardor y una fogosidad similar a la de él, que hizo que Omer la tomara en sus brazos, la llevara a su habitación, y empezara a quitarle el vestido y los zapatos.

Después, le quitó las horquillas del pelo una a una, y dejó caer su melena roja y sedosa sobre sus hombros. Luego, deslizó sus manos por sus caderas hasta que sus braguitas cayeron al suelo, y finalmente, las dirigió hacia su espalda para desabrocharle el sujetador.

Ardiendo de impaciencia, ella le hubiera ayudado, pero le temblaban demasiado las manos.

Le bajó suavemente los tirantes, y terminó de quitarle el sujetador. Nada más hacerlo, se dispuso a admirar sus preciosos pechos de rosados pezones

Repentinamente, se sintió avergonzada y estúpida de verse allí de pie desnuda.

-Por favor – suplicó temblorosa mirando al suelo – no me mires así.

-¿Así?, ¿cómo?, como a la mujer con la que quiero hacer el amor toda la noche, apasionadamente, y explorar su precioso cuerpo, y volverla loca de placer. Quiero acariciarte entera, tu cintura, tus caderas, tus muslos, adentrarme en tus espacios más recónditos y dulces y…

Oírle decir todo aquello despertó en ella, todo lo más profundamente erótico en su corazón.

-Quiero esconder mi cara entre tus pechos, y tomar con mis labios esos pezones – continuó mientras empezaba a acariciarla y besarla.

Notar sus labios, su lengua adentrándose en su boca, y todas las sensaciones que sus besos y sus caricias levantaban en ella, le hizo olvidar todo, la pasión se apoderó por completo de ella.

Omer la tomó en sus brazos y la llevó a la cama, donde la recostó y ella cerró los ojos, pero fue un error pensó, porque cuando él comenzó a recorrer su cuerpo con la lengua, las sensaciones se hicieron más intensas, y le hizo alcanzar un nivel de deseo desconocido hasta entonces para ella, la cual llegó a niveles peligrosos, mientras su lengua se detuvo para deleitarse con su parte más íntima.

Lanzó una serie de quejidos de puro placer y éxtasis, hasta que alcanzó el primer orgasmo, no solo de la noche, sino de toda su vida.

Él se retiró un momento para quitarse la ropa, y ya desnudo, volvió a la cama a continuar llevándola a una cumbre de goce tal que sólo podía terminar de una manera.

Ella, entre jadeos y susurros, le suplicó:

-Espero por favor…, por favor…

-¿De verdad quieres que hagamos el amor?

-Sí…pero tengo que decirte algo

-¿Estas segura de que quieres hablar?

-Sí, esta es mi primera vez.

-¿Cómo? – pregunta él deteniendo sus caricias

-Lo que escuchaste

-Pero… no lo entiendo, ¿Cómo?, ¿Por qué…?

-No me pidas que te lo explique ahora, luego si quieres, solo quería que lo supieras…

-Gracias – le dice él, y comenzó a besarla.

Eran unos besos tan deliciosos… Era un amante muy hábil. Sabía exactamente cómo hacerla disfrutar, gemir y jadear, incluso suplicar, simplemente concentrándose en su boca.

Las sensaciones se apoderaron de ella. Todas las terminaciones nerviosas que poseía temblaban y querían mucho más.

Sentirlo encima de ella, notar su peso, su cuerpo, su olor, su calor, su virilidad, la llevó a la locura, pero fue sentir su miembro en la entrada de su cuerpo la hizo soltar un grito de placer mezclado con temor.

Mientras él intentaba abrirse camino al interior de ella, Defne lanzó un grito, y sólo pudo abrazarse a él como si su vida entera dependiera de eso.

Omer se había quedado totalmente quieto cuando ella había lanzado el grito. Luego había empezado a moverse suavemente, besándola, acariciándola, volviendo a encender en ella la llama de un ardor y una pasión que ella nunca pensó que pudiera alcanzar.

Su forma de hacer el amor, conteniéndose, esperando, resultó ser la de un amante generoso que ponía el placer de su pareja por delante del suyo propio, que estaba dispuesto a dar más que a recibir.

A la vez que apasionado, fue tierno y cariñoso, haciéndole saber en todo momento lo atractiva, dulce, y femenina, que la encontraba, y lo mucho que le gustaba.

Comenzó a besarle el cuello, luego se centró en la boca y le deslizó la lengua entre los labios, moviendo ligeramente las caderas y sintiendo cómo él se alojaba aún más profundamente.

En ese momento, algo pareció acabar con su paciencia, porque le tomó la cabeza con una mano y le colocó la otra en la parte inferior de la espalda y comenzó a moverse con fuerza. La pasión se reflejaba en sus ojos oscuros. Sus músculos se tensaban con el esfuerzo.

Ella sintió que se desataba también. Su interior comenzó a contraerse y a licuarse y, de repente, experimentó una ola de placer que le aceleró la respiración. Comenzó a jadear, a gemir e incluso a suplicar. No le importó, tomó los hombros de Omer y se aferró a ellos.

Los envites de él eran cada vez más fuertes, más profundos, más rápidos. De repente, la ola estalló dentro de ella en mil pedazos, gritó, pero esta vez de gozo, entre temblores, una y otra vez, mientras el placer se adueñaba por completo de ella.

Omer le sujetó el rostro y la besó con fuerza y fiereza mientras se hundía más profundamente dentro de ella y alcanzaba también el clímax.

Durante un tiempo, el único sonido que reinó en la habitación fue el de sus respiraciones, al principio altas y entrecortadas y luego cada vez más bajas a medida que se iban tranquilizando.

Cuando sus cuerpos se relajaron, y su corazón dejó de latir a toda velocidad, en lugar de darse media vuelta como ella hubiera imaginado, fueron sus manos y su lengua las que empezaron a conducirla a un nuevo viaje al éxtasis.

Cada vez que ella pensaba que ya no podía sentir más ardor, él descubría nuevas maneras de llevarla aún más lejos. Finalmente, se tendió junto a ella, y la abrazó.

Y ella se quedó dormida casi instantáneamente.

Cuando se despertó, todo estaba en el más absoluto silencio, y sólo se oía el relajado respirar de Omer. Seguía abrazada a él, y así permaneció inmóvil, casi sin respirar, por miedo a despertarlo.

Su cuerpo seguía allí, adormilado y feliz, pero su mente, más despierta que nunca, y repleta de un mundo de intensas sensaciones, recordó todo lo que había pasado aquella noche.

Aunque él la había colmado de placer, ella se sentía enfadada consigo misma, avergonzada de cómo se había comportado.

¿Cómo podía haberse entregado a un hombre que no la amaba?

Se había sentido empujada por una fuerza que había resultado ser más fuerte que ella.

Era casi como si él se hubiera apoderado de ella, de su cuerpo y de su alma, mientras habían hecho el amor.

Pero las dudas y las inseguridades comenzaron a llenar su mente, ¿si hubiera sido otro?, ¿si no habría sucedido de esta manera?

Se dio cuenta de que su deseo de formar un hogar y vivir felices para siempre, comenzaban a salir a flote desde el lugar donde ella lo había mantenido oculto.

Pero ahora, después de haberse acostado con él, después de haber probado las mieles, se preguntó, ¿cómo sería sentirse amada por él?, y lo más importante ¿cómo iba a ser capaz de verlo todos los días?, no, definitivamente no estaba preparada para eso, menos para despertar a su lado luego de la noche de pasión intensa que habían compartido, no, tenía que escaparse de allí, y a toda velocidad. Antes de que él se despertara.

CONTINUARÁ

7 comentarios sobre “TE ALQUILO CAPITULO 3

  1. Nincsenek rá szavak ahogy le tudod irni a szeretkezésüket.❤️Nagyon várom a folytatást .Kíváncsi vagyok Defne el menekül?Köszönöm hogy ilyen szép történeteket irsz a mi örök szerelmes párunkról Defnéről és Ömerről🥰😍

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  2. Szinte magam előtt látom a szeretkezésüket. Ez a szenvedély, ez az érzékiség, ahogy leírod, egyszerűen imádom. Várom a folytatást. Köszönöm Marta.

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