
Érase una vez, así comenzaban las historias de cuento de hadas, y hermosas princesas, que su madre les contaba a ella, y a su hermano cuando eran pequeños.
Historias de princesas encantadas, a las que los príncipes rescataban de las garras de los dragones, ogros o brujas, historias que siempre terminaban con un, vivieron felices por siempre.
Ada, pensó una vez, que había encontrado a su príncipe azul, lo amó, y se entregó con todo su corazón, tal como las princesas en los cuentos de hadas.
Pero la realidad no era como en los cuentos, porque en la vida real, los príncipes se transformaban en ogros, o en su caso, en estafadores… pero esta noche no pensaría en eso.
Esta noche tenía otro propósito, esta noche elegiría a quien le daría lo que más deseaba en el mundo… un hijo.
Desde que su hermano se casó y se mudó a la ciudad donde vivía la familia de su esposa, había querido hacerse una nueva vida para sí misma y, tal vez un día, tener un hijo. Tras encontrar la estabilidad económica gracias a la venta de sus esculturas, había decidido que había llegado el momento adecuado, ya que los años no pasaban en vano, ni para ella ni para sus óvulos.
La experiencia con su ex novio había sido suficiente para que se olvidara, de querer tener un hombre con el cual compartir la maternidad, por lo que, decidió recurrir a una clínica, y que le fertilizaran un óvulo con el esperma de un donante y se lo implantaran. A menos que su situación económica cambiara drásticamente, aquella podría ser su última oportunidad.
En la mañana de ese día, se realizó la fertilización, en la clínica le aseguraron que nadie sabría quien era el donante, pero como Ada era una mujer que no confiaba en nada o en nadie, tomó la decisión de buscar un hombre real que le hiciera una donación de espermios, a si nunca, ni ella misma sabría quien en realidad sería el padre de su hijo.
Luego de pasar una hora arreglándose frente al espejo, y revisar que su cabello estuviera debidamente peinado, que su maquillaje sea tan glamuroso como lo amerita la noche y que el vestido fuera lo suficientemente osado, que gritara quiero sexo, sonrió sarcásticamente.
Lo primero que pensó al entrar al club, es que, no era la única que tenía en su frente el letrero, quiero sexo, porque si pensaba que su vestido era osado, el de algunas mujeres no dejaba nada a la imaginación.
Caminó a la barra y pidió una bebida, tenia claro que está noche no podía beber nada con alcohol.
– ¿Qué tal? – escuchó decir a su lado
-Bien y ¿tú? – fue su respuesta
-Mejor ahora que te veo
No, definitivamente él no podía ser el hombre elegido, por lo que luego de que el barman le entregara la copa, se alejó.
Iba caminando por la mitad de la pista de baile, sorteando las parejas que estaban moviéndose al compás de la música, cuando lo vio.
-Si, él si – se dijo con una leve sonrisa.
Era un hombre de algo más de 30 años, más o menos como de su edad, moreno, guapo, muy guapo, y tenía ese algo, que le daría a su hijo ser único…
Lo malo de su elección es que no era la única que lo quería esa noche, pero sin duda sería quien lo consiguiera.
Como no tenia tiempo para perder, prefirió ir directo al grano, caminó hasta donde estaba el hombre, se puso frente a él y le dijo.
-¿Quieres venir conmigo?, tengo una habitación esperando por nosotros.
Él pareció sorprendido, miró la mano que ella tenía extendida, y luego de sonreírle, aceptó la invitación.
Ella, sin dudar ni un minuto y sabiendo que esta era la única razón por la que estaba en el lugar, lo sacó del bar.
Cuando se volvió con una sonrisa en los labios, sintió que algo le atenazaba el corazón, se dijo que el sexo no significaba nada, no era una promesa, ni un futuro ni un cuento de hadas. El sexo solo era… sexo y la manera de cumplir su sueño
Apretó el botón del ascensor y esperaron. Solo tardaron un segundo en abrirse las puertas, en cuanto lo hicieron, el hombre entró en el ascensor tirando de ella y aplastándola entre la pared y él, besándola como si le fuera la vida en ello.
-¿Cómo supiste que quería hacer esto contigo? – le dijo cuando se separó
Ada no respondió, que pensara lo que quisiera, al fin y al cabo, fue ella quien lo eligió a él.
Se cerraron las puertas y el ascensor comenzó a moverse, pero apenas eran consciente de ello.
–Es un vestido precioso… – le susurró mientras trazaba con un dedo su profundo escote.
Se quedó sin respiración, esperando lo que iba a hacer después.
–Pero no tanto como tú. Y, ahora mismo, necesito verte – le bajó con fuerza la cremallera.
–Ten cuidado o vas a romper la tela –le recordó ella.
–No me importa. Si tengo que hacerlo, te lo arrancaré a la fuerza…pero te compensaré y te podrás comprar todos los vestidos que quieras
-No te equivoques, no quiero tu dinero, solo quiero algo de ti, y es sexo.
Mientras hablaba bajó la parte superior del vestido, dejando al descubierto un sujetador de delicado encaje que apenas cubría sus pechos, dejó que él tomara uno de ellos en su mano y comenzó a acariciar el pezón con el pulgar.
–¿Me deseas? –le preguntó él.
–Sí –contestó.
–¿Estás húmeda? –le dijo mientras tomaba con la otra mano su cadera.
Ella se limitó a asentir.
Se desabrochó el sujetador y lo dejó caer al suelo del ascensor. Él la miró, bajó la cabeza y comenzó a lamer sus pechos. Sintió un placer profundo e instantáneo, que se concentró entre sus piernas.
Sentía que se derretía, el deseo y la necesidad la controlaban.
Ignoró lo que le decía su sentido común, no había tiempo para pensar que, el hombre que la besaba no era el hombre de sus sueños, tampoco era su caballero de brillante armadura, o su príncipe.
Pero había algo en ese hombre, algo que nunca había visto, pero que le gustaba.
Subió las manos hasta la cabeza del desconocido, jugando con su pelo mientras él seguía besando sus pechos. De repente, fue consciente de que el ascensor seguía subiendo.
–Dale al botón de parada –le dijo ella sin aliento.
–¿Qué? –preguntó él levantando la cabeza.
Tenía las mejillas sonrojadas y estaba despeinado. El corazón le dio un vuelco, era el hombre más atractivo del mundo, estaba así, fuera de control y dominado por el deseo… por ella
–El ascensor –le aclaró ella.
El hombre dijo algo entre dientes y se dio la vuelta para golpear el botón rojo del panel.
Gruñó mientras sacaba el móvil del bolsillo.
–Un segundo.
–¿Qué haces? ¿Te vas a poner a enviar mensajes ahora? Vio que pulsaba distintos botones en su móvil.
–No exactamente –repuso mientras le mostraba la pantalla del teléfono. Era un vídeo de ellos dos. Y de sus pechos.
Se quedó sin habla.
–Estaba deshabilitando la cámara de seguridad. Porque no querrás protagonizar una película de este tipo, ¿no?
–No, claro que no.
–No te preocupes, acabo de eliminar el vídeo de los últimos minutos. Es una de las ventajas de ser el dueño de una empresa de tecnología. Tengo una aplicación en el teléfono que me permite ver todas las cámaras de seguridad de cualquier lugar y controlar esas cámaras como acabo de hacer.
–¿Ya habías utilizado este truco antes? –le preguntó ella.
–No, no lo había hecho nunca – y la besó de nuevo
Y ella se olvidó de inmediato de qué habían estado hablando. Lo olvidó todo menos las sensaciones que le producían sus besos y caricias.
–Más tarde, lo haré mejor –le susurró él mientras besaba su garganta–. Saborearé cada centímetro de ti y me tomaré el tiempo necesario para disfrutar, quitarte la ropa lentamente, mirar estas curvas tan hermosas… Pero ahora no puedo, ahora solo puedo pensar en estar dentro de ti.
Empezó a levantar la larga falda de su vestido.
–Quítate las braguitas –le pidió.
Ella obedeció, y él le subió el vestido y se estremeció al sentir una de sus manos en la cadera. La aplastaba entre su cuerpo y la pared del ascensor y se quedó sin aliento cuando deslizó su otra mano entre los dos para acariciar su clítoris. Sintió unas oleadas de placer que eran cada vez más fuertes e intensas. Se sentía perdida entre sus manos.
–Era verdad –susurró él –. Me deseas.
–Sí… –repuso ella.
–Dímelo.
–Te deseo.
–Repítelo.
–Te deseo.
Él se separó unos centímetros para quitarse los pantalones y la ropa interior. Solo lo suficiente para liberar su erección y poder hundirse dentro en ella.
Fue increíble sentirlo, había olvidado lo imponente que era un miembro masculino. Dejó caer la cabeza hacia atrás contra la pared del ascensor. El placer que estaba sintiendo era inmenso.
No pudieron hablar más. Solo se oía el sonido de su respiración entrecortada.
El hombre fue moviéndose cada vez con más intensidad y rapidez dentro de ella, agarraba sus caderas con fuerza mientras la sostenía contra la pared.
Bajó entonces la cabeza y capturó uno de sus pezones entre los labios. No pudo ahogar un gemido de placer, pero no le importaba. No se avergonzaba de nada.
Pero en esos instantes, estaba elevándola a las cotas más altas del placer. Y ella tenía miedo de caer, no sabía lo que había al otro lado de esa cima, pero tenía claro que algo iba a pasar, que algo iba a cambiar. De eso no tenía ninguna duda.
Y entonces la miró con sus ojos oscuros, bajó la cabeza y siguió moviéndose dentro de ella hasta llegar a lo más alto, hasta verse perdida en un abismo de placer al que el desconocido la siguió.
La sujetaba con sus fuertes brazos. Estaba sudando y respiraba con dificultad, casi podía oír los latidos de su corazón.
Esperaron unos minutos, luego él la ayudó a ponerse el vestido, pero las bragas y el brasier se los guardó en el bolsillo del pantalón, luego sacó nuevamente el móvil, y volvió a pulsar los botones, luego echó a andar el ascensor.
– ¿Cuál es el piso?
– ¿Qué? – dice ella
-El piso y el numero de la habitación.
-Quinto piso, habitación 357
Se abrieron las puertas del ascensor, y él la llevó tomada de la mano, esperó a que ella abriera la puerta y la levantó en brazos.
– ¿Dónde está la cama?
Ella se ríe
-Ahí – le indica y el hombre la lleva hasta la habitación y la deja sobre la cama, para luego comenzar a desnudarse.
CONTINUARÁ

Kedves Marta ez is nagyon gyönyörü és élvezetes történet lesz úgy làtom.Nagyon szép történeteket irsz tele érzelemmel.
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¿Dónde consigo los otros capítulos de esta serie?
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Uyy Martha, menudo comienzo, si empieza así no me imagino cómo será 😅. Muchas gracias Martha 😊 😘.
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UN COMIENZO INTENSO. CREO QUE ESTA VA A SER DE ESAS QUE ESTAN AQUI BASTANTES CAPITULOS , MUY BUEN COMIENZO MARTA GRACIAS 🔥🔥🔥🔥👏👏👏❤️
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Wau menudo comienzo!! Genial 😜
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Madre mía, que comienzo, fantástico
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Con éste inicio no hay posibilidad de no seguir con esta historia, deseando leer el siguiente capítulo
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Excelente comienzo…
Dónde puedo ver el resto de capítulos de esta novela, no me salen
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