EL RECUERDO DE NUESTRO AMOR CAPITULO 9

Cuando Defne despertó al día siguiente, al abrir los ojos se encontraba sola en la cama, se quedó en silencio, tratando de escuchar si Omer estaba en el baño, pero no se escuchaba ningún ruido, por lo que desnuda como estaba, se levantó y se dirigió al ahí.

Aun no llegaba a la puerta del baño, cuando escuchó unos golpes en la puerta.

-Servicio al cuarto – escuchó que decía la voz de una mujer.

Rápidamente entró al baño, se puso la bata y abrió la puerta.

-Buenos días señora – le dice la mujer

-Buenos días -responde ella

-Su esposo nos pidió que le trajéramos el desayuno, junto con este obsequio – le dice entregándole un ramo de doce rosas blancas.

-Muchas gracias – logra decir mientras las olía y luego acariciaba los pétalos, notando que había una tarjeta.

-Bueno, ahora me retiro.

Luego que la mujer saliera del cuarto, Defne mantuvo en sus manos las rosas, era un hermoso regalo y la primera vez que un hombre le había regalado flores, luego tomó la tarjeta y la abrió.

Mi madre cultivaba rosas de todos los colores, ella me enseñó el significado de cada color, “una docena de rosas blancas solo debes regalarla, cuando estés muy enamorado y tus intenciones sean de amor puro, con la idea de pasar toda la vida con la mujer a la que se la regalas.

Así que, si quieres declararte en serio y tienes la mejor de las intenciones, solo ahí regala un ramo de rosas blancas. 

Te amo.

-Yo también te amo – dijo emocionada mirando el ramo de flores.

Faltaba media hora para que comenzara el primer curso de dibujo y diseño, por lo que se dirigió rápidamente al baño y luego se vistió a la misma velocidad.

Sin poder dejar de sonreír, se dirigió al ascensor y luego al salón donde sabía estaría Omer, pero no pudo habar con él estaba rodeado de muchas personas.

Durante ese día, ambos se buscaban con la mirada, y con los ojos se decían lo que no podían decir con palabras, recién a la hora de almuerzo pudieron estar un rato solos.

Omer pidió que le llevaran el almuerzo a la habitación, y antes de comer volvieron a hacer el amor, y lo repitieron esa noche y al día siguiente igual.

El domingo Omer la llevó hasta su casa, donde aprovechó de saludar a su familia y cuando ya era de noche, se fue.

La siguiente semana, fue de ensueño, Omer se comportaba como el hombre amoroso y apasionado que era, y ella se sentía en las nubes, llena de felicidad, se sentía completamente enamorada, y amada.

El día viernes de la semana siguiente, su jefe tuvo una reunión fuera de la oficina y no lo pudo acompañar.

Almorzó algo rápido en la misma oficina, y continúo con su trabajo, Omer le había pedido que fueran a su casa luego de trabajar y eso la mantenía activa.

Iba de camino a la oficina de su jefe a dejar unos documentos, cuando escuchó a su espalda

– ¿Defne?, – le pregunta la señora Neriman – ¿Qué haces aquí?, Sude ha estado tratando de comunicarse contigo todas estas semanas

-Estoy trabajando – le responde ella

-Pero, ya deberías de haber vuelto a Estados Unidos.

– ¿Estados Unidos?, pero ¿Por qué tendría que estar allí?, ¿no sé de que me habla señora Neriman?

-De tu trabajo, como diseñadora, en la empresa de Sude.

– ¿Sude?, ¿Quién es Sude?

-Mi hija, Defne, ¿me estás tomando el pelo?

-No, por supuesto que no, solo que no sé de que me está usted hablando.

-Señora Neriman – le dice Daria, quien llegó prácticamente corriendo a su lado – que gusto verla por aquí, vino a ver al señor Omer, él no está, pero si quiere le puedo decir que vino para que él la llame

-Daria, ¿por que estás tan agitada?, mejor ve y tráeme un café, voy a conversar con Defne, debemos ponernos al día, hace casi un año que no sé de ella.

– ¿Casi un año?, pero si nos vimos el mes pasado.

-Señora Neriman, creo que antes de hablar con Defne, debería hablar con el señor Omer o el señor Sinan.

-Tráeme el café que te pedí, luego voy a hablar con Sinan.

Defne y la mujer entran a la oficina de ella.

-No te imaginas lo feliz que estoy de que hayas regresado con Omer, aunque nunca nos dijo nada, él sufrió mucho cuando no quisiste volver con él.

Sin entender nada de lo que la mujer le decía, Defne se dedicó a escucharla, tenía claro por lo poco que conocía a la a la mujer, que a ella le gustaba hablar demasiado.

-Señora Neriman, – le dice cuando la mujer dejó de hablar – ¿Cómo fue que le pagué la deuda?

– ¿No lo recuerdas?

-No, no lo recuerdo.

– ¿Te sucedió algo? Porque no entiendo que no recuerdes

-Quiere por favor responder mi pregunta.

-Bien, como conseguiste el dinero no lo sé, un día llegaste a mi casa y me entregaste un cheque con las doscientas mil liras

-Y ¿eso hace cuanto tiempo sucedió?

-Aproximadamente un año y medio

– ¿Un año y medio?

-Defne, ¿de verdad no recuerdas nada?

-No, no recuerdo nada, ¿si yo le pagué la deuda, entonces no tuve que enamorar al señor Omer?

-Por Dios como no vas a recordar nada, Omer y tú se iban a casar, ustedes se enamoraron de verdad.

-¿Nosotros?… ¿nos enamoramos?… ¿nos íbamos a casar?

-Señora Neriman – exclama Sinan cuando entra a la oficina.

Pero al mirar a Defne entendió que llegó demasiado tarde.

Mientras iba haciendo las preguntas, ella comenzó a recordar todo, primero fueron imagines al azar, ella y Omer, siempre ella y Omer.

Recordó el primer besó, la casa de la montaña, la llamada de la señora Neriman, ella yéndose con Iso, la llegada de Iz, su reconciliación con Omer, el baile y cuando él le pidió matrimonio, luego cuando la abandonó en la caleta, porque ella no le pudo explicar la razón de porque le vendió los zapatos a Tramba y no se lo dijo.

Se tomó la cabeza con ambas manos, creía que de esa manera podía detener las imágenes, no quería recordar, quería seguir sin saber nada, quería seguir sumergida en la felicidad de las ultimas semanas, pero por más que rogó, las imágenes seguían viniendo a su cabeza.

Su primera noche juntos, Fikret, la ceremonia de intercambio de anillos, y desde ahí comenzó a sentir un dolor tan grande que no pudo evitar que las lagrimas comenzaran a correr por sus mejillas.

Omer había roto su compromiso y de la manera más cruel que encontró, no solo la sacó de su vida, sino también de su empresa.

Se vio abrazada a Iso, para luego marcharse de la Estambul, quería comenzar una nueva vida, luego de tomar la decisión de no volver con Omer, Sude, llegó con la propuesta de trabajo para Estados Unidos y ella lo vio como una tabla de salvación y sin pensarlo dos veces aceptó.

Recordó como había trabajado día y noche y mientras dibujaba y los dibujos se convertían en diseños, su dolor se iba apaciguando, tanto así, que luego de meses tuvo el valor de volver a Estambul para ver a su familia, con la clara intención de no saber nada de Omer.

El tiempo que estuvo llorando mientras lo recordaba todo, sirvió para que Omer llegará a la oficina.

-¿Defne? – le pregunta cuando entra a la oficina y la ve, así con los ojos cerrados llorando – ¿estás bien?

-No, no lo estoy, pero no creo que te interese, ¿Cómo fueron capaz de hacerme esto?, ¿Cómo pudieron?

-Por favor – le dice y en su voz se notaba el miedo – solo deja que te explique.

– ¿Qué me vas a explicar?, ¿cómo jugaste conmigo?, me conocías tan bien, que sabias perfectamente que debías hacer para volver a enamorarme de ti.

-No mi amor, no fue así – die Omer, pero se vio interrumpido por su amigo.

-No Defne, no es así, solamente creímos que era lo mejor – le responde Sinan

-Mentirme ¿eso fue lo mejor? – le grita ella – pero claro, ustedes están acostumbrados a hacer eso, a mentir por el bien de la otra persona, ¿no es cierto?

-Cuidado con lo que vas a decir – le advierte el hombre

-¿Por qué?, esto es algo que debí hacer hace mucho tiempo, pero mi temor a perder a Omer me lo impidió.

-Defne, por favor no – le suplica la señora Neriman.

-Lo siento, pero ya que estamos en esto, Omer, para que te enteres y veas lo mal que siente que te oculten cosas, te diré que la señora Neriman y tu tío, me pagaron para que te enamorará

-¿Cómo? – le dice Omer

-¿Por qué crees que llegue a ser tu asistente así de un día para otro?, encontrarnos en la oficina no fue una coincidencia, como siempre lo pensaste, fue algo que planearon tus tíos, yo debía lograr que te casaras conmigo,  como era el deseo de tu abuelo.

-No, eso no es verdad.

-Si no me crees, pregúntale a tu amigo, o a Koray o a tu prima Sude, ellos también lo sabían, todos te mentimos, por tu bien – le dice ella sarcástica.

Una vez que había largado la bomba, ella toma su bolso y abrigo.

-Ahora si me disculpan me voy, y espero no verlos nunca más, por favor – les dice y sale de la oficina.

Iba llegando al ascensor, cuando escuchó la voz de Omer.

– ¿Adónde vas? – preguntó

-Voy a preparar mis cosas y por la mañana volveré a Estados Unidos – le dice sin volverse para no ver su rostro

–Y nosotros… no te vayas, nosotros nos amamos.

-Yo te amo, con todo mi corazón – le dice reflejando en cada palabra el dolor que sentía -por favor si de verdad me amas, no me busques, después de lo que nos hicimos no creo que haya oportunidad para un nosotros

El ascensor se abrió y ella entró en él, dejando a Omer de pie mirándola.

CONTINUARÁ.

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