EL RECUERDO DE NUESTRO AMOR CAPITULO 10 Y FINAL

Unas semanas después Omer entraba en la recepción de su oficina.

Daria lo saludó amablemente, pero con la misma cautela que estaba notando por parte de todos sus empleados en el trabajo.

Estaba acostumbrado a atemorizar a la gente, pero aquello era distinto, ahora lo trataban como si fuera un animal herido, del que desconocían su reacción ante cualquier provocación.

Le daba igual cómo se estuvieran comportando sus empleados, prefería que se mantuvieran a distancia.

Haciendo un esfuerzo, miró a la mujer a los ojos y le dijo

-Buenos días

Una vez en su oficina, tomó el lugar detrás del escritorio,se preguntó nuevamente, ¿Cómo haría de ahora en adelante para evitar mirar a la oficina que ocupó Defne, sin sentir que se le venía el mundo encima?

Suspiró profundamente, no podía creer cuánto la echaba de menos, aquella sensación nunca había sido tan intensa.

Ni siquiera saber de la mentira de casi todos a su alrededor le importó tanto, como el que ella se hubiera ido.

Tal vez si lo hubiera sabido unos meses antes, todo hubiera sido distinto, el Omer de antes de perder a Defne, seguramente los hubiera sacado de su vida, como hacía con todos los que le causaban dolor o que se atrevían a mentirle

Se irguió en el asiento sintiendo que su cerebro estaba corriendo casi tan enloquecedoramente como su corazón, inclinó la cabeza y clavó los dedos en su nuca, mientras trataba de respirar con normalidad.

¿Cómo podía haber sido tan egoísta? ¿Cómo podía haber sido tan estúpido?

Lo había echado todo a perder, amaba a Defne, pero de algún modo se las había ingeniado para perderla dos veces.

Respiró profundamente, y miró la cajita que aun mantenía con él, el día que ella descubrió su mentira, tenía planeado pedirle que se casaran.

Ahora ella, estaba a miles de kilómetros, y nuevamente solo le quedaron los recuerdos y el arrepentimiento por los errores cometidos.

Habían transcurrido semanas desde que dejó a Omer en el ascensor, de esas semanas había pasado mucho tiempo llorando.

Deseaba que el dolor de su corazón amainara, pero cada vez que pensaba en Omer su corazón se encogía, y cuando cerraba los ojos, lo único que lograba ver, eran momentos felices a su lado.

Y también cargaba con la culpa del modo en que lo había tratado, agitó la cabeza para tratar de despejarse.

Descubrir la verdad había sido lo más terrible que había tenido que vivir en su vida, pero el tiempo que había pasado desde entonces le había dado cierta perspectiva.

La voz de Nihan interrumpió sus pensamientos.

–¿Te pasa algo?

Parpadeó repetidas veces para contener las lágrimas, antes de contestar.

–Creo que no.

–¿Qué sucede? ¿te duele la cabeza?

–No, no es nada de eso, creo que…estoy embarazada

–¿Qué? – exclama la mujer

–Creo que estoy embarazada

Niahn se puso de pie de un salto.

–¿Por qué lo crees?

–No me ha llegado la menstruación.

–Entonces tienes que hacerte el test, espérame

–¿Qué haces?

–Solo espérame – le dice la mujer, luego de unos minutos vuelve a entrar a su habitación – ten, ve enseguida a hazte el test.

–Y tú, ¿Por qué tenías esto?

–Con Serdar, estamos intentando tener otro hijo

–Y ¿Por qué no me lo habías dicho?

–Defne no cambies el tema, ve de inmediato al baño, te espero aquí mismo.

–Y si estoy embarazada, ¿Qué hago?

–Primero veamos si lo estás, ¿te parece?

–Si, tienes razón

Entró al baño y siguió las indicaciones de cómo hacerse el test de manera correcta, y luego salió de la habitación sin mirar el resultado

–¿Y? – le pregunta su amiga

–No lo sé, no soy capaz de mirarlo

–Tranquila yo lo hago por ti.

La mujer le quita el test de las manos y lo mira.

–Siéntate – le dice – ahora escúchame con atención, Defne, el resultado es positivo, estás embarazada

Ella se toma la cabeza con las manos.

–Dios!, ¿Qué hago ahora?

–No pensarás en abortarlo

–Por supuesto que no.

–¿Entonces lo que no sabes es si decirle o no a Omer?

Ella movió afirmativamente la cabeza.

–¿Por qué eres tan dura con Omer?, a todos los demás nos perdonaste, ¿Por qué no puedes hacer lo mismo con él?

-Porque si lo perdono, no tendría ninguna barrera para no volver a su lado.

–Y ¿Qué tendría de malo eso?

–No te das cuenta que nos hemos hecho daño ambos, yo le mentí con lo de la señora Neriman, y él me mintió con lo de mi amnesia.

–Míralo de esta manera, ambos cometieron errores, ambos deben perdonarse, ahora están en igualdad de condiciones.

–Omer sigue siendo el mismo orgulloso de siempre, tanto que decía amarme, ¿Dónde está ahora?, hace semanas que no sé nada de él

-Tal vez si tú no nos hubieras obligado a decirle que volviste a estados Unidos…

-Podría haber hablado con Sude y lo habría sabido.

-Él podría, tú podrías, deja de buscar excusas, el caso es que estas embarazada y él es el padre y necesita saberlo

–Si lo sé, pero primero necesito absorber la noticia de mi embarazo, luego veré como hago para contarle a Omer, tienes razón, él debe saberlo.

Omer estaba leyendo, cuando vibró su teléfono, era viernes y estaba seguro de que era Sinan, seguramente quería que saliera con él, se había propuesto como meta sacarlo de la soledad, le decía

En ese momento, su teléfono vibró de nuevo, decidió esperar a que saltara el contestador, así se daría cuenta de que no quería salir.

De pronto, su teléfono emitió un tono que indicaba que la llamada había pasado a buzón de voz, luego de unos minutos levantó el teléfono y escuchó el mensaje.

Se le detuvo el corazón.

No era su amigo quien llamaba, era Defne.

¿Crees que el viento pueda soplar de nuevo?

Solamente dijo esa frase y bastó para que a él le temblara la mano, y dejara caer el teléfono, lo levantó nuevamente y escuchó el mensaje una y otra vez, hasta que por fin supo que era verdad, y no producto de su imaginación.

Se levantó de la silla y caminó raudo a la puerta, de pronto se paró en seco, pero ¿Dónde estaría ella?, podría haber llamado de cualquier parte, ¿Dónde la encontraría si no le dijo nada más?

-Porque no contesté la llamada – se recriminó

Defne esperó a que Omer contestara su teléfono, pero no lo hizo, una vez que escuchó el sonido del buzón de voz, solo se le ocurrió hacerle la misma pregunta que le hizo él, el día que la fue a buscar a la casa de su tía, por fin estaba hecho, suspiró y presionó el teléfono contra su pecho.

Ella sonrió, se tocó el vientre

-Todo está bien – dijo

Desde que se enteró de su embarazo, poco a poco, había empezado a ver las cosas con más claridad, comprendía lo que Omer había hecho, porque el amor hace que la gente haga locuras. Ella lo sabía bien.

Había pasado ocho meses separada de él, y durante ese tiempo lo había echado de menos, y aunque a todos le dijo que ya era parte de su pasado, y puso kilómetros de distancia entre ellos, el caso es que, nunca había dejado de quererlo.

Omer volvió a escuchar el mensaje, pendiente de que nada se le escapara, quizás había algo que le indicara donde estaba ella.

Luego, y sin importar el cambio horario, llamó a Sude.

-Omer, ¿te das cuenta que acá es de madrugada?

-Si, lo sé y me disculpo, pero necesito que me digas, si Defne aún está en Estados Unidos o ya se vino.

-¿Defne?, creí que lo sabías, ella no volvió, presentó su carta de renuncia y se quedó en Estambul

-¿Está… aquí?

-Si, o por lo menos eso creo, Omer con respecto a eso yo quería.

-No, no importa Sude, ya nada de eso importa, prepárate porque muy pronto recibirás la invitación a mi boda.

– ¿Tu boda?, ¿con Defne? – dice la mujer sorprendida

– ¿Con quién más?

-Me alegro primo, por supuesto que estaré ahí acompañándolos.

-Nos vemos entonces

-Nos vemos – le dice su prima.

Defne está en Estambul, entonces debe estar en su casa, pero no se podía presentar a esa hora en la casa de la señora Turcan, sin pensar que cada vez que había ido le habían dicho que Defne ya no vivía ahí.

Se dijo que lo mejor que podía hacer era responder la pregunta, tomó su teléfono y envió un mensaje.

“El viento nunca ha dejado de soplar”, se guardó el teléfono y se dirigió a la cocina, por fin podría volver a disfrutar de una taza de café.

Estaba por probar un sorbo del líquido caliente, cuando escuchó el timbre, dejó la taza en la mesa y se dirigió a la puerta, creyendo que era Sinan.

Pero nuevamente se equivocó, la noche no podía ser más perfecta, era Defne, la miró fijamente a los ojos.

–¿Vine muy tarde? – le preguntó ella, él comprendió que la pregunta era mas profunda de lo que se escuchaba.

–Dejemos que el viento nos lleve donde quiera, y nunca nos separaremos.

–Debo suponer que aún me amas

–Más que las estrellas que hay en el cielo.

Caminó hacia ella y la abrazó, e inhaló su dulce aroma.

–Te amo, te amo, te amo – la besó y la estrechó contra su cuerpo –Te amo, loca e inteligente mujer, y prometo que pasaré el resto de mi vida compensándote por…

Ella lo interrumpió con un beso apasionado.

–No más disculpas –susurró–. Tengamos un nuevo comienzo, nada de secretos, nada de mentiras. Los dos juntos, amándonos el uno al otro.

–Siempre.

–Siempre.

Entonces, sus bocas se unieron en un beso que sellaría su destino juntos para el resto de sus vidas.

Omer la llevó al interior de la casa sin dejar de abrazarla.

-Bienvenida a tu casa mi amor – le dice cuando ya estaba adentro

Diciendo aquello la atrajo hacia él para poder besarla, luego de tantos días sin poder hacerlo, creyó que no podría apartarse de ella nunca más

El efecto de sus labios sobre la boca fue inmediato, suspiró al sentir que las sensaciones recobraban intensidad y resistirse no era una opción.

Ella, separó los labios y, rodeándolo por el cuello, se puso de puntillas, cerró los ojos y se entregó a su boca con aroma a café y a su cuerpo musculoso. Sus pechos quedaron presionados contra su torso mientras él la abrazaba con tanta fuerza que no importaba que a ella le temblaran las piernas.

En pocos segundos, el beso se convirtió en algo salvaje. Él la sujetó por la espalda y ella llevó las manos a su nuca para acariciarle el cabello.

Separando la boca de la de él y deseosa de saborear su piel, le acarició con la lengua el mentón cubierto de barba, y la deslizó por su cuello

–Omer, tengo que decirte algo – susurra contra su cuello

–Lo que sea – le dice él manteniéndola aun en sus brazos – puede esperar.

–Estoy embarazada –le susurra y luego siente como él se queda quieto.

–¿Cómo? – le dice apartándola para poder mirarla a la cara – escuché bien, ¿estás embarazada?

Si, dice ella con un movimiento de cabeza, sonrió al ver que él aun no estaba convencido de que lo que había escuchado fuera real.

–¿Voy a ser padre?

Sí, vuelve a decir solo con un movimiento de su cabeza

Entonces él la toma de la mano y la lleva hasta el sillón y se sienta junto a ella.

–¿Cómo te has sentido?

Ella creyó que le preguntaría, porque no se lo había contado, pero él no lo hizo.

–Un poco mareada a veces, pero nada más.

–Dios!, esto es maravilloso, me voy a casar y seré padre.

–¿Cómo que te vas a casar?

–Pues sí, me voy a casar con la madre de mi hijo, claro si ella me acepta, – luego se levanta y va hasta la mesa donde guardaba las llaves, toma la cajita que ella ya había visto antes y sabía muy bien que contenía.

–Defne, ¿aceptas casarte conmigo? -le dice una vez que llega a su lado

Como respuesta, ella alargó su mano izquierda hacia él y Omer introdujo el anillo en el dedo anular, anillo que había sido de su madre, y que guardó para quien era la única mujer que podía usarlo, y luego volvió a besarla.

–Te amo.

–Y yo te amo a ti – le dice ella

Omer necesitó un buen rato para asimilar la magnitud de lo sucedido.

–Algo muy bueno tuve que haber hecho para que la vida me recompensara, con lo que solo me había atrevido a soñar – dijo abrazado a su mujer.

-Lo mismo digo – fue la respuesta de ella

Se habían recuperado mutuamente, ya no existía el pasado para ellos, la vida les dio una nueva oportunidad, y en esta ocasión pensaban amarse y cuidarse hasta su último aliento.

FIN

2 comentarios sobre “EL RECUERDO DE NUESTRO AMOR CAPITULO 10 Y FINAL

Replica a Mariap Cancelar la respuesta