INTIKAN LA VENGANZA CAPITULO 10 Y FINAL

Seguramente en ese mismo instante, Defne debía estar sentada en el avión, viajando rumbo a Londres, pensaba Omer al abrir la puerta de su casa y ver como entraban por ella, quienes desde ese momento se convertirían en sus mejores aliadas

Verla cruzar esa misma puerta fue muy doloroso, pero entendía que era necesario, por su reacción al regalo del abuelo, supo que Defne no estaba preparada para ver la conclusión de la venganza que, tenía para su tía y prima.

Él conocía muy bien a su familia, sabía que ni su tía ni su prima se quedarían de brazos cruzados, y usarían todo lo que estuviera a su alcance para desquitarse de Defne, eso incluía cobrar algunos favores a personas influyentes del país, por eso debía lograr borrarlas para siempre de la sociedad de Estambul, un grupo de personas que solo se dedicaban a causar daño, a quienes no eran de su agrado.

Ferial, la editora en jefe de la mejor y más grande revista de chismes de la farándula y de la alta sociedad de su país y Yasemin la mujer que tenía los mejores contactos en todas y cada una de las revistas y los periódicos del país, estaban sentadas frente a él.

Luego de ofrecerles un café, les contó de manera pausada y tranquila, todos los detalles de lo que su tía Neriman y Sude su prima, habían hecho para separarlo de su esposa.

-Pero que sabandijas – comentó ferial

– Si les pedí que vinieran es porque necesito de sus contactos, no puedo dejar que ellas sigan causándole daño a mi esposa, entonces, ¿puedo contar con ustedes?

-Claro que sí, en lo que pueda ayudarte cuenta conmigo – Yasemin es la primera en contestar

-Y conmigo – dice Ferial

-Lo que les pido es simple, quiero que mi tía Neriman muera para la sociedad de Estambul

-Para lograr eso, tendrá que salir a la luz pública todos los trapos sucios de tu tía – le advierte Yasemin

-Lo sé, y eso es precisamente lo que quiero, adelanté un poco de trabajo, aquí -les dice, dejando una carpeta en la mesa – encontrarán los secretos mejor guardados de Neriman Iplikci, creo que será suficiente para comenzar, el resto es su especialidad

-No te preocupes, nosotras sabremos qué hacer con esta información, pero te lo advertimos Omer, luego de esto nos deberás un gran favor

-Lo sé, lo tengo más que claro, pero si con esto logramos que Neriman pierda lo que más ama, su lugar en la alta sociedad de Estambul y de paso le enseñamos a Sude que no se puede jugar con la vida de las personas sin sufrir las consecuencias, no tendré ningún problema en devolver el favor de la manera que ustedes quieran.

Esto era la conclusión de su venganza, por esto fue que prefirió que Defne se fuera a Londres, estaba seguro que ella trataría de impedir que él llegara a estos límites por defenderla de su familia.

Su plan resultó mejor de lo que creyó en un principio, porque por la información que les dio a las mujeres, no solo resultó dañada la reputación de su tía, sino también de todos aquellos que la habían ayudado con algunos favores que bordeaban lo ilegal.

El polvo que levantó la información, llevó a que se comenzaran investigaciones a varias personas, incluida su tía Neriman, Omer solo sentía que su tío tuviera que vivir esa situación.

Para cuando levantaron la acusación en contra de su tía por falta de pruebas, todas aquellas personas a las que ella había ayudado y la habían ayudado no querían ni cruzarse en la calle con ella.

La respetada señora Neriman Iplikci, la mujer que solo vestía ropa de diseñador, de un día para otro debía dejar su casa e irse a vivir a las afuera de la ciudad, manteniéndose solo con el trabajo que tenía su marido, por lo que según él supo, no le quedó más que vender sus joyas y todo lo que le sirviera para comprarse una pequeña casa.

Su venganza estaba completa.

Habían pasado cinco semanas desde que vio por última vez a Omer. Cinco semanas de angustia, cinco semanas de vacío y cinco semanas de sollozos.

Cada vez que cerraba los ojos lo veía, un aluvión de imágenes se proyectaba en su mente. Estaba hecha un auténtico lío, se sentía vacía e incompleta.

No había sabido nada de él desde que se marchó esa mañana de su casa, no había habido llamadas, ni mensajes… Nada.

Lo único que la obligaba a levantarse por las mañanas era el estar a un paso de cumplir con su sueño, levantar su propia empresa, ser independiente económicamente y volver a pensar en rehacer su vida, aunque no sabría si lo lograría, porque para hacer eso, tendría que olvidar a Omer, y ahí radicaba su mayor problema.

Cuando llegó a Londres, de inmediato se dirigió al banco, llevando consigo los papeles de la casa, además de los documentos que Omer había firmado renunciando a su parte de la casa.

Una semana le tomó al banco darle el préstamo, a la siguiente semana ya estaba firmando la compra del lugar donde se levantaría su empresa, y de ahí en adelante todo fue trabajo, trabajo y más trabajo, lo que le permitía llegar tarde y agotada a su casa, para el día siguiente continuar con la rutina.

Ese día en particular, debía estar muy atenta con todos los sentidos bien alerta, pues debía entrevistar a las personas que postulaban a ser parte de su empresa.

Se levantó de la cama, se duchó y se apresuró a llegar a la oficina, al entrar pudo notar la cantidad de personas que se presentaron para ocupar los puestos disponibles, inevitablemente, volvió al tiempo, donde ella ocupaba uno de esos lugares.

Durante muchos días, recorrió demasiados lugares, solo para encontrar un trabajo y así mantenerse en una ciudad que era completamente nueva para ella, por esa razón le hubiera gustado darles trabajo a todos, pero eso era imposible.

-Bien, ¿por dónde comenzamos? – se preguntó – por la secretaria, necesito una con urgencia.

Una a una, comenzaron a entrar a su oficina las mujeres que querían ocupar el puesto, además de dos hombres.

 Ella personalmente se encargó de hacer las entrevistas.

Por fin llegó el momento del administrador, con la puerta de su oficina abierta, solo debía alzar la voz.

-Por favor que pase el número uno – dijo

Mientras revisaba las preguntas que le haría, escuchó los pasos.

-Por favor tome asiento – le dice

Hola – escucha decir – nos volvemos a encontrar

Ella levanta la cabeza y se encuentra de lleno con la mirada intensa de Omer

-Hola- le responde -Tú, ¿Qué haces aquí?

– ¿Aquí?, pues vengo a pedir trabajo, no te parece increíble que nos hayamos reencontrado, podríamos cenar juntos, ¿Qué te parece? – le dice así sin más

Ella recordaba muy bien que esa habían sido las mismas palabras que él usó el día que se encontraron en el bar donde trabajaba, hace ya tres años.

-Omer, ¿de verdad?, ¿Qué haces aquí?, no creí que te volviera ver.

-Tengo muy buenos recuerdos de este país, de esta ciudad, aquí conocí a la mujer que me robó el corazón, y aunque estuvimos distanciados por malos entendidos, y creí odiarla, me bastó solo una semana para darme cuenta que nunca dejé de amarla.

Ella no dijo nada, tampoco en su rostro lograba ver algún tipo de reacción.

-Y si la amas tanto, ¿Qué te impide estar con ella? – dice ella por fin

-Cuando le pedí que se quedara conmigo, ella no quiso hacerlo, por lo que no me quedó de otra que venir a esta ciudad a buscarla, solo espero no haber llegado tarde.

-Y ¿por eso necesitas el trabajo?, ¿para estar cerca de ella?

-Sí, quiero vivir en la misma ciudad donde ella vive, no importa cuál sea.

-Y ¿si ella ya tiene otros planes y tú no estás en ellos?

-Ese es mi mayor temor.

-Pues deberías temer, porque ella quizás no está segura del amor que tú le dices tener, la manera en la que te despediste de ella, no tiene relación con lo que dices amarla.

-Lo sé, pero si ella me permite explicarle, entenderá que tenía muy buenas razones para hacer lo que hice.

-Ella creyó que todo había terminado.

-¿Cómo puede pensar eso?, ella es lo más preciado para mí, renuncié a todo para venir a buscarla.

-Te recuerdo que han pasado bastantes semanas y no ha sabido nada de ti, tiene todo el derecho a pensar que lo de ustedes se terminó

-Lo siento he estado un tanto ocupado, pero en mi defenza debo decir que, apenas me sacaron el yeso tomé el primer vuelo y vine a postular para trabajar en tu empresa.

-Debes estar bromeando, eres uno de los hombres más ricos de Estambul, eres dueño de más de una empresa.

-Lo sé, pero allá no está mi felicidad, está aquí, en esta ciudad, con la mujer que amo, ¿Qué dices?, ¿aceptas cenar conmigo?

-Omer… yo… creo que…

-Por favor Defne, no quiero perderte nuevamente

-Creo que falta mucho para la cena.

– ¿Cómo?

-La verdad es que tengo hambre, con todo esto de las entrevistas no pude tomar desayuno.

– ¿Eso significa que…?

-Que mejor me invites a almorzar.

-Claro que sí, donde tú quieras – le dice él con una gran sonrisa

-Ahora si me permites aun me quedan personas por entrevistar.

-Entonces, ¿tengo alguna posibilidad de obtener el puesto?

– Tendré que pensarlo.

-Piénsalo, piénsalo, tómate todo el tiempo que necesites, pero solo pido que durante ese tiempo estes a mi lado.

-Si hay algo que tengo claro, es que cuando estás a mi lado, no puedo pensar con claridad.

-Me pasa lo mismo, debe ser uno de los síntomas del amor.

-Debe ser – le dice ella con una hermosa sonrisa – ¿me esperas?

-Todo el tiempo que sea necesario, pero antes de salir de aquí, tengo algo para ti.

De una gran bolsa sacó un regalo y lo dejó sobre su escritorio

Ella lo tomó y lo abrió, al ver lo que contenía en su interior, parpadeo, para evitar que las lágrimas se desbordaran. El regalo era un marco precioso, y dentro, su certificado de matrimonio y a su lado un marco a juego, con la fotografía de su boda.

Atraída como por un imán, se levantó, tenía la vista tan nublada por las lágrimas, luego de ver la imagen de las dos personas que se habían encontrado por un inexplicable designio del destino hacia tres años ya, que no pudo caminar.

Recordaba perfectamente cómo se había sentido esa pareja, feliz, enamorada, lista para enfrentarse a un futuro juntos y aunque hubo personas que quisieron cambiar la historia de esa pareja, no lo pudieron hacer, porque su amor se mantuvo intacto durante todo este tiempo…

Se limpió el rostro con el dorso de la mano y miró a su marido. Él sonreía y ella adivinó que sabía que su gesto había sido justo lo que hacía falta para llegar a su corazón.

–Creo que, no has mirado los documentos de la nulidad, debo decirte, que aun somos marido y mujer–le dijo él – nunca los firmé, porque habría de hacerlo, te quiero en mi vida para siempre. ¿Crees que podría dejarte ir?

Ella se limpió la nariz y tuvo que secarse las mejillas de nuevo.

–Sabes que estoy enamorada de ti –dijo.

–Contaba con ello –sonriendo, se acercó.

Le quitó la fotografía, la dejó en la mesa y la rodeó con sus brazos.

Ella se apretó contra él. Oyó los rítmicos latidos de su corazón junto a la oreja.

–Vamos a ser felices nuevamente –afirmó con rotundidad

–Volvamos a ser felices –contestó ella– y esta vez para siempre.

-Para siempre -repitió él, separándose solo para abrir una cajita que traía en el bolsillo de su pantalón, dejando al descubierto el enorme anillo de diamantes-. Espero que te guste. Si no, puedes cambiarlo…

-No -contestó sonriendo- está hermoso

-Lo he tenido guardado por tres años, era mi regalo para nuestra boda.

Deslizó el anillo por su dedo y selló ese instante con un beso

-Me estaba preguntando… – dice él luego de dejar de besarla

– ¿Qué? Conozco esa mirada. ¿Qué estás tramando?

-Bueno, aun sigues siendo mi mujer, tu casa es grande y yo no tengo donde quedarme…

– ¿Por eso me hiciste este regalo? -se rio ella – ¿por qué necesitas un lugar donde vivir?

-Claro -le contestó él mirándola con todo su amor-. ¿Por qué iba a ser si no?

Semanas después, luego de terminada la inauguración de la empresa de Defne, el matrimonio Iplikci llega a su casa.

—Ha sido un día agotador, ¿verdad? – dice ella

—Lo fue, pero estoy feliz de estar en casa.

—¿Por qué?

—Por fin nos vamos a dar un baño en el jacuzzi.

—Estupendo…

-¿Cómo se quita este vestido?

—Es fácil, hay que bajar la cremallera —dijo ella, deshaciéndose del vestido y acercándose al jacuzzi ya preparado lleno de burbujas.

Al mismo tiempo él se deshacía de su ropa sin perder de vista ni un instante a su esposa.

Ambos se metieron en la bañera y dejaron cerca del borde una botella de Champán con dos copas. La descorcharon y brindaron por su amor.

—Por nosotros, señora Iplikci, por nosotros… ella elevó la copa y dijo:

—A nuestra salud —y bebió un sorbito del vino cuyas burbujas le hicieron cosquillas en la nariz, mientras que las burbujas del baño le hicieron sentir alegría por todo el cuerpo.

Se acomodó en la parte de la bañera que le correspondía y con la punta del pie comenzó a escalar el muslo de Omer…

Los ojos de su esposo se dilataron y, con un gesto elegante, puso a su mujer sobre él y le dijo:

–¿Tienes idea de cuánto te quiero?

Ella acercó los labios a los suyos.

–¿Por qué no me lo demuestras?

–¿Cuánto tiempo tienes? – Defne sonrió.

–Toda una vida, a partir de ahora.

FIN

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