
CAPITULO 2
En la tarde del día siguiente, Nihan hace su entrada en la oficina de Defne.
– ¿No me digas que me vienes a secuestrar nuevamente? – le dice ella.
-Nooo, por favor, Defne, me vine a disculpar, la verdad, de lo que sucedió anoche no recuerdo mucho.
-¿Si quieres te refresco la memoria?, me llevaste a un bar, te bebiste todo lo que te pusieron por delante, te tuve que llevar completamente ebria hasta tu casa, cuando te dejé comenzó a llover, se pinchó un neumático en medio del camino, gracias a Dios cuando me bajé a revisar, un motorista, repartidor, mensajero, que se yo, se quedó conmigo y me ayudó. – además de que no pude dormir pensando en ese hombre, terminó la frase en su mente
–Detente ahí –le dice su amiga – Hay algo más, algo que no me estás contando.
Quizás las mejillas encendidas la habían delatado, pensó ella.
–Acaso veo rubor en tus mejillas, ¿Qué sucedió con ese hombre? –insistió Nihan.
–¿Qué podría haber sucedido?, nada –protestó ella, quizás con excesivo ardor.
–Te conozco amiga, y tu rostro no se sonroja por cualquier cosa, de hecho, hace mucho que no veía tus mejillas así
–De acuerdo –Defne hizo una pausa–. Te va a sonar ridículo…
–Prueba.
–No se lo digas a nadie, pero el hombre era impresionantemente guapo.
–Lo sabía, ¿paso algo con ese guapo motorista?
–No pasó nada, era muy atractivo, pero en absoluto mi tipo.
–Pero te gustó.
–Desde luego que sí, no te digo que era muy guapo.
–¿Hizo que sintieras cosquillas en la piel?, ¿te hizo sentir viva?
–Qué romántica eres Nihan, además, no creo que en mi vida vuelva a ver al motorista.
-¿Quién sabe? la vida da muchas vueltas, el amor simplemente llega y cuando menos te lo esperas.
– ¿De qué estás hablando?, solo te digo que el hombre era guapo, no que lo fuera a cambiar por Dennis, mucho menos que tuviera intensiones de enamorarme.
-Amiga, lo que acabas de decir, me confirma que no amas a Dennis, no te cases si no estás enamorada, será el peor error que cometas en tu vida.
-Error o no, mis planes los he hecho con el propósito de cumplirlos y nadie me hará cambiar de idea.
– ¿Ni siquiera por una noche de sexo con el motorista sexi?
Defne no pudo responder a esa pregunta, por lo que decidió cambiar de tema, y reprocharle a su amiga lo que hizo la noche anterior.
Cuando su amiga se fue de la oficina, ella quedó meditando en lo sucedido la noche anterior, las sensaciones y pensamientos que habían nacido en su interior al conocer al motorista, en eso estaba cuando sintió que la puerta de su oficina se abría, y sin poder creer lo que miraba, lo ve acercarse a ella, no sin antes ponerle seguro a la puerta, le dice.
–Acércate a mí, y bésame.
Se quedó inmóvil, mirándolo con sorpresa, dudó, pero terminó acercándose, y él la abrazó suavemente, debió respirar profundamente mientras sus cuerpos se pegaban.
–Bésame, – repitió.
Unos segundos más tarde, sus labios rozaron los de él, y la dulzura de su boca estuvo a punto de cortarle la respiración.
La abrazó con más fuerza contra su cuerpo y ella se perdió en la intensidad del beso.
Defne murmuró de placer, y él, profundizó el beso, metiéndole la lengua en la boca, pidiéndole mucho más, y entre ellos la pasión explotó.
Sin pensar en nada más, sintió como él, bajó las manos a la curva de su trasero, lo abrazó con fuerza por el cuello, y él la apretó contra su erección, Defne gimió de placer, lo que los excitó todavía más.
Casi no podía respirar, mucho menos pensar mientras el beso iba despertando a la mujer que había en ella.
En un momento de lucides, se dijo que no debía disfrutar del beso del motorista, ni de la sensación que le provocaba este, se dijo que no debía desear más que aquel beso, pero no se pudo resistir.
Él se apartó y susurró contra sus labios.
-Di mi nombre.
-¿Cómo?
-Di mi nombre -volvió a repetir.
-No sé cómo te llamas
-Sí lo sabes, me conoces desde siempre, solo di mi nombre.
En un suspiro dice un nombre que encontró en su subconsciente.
-Omer – respondió
Cuando lo nombró entendió, que quería que él le hiciera el amor, que fuese su primer amante.
Pero no se lo dijo, no quería que nada estropeara aquel momento, solo quería abandonarse al deseo que llenaba la habitación y calentaba el ambiente, como cuando iba a haber una tormenta.
–No te detengas, sigue besándome –susurró con voz temblorosa.
Él la devoró con la mirada y sus ojos se pusieron más oscuros que el cielo de la noche, ella no pudo apartar los ojos de él, él siguió en silencio y, en vez de responder a sus palabras, se acercó más, tomó su rostro con las manos y le dio un beso suave.
A ella se le escapó un suspiro, lo que estaba haciendo estaba bien, así que permitió que el placer de aquel beso la envolviera, lo deseaba tanto que lo único que pudo hacer fue profundizar el beso. Sintió que el mundo giraba a su alrededor y lo agarró por el cuello, se apretó contra su cuerpo.
–Quiero besarte, y mucho más, pero solo si tú estás segura. – le dice él, apartando sus labios
Dudó un instante y se mordió el labio, le costaba admitir lo que sentía en esos momentos.
–Quiero más. Te quiero a ti.
–¿Estás segura?
–Nunca he estado tan segura de algo.
La mirada de deseo del hombre hacía que se sintiese fuerte y atrevida.
La volvió a besar apasionadamente, después se apartó y habló en italiano, lo que la excitó todavía más a pesar de no entender lo que decía.
No hacían falta palabras entre ambos, sus miradas lo decían todo. ella lo besó y se olvidó de sus miedos.
Él la tomó en brazos y la besó apasionadamente, empujando su cuerpo contra el escritorio, profundizó el beso y le bajó un tirante del vestido, a ella se le endurecieron los pezones al notar su pecho desnudo y él fue trazando una línea de besos empezando por el cuello y bajando lentamente hasta tocarlos con sus labios, Defne se tomó del escritorio y arqueó la espalda mientras él la acariciaba con la boca. El placer fue tan intenso que casi no pudo soportarlo.
–Omer –gimió, respirando con dificultad.
Él la miró con deseo.
–¿Te gusta?
–Mucho –le respondió con una voz tan ronca que no le pareció suya.
Todo su cuerpo ardía de deseo, estaba empezando a perder el control, casi no podía pensar.
–Si voy demasiado deprisa, dímelo –le dijo él, mirándola a los ojos, antes de acariciarle un muslo y volver a besarle el pecho.
Ella no quería que parase, respiró hondo al notar que le subía la falda y le acariciaba el muslo. Fue una caricia deliciosa, pero necesitaba más, mucho más. Él siguió subiendo, descanso los dedos encima del encaje de la ropa interior y ella pensó que iba a explotar de placer.
–Omer –volvió a gemir, casi incapaz de hablar–. No pares.
Mientras su mano seguía atormentándola a través del encaje, sus labios se apartaron del pecho, en el que sintió frío, él la miró con deseo e introdujo la mano suavemente en su sexo.
–Eres preciosa –murmuró.
Ella no fue capaz de responder, no pudo decirle que él hacía que se sintiera preciosa mientras la acariciaba. Cerró los ojos mientras él seguía tocándola, pero todavía no era suficiente.
Le imploró con la mirada, y gimió de placer, al notar que apartaba la tela, ella se movió contra su mano, separando las piernas, sintiéndolo más dentro. Quería cerrar los ojos y entregarse a aquel placer y, al mismo tiempo, quería controlarse para que aquello no terminase nunca.
–Defne –murmuró él con voz ronca, y después añadió algo en italiano.
El placer que sintió esta vez fue tan intenso que tuvo que cerrar los ojos. Se estremeció mientras la sacudía el orgasmo, gimió su nombre y se aferró al escritorio. Poco a poco fue volviendo a notar sus caricias y se dio cuenta de que Omer la tomaba en brazos, apretándola con fuerza contra su cuerpo, besándola en el pelo.
Se aferró a él, saboreando el momento, pero sintió que su cuerpo todavía deseaba más.
–Quiero más –le susurró contra el cuello, dándole un beso allí.
Omer la tomó de la mano y la llevó al sillón.
Apoyó las manos en sus caderas y la atrajo hacia su cuerpo, le bajó la cremallera del vestido con cuidado y también los dos tirantes. Después retrocedió y la observó mientras la tela caía al suelo y se quedaba alrededor de sus zapatos de tacón.
Entonces se agachó delante de ella y le bajó la ropa interior de encaje, ella enterró los dedos en su pelo y levantó los pies, mientras él la besaba en los muslos, después se incorporó y se quitó la ropa mientras ella lo devoraba con la mirada.
Ella se acercó más, apoyando los pechos en el suyo mientras se sentaba a horcajadas sobre él, y así la penetró
Cuando entró en ella, dio un grito y se quedó inmóvil, le clavó las uñas en la espalda, para luego comenzar a moverse mientras lo besaba en los hombros, y terminó de perder el control.
Ambos danzaron a un ritmo salvaje, la experiencia estaba siendo tan intensa, que ella no creyó poder soportar llegar hasta el final, se abrazó con fuerza a él y se dejó llevar con los ojos cerrados.
Con un grito llego al clímax, y se dejó caer encima de Omer, luego de unos minutos, solo escuchaba, que la calmaba diciendo su nombre una y otra vez.
-Defne… Defne
-Estoy bien – le dice
-Señorita Defne.
Lentamente abre los ojos, solo para ver que se había quedado dormida sobre el escritorio con el computador prendido.
– ¿Fue solo un sueño? – preguntó desilusionada.
– ¿Cómo dice? – le pregunta su asistente
-No, nada.
-Solo vine a recordarle que hoy tiene cita con su novio.
-Sí, es verdad, muchas gracias.
Cuando la asistente la dejó sola, no podía entender como un sueño podía parecer tan real, si aun sentía las piernas como lana, temía que al levantarse no pudiera caminar.
CONTINUARÁ

Gracias por hacerme cómplice de tan bellos capitulos que nos hacen vibrar, sentir que estamos ahí captando cada movimiento, suspiro, sentimiento, gracias
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