
CAPITULO 6
Cinco meses, ya estaba de cinco meses en su embarazo, para ser primeriza, su embarazo era muy bueno, por lo menos hasta ahora, eso le había dicho la doctora el día que fue a su consulta.
Durante la primera conversación que tuvo con ella y le explicaba cuales debieron ser los primeros síntomas de su embarazo, ella se preguntaba, ¿cómo fue posible que no se diera cuenta?
Pero estaba tan atareada con lo de su traslado a esta ciudad, y lo de su empresa, que podría haber tenido al bebé y no lo hubiera notado, ahora entendía el porqué de su continuo cansancio y muchas otras cosas
En el quinto mes, se realizaba la ecografía, según palabras de su doctora.
-Se trata de la ecografía más importante del embarazo, que por ningún motivo te debes perder, recuerda no echarte cremas en el abdomen desde 48 horas antes.
– Dile a tu pareja que te acompañe, es importante como padres compartir la experiencia de saber cuál es el sexo de su hijo o hija.
-Yo… no tengo pareja, tendré a este niño sola.
-Mujer valiente – fue lo que dijo la doctora
-Entonces te solicitaré exámenes de sangre y orina, de las que hablaremos en el próximo mes, además, te pesarás y comprobarás tu tensión arterial todas las semanas.
-Ahora que ha pasado la primera mitad del embarazo, vas a sentir al bebé moverse y alterará su posición durante el sueño, por lo que deberás acomodarte de la mejor manera que te sea posible para que puedas dormir bien.
Cada mañana Defne se pesaba desnuda, y se tomaba la tensión, luego se paraba frente al espejo, y día con día, podía ver su vientre, tomar la hermosa forma redonda.
Al principio la noticia de su embarazo, la dejó el shock, pero al pasar los días se sentía muy feliz, llevaba a en su vientre a un ser que la necesitaba y al cual ella ya amaba, durante ese mes se dedicó a buscar i formación sobre el embarazo, para ponerse al día por todos los meses que no supo de su estado.
Recorrió tiendas de futuras madres, compró ropa adecuada, para cuando tuviera que dar de mamar, además de que le compró una cuna a su futuro hijo o hija, la que acomodó al lado de su cama.
Fue un mes arduo, pero valió la pena, porque solo faltaba un día, para conocer si esperaba a una niña o un niño, se dijo que saliendo de la consulta iría directamente a una tienda para comprarle ropa de un color que lo identificara.
Era ya tarde en la noche, cuando escuchó unos golpes en la puerta, Defne se levantó del sillón donde se había acomodado para ver una película, no estaba esperando a nadie, así que quien fuera le diría que estaba ocupada.
Abrió la puerta y se quedó con la boca abierta al ver a Omer, entró a la casa incluso antes de que le dijera nada, se quedó de pie con los brazos cruzados sobre su pecho, la miraba en completo silencio.
–Bueno, ¿no vas a decir nada? – le dice ella
Al parecer si tenía intenciones de decir algo, pero necesitaba tiempo para procesar lo que quería decir.
-No sé por dónde empezar, por primera vez tengo este problema
Se veía… afligido, es era la palabra que mejor describía su comportamiento.
– ¿Puedes comenzar por preguntar por mi salud? –le dice ella tratando de calmarlo.
–Por supuesto que voy a… –él se detuvo y sonrió–. ¡Tienes un aspecto excelente!
–Y me siento aún mejor, lamentablemente yo no puedo decir lo mismo de ti, ¿Cuánto tiempo hace que no duermes?
Omer no dijo nada, se limitó a mirar su vientre.
–Anda, ven, te voy a preparar un café… luego te vas a tu casa a dormir.
–No.
–¿No? –preguntó, extrañada.
–Tengo que hablar contigo.
–Está bien, como quieras, te escucho.
-¿Le dijiste a tu ex novio que estas esperando su hijo?.
-¿Y sigues con lo mismo?, de verdad que no entiendo…
-Sí no quieres que él sea el padre, quiero pedirte que me permitas ser el padre del hijo que esperas
–Tú, ¿crees ser capaz de hacerlo creyendo que el hijo es de otro hombre?
Él se quedó mirándola, estaba tan pálido y ojeroso como si no hubiera pegado ojo en varios días.
–Por Dios, no estás pensando con claridad, tú no tienes carácter para ser padre. Tu sentido de la libertad te impide asumir un compromiso como ese.
–Lo he pensado mucho, – le dice mientras se pasea por el cuarto
–Omer, por favor…
–Déjame terminar – le dijo – todo niño necesita de un padre a su lado, y ya que no quieres a su verdadero padre, quiero cumplir ese rol
Ella se quedó helada.
–No estás hablando en serio, ¿verdad?, un niño no es un juguete, no es algo que quieras hoy, y dejes botado mañana.
Él la miró fijamente.
–Defne, nada de lo que me digas me hará cambiar de opinión
–No estás pensando con claridad, llegas aquí en medio de la noche y me dices que quieres ser el padre de mi hijo y, ¿Qué, si yo no quiero que lo seas?, él no es como una de las mujeres que buscas para tenerla solo una noche y luego te deshaces de ella lo antes posible, mi hijo debe ser cuidado por la persona que este a su lado todos los días de su vida, y esa persona soy solo yo.
Estaba siendo muy dura, se dijo, después de todo Omer era el padre de su hijo, debía ser un poco más delicada con el tema.
–Lo lamento, creo que fui muy brusca. Te presentas por sorpresa, ni siquiera me dices hola y me lanzas todo esto… Además, tienes aspecto de no haber dormido en varios días –afirmó–. Ni tú ni yo estamos en condiciones de hablar de este tema en este momento.
Él dudó, pero asintió enseguida.
–Es verdad.
Ella suspiró
–¿Y bien? ¿Qué hacemos? – le dice él
–Tú necesitas dormir y yo necesito terminar de ver la película que estaba viendo. – dice ella
–Puedo verla contigo, además necesito ese café que me ofreciste, por favor
Un poco reacia ella terminó aceptando
-Muy bien, puedes esperarme en la sala, acomódate en el sillón, mientras voy por el café.
Una vez que llegó a la cocina pudo respirar con tranquilidad, ¿Qué es lo que había sucedido?
No supo nada de él durante un mes y de repente así sin más se ofrece para ser el padre del bebé que llevaba en su vientre, ¿Cómo era posible que no pudiera pensar que ese niño era suyo?
Tomó la bandeja con dos tazas de cafés y se fue a la sala.
-Tengo que decirte la verdad…- dijo, pero no pudo terminar la frase, porque Omer estaba completamente dormido.
Le acomodó la cabeza sobre uno de los cojines del sillón, le subió los pies y lo tapó con una manta y lo dejó ahí dormido, a ella no le quedó de otra que irse a su habitación sola, además necesitaba pensar.
Sin embargo, fue solo poner la cabeza sobre la almohada y se durmió.
A media noche abrió los ojos y vio a Omer al lado de la cama, se quitó los pantalones y la camisa, se dejó puesta la ropa interior, se acostó junto a ella y la abrazó.
-Pero ¿qué?
—Duerme —le ordenó él, mientras la abrazaba
¿Quería que durmiera? ¿Estaba loco?
Pero el calor de su cuerpo y el ritmo constante del latido de su corazón, la tranquilizaron, y se quedó dormida con sus brazos alrededor del cuerpo, sintiéndose más segura de lo que se había sentido en su vida.
A la mañana siguiente despertó sintiendo que alguien la besaba con delicadeza, suspiró y al abrir los ojos se encontró con Omer mirándola fijamente.
-Buenos días – le dice
Ella le sonríe.
-Buenos días- le respondió
Enseguida su mano comenzó a recorrer el torso desnudo de Omer, comenzando por sus pectorales, siguiendo por su abdomen, bajando hasta alcanzar su sexo y ahí se detuvo para jugar con él.
-Prometí que me comportaría como un caballero.
-Y ¿eso por qué? – le dice al tiempo que le da pequeños besos en su torso.
-Porque quiero demostrarte que puedo ser un buen padre para tu hijo.
-Pero en este momento no te necesito como padre, te necesito como hombre.
—¿Estás segura? —preguntó él para cerciorarse.
—Bastante segura —dijo ella.
—Tendrás que decirme qué tengo que hacer, nunca he hecho el amor con una mujer embarazada.
Ella se rió.
—Estoy segura de que te las arreglarás —le dice ella
Entonces Omer, empezó por quitarle el camisón.
Ella levantó los brazos para ayudarlo, Omer dejó la prenda en el suelo y le acarició la suave curvatura de su vientre.
—Eres preciosa —dijo él—. Tengo miedo de hacerte daño.
—No me harás daño. Se supone que es bueno para mí.
—¿De veras? —sonrió—. ¿Cómo las vitaminas y cosas así?
—Algo así —ella le bajó los bóxeres.
Omer terminó de quitárselos y permitió que lo mirara.
—Guau —dijo ella, acariciándole los costados antes de colocar la mano sobre su corazón—. Supongo que no puedo decirte que eres precioso, ¿verdad?
Él soltó una carcajada y la abrazó, disfrutando al sentir su cuerpo de mujer contra el suyo. Sintió que un fuerte deseo recorría su cuerpo y, con la respiración entrecortada, la besó de manera apasionada.
Y… oh, qué bien sabía, mejor que bien, mejor de lo que recordaba… pero tal vez fuera porque los besos de Defne se le habían quedado en la memoria, trató de ir despacio, pero su habitual paciencia lo abandonó mientras sus manos empezaban a redescubrir su cuerpo, antes era increíblemente esbelta, recordaba sus estrechas caderas y los marcados huesos de la caja torácica. Pero ahora esos huesos habían desaparecido bajo una capa de carne nueva suave y tentadora.
Bajó la cabeza para tomar un erecto pezón entre los labios y sintió cómo ella le clavaba los dedos en los hombros desnudos mientras le mordisqueaba la sensible areola.
Ya se sentía como si estuviera a punto de estallar… como si fuera a morirse si no la penetraba rápidamente, aquel deseo tan intenso y tan primitivo que solo sentía con ella.
–¿Sabes cuánto tiempo llevo deseando hacer esto? –le susurró deslizando las manos entre sus senos y acariciando su sedosa piel–Cada segundo de cada día.
La respuesta de ella fue un gemido.
Omer dejó que sus dedos descendieran por su vientre y la escuchó contener el aliento mientras bajaba más
–¿Y por qué…? ¡Oh! –sus palabras se desvanecieron cuando le deslizó una mano entre las piernas, acariciando la suave nube de vello para encontrar su calor.
–¿Qué decías? –jadeó él humedeciendo los dedos en sus suaves y húmedos pliegues antes de empezar a acariciar el pequeño nudo de nervios que ya estaba de lo más tenso.
Sintió cómo se estremecía.
–Omer, esto es… es…
Él sabía exactamente lo que era. La estaba excitando hacia un estado en el que iba a alcanzar el éxtasis en cualquier momento, y aunque a él le excitara descubrir lo cerca del clímax que estaba, también provocaba que su propia frustración estuviera a punto de estallar, con un cuidado necesario que desafiaba su hambrienta impaciencia
Pero llegó un momento en que no podía esperar ni un segundo más.
Se giró con ella en los brazos y la puso sobre él, en el momento en que la húmeda punta de su pene la rozó, ella se abrió, parecía estarlo esperando.
Cuando entró en ella, no hubo dolor ni vacilación, esta vez solo hubo un grito de placer cuando la penetró por completo.
Omer permitió que ella lo cabalgara a su ritmo, y así lo hizo, impuso su ritmo, lo montó lento y suave, luego rápido y fuerte, sacándolo y luego volviendo a dejarlo entrar, era una gloriosa tortura.
Cuando ya no pudo aguantar los juegos que Defne le imponía, la tomó de las nalgas y fue él quien la levantaba y la dejaba caer, mientras la observaba como ella se contorsionaba con cada embestida de él, hasta que alcanzó el orgasmo, sus frenéticas convulsiones empezaron unos segundos antes que las suyas, de modo que se movieron al unísono antes de que su desgarrado gruñido anunciara el fin y ella se derrumbara sobre él.
No dijeron nada, no quería destruir aquella paz a la que tan poco estaban acostumbrados mientras escuchaba cómo se iban calmando sus respiraciones.
Defne se sentía de maravilla, entre los brazos de Omer se sentía estupendamente. Se movió para poder verlo mejor, tumbado a su lado, con un brazo por encima de la cabeza y una rodilla doblada hacia ella.
-Creo que ambos necesitábamos esto, hemos roto el récord.
– ¿Cómo?
-Sí, ha sido la vez que más rápido he llegado al orgasmo.
-Y ¿eso es malo?
– ¿Malo?, sabes cuanto tiempo…
-Porque te callas.
-No, no importa, luego te lo cuento, ¿Qué planes tienes para hoy? – le dice él – mientras le acaricia el vientre.
-Tengo control con el médico, hoy sabré el sexo de mi bebé.
– ¿Hoy?, por favor no me digas que no, quiero ir contigo.
-Está bien, pero debemos apurarnos, no puedo llegar tarde.
-Ve a la ducha, mientras preparo el desayuno.
-Esta es la mejor oferta que me han hecho en mucho tiempo.
-¿Debes comer algo especial?, sé que las embarazadas deben cuidar mucho su alimentación.
-Y de ¿Dónde sacaste eso?
-De internet, antes de venir estuve estudiando lo que le sucede a la mujer mes a mes.
-Vaya, tendrás que contármelo después.
-Defne, ¿en qué mes del embarazo estás?
-Luego te lo digo, ahora me voy a duchar.
-Muy bien, voy a preparar el desayuno.
Cuando ella llegó a la cocina el desayuno ya estaba servido, comieron, tranquilamente, luego Omer se fue a la ducha, mientras ella se preparaba para salir.
A las 11 en punto llegaron a la consulta de la doctora.
Sí la mujer se sorprendió al verla llegar acompañada, no dijo, ni hizo nada que la delatara.
-Bien, veamos si nos deja ver su sexo – dice – por favor recuéstate en la camilla y descúbrete el vientre.
Defne hizo lo que le pidió y esperó a que la doctora le untara gel y comenzara a realizar la ecografía.
-Bien, aquí, pueden ver sus manos, y cada una con cinco dedos, vamos muy bien – dice la doctora
Defne no daba más de la emoción, esto era lo más importante que había vivido, no se comparaba con nada, con lágrimas en los ojos, trataba de mirar el monitor para conocer a su bebé, se podía ver claramente la forma de un niño en la pantalla.
-Eso, ¿Qué es? – le pregunta Omer a la doctora
Al girar la cabeza, para mi mirarlo, lo vio tan emocionado como ella.
– ¿Qué cosa? – le dice la doctora.
-Lo que se escucha, que parece como unos caballos galopando.
-Eso, señor, son los latidos del corazón de su hijo.
-Oh, es impresionante – fue lo que dijo él
– Aquí vemos sus pies, se ve todo normal, llegó la hora de la verdad, ¿quieren conocer el sexo de su bebé?
-Sí – responden al unisonó
-Pues aquí… se ve claramente que es una niñita.
-Una niña, tendré una niña – fue la exclamación de Defne.
-Hemos terminado, hasta ahora vamos muy bien, solo nos quedan aproximadamente 4 meses para que conozca a su hija, por lo que debe cuidarse mucho nada de hacer esfuerzos innecesarios, no como mucho para que no suba demasiado de peso y siga tomándose la tensión cada semana como hasta ahora, ¿alguna duda?
-Yo, tengo una – dice Omer
-Adelante
– ¿Cuántos meses de embarazo tiene Defne?
-Cinco meses cumplidos – le responde.
En silencio Defne pudo ver como Omer analizaba y comprendía lo que le acababa de decir la doctora, poco a poco la expresión de su rostro fue cambiando y ella entendió que él ya lo sabía…
CONTINUARÁ.

Gracias , esta maravillosa me encanta
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