POR UNA NOCHE DE PASIÓN CAPITULO 1

Capítulo 1

– ¿Se puede saber qué estás haciendo? – le pregunta Defne a su amiga.

Sude, deja sobre la cama unas bolsas de papel, y comienza a tirarla para levantarla.

–Me propongo arreglarte –respondió, – nos vamos a dar una vuelta.

–¿Esta noche?, no, no tengo ganas

–¡Vaya! ¡Otra vez la vieja de veintiocho años! –dijo su amiga con sorna–. no deberías quedarte aquí, hay mucho que hacer.

-De verdad no tengo ganas de salir.

-¿Hasta cuando le vas a guardar luto?.

-Él no está muerto.

-Para ti, debería estarlo, ya te robó tres años de tu vida, vas a dejar que te siga robando el tiempo.

-Aun no estoy preparada para salir, necesito…

-Lo que necesitas es acompañarme, estamos invitadas a la inauguración del restaurant del amigo de mi primo.

-Querrás decir, estás invitada.

-Como sea, la cosa es que fui de compras y te traje un hermoso vestido.

-Sude, no deberías gastar dinero en mí.

-Para que están las amigas, sino para comprarse regalos, además ya tienes trabajo, así me podrás comprar lo que te pida, déjame que te recuerde, que podrías comprarte todo lo que quisieras si te reconciliaras con tu madre.

-No, eso no sucederá, sí la llamo, ella asumirá que soy yo la equivocada y no es así – responde Defne molesta.

-Ya, está bien, no te enojes, no hablemos más de tu madre, ven, pruébate el vestido, que yo haré lo mismo

De mala gana se levanta, toma el vestido que su amiga le pasa y se dirige al baño, cuando vuelve a la habitación dice.

-¿Te volviste loca?, mira el tamaño de esto, estoy completamente expuesta.

-Por Dios mujer, no seas tan exagerada, sí, es un vestido corto, pero tú tienes mucho para mostrar, además será una fiesta, estará todo tan oscuro, que de seguro nadie te verá.

-No, yo no puedo vestirme de esta manera, te imaginas me ve alguien del trabajo, seguramente seré la comidilla de la oficina, y no me conviene siendo la recién llegada.

-Bien… tengo una idea, si logro que te veas como otra persona, ¿te pondrás ese vestido, y me acompañarás?

-¿Quieres experimentar conmigo?

-Aguafiestas, solo di que sí.

-Muy bien, pero iré solamente si al mirarme al espejo ni yo misma me reconozca.

-Trato hecho, pero dejarás que haga lo que crea conveniente.

-Bien – le responde creyendo que lo que pretendía su amiga era completamente imposible.

-Primero cambiaremos tu cabello, necesito que te quites el vestido y te sientes aquí.

Defne, mira como ella prepara algo en un pocillo.

-No te preocupes no es permanente- le aclara ante la mirada de terror que ella le dio.

Luego de quitarse el vestido y dejarlo sobre la cama, se sienta de espaldas al espejo y cierra los ojos, siente como su amiga aplica algo a su cabello, luego lo seca.

-Ahora lo voy a alisar, todos reconocerían tu cabello, aunque lo cambiemos de color, los rizos no pasan desapercibido para nadie.

Con paciencia, Defne se deja hacer todo lo que su amiga quiere, imaginándose la ducha que se dará después, solo para quedarse en la habitación leyendo un libro.

-Listo – escucha que dice su amiga – ahora toca el maquillaje.

Media hora después, Defne estaba frente al espejo, sin poder creer lo que veía, su cabello rojo había cambiado a un negro azabache y sus rizos estaban completamente lizos, Sude había cumplido, y ahora debía acompañarla a la fiesta, porque al mirarse al espejo, ni ella se reconocía.

– ¿Y?

-Está bien, te voy a acompañar.

-Super – grita Sude – ahora me toca a mí, me prepararé y nos vamos.

Su amiga era una mujer muy hermosa, pero más hermoso era su corazón, la recibió en su departamento cuando ella se fue de la casa de su madre, nunca le hizo ninguna pregunta y la trataba como si fueran hermanas.

La acompañó cuando su novio de tres años terminó su relación sin darle ningún tipo de excusas, ni siquiera fue capaz de hacerlo personalmente, solo le envió un mensaje de texto y desapareció de su vida sin dejar rastro.

-Ahora ya nos podemos ir – dice Sude saliendo del baño – sin duda esta noche la romperemos, porque seremos las mujeres más hermosas de la fiesta.

-Te han dicho que eres loca – dice Defne riendo.

-Loca, pero feliz, tú deberías contagiarte de mí locura, ¿alguna vez has hecho algo espontáneo?

-No, me gusta ser una persona organizada, ya lo sabes.

-Aburrida, si no cometes locuras la vida es aburrida.

-Puede ser, no lo había pensado de esa forma

-No lo pienses, esta noche has lo que quieras, baila con quien quieras, besa a quien tú quieras.

Esas fueron las palabras que se repetían en su cabeza.

Por una noche, ¿podría romper la rutina?, ¿vivir una experiencia diferente?, solo por esa noche, de todas maneras, nadie la reconocería si la viera una segunda vez

Y cuando vio al hombre de ojos negros y pelo oscuro que estaba a pocos metros de distancia, supo lo que quería hacer.

Estremecida, clavó la vista en él, lo mismo que hacían muchas mujeres, y evidentemente, estaba tan acostumbrado a ser el centro de atención que no le incomodaba en absoluto, el hombre era como un imán para ella, tanto así que comenzó a caminar directo hacia donde se encontraba, de pie en un rincón del salón.

El corazón le latía a mil por hora, pero nunca se sintió tan viva, todo su cuerpo temblaba.

Se detiene frente a él, mirando sus labios, el cerebro ya no procesa, el cerebro ya no conecta con nada, y los impulsos pudieron más.

Rápidamente se puso de puntitas y le robó un beso, él se quedó de piedra, cuando ella soltó sus labios, él la miraba fijamente sin parpadear, no movía ni un solo músculo solo se quedó mirando asombrado y no le dice nada

A Defne le ganó la vergüenza, agachó la cabeza y se dio vuelta

Casi corriendo salió del lugar, cuando llegó a la entrada se detuvo.

-Estúpida, eres estúpida, ¿Cómo se te ocurre hacer eso? ¿cómo? – se reclama

Solo habían pasado unos segundos cuando siente que alguien la toma de la mano y comienza a tirar de ella, sin decir nada, el hombre al que le robó el beso, la lleva nuevamente al interior del local, se detiene en un pasillo que estaba completamente vacío, fija su mirada en ella sin decir ninguna palabra.

Defne estaba tan avergonzada y sentía tanta rabia consigo misma, por haberse atrevido hacer aquello, solo por respuesta a las palabras que le había dicho Sude

-Lo siento… -dice

– ¿Por qué lo hiciste? – su voz era tan mágica.

-Lo siento – repite, al borde de la desesperación

-Debes saber algo de mí, no acepto que nadie me robe nada, siempre vuelvo a recuperar lo que es mío

– ¿Qué? …- fue todo lo que alcanzó a decir porque él la tomó entre sus brazos y se adueñó de sus labios.

Lo que él pensaba sería un castigo por lo que la mujer le había hecho ante todos en la fiesta, se convirtió en el mejor de los premios cuando ella abrió los labios y le permitió acceso a su boca.

Sabía deliciosa, con su lengua le recorrió toda la boca, mientras ella con la suya, jugaba con la de él.

Al cabo de unos minutos, ella suspiró, y él estuvo a punto de hacer lo mismo, porque nunca lo habían besado de aquella manera. Los movimientos de la lengua de la mujer eran casi primitivos, pero también intensamente eróticos, como el roce de su cuerpo al acomodarse al de él.

Excitado, la abrazó con más fuerza y aumentó la intensidad de sus atenciones hasta que se le doblaron las piernas y él tuvo miedo de que se cayera. Solo entonces, rompió el contacto y, tras acariciarle la espalda, dijo con una sonrisa.

-Me siento como un adolescente haciendo alguna maldad a escondidas – todo eso mientras mantenía su boca a milímetros de la mujer.

Ella no dijo nada, él asumió que estaba procesando lo que estaba pasando o simplemente trataba de recuperar el aliento.

-Puedo saber el nombre de la mujer que tengo en mis brazos

Ella solo movió la cabeza negativamente.

-Y si te invito a venir conmigo a mi casa, ¿vendrías?

Ella tragó saliva, no sabía que responder, hasta que él le levantó la barbilla y le dio un apasionado beso.

En ese momento y sin aliento lo único de lo que ella era consciente, era de los brazos de ese hombre alrededor de su cintura, presionándola firmemente cerca de él, mientras su beso ardiente y su lengua la llevaban al borde de la locura, se acercó aún más, deseaba todo el calor que el cuerpo del hombre le pudiera dar.

Le gustaba el desconocido, y se imaginó a ella, en la misma cama con él

-Y ¿qué me dices? – le preguntó con voz ronca y los ojos brillantes de anhelo, cuando ambos se separaron levemente para recuperar el aliento.

A esa altura ella estaba tan excitada, y al mismo tiempo tan asustada, porque sabía que estaba a punto de cometer lo que probablemente sería el mayor error de su vida.

–Sí –respondió ella, sin aliento.

Él sonrió, le tomó la mano y se dirigió al estacionamiento, cuando estuvieron sentados en el auto, él se dirigió a ella y le dice

–¿Tienes idea de cuánto me gustó besarte?

Ella suspiró y entreabrió los labios en una invitación, y le tembló el labio inferior cuando él se lo acarició con un dedo.

Luego, él apartó la mano y la besó dulcemente, sintiendo una descarga de deseo tan intensa como si fuera un adolescente que acabara de descubrir el sexo.

Fue el beso más lento y tórrido del mundo.

En respuesta, ella se aferró a sus hombros y lo apretó contra el asiento del vehículo, mientras él, la acariciaba por encima del vestido. Defne había empezado a gemir, y él intentó meter las manos por debajo de la tela, porque necesitaba sentir su piel, pero se quedó en el intento.

–No quiero hacerte el amor en el auto –dijo él – Será mejor que esperemos a llegar a mi casa, donde estaremos más cómodos.

Nunca en su vida había manejado tan rápido, si en lo normal el llegar a su casa le tomaba media hora, esta vez diez minutos fueron demasiado.

Al llegar a la casa, tras cerrar la puerta, continuó el beso que quedó a medias en el auto.

Sin dejar de besarla, la llevó contra la pared, y comenzó por deshacerse del diminuto vestido que traía puesto, admiró sus senos desnudos, se agachó y le chupó los dos pezones, que sabían a gloria.

Ella gimió y se frotó contra él, en una muda invitación que aumentó la erección del hombre y acabó con el escaso control que aún mantenía.

Ya no podía esperar, necesitaba hacerle el amor, la tomó de la mano y la llevó hasta la habitación, ahí la tomó de nuevo entre sus brazos y reclamó su boca con un lento e hipnótico beso.

En respuesta, Defne inclinó la cabeza, se apoyó en sus hombros y le regaló toda la energía de su inexperto apasionamiento. Se sentía como si hubiera entrado en otra dimensión. Y, durante unos segundos, él pareció satisfecho con su fervor.

–Necesito verte desnuda –afirmó entonces con impaciencia.

Acto seguido, se deshizo por completo del vestido y dejó que cayera al suelo. Era la primera vez que ella estaba desnuda delante de un hombre, pero, en lugar de perder la seguridad, se sintió más fuerte y poderosa que en toda su vida. ¿Cómo no sentirse así cuando un hombre tan atractivo la estaba mirando como si quisiera devorarla?

Él se quitó rápidamente la ropa, era la primera vez que ella veía desnudo a un hombre y, por supuesto, la primera vez que veía una erección, pero eso más que hacerla sentir avergonzada, la excitó, ardía en deseos de hacer el amor con él, lo necesitaba más de lo que había necesitado nada en toda su vida.

Sin advertencia alguna, el hombre le pasó un brazo por debajo de las rodillas y la llevó en vilo hasta la enorme cama, donde sus ojos se clavaron en ella con tanto ardor que la hicieron sentirse verdaderamente hermosa.

Luego, empezó a acariciar su piel desnuda con movimientos lentos, para darle el mayor placer posible.

 Y Defne se estremeció, era como si se estuviera derritiendo por dentro, su calor y su tensión crecían, y la empujaban a retorcer las caderas.

Ella gimió, cuando él le puso una mano entre los muslos y concentró sus atenciones en el punto más sensible de su cuerpo.

–¿Te gusta?

–Sí –respondió ella, cerrando los ojos.

–¿Y esto? –preguntó él, frotándola con más intensidad.

–¡Sí!

El hombre adoptó un ritmo continuado que la arrastró a una cumbre de placer inigualable. Y entonces, empezó a caer o quizá, a volar. No habría sabido decirlo, pero se sintió como si la hubiera desarmado y la hubiera armado otra vez.

–Eres increíble, te deseo tanto que creo me he vuelto loco.

Entonces, él cambió de posición para poder penetrarla, pero decidió esperar a que sus temblores desaparecieran, momento en el cual se puso sobre ella y entró en su cuerpo, al principio, sus acometidas fueron lentas y suaves, y ella comprendió que se lo estaba tomando con calma, porque la quería llevar a un segundo orgasmo antes de dejarse llevar. Pero ese descubrimiento dio paso a una tensión que fue creciendo y creciendo hasta que el placer la atropelló de nuevo y él buscó su propia satisfacción.

Cuando terminaron, el hombre la abrazó con fuerza y ella lamió su piel, que sabía a sal, ella tenía una de sus duras piernas sobre los muslos, y le pareció una situación intensamente íntima, como si estuvieran solos en el mundo, como si la perfección de su relación física hubiera creado un nexo especial entre ellos.

Adormecida, se preguntó si el sexo tendría siempre ese efecto.

Despertó de madrugada, abrió los ojos, y ahí lo vio, el extraño que fue su primer hombre, nunca se imaginó perder su virginidad en una noche de locura.

Pero como toda noche de locura debe quedar en eso, despacio se apartó de su cuerpo y se levantó de la cama, recogió su ropa, en silencio salió de la habitación, bajó las escaleras y se fue.

Cuando Omer despertó estaba solo en la cama, se levantó, fue al baño, no había nadie, luego bajó las escaleras, buscó en todas partes, pero la mujer se había ido, sin siquiera despedirse, volvió a la cama, sobre la mesa de noche había una nota, junto a unos billetes, tomó la nota y la leyó.

– “Muchas gracias por una gran noche”

CONTINUARÁ

9 comentarios sobre “POR UNA NOCHE DE PASIÓN CAPITULO 1

  1. madre miaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!esto es muuuuuyyyyyyy interesante!!!!!!!!!!!! y lo coronaste con esa nota el final!!!!!! lo tuyo es una VERDADERA GENIALIDAD MARTA!!!!!!!!!!!!!! MUCHÍSIMAS GRACIAS!!!!!!!!!

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    1. Como cada vez que escribes ,te Superas,ya estoy impaciente ,por saber quien es Omer y como se le queda el cuerpo cuando ve el dinero en la mesilla!!!
      Eres genial y eres de admirar !!! Un Fuerte beso!!!

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