LA CHICA DE PELO ROJO CAPITULO 11 Y FINAL

CAPITULO 11

Aproximadamente dos horas se demoraron en llegar al rancho, y ahí estaba la abuela de Defne, junto a la policía.

Estacionaron la camioneta, Omer fue el primero en bajar y luego ayudó a Defne a hacer lo mismo.

-Por fin – les dice la abuela – creí que se habían escapado nuevamente.

-No tenemos por qué hacerlo – le responde Omer

-Muy bien – les dice la mujer a los policías – ella es la persona que vinimos a buscar.

-Un momento – habla Omer – ¿qué derecho cree tener para sacar a mi mujer de nuestra casa?

-¿Su mujer?, no me haga reír.

-Pues reír le haría bien.

-Señor, quien sea usted, le notifico que mi nieta escapó de la clínica donde se encontraba rehabilitándose de su adicción, y no debo pensar mucho, para saber que usted la ayudó.

-No se equivoca, yo saqué a mi esposa del lugar donde usted la encerró sin su consentimiento.

-Ella se encuentra legalmente bajo mi tutela, por lo que yo hago lo que creo es mejor.

-No, sin haber contado con mi autorización, o debo repetir que soy el esposo de Defne

– ¿No le van a creer a este hombre? -les dice a los policías – pueden cumplir con lo que vinieron a hacer, ya quiero salir de este lugar y volver a la civilización.

Omer le hace una señal al hombre que venía con ellos en el auto.

– Antes de hacer cualquier cosa, quiero presentarles a mi abogado, él les sabrá explicar mejor que yo como es realmente todo.

El abogado se acerca a los policías y en voz alta dice.

-Señores, lo que dice el señor Iplikci es la verdad, aunque la señora no quiera entenderlo, él es el marido legal de su nieta, aquí tengo el certificado de matrimonio.

-Eso no tiene importancia, cuando el juez le quitó los derechos a mi nieta y me los cedió ella, era soltera

-En eso también se equivoca, tengo en mi poder el documento que declara la interdicción de la señora Iplikci, y fue hecho días después de la fecha que tiene el certificado de matrimonio, por lo tanto, ese documento no es válido, usted pasó a llevar los derechos del señor Iplikci, como esposo de su nieta – luego se dirige a los policías – aquí tengo el documento firmado por el juez, anulando la interdicción y dándole nuevamente a la señora Defne Iplikci, la capacidad de tomar decisiones sobre su vida.

Los policías leen los documentos que les entrega el abogado y luego de devolvérselos dice-

-Nosotros nos retiramos, no tenemos nada que hacer aquí.

-¿Cómo así?, no pueden creer lo que les dicen, nada de eso es verdad, solamente yo puedo decidir en la vida de mis nietos.

-Señora – le dice el policía, – las pruebas que me mostró el abogado son contundentes y como bien lo dijo, anulan la orden que nos trajo a este lugar – luego se dirige a Omer – lamentamos todo lo sucedido, espero nos disculpen, hasta luego.

Los policías se dirigieron a su auto y se fueron

Mientras sucedía eso, las señoras de la cocina salían de la casa con maletas y las dejaban en el suelo.

– ¿Qué significa esto? – pregunta Iz, al notar que eran sus maletas

-Ya lo entenderá – le dice una de las mujeres.

Omer quien había notado lo sucedido, se dirigió a la abuela de Defne diciéndole

-Señora, se va sin llevarse a su cómplice.

– ¿Qué me quiere decir?

-Iz, ¿acaso no es ella quien la ha mantenido informada de lo que sucedía entre su nieta y yo?…

-No, Omer no es así, ¿Cómo puedes pensar eso de mí?, yo jamás te traicionaría… – dice Iz

-No sigas mintiendo – le grita Omer – ya lo sé todo y jamás te voy a perdonar, todo el dolor que le causaste a Defne.

-No entiendo de que me hablas, yo a la señora no la había visto antes de hoy.

-Mentira – dice Serdar saliendo del lugar donde se escondía – tú fuiste a nuestra casa, y le llenaste la cabeza de mentiras a mi abuela, y también la pusiste sobre aviso cuando Omer fue a buscar a Defne.

– ¿Serdar? – le dice la abuela – ¿tú… también?

-Si abuela, también ayudé a sacar a Defne de la cárcel donde la encerraste, no podía permitir que siguieras manipulando su vida como lo querías hacer.

-Veo que ya no tengo nada que hacer en este lugar, y a ustedes dos no quiero volver a verlos, olvídense que recibirán algo de mi herencia.

-No lo queremos abuela y tampoco queremos volver a verte – le grita Defne

-Entonces Iz, te vas con ella o te vas sola, pero en esta casa no te quedas ni un día más.

-Omer, pero yo…

-Nada Iz, tú tomaste la decisión de traicionarme de la manera más baja, ahora asume las consecuencias, veo que tu cómplice ya no necesita tu ayuda, – le dice al ver que la otra mujer se había ido del rancho – ahora estas sola, toma tus maletas y lárgate de aquí.

-Pero, ¿Cómo quieres que me vaya?, ¿caminando?

-Me da exactamente lo mismo – recibió como respuesta.

-Uno de los trabajadores te llevará hasta la ciudad – interviene Defne.

-Pero, ¿Defne? – dice Omer

-Eso sí, no te vuelvas a cruzar en nuestro camino, porque no seré tan misericordiosa.

Luego de eso Omer, les ordenó a los trabajadores que llevaran las maletas de la mujer hasta la camioneta, luego tomó a Defne de la mano y la llevó adentro de la casa, dejando a Iz sola, solo escucharon el motor del auto cuando dejaba el rancho.

Era finales de verano y Omer estaba debajo de un árbol y observaba a su esposa dar instrucciones a los trabajadores. Se apoyó en el tronco y pensó en el año que ya llevaban juntos. Era afortunado por haberla encontrado, se lo repetía cada día.

—Pareces muy feliz —le dijo una voz conocida. Él se dio la vuelta y vio a su cuñado.

Serdar se quedó en el rancho definitivamente, al comienzo el trabajo se le había dificultado, pero una vez que comprendió la rutina, se le hizo todo muy fácil, tanto así que Omer lo había dejado a cargo de todo cuando se fue de luna de miel con su esposa.

La boda se había celebrado en el mismo rancho, en una ceremonia íntima y privada, a la que solo acudieron los trabajadores, más el doctor.

Los planes para la luna de miel, eran recorrer toda Europa, pero una noche, Omer notó que su esposa estaba muy callada, lo que era raro en ella.

–¿Qué estás pensando, mi amor? –preguntó, a la vez que se aproximaba por detrás y apoyaba la cabeza en su espalda.

Ella estaba mirando por la ventana de su exclusiva suite en un prestigioso hotel.

–¿Que esta ha sido la luna de miel más maravillosa que haya tenido nadie? – dice viendo que ella no contestaba

–Lo sé, pero estoy deseando volver a casa –dijo ella con una risita.

–¿Tú también? –preguntó él, asombrado.

–Sí –dijo ella con una sonrisa radiante–. Adoro el rancho tanto como a mi marido.

–¡No sabes lo feliz que eso me hace! –dijo él con un suspiro de satisfacción.

Al día siguiente hicieron las maletas y tomaron el primer avión a Estambul y de ahí directo al rancho.

Omer volvió al presente para responder la pregunta que le hizo su cuñado.

—Tengo muchos motivos para estarlo— dijo con una sonrisa —Nunca pensé que pudiera sentirme así. Soy afortunado — reconoció.

—Creo que ella también ha tenido suerte contigo. Por si no te lo había dicho, gracias por hacer feliz a mi hermana – le dijo Serdar

Muchas cosas habían sucedido durante ese año, la abuela de Defne había hecho más de un intento por volver a la vida de sus nietos, pero ambos decidieron no darle la oportunidad, decían que la vida era demasiado buena cuando ella estaba lejos.

En cuanto a Iz, bueno en realidad no habían sabido nada de ella y tampoco les preocupaba.

Mientras ellos conversaban, Defne llegó donde estaban, y Omer, la recibió y la abrazó con fuerza. Ella lo besó.

—Hola, vaquero.

—Hola, vaquera.

Serdar se rio y los dejó solos

—¿Me extrañabas?

—Es posible —contestó ella con una sonrisa.

—Te amo —él la besó en la punta de la nariz—. ¿Necesitas ayuda?

—No, solo quería estar un rato con mi marido.

Le encantaba estar entre los brazos de Omer, aún tenía que pellizcarse para saber que no estaba soñando. Nunca había estado tan feliz.

Se dio la vuelta entre los brazos de su esposo.

—¿Qué te parece si vamos a descansar a nuestra habitación?

—¿Harás que valga la pena? —bromeó él.

—¿Tú qué crees?

Ella le rodeó el cuello con los brazos y se dieron un beso que fue haciéndose más ardiente. Ella se apartó.

—Calma, vaquero.

—Es por tu culpa —Omer la besó en la punta de la nariz – Siempre tengo ganas de amarte.

–Quiero que me hagas el amor. – le susurró ella al oído

– Sabes que te adoro, ¿verdad? –preguntó, inclinándose sobre ella.

–Claro –dijo ella sensualmente –. Ven, llévame a la cama –susurró, cerrando los ojos lánguidamente – te deseo

—No dejes de repetirlo.

—¿Y si te lo demuestro?

Omer, toma de la mano a su esposa y la lleva apresuradamente a la casa y se dirige directamente a su habitación.

Apenas entraron, él cerró la puerta, bajó la cabeza y la besó con voracidad. El resto del mundo desapareció al instante. Solo estaban los dos juntos…

Pasó otro año y otro más, aunque ellos querían ser padres, Defne no quedaba embarazada, una noche en la cama después de hacer el amor, ella dice.

-Creo que deberíamos consultar con el doctor.

– ¿Qué cosa amor? – le pregunta Omer

– ¿La razón de por qué no puedo embarazarme?

-Pero ¿Por qué te preocupas?, aun somos jóvenes…

-Sí, pero yo me sentiría mas tranquila, si él me examinara.

-Nos examinara.

-Bueno, nos examinara.

Y así lo hicieron, al día siguiente visitaron la consulta del doctor, él los envió a hacerse exámenes y a la semana siguiente los citó nuevamente en su consulta.

-Siempre he dicho que las mujeres tienen un sexto sentido, que les indica cuando algo no está del todo bien.

– Sucede algo malo, ¿cierto? – pregunta Defne

-Me temo que sí – le responde el doctor.

-Yo… no puedo tener hijos, ¿es eso?

-Me temo que no, por lo menos con Omer no podrás.

– ¿Cómo? – dice Omer quien estaba abrazando a su esposa, consolándola.

-Lamento decirte que el conteo de tus espermios es demasiado bajo, lo que indica que existen muy pocas o nulas posibilidades de que puedas concebir un hijo.

Cuando Defne escuchó decir aquello al doctor, se secó las lágrimas y miró a su marido, quien había quedado en silencio con la mirada en el espacio.

-Pero… – dijo por fin Omer – ¿hay algo que se pueda hacer?, Defne quiere ser madre.

-Existe la inseminación artificial

Antes de que la conversación siguiera Defne se puso de pie y le dice al doctor.

-Le agradezco mucho que nos haya ayudado, por favor lo espero a cenar esta noche.

-Por supuesto – responde el doctor sorprendido con la actitud de ella.

-Nos vamos mi amor – dice mirando a Omer

Omer se levanta y sale con ella de la consulta

– Lo siento… se lo mucho que deseas tener hijos…

– ¿A mí solo me interesa saber si aun quieres formar una familia conmigo?

-Por supuesto que sí, – dice él enseguida – ¿Por qué me preguntas eso?, ya deberías conocer la respuesta.

– ¿Quieres tener hijos?, ¿ser padre?

-Sí, claro que quiero, pero ya escuchaste al doctor yo no puedo…

-Tal vez no podamos concebir, pero eso no significa que no podamos ser padres.

– ¿Quieres iniciar el tratamiento de inseminación artificial?

-No, quiero proponerte que adoptemos, hay niños que esperan tener padres que los amen, y nosotros queremos hijos para amar, ¿Qué te parece? – le dice ella expectante.

– ¿Estás segura?

-Sí, solo necesito saber si tú quieres hacerlo.

-Por supuesto que quiero, pero no solo uno…

-Perfecto, entonces vamos ahora mismo a averiguar que necesitamos para adoptar a un Omer y a una Defne.

– ¿Dos niños?, ¿enseguida?

-Claro, imagínalos corriendo en el rancho, montando los potrillos.

-Eres increíble, creí que me culparías por no poder ser madre y mírate ahora ya imaginando a nuestros hijos en el rancho, te amo tanto mi pelirroja.

Al final de todo en el transcurso de dos años, adoptaron cuatro hijos, entre ellos dos hermanos, y tal como lo había dicho ella, los llamaron Omer y Defne.

Los años transcurrieron, los pequeños crecieron, e hicieron que el rancho se llenara de alegría, con ellos correteando por todas partes.

Omer les enseñó a montar y cada tarde salía la familia en pleno a mirar como el sol se escondía tras las montañas.

 Cada día que pasaba, Omer daba gracias por aquella chica de pelo rojo que irrumpió de improviso en su rancho, y en su vida, y agradecía también el haber sabido que ella era la mujer que esperaba para formar una familia.

La hermosa familia que tenía frente a él…

FIN

5 comentarios sobre “LA CHICA DE PELO ROJO CAPITULO 11 Y FINAL

Deja un comentario