CAPITULO 9
Sin aliento, ambos se mantienen envueltos en un abrazo.
– ¿Estás más tranquila? – le pregunta Omer, luego de un largo rato, siente que ella mueve la cabeza afirmativamente.
-Ven – le dice, la lleva hasta la cocina, ahí le acomoda una silla y le ayuda a sentarse – traeré café, ¿quieres uno?
– ¿Puede ser un té?
-Por supuesto que sí, espérame aquí, enseguida vuelvo.
Ya estaba hecho, se lanzó al acantilado y se sentía muy bien, liviana como una pluma, ninguna de las razones que se había creado, parecían tener importancia ahora que estaba allí.
Aunque un poco avergonzada, por su actitud, sabía que todo lo que había hecho, lo que había dicho, incluso lo que había llorado en sus brazos, solo sirvió para liberar lo que acumuló durante toda la semana.
-Aquí está el té – le dice él, dejando delante suyo una pequeña taza.
-Gracias
-Te extrañé mucho – escucha que le dice, esas simples palabras amenazaron con dejar brotar a raudales sus lágrimas otra vez.
-Lo siento, – fue su respuesta
-No lo sientas, te hubiera esperado todo lo que fuera necesario, sobre todo de haber sabido de la manera en la que me besarías.
– ¿Omer?, ¿Yasemin?
-Ella debe de estar preparando las maletas.
-A eso me refiero, ¿Qué va a pasar con Yasemin?
– ¿Quieres que viaje con ella? – le pregunta divertido.
-Por supuesto que no – le dice ella molesta – pero cuando se entere de que vine a tu casa y que soy la causa de que no viajes, seguramente ya no querrá seguir trabajando conmigo.
– ¿Qué puedo hacer para que eso no suceda?
-Nada, si ella no entiende, tendré que buscar una nueva socia.
-Eso quiere decir que, ¿quieres estar conmigo, aunque pierdas a tu socia?
-Lo que quiero es ser feliz y a tu lado lo soy
-Yo también soy feliz contigo, pero no te preocupes, Yasemin seguramente mañana viajará…
– ¿Sola?
-No lo creo, Sinan tiene planificado todo un fin de semana, solo para ellos.
– ¿Sinan?
-Por supuesto, él es quien va a viajar con Yasemin.
– ¿Entonces?…
-Él ha sido quien ha salido con Yasemin toda esta semana.
-Pero yo creí que…
-Creíste que era yo, ya lo sé – dice terminando la frase por ella.
-No estoy entendiendo nada, yo te vi salir a almorzar con ella.
-Sí, me viste, pero solo la llevé hasta el restaurant, donde la deje con Sinan, él fue el encargado de explicarle todo y desde ese día, ellos han estado saliendo juntos.
-Pero, ¿Por qué Yasemin no me dijo nada?
-Porque yo se lo pedí, lo lamento, pero fue lo único que se me ocurrió, necesitaba que reaccionaras.
-Entonces ¿entre tú y Yasemin?
-Nunca sucedió, ni ha sucedido, ni sucederá algo, menos ahora que mi amigo está interesado en ella.
– ¿De verdad hiciste todo eso?, ¿no sé si reírme o enojarme contigo?
-Me gustaría mucho verte reír, estas muy seria, ¿cenaste?
-No.
– ¿Qué quieres comer?, ¿Qué debo preparar para ti?, puedo preparar espaguetis, con ensalada.
-Todo se escucha delicioso.
-Y ¿Qué te gustaría beber?
-Puede ser un vino tinto.
-No se diga más, lo que mi mujer diga, eso hago.
Un suspiro salió de los labios de Defne al escucharlo decir mi mujer.
Mientras Omer cocinaba ella se dedicó a mirarlo, como le cambió la vida, de no haber venido esta noche, seguramente estaría en su casa, deprimida, rogando para que llegara la noche y poder entrar al sueño para estar con él, pero ahora lo tenía ahí enfrente, y cada vez que la miraba, le sonreía o le guiñaba un ojo, gesto que a ella la volvía un poquito más loca.
Cuando la cena estuvo lista, Defne preparó la mesa, ambos se sentaron y disfrutaron de la comida que Omer había preparado
-Exquisito – dijo – no sé si lo sabes, pero cocinas muy bien.
-De ahora en adelante, tendré que preocuparme de que comas – dice serio – no me mires así, ¿Cuánto peso has perdido?
-No deberías preguntarle eso a una mujer, no es halagador – le dice ella sonriendo, no dándole importancia a lo que él le decía.
– ¿Defne?
-Ay, ya, no lo sé y no hablemos más del tema.
– ¿Debo suponer entonces?… que me extrañaste tanto como yo a ti.
– ¿Qué acaso hay una medida para eso?
-Sí, sí la hay, del uno al diez, yo te extrañé diez, ahora tú.
-Del uno al diez, te extrañé nueve.
– ¿Nueve? ¿solo nueve?
-Sí, solo nueve, porque el uno te veía en mis sueños.
-Vaya, vaya señorita Defne y yo pensando que usted no era romántica.
-Con la persona indicada, puedo ser muchas cosas – le dice coqueta.
-Entonces esta noche no necesito visitar tus sueños, ¿Por qué me imagino que te quedarás conmigo?
-No lo sé, no vine precisamente a eso.
-Lo sé, pero me debes, el despertar a mi lado y, digámoslo así, ya estás aquí y no te voy a dejar ir.
– ¿Entonces piensas secuestrarme? – Dice riendo.
– ¿Por qué no?, ¿no creerías que estando aquí iba a permitir que te fueras?
-Bien, bien, ya entendí, aunque, con que me lo pidieras era más que suficiente.
-Entonces, ven – le dice él y le extiende la mano, la que ella tomó con suma confianza.
Juntos subieron la escalera, pero en lugar de llevarla a la habitación como había pensado ella, Omer la llevó al baño, pero antes de entrar a él, se da vuelta y queda frente a ella.
-Tal vez no sea nada especial, pero para mi es importante, durante mucho tiempo he vivido solo, me gusta mi soledad la disfruto, o por lo menos así era antes de conocerte.
Luego de decir eso abrió la puerta y le permitió entrar.
-Y ¿esto? – le dice mientras él le abría las puertas del gabinete.
-Hice espacio para tus cosas, ¿cómo no sé qué tipo de cremas usas? no he comprado nada, lo que sí compré fue un cepillo de dientes para ti y lo puse al lado del mío. – le dice
– ¿Tan seguro estabas de que vendría?
-Tenía esperanzas y rogaba para que lo hicieras.
Ella lo mira con toda la ternura de la que era capaz.
– ¿Cómo puedo tener tanta suerte? Y haberte encontrado.
-No, yo soy el de la suerte, porque te encontré dos veces en mi vida.
– ¿Cómo?
-Luego te lo cuento, voy a traer el pijama que compré para ti.
Cuando ella llegó a la habitación, Omer ya la esperaba acostado.
-Te queda muy bien, – le dice – ven acuéstate a mi lado quiero abrazarte y sentir tu aroma, para saber que esto no es un sueño.
– ¿También soñabas conmigo?
-Todas las noches – dice dándole un beso en los labios.
– ¿Omer?, ¿Cómo es eso que es la segunda vez que me encuentras?
-Hace muchos años, en un día de lluvia, choqué con una hermosa pelirroja, me impacto ella y su hermoso cabello, nunca la pude olvidar.
-Tú, ¿eres el joven de ese día?, pero has cambiado mucho, jamás te habría reconocido.
-Debo pensar que tampoco me pudiste olvidar.
-Pero no por lo que te imaginas, ese día fui a dar la prueba para entrar a estudiar y cuando choqué contigo se me cayeron los diseños, y los perdí todos a causa de la lluvia, así que no entré a la universidad, me devolví a mi casa.
-Lo siento, eso no lo sabía.
-No importa, después decidí cambiar de carrera y gracias a eso estamos aquí hoy – termina la frase bostezando.
– ¿Estás cansada?
-La verdad si, no he dormido bien estas noches.
-Me imagino, ¿si tus sueños son como lo que pienso…?
-Omer! – exclama ella – aunque, tienes razón.
-Te amo – le dice riendo y le da un beso en la sien – ahora duerme, cuando despiertes haré realidad tus sueños
-Lo prometes
-Lo prometo, pero tú debes prometer que no te irás a media noche, como si fueras cenicienta.
-Lo prometo – le dice y se acomoda en sus brazos.
Suspiró profundamente, se sentía tan bien, sintió su cuerpo contra el de ella, cálido, duro, fuerte.
Se sintió feliz. Aquellos brazos eran sus dueños. En ellos se sentía segura, a salvo.
Sintió deseo, la sangre empezó a galopar por sus venas.
—Hola —susurró él en su oreja.
—Hola —contestó ella, mareada por su presencia.
Y comenzó a besarla, le dio tiernos besos detrás de la oreja. Luego llegó a la boca.
—Hueles delicioso —murmuró él.
Le acarició el cuerpo, ella disfrutó de aquel contacto. Sintió el deseo de su cuerpo y de su alma, el deseo de amarlo, de abrazarlo, y de no soltarlo jamás.
-Te amo – le susurró
—Y yo te amo a ti. – le respondió con un suspiro.
Sus ojos, se abrieron de par en par, solo para encontrarse con los ojos de Omer, quien la miraba con una pícara sonrisa en sus labios.
-Buenos días – le dice.
Ella no entiende si es sueño o realidad, por lo que decide hacer algo para comprobarlo, pellizca el brazo de Omer.
-Ay! – lo escucha gritar – ¿Por qué hiciste eso?
-Lo siento, lo siento – le dice – es solo que creí que aun estaba en el sueño.
-Mmmm, así que este era tu sueño
Le dice mientras comenzaba a desabrochar su pijama por el frente, dejando al descubierto el camino entre sus pechos, luego inclinó su cabeza y paseo su boca por su cuello, su oreja, su cabello, con su dedo trazó una línea alrededor de su escote, y la beso allí también, ella sintió la cálida presión de su boca en la curva de sus senos.
Pero eso solo era el comienzo de su recorrido, su meta era llegar al lugar donde encuentra, el máximo placer femenino.
CONTINUARA.


Realmente estoy muy impresionada con tus historias!!! Y está me encanta!!!
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