PORQUE DIOS ASÍ LO QUISO. Capitulo Final

Omer estaba de pie junto a la ventana de su oficina, mirando los árboles de la plaza que se mecían al compás del viento, no entendía por qué la gente hablaba de lo bonito que estaba el clima, para él aquel día sólo le traía malos recuerdos.

Podía verse aun con Defne caminando y comiendo helado, hoy se cumplía un año desde que ella tomó la decisión de alejarse, desde ese día su vida cambió, ya nada tenía el brillo de antes, ella se llevó su felicidad.

Por eso, algunas veces prefería quedarse a dormir en su oficina, para eso acomodó un sofá cama que no extendía, solo se dejaba caer sobre él, llegar a la casa era una experiencia que no le gustaba vivir.

Había asumido que no volvería a verla, pero eso no cambiaba la necesidad que tenía de ella, y lo mucho que la extrañaba.

Por más que le rogaba a la señora Turkan que le dijera donde estaba Defne, ella siempre le respondía lo mismo, lo siento, pero una promesa se hace para cumplirla, solo le comentaba que ella estaba evolucionando bien, pero ninguna otra palabra.

Frunció el ceño y se masajeó el cuello para librarse de parte de la tensión que sentía.

Necesitaba salir de ahí, hoy sentía que se ahogaba, por lo que tomó su chaqueta y abrió la puerta de su oficina y salió por ella.-

Voy a salir, no creo que vuelva, -fue lo único que le dijo a la recepcionista.

A esa hora soplaba una brisa cálida, caminó hasta el estacionamiento, entró a su auto y sin pensar donde llegaría, se fue.

Detuvo el coche junto a una florería, compró rosas blancas como le gustaban a su madre, y luego se fue a conversar con la única persona que lo podría entender.

Llegó hasta el cementerio. Hacía diez años que había enterrado a su padre junto a su madre. Eran jóvenes y, en su dolor, se habían aferrado el uno al otro.

Omer fue hasta la sepultura y dejó las rosas sobre la lápida. Luego se arrodilló.

Como si hubiera sido el día anterior, recordaba perfectamente la conversación que había tenido con su madre.–

Aún eres joven y conocerás a muchas mujeres –le había dicho–. Cuando encuentres a la ideal, trátala como a una princesa, recuerda que ella será, no solo tu esposa, sino también la madre de tus hijos.

Las lágrimas caían por las mejillas de Omer.–He encontrado a mi princesa mamá –susurró–, pero su miedo fue más fuerte que su amor por mí, – le dice, – Yo… quiero ser feliz, como me lo pidió, pero lo cierto es que… Tengo que encontrar la manera de olvidarla, o si no mi vida no tendrá sentido.

Se quedó ahí por un rato, luego se secó las lágrimas.

Era hora de volver a casa y pensar en lo que iba a hacer con su vida. Algo tenía que cambiar.

Se subió al auto y condujo hasta el lugar donde había comenzado todo.

Defne se detuvo ante la puerta del edificio que albergaba a la empresa de Omer. Sabía que no la estaba esperando, y no estaba segura de estar preparada para entrar.

Levantó la vista hacia el cielo, botó todo el aire que tenía en los pulmones y comenzó a caminar.

Su abuela, no le quiso contar lo que había sucedido en la vida de Omer, este último año, de lo único que estaba segura era que, seguían siendo marido y mujer y que había logrado alcanzar su sueño de convertir su empresa en la más reconocida del país.

Se preguntó si ya tendría una mujer que lo hubiera acompañado en su ascenso, tal vez Yasemin, porque habría que estar ciego para notar que ella esperaba la más mínima oportunidad para ocupar el lugar de la señora Iplikci..

Se cambió de mano la maleta y entró en el edificio y tomó el ascensor.

Estaba emocionada y temerosa. Había tomado el primer vuelo y llevaba todas sus pertenencias en su nuevo juego de maletas.

Por suerte, tenían ruedas, por lo que caminaba con comodidad.

Yasemin fue la primera en notar su presencia y se sorprendió al verla. –Yo… nosotros… creímos que no ibas a volver.-

No te sorprendas tanto, vengo a buscar a mi marido.-

Omer ?, él no está.-

¿Qué sucede Yasemin?-

No, nada es solo…

-No me digas que arruiné tus planes con mi regreso, querías ser la señora Iplikci, aunque lo dudo mucho, Omer nunca te miraría como mujer, aun cuando yo no estuviera en su vida, tú no existes para él.–

¿Defne?, por Dios que haces aquí, oh mujer estoy tan feliz de verte – le dice Sinan al verla.

-Vine a buscar a Omer.-

Él estará feliz de verte, no ha estado bien este último tiempo, te ha extrañado mucho.-

Yo igual a él, ¿sabes dónde pudo ir?-

No lo sé, él solo dijo que se iba, pero vamos a mi oficina ahí conversaremos más tranquilos.

Sinan la ayudó a llevar sus maletas y con una taza de té en la mano, ella le contó todo lo que había sucedido durante el tiempo que estuvo en América.-

Sorprendente !!, – fue lo primero que dijo, – a eso se debe que estés tan delgada y el corte de tu cabello.-

Si, -le responde ella, sin ganas de recordar la experiencia vivida en América – , ¿te puedo pedir un favor?.-

Por supuesto.-

Puedes llamar a Omer, y preguntarle donde está, pero no digas que estoy de vuelta.-

Claro que sí, dame un segundo. Él toma su teléfono y marca el número de su amigo, activa el alta voz, para que ella pueda escuchar la conversación.-

Amigo ¿Dónde estás?, estoy preocupado, te fuiste sin decir nada.-

Lo siento Sinan, pero necesitaba estar a solas, hoy no volveré a la oficina, pero no te preocupes estaré bien.

Defne no tuvo la necesidad de que él dijera el lugar donde estaba, porque los sonidos que escuchó por el teléfono para ella eran más que conocidos, los había escuchado durante gran parte de su niñez.–¿Puedes guardar mis maletas? – le dice a Sinan cuando terminó la llamada – me voy, sé perfectamente donde está.-

Deja las maletas aquí, yo mismo las llevaré hasta tu casa, como me gustaría ver la cara de mi amigo, cuando te vea, se pondrá muy feliz.–

Eso espero – le responde ella.

Defne corrió a fuera del edificio, pidió un taxi, le dio las indicaciones de cómo llegar al lugar, le ofreció una propina extra si la llevaba lo más rápido posible.

En cuestión de minutos llegaron a la costanera, con las manos temblorosas, abrió la puerta del taxi, se bajó y caminó hasta donde se veía la silueta de Omer, con la cabeza baja, ella se sentó a su lado sin decir nada.

Omer levantó la cabeza y cuando la vio ahí sentada a su lado, se restregó los ojos, para asegurarse que no era uno de sus tantos sueños.

Ella le ofrece un pañuelo y le dice: Creo que esta vez lo necesitas tú.-

¿Defne? – pregunta él aun sin creer lo que sus ojos le muestran.-

Te dije en mi carta que, si la vida nos daba otra oportunidad, no perdería el tiempo, apenas me bajé del avión te vine a buscar, necesito saber, si tú aun me amas y si quieres cumplir tus sueños conmigo a tu lado, porque yo te amo como nunca he amado a alguien y me gustaría que fueras quien me acompañe a cumplir mis sueños.

Luego de esa declaración, recibió como respuesta, solo silencio.

El temor comenzó a apoderarse de ella, había vuelto con tantas expectativas, pero en ningún momento pensó que Omer ya no la amara.

El rostro de Omer no expresaba absolutamente nada, y como él no le decía nada, ella se puso de pie y dijo:

Creo que llegué tarde… lo siento, no te volveré a molestar, – le dice, se dio media vuelta para irse del lugar, pero Omer la tomó de la muñeca.-

Que sea la última vez que tomas decisiones sola, sin mi aprobación, te vas y llegas sin decirme nada.

Ella lo mira y con los ojos llenos de lágrimas le responde-Lo prometo – esas palabras bastaron para que Omer se levantara y tirara de ella para abrazarla.–

Te amo tanto…No pudo acabar de decir todo, porque sus labios se lo impidieron. Sus cuerpos se fundieron, y se olvidaron de todo excepto de la felicidad que los envolvía.

Cuando por fin se separaron, le dijo-Dios!, creí que me iba a morir cuando leí tu carta. Eres la mujer de la que mi madre hablaba, esa mujer imposible de olvidar, la que es para toda la vida, lo supe cuando te vi aquí llorando. Nunca olvidaré ese momento.

Mi amor, nunca me vuelvas a dejar.

–Te amo Omer, te extrañé tanto, nunca me voy a ir de tu lado, lo prometo.

Se sentaron en la banca, él la mantenía apegada a él, ya no quedaban rastro de tristeza en sus ojos y su rostro volvió a brillar.-

¿Que hacías aquí? – le pregunto ella.

-Vine a terminar lo nuestro.

– ¿Cómo?-

Hoy se cumple un año del día que me dejaste solo, y tomé la decisión de comenzar a olvidarte, aunque no sabía cómo, pero necesitaba comenzar a vivir.-

Entonces, si yo no hubiese llegado, ¿Te habrías olvidado de mí ?.

-Por lo menos lo habría intentado.-

Qué bueno que llegué a tiempo – dice ella acomodándose aún más en sus brazos.-

Qué bueno que llegaste a tiempo – responde él besando su frente.

Miraron el atardecer juntos, en un momento Omer se puso de pie y le extendió la mano.-

Nos vamos a casa – le dice.

-Sí – le respondió ella.

Llegaron a su casa cuando ya había caído la noche.

Omer abrió la puerta y antes de entrar de gira para quedar de frente a Defne.-Debí haber hecho esto cuando entraste la primera vez a esta casa, pero no estabas muy feliz en ese entonces, este es un nuevo comienzo y no pienso perderme la oportunidad de hacer lo que quiero.

Se inclina, pasa un brozo por sus piernas y con la otra mano la toma de la espalda y la levanta en brazos y con ella así entra a la casa.-

Bienvenida a su hogar señora Iplikci.-

Muchas gracias por esperarme. – le responde ella muy emocionada.

Omer la lleva hasta su habitación, todo estaba como ella lo recordaba, él no saco nada de sus pertenencias.-

Ven, esta noche duerme conmigo, estoy tan cansado, no he dormido bien desde que te fuiste, hoy quiero abrazarte y dormir así, sin que nadie nos moleste, desde mañana me pagaras todas las noches sin hacerte el amor.-

No te preocupes, tengo toda la vida para pagarte y si quieres hasta me puedes cobrar interés.-

Eso es seguro – le dice él.

Esa noche, Omer y Defne durmieron como no lo habían hecho hace mucho tiempo.

Tal como se lo dijo Omer, cada noche le cobraba las veces en las que no había hecho el amor, como resultado cinco meses después, recibieron la noticia de que su primer hijo venia de camino.

Pasó otro año y la vida les sonreía, ya no recordaban el tiempo que estuvieron separados.

El vientre de Defne había crecido ya estaba de siete meses y juntos disfrutaban de los momentos en los que su hijo se dejaba ver por los movimientos que hacía.

Un viernes a las 15 horas, nació el primer hijo del matrimonio.

Defne despertó con el llanto de su hijo, Omer estaba acostado a su lado mirándolos.-

Creo que nuestro hijo tiene hambre – dice él.

-Eso parece.-Tenemos que ponerle un nombre.- ¿Qué te parece Huliyah?-

Y ¿por qué ese nombre? -pregunta Omer extrañado.

-Porque significa mi mayor deseo, esto es lo que mas deseaba en la vida-.

Que hermoso, me parece perfecto, ustedes son mi mayor deseo, la mujer que amo y nuestro hijo.

Omer cambio de posición en la cama para ver a su hijo mamar. Después levantó la cabeza y clavo los ojos en su esposa-.

Tenemos que aclarar – le dice-.

¿Qué? – le pregunta.

-Te amo.-

Yo te amo a ti – fue su respuesta.

FIN

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