PORQUE DIOS ASI LO QUISO CAPITULO 7

-Antes de que hagamos el amor, debo decirte algo – dice ella

-Claro, lo que quieras, pero que sea rápido.

-Aunque Selim fue mi novio por casi dos años y teníamos planes a futuro, nosotros nunca intimamos.

– ¿Verdad?, sé que la pregunta es tonta sobre todo en este momento, pero ¿Por qué?

-Nunca me sentí preparada para hacerlo, tal vez se escuche tonto, pero es la verdad, tampoco me sentía preparada para hacerlo contigo, hasta cuando se lo dije a Selim, recién ahí lo entendí, tú eres mi verdad, te elijo a ti, para que seas mi marido no solo en el papel, si no en todos los sentidos, no te puedo decir ahora que te amo, pero si, que lo que siento por ti es lo más fuerte que he sentido por alguien.

-Hermosa mi esposa, no te preocupes, te lo dije una vez y hoy lo digo nuevamente, lograré que te enamores de mí y te haré la mujer más feliz del mundo.

-Lo soy Omer, gracias a ti lo soy – y sonríe.

Él le dijo en un tono grave y profundo

-Eso es lo más bonito, que me han dicho.

La sonrisa de Defne se borró lentamente, sus ojos se hicieron más grandes y durante una fracción de segundo emitieron un destello fugaz, pero entonces parpadeo y el momento pasó

Su cabello parecía más rojo que nunca, bajo la luz que entraba por la ventana, Omer enredó los dedos en uno de sus mechones y se lo apartó de la cara sutilmente, luego deslizó el dedo pulgar sobre sus labios

Con la yema de los dedos recorrió lo largo de su mandíbula, preguntándose si ella era consciente de los suave que era su piel, sus huesos parecían tan frágiles al tacto, ¿sabría ella lo fascinante que era ver cómo se movía su garganta mientras tragaba saliva cuando estaba nerviosa?

Sabría lo mucho que deseaba besarla en la base del cuello, allí donde los latidos de su corazón se podían palpar, ella parpadeo un segundo y entrecerró los ojos al sentir los dedos de Omer sobre la nuca, levantó la barbilla lentamente pero no cerró los ojos, sino que buscó los de él

Ella se acercó más y cerró los dedos alrededor de su mano

-No me mires así, sí no vas a besarme -susurró

Y eso hizo, degustó los labios suavemente, exploró el contorno de su labio inferior, palpó con la lengua el arco del superior y absorbió el suspiro que ella dejó escapar, aquel beso lo hizo estremecer de pies a cabeza, como si hubiera sido el primero que daba en toda su vida, y cuando finalmente se detuvo, respiró hondo apoyando la frente contra la de ella, se dio cuenta que quizás sería el último que necesitaría

-Créeme cuando te digo que no ha habido ni un solo día desde que te conocí, en qué no pensara en ti, en nosotros.

Defne sintió que se le encogía el corazón, sus palabras eran como flechas en llamas que la atravesaban de lado a lado

Entonces él la apretó contra su propio cuerpo casi levantándola del suelo y la besó, despejando todo rastro de dudas y temores, de repente el mundo empezó a girar a toda velocidad a su alrededor y Defne sintió que la cabeza le daba vueltas, el corazón se le salía del pecho, lo único que podía hacer era aferrarse a la única cosa que la mantenía cuerda… él

Entre abrió los labios y se dejó llevar, sintió que Omer deslizaba su vestido por los hombros, dejando sus pechos al descubierto, respiró profundamente mientras él le masajeaba los pechos, como si estuviera esculpiéndolos, podía sentir cómo se le hinchaba la piel, él deslizó las yemas de los dedos sobre sus rígidos pezones, endureciéndolos todavía más y haciéndola gemir

Ella intentó mirarlo, pero no pudo, sólo era capaz de sentir su calor, su tacto, todo era tan intenso como el roce de su dedo pulgar, en la base de la garganta, intenso, erótico, soltó el aliento entrecortadamente y deslizó las manos por sus vigorosos brazos hasta llegar a las muñecas, eran fuerte y musculosa, mientras las exploraba se dio cuenta que también podía sentir los latidos de su corazón bajo las yemas de los dedos

Él se detuvo un momento y entonces le apretó los pechos con más fuerza, lanzando flechas de placer que la atravesaban por todo el cuerpo hasta llegar al centro de su femineidad.

Defne sintió la cálida humedad de sus labios cerca del pecho, temblando apoyó la cabeza contra la almohada, mientras él la besaba entre los pechos, en el vientre y al llegar a la cintura de la falda se la bajó sin más y siguió adelante-

-Si no llevas nada debajo me va a dar un ataque al corazón le dijo él

-No -respondió ella riendo, -no soy tan atrevida

-Pensándolo bien sería una pena. -dijo él, besándola en la cadera derecha, Defne dio un pequeño salto al sentir ahí sus labios.

Él le bajó aún más el vestido, por los muslos, las rodillas, en cuestión de segundos él se deshizo de la prenda.

-Quítate algo tú también

-Para cuando terminemos, no habrá nada entre nosotros excepto la piel.

Le levantó las rodillas y le besó el frente de los muslos, poco a poco iba subiendo las manos sobre ella, más y más y entonces le tomó el trasero y empezó a explorar las tiritas de las braguitas

Luego enganchó el encaje de la braguita, con la punta del dedo y jugaba adelante y atrás, trazó la línea de la braguita sobre su abdomen con la yema de los dedos y entonces descendió un poco más

– ¿Qué estás haciendo? le pregunta ella

-¿Tú qué crees? ¿qué es lo que quieres?, esta noche, haré lo que me pidas, te daré todo el placer que me pidas

-Te quiero a ti – le responde ella

Omer metió los dedos entre sus muslos y bajó el tono de voz

-Ya veo – le dijo deslizando los dedos sobre el encaje húmedo adelante y atrás

-Omer – dijo ella gimiendo.

-Perfecto -lo dijo, su aliento cálido le abrazaba el muslo -húmedo -añadió

-No puedo evitarlo -dijo ella casi sin aliento -es lo que me hace sentir, te deseo.

– ¿Desde cuándo?

– Desde que me besaste por primera vez.

El respiró profundamente y Defne sintió un nudo en el estómago

-¿Has pensado en nosotros de esta manera? -le preguntó de pronto cubriendo con la boca su sexo húmedo, a través de las braguitas de encaje.

La estaba matando lentamente, se humedeció los labios.

-Sí – le responde por fin

Él soltó el aliento con brusquedad y apartó el encaje y la besó en el centro de su femineidad.

Ella gritó de placer, una oleada de llamaradas de placer la atravesó como un rayo.

Todavía temblaba cuando él se incorporó por fin, para quitarse la ropa, después la tomó de las caderas le levantó las piernas y se puso entre sus muslos, poco a poco comenzó a penetrarla, con suavidad, entraba y salía de ella, preparando la completa penetración, cuando ya sintió que el cuerpo de Defne estaba listo para recibirlo se hundió.

Ella gritó y él se detuvo

-¿Estas bien?

-Si, más que bien, por favor continúa.

Ese suave ruego era imposible de rechazar.

Entonces, ambos comenzaron a moverse despacio, perfectamente sincronizados, comenzaron una experiencia que jamás podrían olvidar.

Durante una eternidad estuvieron encerrados en un abrazo que solo podía tener una conclusión.

Cuando ella sintió el latir del éxtasis, lo besó como si fuera su último aliento.

En una última insoportable punzada de anhelo, Omer también explotó, llevándola con él, a la profundidad de su pasión

Habían encontrado satisfacción, así era, lo que habían estado buscando durante tanto tiempo.

Después de hacer el amor durante toda la noche, Defne se quedó dormida a eso de las cinco. Pero Omer no pudo dormirse; la adrenalina se le había disparado. Durante un rato, permaneció acostado abrazado a su esposa, estudiando sus bonitos rasgos. Todavía no podía creer que fuera su esposa. Tenía los labios entreabiertos y deseó volver a saborearlos. En cuanto empezó a besarla, ella gimió y se despertó.

–Estaba soñando que te estaba besando y realmente te estaba besando.

–Quería darte un beso de buenos días. No quería despertarte, pero estoy tan enamorado de ti, que creo que no podré dejarte nunca en paz.

–Eso espero. – le dice sonriendo

Defne se dio la vuelta y lo besó tan apasionadamente que el antiguo ritual dio comienzo de nuevo. No recuperaron el aliento hasta unas horas más tarde.

–¿Te he dicho ya lo guapa que estabas con ese vestido? Me quedé sin respiración cuando te vi.

–¿De verdad?, tú también estabas muy guapo. Estoy tan loca por ti que creo que me pasa algo.

–Pues me encanta tu locura –dijo él y la besó–. Ya somos marido y mujer

–Creo que sí, ya no somos dos somos uno, como dijo el ministro

–Durante estos últimos años, mi vida ha estado incompleta. Pero ya no, ya estás conmigo y nunca te dejaré ir. Por cierto, ¿dónde quieres ir de luna de miel?

–Quiero estar aquí contigo.

–Podemos ir donde quieras –susurró Omer junto a sus labios.

–Lo sé, pero ¿qué te parece si hacemos un viaje más adelante?

-No tan adelante, porque quiero tener un hijo contigo.

–¿Quieres tener un hijo tan pronto?

–Sí, me encantaría a menos que tú no lo quieras.

–Entonces, quedémonos aquí hasta que lo consigamos.

–Confiaba en que dijeras eso –dijo él y tomó su rostro entre las manos antes de besarla.

–¿Te das cuenta de que nos complementamos? Nuestro amor es muy fuerte y lo será aún más cuando tengamos a una pequeña Defne.

–O tal vez un pequeño Omer.

–Me fascina la idea, béseme otra vez, señora Iplikci.

CONTINUARÁ

5 comentarios sobre “PORQUE DIOS ASI LO QUISO CAPITULO 7

  1. esto fue un estallido de ternnura,,,amor,,,sensualidad… erotismo!!!!!!!! no le faltó absolutamente nada!!!!!!!!! BELLÍSIMO CAPÍTULO MARTA!!!!!!!! MUCHAS GRACIAS!!!!!!!!!!!

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