PORQUE DIOS ASÍ LO QUISO. Capitulo 3

Omer, entró a la casa de la mujer que iba a ser su esposa, quería ya tenerla frente a él, conocerla de una vez para darle un rostro de mujer a aquella niña que dejó de ver hace tantos años.

Pero cuando la tuvo frente a él, debió contener la respiración, la recorrió, desde su hermoso cabello, pasando por su cuerpo cubierto con un traje negro, nada a tono con la ceremonia, pero al ver la palidez de su rostro supo que, tenía que ver con lo que estaba sintiendo en ese momento, estaba completamente aterrada.

No pudo ni siquiera saludarlos, porque salió corriendo. Cuando comprendió que estaba teniendo una crisis de pánico, se ofreció a ir detrás de ella, la abuela le dio las indicaciones de cómo llegar a su lugar favorito.

Mientras iba de camino, la pregunta que llevaba en su mente era, ¿Por qué tenía tanto miedo?, ¿no quería casarse tal vez?, de ser así, porque simplemente no lo decía ?.

Cuando la vio, fue como si le partieran el corazón, estaba sentada llorando, no solo llorando, estaba sollozando, se sentó a su lado y esperó a que notara su presencia, la vio tomar una parte de su vestido para secarse la cara, pero él le entregó el pañuelo que usaba siempre en sus trajes.

Bastó verlo, para que por sus ojos saltaran chispas de ira y por alguna razón, en ese mismo instante, tuvo la certeza absoluta, de que Defne era la mujer de su vida ,y mientras más hablaba con ella, más le gustaba.

Sin duda alguna sus padres sabían perfectamente porque los habían elegido a ellos para casarse, si en algún lugar de su mente o corazón quedada algo de duda, en ese mismo instante desapareció, esa mujer había nacido para él, para ser su esposa, su mujer, y no descansaría hasta que fuera así.

Al llegar a la casa y mientras ella subió a su habitación, él le dijo al abuelo al oído, que quería casarse lo antes posible, él le traspasó el recado a la abuela de Defne y decidieron que dos semanas eran suficiente para realizar todos los preparativos para la boda.

Durante la ceremonia no podía dejar de mirarla, pero ella no lo hizo en ningún momento, es más cuando decidieron terminar con la visita, la expresión de su rostro solo mostró alivio.

Llegó a la casa del abuelo con una increíble sensación de felicidad, y en la oscuridad de su habitación, agradeció a sus padres, por haberla elegido como mujer con la que se iba a casar.

Tenía solo dos semanas para elegir el lugar donde iban a vivir, lo primero fue buscar una casa apropiada, y la encontró, la llamó para invitarla y que la conocieran juntos, pero ella se negó. Así que sin su aprobación la compró, al terminar las dos semanas, la casa se encontraba completamente habitable, el dormitorio principal contaba con una cama muy grande, él le había dicho que no harían vida de pareja, pero no que iban a dormir separados, así que de una u otra forma lograría que ella durmiera a su lado.

Defne se para frente al espejo y no puede creer que la imagen que le muestra este, sea ella, lleva puesto un hermoso vestido blanco, con el que muchas mujeres soñarían llevar el día de su boda, es largo elaborado en encaje y seda, que seguramente deslumbraría a todo el mundo, con el efecto tatuaje en el escote, además de llevar el cabello semi recogido en un moño con una tiara de diamantes.

Todo lo que llevaba puesto había sido un regalo de su futuro marido, incluido los profesionales que llegaron hasta su casa para prepararla. El maquillaje fue sencillo, solo resaltaron sus ojos, según creyó entender, esa fue una petición del novio, la verdad ella solo quería que todo terminara lo antes posible, así que no preguntó.

Aunque la iglesia era grande, solo pudieron entrar los que habían llegado muy temprano. En lo alto de una de las galerías, el organista interpretaba una música suave.

El novio y su padrino, esperaban cerca del altar. Omer solo quería ver aparecer a su futura esposa.

Desde la entrada se oyó un murmullo de excitación. Aquellos que estaban cerca sonreían asombrados, comenzó a escucharse la música que anunciaba que la novia había llegado.

Distinguió su silueta en la entrada, como si hubiera surgido del mar a sus espaldas. El reflejo del sol lo cegaba, y tuvo que parpadear varias veces, mientras se preguntaba quién era esa mujer, que nada tenía que ver con la niña temerosa que vio llorar en el muelle.

A medida que avanzaba lentamente por la nave, apoyada en el brazo de su hermano, la suave tela del vestido de novia caía en línea recta hasta el suelo, era sencillamente cautivador.

Defne, con la vista fija en el novio, supo que había logrado asombrarlo, su cautela por un instante se esfumó, mientras era recibida con afecto y ansiedad y él cubría las manos con las suya.

La ceremonia comenzó con el ministro diciendo.—Invito a los novios a que tomen sus lugares, para dar inicio a este matrimonio. Para luego proseguir—Si alguno de los presentes tiene un impedimento que imposibilite unir a esta pareja en legítimo matrimonio que hable ahora o calle para siempre.

¿Era un impedimento estar en ese lugar en contra de su voluntad?, ¿Cómo le gustaría haber dicho eso en voz alta?, para luego salir corriendo del lugar, pero por el amor que le tenía a su abuela guardó silencio.

Silencio que también guardaron todos los presenten, luego de un momento el ministro volvió su mirada a ellos—Omer Iplikci, ¿Quieres a esta mujer por esposa…?En ese momento ella comprendió que, esos votos solemnes eran para toda la vida. Y ellos eran las personas menos indicadas para pronunciarlos.—

¿Prometes amarla, honrarla, cuidarla y respetarla…?—

Prometo—dijo él completamente seguro de lo que decía. Entonces Omer le tomó la mano e hizo saber al mundo que la tomaba por esposa para amarla y protegerla. Su voz era clara, profunda y más lenta que de costumbre, como si saboreara el significado de las palabras antes de expresarlas.

Entonces fue el turno de ella.—Defne Topal, ¿Quieres a este hombre…?Mientras las palabras flotaban a su alrededor, pensó que eran promesas terribles, amarlo, honrarlo y cuidarlo.—…. renunciando a todo lo demás, guardándote solo para él, hasta que la muerte los separe?—

Sí, quiero— se escuchó decir. Hasta que la muerte nos separe, al pronunciar esos votos fue incapaz de mirarlo a la cara.

Luego le ofreció la mano izquierda donde llevaba la sortija de compromiso.—Con este anillo te desposo—dijo, al tiempo que deslizaba la alianza en el dedo de Defne.

Ella sintió un temblor que le recorría por la espalda.—…. y me entrego completo a ti…Defne alzó la vista y notó un fulgor de afectuosa ironía en los ojos de él.—

Puedes besar a la novia. Las palabras del ministro la arrancaron de sus pensamientos.

Antes de tener tiempo para pensar cómo iba a reaccionar, vio que él apoyaba ligeramente las manos sobre sus hombros y que la atraía hacia él para besarla en los labios.

La felicidad que sintió en ese instante, tomó a Omer por sorpresa, tan pronto como la sintió en sus brazos, los invitados, el sacerdote y todos los que los observaba se desvanecieron. Estaban solos, inmerso en la sensación de tener sus labios entre los suyos, el beso fue demasiado corto para él, pero se prometió que la próxima vez, el beso se extendería hasta que se cansara de besarla.

Omer le sonrió y ella no le devolvió la sonrisa, creyó que era una sonrisa de triunfo y se mordió los labios.

El banquete de boda pudo haber sido un tanto incómodo, pero no lo fue.

Todo el mundo notó que Omer no apartaba los ojos de su esposa, y los invitados prorrumpieron en aplausos cuando, tras tomarla entre sus brazos, abrió el baile con ella, Defne se mantuvo en silencio todo el tiempo.

-Lograré que te enamores de mi – le dice y le acaricia la mejilla.-

Eso no pasara – responde ella, -mi corazón ya está ocupado.-

Ya verás como hago que te olvides de ese hombre – y la vuelve a besar con delicadeza.

Luego hicieron lo tradicional, bailar cada uno con los invitados, él lo hizo con la abuela de Defne mientras que ella fue acompañada por el señor Ulusi.

Hasta que su paciencia se agotó, se acerca a Omer y le dice-Quiero irme .

Claro, vamos. Y así, sin mas él la toma de la mano y les anuncia a los invitados que novios se van, pero que ellos pueden continuar con la fiesta, cosa que todos reciben con mucho placer.

La limusina los esperaba en la entrada, luego de ayudarla a subir, lo hizo él por la otra puerta, el chofer sabía perfectamente hacia donde debía dirigirse, porque en ningún momento Omer le dio las indicaciones del lugar al que se dirigían.

El vehículo se detuvo y el chofer se bajo para abrirle la puerta a ella y Omer se bajó al mismo tiempo.-

¿Qué sucede? – le pregunta ella, cuando ve que Omer abre la puerta de la casa, pero no se mueve.-

Se supone que la tradición manda, que debo entrar a nuestra casa contigo en brazos – le dice.

-Ni que tuvieras tanta suerte – le responde ella, entrando por sus propios medios.-

Bienvenida a nuestra casa – le dice Omer.

-Es realmente hermosa – le dice admirando la decoración y cada detalle que hay en ella.

Entusiasmado ante su reacción él la toma de la mano y la lleva a conocer cada una de las habitaciones de la casa, hasta llegar al dormitorio principal.-Este es nuestra habitación.

-Yo… no voy a dormir contigo.-

Claro que lo harás, te dije que no haríamos vida de marido y mujer hasta que estés preparada, pero eso no significa que no vamos a dormir juntos, haremos el amor el día que me lo pidas.

Ella se ríe y le dice-Eso sucederá cuando los polos se derritan.

-No se si lo polos lo harán, pero yo te derretiré a ti, eso te lo prometo.

CONTINUARA.

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