DISEÑANDO NUESTRO AMOR. Capitulo 3

Miró a su jefe, que estaba en su mesa dibujando, completamente ajeno a su mirada. Defne aprovechó la ocasión para alimentarse con cada detalle de su pelo negro y de su atractivo rostro. No podía verle los ojos, pero sabía perfectamente lo hermosos que eran. Era un hombre que amaba lo que hacía se le notaba, porque le cambiaba la expresión del rostro cuando tomaba el lápiz y trazaba las líneas sobre las hojas de papel, ella conocía muy bien ese sentimiento, tener en la mente una idea y desear traspasarla lo antes posible, disfrutando de que cada línea le da vida a un nuevo diseño.

¿Qué se sentirá ser amada de esa manera?, que él se olvidara de todo lo que estaba a su alrededor y que solo le prestara atención a ella. Sin duda, a él le gustaba su trabajo, aunque según lo sospechaba, no era lo único que le gustaba, durante el día lo encontró varias veces observándola, eso quería decir que no le era tan indiferente como quería aparentar.

Omer, salió de su oficina y, ella lo siguió con la mirada, había que ser ciega para no reconocer que era un hombre atractivo y de seguro estaba acostumbrado a las miradas de las mujeres y eso le daba a ella algo de licencia para dejar sus ojos pegados a él, aunque sabía que Omer se daba cuenta de ello.

Alto, fuerte y atlético, al caminar tenía el aspecto de aquellos vaqueros que trabajaban en un rancho. Sin embargo, tenía aquella prestancia propia del hombre educado de la gran ciudad. Por eso le gustaba tanto.

Tenía una masculinidad latente y el atractivo salvaje de un hombre de campo, con la inteligencia y capacidad de un gran ejecutivo.

Terminò su primer día de trabajo, y la mejor palabra para describirlo es agotador y a ella aun le quedaba trabajo por hacer, aunque ya tenía lista la colección de esta temporada, y eso le garantizaba unas semanas de descanso, debía cumplir con sus deberes como dueña y directora de su propia empresa.

Y ahí estaba su fiel amiga, cuñada y asistente personal, esperándola, lo primero que hizo fue mirar su atuendo, ella más que nadie la conocía y sabia en que ocasiones vestía así, pero no dijo ninguna palabra, pero no así Defne.-

Ven te lo voy a contar todo, después de esperarme hasta esta hora, te lo mereces.-

Muy bien – le dice ella – llevaré café para que conversemos tranquila.

-Muchas gracias no sabes cuánto lo necesito.

Las amigas con un café en la mano comenzaron su conversación, Defne le contó con lujo de detalles todo lo sucedido aquel día y cuáles eran sus planes para hacer que el orgulloso Omer Iplikci se tragara sus palabras.-

De todas las locuras que se me hubiesen ocurrido que podías hacer, èsta jamás se me cruzó por la mente, realmente te volviste loca amiga, pero te entiendo.-

Tú no te puedes imaginar cómo es ese hombre, así como es de guapo es orgulloso y él hirió mi vanidad de mujer, nunca debió decirme esas palabras, ahora solo me queda hacer que se las trague.-

Y, ¿es tan guapo como dices?

Déjame buscarlo en internet. Luego de buscar por un rato, al fin encontraron una foto donde estaba recibiendo el premio como el mejor diseñador del año.-

Vaya, que si es guapo – dice Nihan – pero no le digas a tu hermano que dije eso.

Defne solo le sonrió-Vestido de esa manera, se ve aún más guapo.

– ¿Defne?, mírame, ese hombre te gusta, nunca te había oído hablar de esa manera de ninguno de tus pretendientes.-

Bueno porque hasta ahora no había encontrado ninguno como él.

– ¿Entonces si te gusta?-

Como te digo, así como es de guapo es de orgulloso y aunque me gustara, no podría enamorarme de un hombre como él.

-Si tú lo dices…-

Bueno ahora que lo sabes todo, entenderás que tendré que ausentarme muchas veces de la oficina, en resumidas cuentas, tendrás que encargarte de todo, eres la persona en la que más confío.

La rutina de Omer era muy marcada, por lo que Defne debió acomodarse a sus horarios, cada mañana llegaba hasta su casa cerca de las 7 y le preparaba el desayuno, luego él llegaba de alguna parte todo sudoroso, la saludaba y se dirigía a la ducha y luego volvía elegantemente vestido, ella le acomodaba la bandeja en la mesa y él la comía, le daba las gracias y luego juntos de dirigían a la oficina.

Nada había cambiado en la semana que ella llevaba trabajando para él, eso hasta el día viernes. Cerca del medio día Defne estaba muy concentrada en la pantalla del computador, cuando sintió que alguien entro a su oficina, alzó la vista y Daria acababa de dejar sobre su escritorio un enorme ramo de hermosas rosas blancas.—¡Cielo santo! Son preciosas.—

Abre el sobre —le dijo la mujer dando pequeños saltitos de excitación.

—¿Son para mí?—

¡Claro que son para ti! Abre el sobre.

Ella se puso a buscar el sobre entre los tallos y el aroma a rosas llenó toda la oficina. Cuando finalmente sacó la nota, leyó en alto: «De tu admirador secreto»

Daria casi se desmayó.—

¡Dios santo! —exclamó.—¿Tengo un admirador secreto? —preguntó ella totalmente confusa e incrédula.

—¿Quién crees que puede ser? —le preguntó Daria, mientras colocaba minuciosamente las rosas para conseguir un ramo perfecto.

—No lo sé —respondió —No tengo ni la más remota idea. Jamás salgo y no tengo ningún tipo de vida social.

Omer miraba la escena desde su oficina, la curiosidad lo estaba matando, hasta que ya no pudo soportarlo más, tomó unos papeles para tener una excusa e ir a la oficina de Defne—¿De quién son? – fue lo primero que preguntó, olvidando por completo que llevaba preparada una buena excusa para estar ahí.

—De un admirador secreto. – respondió de inmediato Daria.

Él miró las rosas y luego la miró a Defne.—¡Vaya! —dijo él con un tono extraño- alguien te ha mandado flores.

—Son preciosas, ¿verdad? —dijo Daria—.

Las rosas blancas, ¿qué representan?

—La pureza —respondió Defne, y se quedó pensativa.

—Así que hay un hombre que piensa que eres dulce y pura—dijo Omer.

Defne debió contener la risotada que había amenazado con salir de sus labios, si Omer supiera que ella había soñado con él y definitivamente el sueño no fue nada dulce o puro. En su sueño él era un vaquero y jugaban al póker y apostaban por pieza de ropa, al final ella se dejó ganar y quedó completamente desnuda e hicieron el amor en la paja junto a los caballos, un suspiro salió de ella al recordar las sensaciones que le dejó el sueño.

Omer, estaba confundido por la situación y por la sensación que le había provocado que Defne recibiera aquellas flores, le nacieron unas ganas tremendas de lanzar el maldito ramo por la ventana.—

Pues debes de gustarle de verdad —dijo Daria – porque te cuento que este ramo de flores es muy exclusivo y vale un dineral.

Aquel comentario golpeó a Omer en la boca del estómago. No se le había ocurrido que alguien más estuviera interesado en ella, y ¿Por qué no?, era una mujer hermosa él ya lo había notado. Saber que ella lo miraba a escondidas y a veces hasta cuando sabía que él la notaba, cosa que le encantaba, le había dado a entender que él le resultaba atractivo.

Por más que su mente analizaba todo, no podía entender el efecto que aquella situación estaba provocando en él.

-Daria ya te puedes ir, ahora vamos a seguir trabajando – le ordenó él, a regañadientes la mujer dejó la oficina.

Defne observó que él, miraba de un lado a otro.—Es realmente cobarde que alguien a quien le gustas no sea capaz de escribir su nombre en la tarjeta.-

¿Cómo?

Él la miró desorientado.— No, yo solo lo digo, ¿no te molestó recibir esas rosas?.—

¿Molestarme?, para nada, me siento muy halagada, ¿No te ha ocurrido nunca que alguien te guste tanto que no te atrevas ni a acercarte?, la ves y no eres capaz de hablarle

Él no respondió—

¿Nunca has llamado a alguien y has colgado antes de atreverte a hablar?

—No.—

Bueno quizás su orgullo no le permitiera hacer ese tipo de cosas.

—¿Orgullo? —dijo él con un tono incrédulo.—

De acuerdo, no le gusta la palabra orgullo, entonces digamos que su rutina no lo dejaría.

-No me conoces aun, no sabes de lo que soy o no soy capaz de hacer por amor —le respondió enojado.

Defne se limitó a mirarlo completamente pasmada.—De acuerdo, lo siento no debí decir eso, y si tiene razón no lo conozco lo suficiente.

—Muy bien dejemos el tema hasta aquí, necesito que envíes estos documentos – le dice pasándole la carpeta con los papeles que tomó como excusa.—

Pero, esto ya lo envié – responde al mirar el contenido.

—¿De verdad?, lo siento debí equivocarme, ¿Defne?, esta noche voy a necesitar que te quedes hasta tarde.

—¿Esta noche? —dijo y frunció el ceño.—

¿Por qué?, ¿tienes algo que hacer?

—No, es solo que… muy bien me quedaré.

—Perfecto —estaba tan feliz como si hubiera ganado una batalla, una extraña y cálida sensación lo invadió por dentro, y entendió que al igual que su admirador secreto, él se sentía atraído por Defne pero, a diferencia de él, no era capaz de hacer absolutamente nada al respecto y eso debía cambiar. Tomó el pomo de la puerta, pero no llegó a abrirla. Se volvió y la miró.—¿Podemos cenar aquí en la oficina?

Ella sonrió.—Sí, por supuesto.

Al ver su increíble sonrisa y aquellos hermosos ojos verdes, notó un cosquilleo en el estómago. Sintió un deseo casi irresistible de besarla.

CONTINUARÁ

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