DISEÑANDO NUESTRO AMOR. Capitulo 2

Nihan -le dice Defne apenas llegó a su oficina – necesito hablar contigo.

Su amiga y asistente entra a la oficina, detrás de ella con una libreta en la mano. -Sucede algo, jefa?

-Sí, sucede, primero cancela toda mi agenda para la tarde, luego me enseñas todo lo que necesite saber para ser la mejor asistente incluso mejor que tú.

-Y ¿eso?, está bien, está bien, no preguntaré.-

Cuéntame todo lo que haces por mí, lo que veo y lo que no, todo, necesito saberlo todo.-

Primero debes buscar tu propia manera de recordar lo que debes hacer, yo uso esta libreta, en ella voy escribiendo lo que tendrás que hacer en el día y lo que yo tengo que hacer, siempre tienes que leer la correspondencia, así dividir lo que es personal de lo administrativo, lo que es importante y lo que no.-

Y ¿cómo sé lo que es importante?-

Eso depende de los intereses de tu jefe. Nihan, estuvo toda la tarde enseñándole a su amiga sus responsabilidades y para cuando terminaron, Defne ya se sentía mucho más segura, para presentarse al día siguiente en la casa de su nuevo jefe.

Durmió poco durante la noche y se levantó de madrugada, busco en su closet el vestido con el que sabía causaba sensación en el sexo opuesto, no solo porque dejaba al descubierto sus piernas, sino porque resaltaba su figura, por fin termino de maquillarse y peinarse, eso y gracias a su rebelde cabello le tomaba mucho tiempo.

Como no podía mostrar su real condición económica decidió pedir un taxi que la llevara lo más cerca de la casa de Omer, la última cuadra la recorrió caminando.— Aquí es donde él vive —dijo Defne al detenerse delante de la dirección que le habían dado el día anterior.

Se trataba de una hermosa casa, aunque podía ver muy poco de ella, porque estaba protegida por un cerco, pero si notó, que era un lugar muy distinto al que ella se había imaginado. Suspiró profundamente, estaba a punto de lanzarse al vacío y esperaba tener paracaídas, tenía solo tres meses para demostrarle al arrogante Omer Iplikci su versatilidad, no solo en el campo laboral.

Se acomodó la pequeña falda que había elegido ese día, y fue sonriente hacia entrada. Entró a la casa y comenzó a recorrerla hasta llegar a la cocina que a ella le fascinò, al parecer si tenía buen gusto, un punto a su favor, pensó ella.

—¿Eres, la nueva asistente personal? —oyó una voz, que la hizo saltar-

Si lo soy – responde ella.

—Pensaba que serías menos… colorida.

¿No le gustaba su cabello rojo? Punto menos quedaba en cero nuevamente. —Soy Defne, mucho gusto – le dice.

-Solicite a alguien con habilidades secretariales y domésticas, está preparada para ambos tipos de tareas.-

Lo estoy – le responde.

Él solo la observa como poniendo en duda lo que le decía—Muy bien le creo, mientras me ducho, puede preparar el desayuno, le enviare un correo con mi rutina, soy un hombre al que le gusta apegarse a un horario estricto, por lo tanto, usted deberá hacer lo mismo, por ahora eso será todo —replicó él y de inmediato la dejó sola.

—Vaya, vaya parece que nos despertamos de mal humor o será siempre así de amargado, ah, a mí que me importa. Se dispuso a preparar el desayuno de su ahora jefe, cuando ya tenía la mesa puesta, él apareció con un impecable traje, con el que se veía sumamente guapo.

—Siéntate, por favor —le dice al tiempo que señalaba una silla frente a él—. Me alegro de que hayas sido puntual, pero no tengo tiempo para socializar, en realidad no te pareces nada a cómo te había imaginado. Pensaba que serías mayor.

Ella prestó atención sólo parcialmente a sus palabras porque estaba entretenida admirándolo, su cabello negro y un rostro de rasgos marcados con unos impresionantes ojos negros, debía de estar en la treintena y en su cuerpo no había ni un gramo de grasa.-

Pues yo tampoco me lo imaginaba de esta forma le responde .

Supongo que los dos podremos sobreponernos a la sorpresa —dijo él en tono ácido.—

Seguro que sí —a pesar de su malhumor, resultaba muy atractivo, sintió que el pulso se le aceleraba, pero prefirió ignorarlo. Encantada de conocerlo, señor. Confío en que quede satisfecho con mi trabajo.

—Sinan me aseguro que eras la mejor candidata —le dice al tiempo que le daba la mano para saludarla formalmente.

Defne le tendió también su mano.—Espero cumplir sus expectativas —dijo, inquietándose un poco por la reacción que él provocaba en su cuerpo. El apretón de manos, que debía haber resultado impersonal, fue como una sacudida eléctrica que le llegó al corazón. Defne creyó ver una reacción similar en la mirada de él, pero cuando lo observó con más atención, encontró una máscara imperturbable y decidió que debía de haberlo imaginado.

Además de las tareas que te he comentado, tendrás que filtrar las llamadas y ahuyentar a las visitas indeseadas, ya te daré una lista, pero por ahora debes prestar mucha atención a mi tía Neriman, la quiero mucho, pero prefiero tenerla lejos.

A Defne le llamó la atención que no quisiera visitantes, pero tampoco le extraño mucho, con ese carácter seguramente le gustaba estar solo la mayor parte del tiempo.

—No se preocupe, me comportaré como si fuera un perro guardián.

Él dejo entrever una sonrisa y Defne sintió que el corazón le daba un salto. De repente sus facciones se habían dulcificado y hasta se veía más guapo, si eso era posible.

—Volvamos a hablar de tus funciones —una vez más, él sonó irritable—te encargaras de organizar mis videoconferencias, leerás y responderás el correo, y revisaras los informes de los distintos departamentos—tomó aire—. Tendrás que pasar al ordenador toda mi correspondencia y todos los informes, además deberás realizar las tareas que te asigne, incluidos algunos trabajos de documentación.—

No se preocupe por nada —ella curvó los labios en una sonrisa.—Me alegro que tengas una actitud tan positiva —dijo él. Y deslizó su mirada por su ajustado vestido y arqueando las cejas, preguntó—¿Qué tan bien, estás preparada para las tareas administrativas?.

—Tengo buenos conocimientos de informática y sé usar programas de transcripción —que nunca hubiera tenido que ponerse a prueba profesionalmente no significaba que no pudiera hacerlo. Había estudiado administración, hasta que lo dejo para estudiar diseño y esta era la oportunidad para demostrar todo lo que sabía. Enumeró las demás habilidades que poseía:—Sé usar sistemas de clasificación clásicos y de ordenador, y tengo experiencia en organizar citas y atender llamadas.

—Muy bien,, en la teoría se escucha todo muy bien, pero por experiencia sé que en la práctica todo cambia, por ahora voy a comer lo que me preparaste y te daré mi veredicto. Probó el café y sonrió con satisfacción.

Ella alzó la mirada enarcando las cejas esperando que su jefe expresara su opinión.

El solo carraspeó.—Sabes preparar un buen café.

—No es tan difícil la màquina lo hace prácticamente solo.

Omer suspiró y se bebió el resto de un sorbo. Para cuando dejó la taza sobre la mesa, le brillaban los ojos y se le habían coloreado las mejillas.

El rostro de Defne se iluminó con una sonrisa radiante.—¡Me alegro le haya gustado! —exclamó triunfal.

—Estaba… delicioso —dijo él, tomando luego un vaso de agua. Unos minutos más tarde, cuando había acabado de desayunar, la miro y solo le dijo.—Es hora de irnos.—

Un momento– le dice, llevando la bandeja hasta la cocina.—

Defne, más rápido.—

Ya, pero sólo me llevará un par de minutos.—

Está bien —refunfuñó—. Pero date prisa.

Al parecer, él, no estaba acostumbrado a que pasaran por alto sus indicaciones, era un gruñón, pero tenía una espalda espectacular y para que hablar de lo que había más abajo, pensó ella mientras caminaba detrás de él.

Llegó al auto y el chofer le abrió la puerta a Omer, ella iba a abrir la puerta de al lado del conductor, pero él le dijo.- ¿Qué hace?

-Me voy a subir al auto.-

Eso no es lo que te pregunte, te digo que, ¿porque te vas a sentar ahí?, debes ir a mi lado.

-Bueno yo creí…-Nada – le dice como asumiendo que ella debía entender sin que él le explicara. Defne dio la vuelta y se subió al auto, se sentó a su lado, tan cerca que sus muslos se rozaban.

Omer sabía que era inevitable, pero ello no impidió que se tensara y se diera cuenta de que quería prolongar el contacto, o aún mejor, extenderlo. Tenía una piel blanca como la nieve y parecía muy suave, cuello de cisne y una cara que formaba un perfecto ovalo, con una nariz pequeña y recta y generosos labios hechos para ser besados, contuvo la respiración ante ese pensamiento y al mirarla supo que también a ella le afectaba su proximidad.

En lugar de desviar la mirada ella se la sostuvo y eso le permitió observar la forma en que el cabello le enmarcaba el rostro. Las mujeres, jamás solían afectarle de aquella manera.

Sin embargo, Defne lo había impactado. Vio los labios de ella formar las palabras y los imaginó acariciando su boca. Tuvo que apartar la mirada.

CONTINUARÁ

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