Apenas hubieron salido de la casa de la abuela, Omer la abrazo y de esa
forma la llevo hasta el auto donde la ayuda a subir, entendía que Defne
necesitaba llegar a su casa para mostrar su dolor y él pretendía estar ahí
para sostenerla.
- ¿Necesitas algo? – le pregunta él una vez estuvo sentado junto a ella en el
auto.
-Solo que me lleves a casa – le responde.
Él condujo en silencio, la miraba de vez en cuando y podía ver el esfuerzo
que estaba haciendo para no llorar, pero cuando abrió la puerta de su casa,
él la toma de los hombros y le dice.
-Está bien, lo superaremos juntos, no tengas miedo de demostrar tus
sentimientos estoy aquí contigo.
Eso basto para que ella comenzara a botar las lágrimas que estaban
atascadas en su garganta formando un gran nudo que casi no le permitía
respirar.
Omer la sostuvo contra su pecho, sintiendo como su frágil cuerpo era
sacudido por los sollozos y así la mantuvo hasta que ella se cansó de llorar, luego la tomo en brazos y la llevo hasta la cama, la ayudo a acostarse y la
dejó ahí para que descansara.
Fueron días difíciles para Defne, su mente no lograba entender como su
abuela y a quien ella consideraba su mejor amiga, le pudieron hacer algo tan
horrible y no tener nada de arrepentimiento por todos los años de
sufrimiento.
-Mi amor, necesito que me acompañes a un lugar. - ¿Adonde?
-Es una sorpresa
-Sabes cómo levantarme el ánimo, las sorpresas me encantan.
-Por eso te prepare una, que sé te va a encantar.
Omer la llevo a un gran edifico en el centro de la ciudad y la condujo hasta el
último piso, donde fueron recibidos por una mujer muy amable, los hicieron
esperar en un salón. - ¿Por qué estamos aquí? – pregunto ella
-Paciencia ya lo sabrás
-Buenos días – los saluda un hombre que traía un gran libro que deposito
frente a ella.
-Buenos días – lo saludo al tiempo que él abría el libro y comenzaba a
mostrarle los diseños más hermosos de vestidos de novias.
-Pero… y ¿esto?
-Elige el que más te guste, hoy comenzaremos los preparativos para nuestra
boda.
-No crees que es muy pronto? - ¿Pronto?, Defne hemos esperado cinco años para este momento.
-Si tienes razón, hemos esperado mucho tiempo para ser felices. - -Entonces señorita, ¿cual es de su agrado?
Defne se entretuvo mirando los vestidos hasta que encontró el que era
completamente de su gusto, un vestido con forma princesa, con unos
originales tirantes, estaba adornado con lentejuelas y adornos brillantes en
los hombros y la cintura.
Al final ese día ya tenían todo en marcha para su día, los arreglos
florales, la lista de invitados terminada y las respectivas tarjetas de
matrimonio enviadas.
Un mes después ella estaba frente al espejo y tan feliz que su rostro lo
reflejaba, se observó así misma y le gustó mucho más el vestido, era muy
elegante y favorecedor, creaba una silueta fina y elegante, y ella se sentía
aún más como una princesa de cuentos de hadas.
Bajó las escaleras, ya preparada para a la iglesia, Omer la esperaba.
Al verla su rostro se ilumino, su amor estaba más hermosa que nunca y así
se lo hizo saber.
-Eres la mujer más hermosa que he visto en mi vida, este dia sere la envidia
de todos los hombres.
-Y yo la de todas las mujeres.
-Te amo, nos vamos ? – le dice y le muestra su brazo para ella se tome de él
Juntos caminaron hasta el altar, al verlos todos los invitados se levantaron
de sus asientos y los vieron hermosos y felices.
El sacerdote comenzó la ceremonia y al momento de llegar la postura de las
argollas, Omer tomò la suya y mirò a Defne a los ojos.
-«Hace mucho, mucho tiempo, – le dice él mirándola a los ojos -, había un
hombre y una mujer que se amaban profundamente, un día, la mujer quiso
hacerle un regalo al hombre. Se acercó a él con dulzura y, extendiendo el
brazo, le dijo: «quiero regalarte lo más importante para mí». Tenía el puño
cerrado. Él la miraba con expectación y curiosidad, pero cuando ella abrió la
mano, estaba vacía.- ¿Nada?, dijo él.- Todo. Sobre la palma de mi mano están mis sueños, mis esperanzas, mis
ilusiones… cada rayo de luz que han visto mis ojos, cada gota de lluvia que ha
tocado mi piel. Todo está sobre la palma de mi mano, cógela y todo eso será
tuyo, pero él no la cogió, tan sólo bajó la mirada y lentamente se fue.
Ella se quedó triste y sola, pensando: ¡hombres!
Pero, al poco tiempo, él volvió y escondía algo en su puño cerrado. Se acercó
despacio y en silencio y lentamente abrió la mano. Guardaba dos pequeños
trozos de caña de bambú. Cogió uno de ellos y poniéndoselo a modo de
anillo, le dijo: - Claro que quiero todo eso que me das, pero no lo quiero un día, ni un mes,
ni un año… lo quiero toda la vida. Por eso, este trozo de caña de bambú
impedirá que si alguna vez cierras la mano me niegues ese amor. Gracias a
este anillo, siempre se escapará un poquito de ese amor que me das. - Yo haré
lo mismo -dijo, poniéndose su trozo de caña de bambú- porque te quiero y
quiero que mis sueños, mis esperanzas, mis ilusiones… también sean todas
tuyas.
-Hoy – prosiguió Omer -te entrego este anillo, también, todo el amor, la
ilusión, la esperanza y mis sueños, quiero vivir contigo no solo un día, un
mes o un año, te quiero para toda la vida – termino de decir y le deslizo el
anillo por su dedo.
Defne no fue capaz de pronunciar palabras, por que con su mirada trato de
expresarle todo lo que estaba sintiendo en ese momento y sin duda él lo
supo porque la emoción del momento también lo embargo.
-Los declaro marido y mujer – solo reaccionó al escuchar decir el sacerdote –
ahora puede besar a la novia, se acercó a ella, besando sus labios saboreando
incluso las lágrimas que se habían deslizado por el rostro de su esposa.
La celebración fue muy íntima solo los más cercanos, obviamente el abuelo
de Omer viajo para estar presente, lo mismo hizo Sadri Husta, Defne no
habia sabido nada de abuela ni de su amiga. - Durante la cena Omer se acercó a la mesa de su abuelo.
-Omer te tengo un regalo, tú veras si se lo cuentas a tu esposa.
-Dime abuelo, ¿de qué se trata?
-Sadri, me conto todo lo sucedido hace años y todo el daño que les causaron
a ti a Defne, sé que el corazón de tu esposa no le permite tomar venganza,
pero yo lo he hecho en su nombre. - ¿Qué hiciste abuelo?
-Me cobré el dolor que vi en tus ojos por años y que ahora entiendo la causa - ¿Abuelo?
-Nada malo, hijo, a las personas ambiciosas como Turkan es muy fácil
engañarla, solo te voy a decir que en estos momentos debe estar llorando la
perdida de todo su dinero y no me digas nada, este es mi regalo y de todo
corazón, me alegra ver ese brillo en tus ojos, sé feliz hijo es lo que más deseo
-Gracias abuelo, pero no le voy a contar nada a Defne, es mejor que esto
quede entre nosotros.
-Muy bien así será.
Casi a la mitad de la celebración, Defne se acerca a Omer y le dice al oído
-Nos vamos? – rozando con su lengua el lóbulo de la oreja, Omer sintió un
escalofrió recorrer su espalda.
-Magnifica decisión le dice – tomándola de la mano y susurrándole al oído –
seré suave contigo.
Durante todos los meses que vivieron juntos aprendieron a disfrutar de su
intimidad y a buscarse cuando uno de los dos deseara al otro, lo que
prácticamente era todas las noches y a veces también durante el día.
Omer sintió una oleada de deseo que le recorrió todo su cuerpo, algo que lo
excitaba hasta el límite era que ella tomara la iniciativa. - Siempre se había considerado un hombre disciplinado y que tenía el control
de sus acciones, pero con ella era imposible contenerse, era solo mirar sus
largas pestañas y la curva de sus labios, para que le subiera la temperatura
corporal, trato de no pensar en lo que sucedería en unos minutos más,
porque de otra manera terminaría perdiendo el control del auto o peor aún
le pidiera hacer el amor ahí mismo y para ser sincero, nunca había tenido
sexo en la parte trasera de un auto, sería una experiencia nueva para él.
Por fin llegaron a la casa, solo alcanzaron a entrar cuando, sin previo aviso,
él la tomó en sus brazos y le buscó sus labios ansiosos, Defne estaba
disfrutando de aquel beso y de las manos de Omer recorriéndole el cuerpo
haciéndola sentirse la mujer más deseada, el pulso de los dos latía
acompasado, cuando notó que el beso llegaba a su fin ella lo sujeto contra sí,
necesitaba aquel contacto como el aire para respirar.
Aquello era como estar en el cielo, exploró la boca de su esposa con la
lengua, pero no era suficiente, con un hábil movimiento le soltó lo cabello,
algo que había deseado hacer durante toda la noche.
Omer nunca se había sentido tan excitado con otra mujer como lo hacía con
ella, la deseaba tanto que por un momento estuvo tentado de poseerla de
inmediato, pero esa noche era para disfrutarla lentamente.
—Defne…
Ésta respondió con un gemido, Omer consiguió hablar a pesar de su
respiración entrecortada.
—Siempre serás la única mujer a la que ame, en mi corazón no existe nadie
más que tú.
Entonces inclino lentamente la cabeza y la beso
A Defne se le escapó un gemido mientras él le abría la boca con su lengua,
saboreándola, la estrechó entre sus brazos y aplasta sus senos contra los
músculos de su pecho, movió las manos por la espalda, descendiendo hasta
que la tomó por las nalgas y la ciño contra si fuertemente, a Defne
comenzaron a temblarle las piernas al notar las palpitaciones de su miembro excitado contra su vientre, comenzó a besarla con pasión, con una necesidad
abrumadora, ella le clavo las yemas de los dedos en los hombros mientras él
la besaba en la garganta con los labios calientes, arqueo el cuello para
facilitarle el acceso, le temblaban tanto las piernas que tuvo que aferrarse a
él para no caer al suelo.
Sentía que el calor y la fuerza abrumadora de Omer le habían asaltado todos
los sentidos y al mismo tiempo quería quitarle la camisa para poder
acariciarle la piel, besarlo, saborearlo.
Sin pararse a pensar comenzó a desabotonarle la camisa y se la abrió, mira
con hambre sus músculos y lo acaricia suavemente con los dedos, él emitió
un gruñido bajo, mientras ella lo exploraba, mientras pasaba el dedo pulgar
por su piel para ver el efecto que tenía sobre él, luego le saco la camisa
pasando sus dedos por sus musculosos brazos para dejarla caer al suelo.
Bajo la cabeza y poso los labios en su piel y lo rozo con la lengua, aquel
pequeño contacto lanzo ráfagas de placer por todo el cuerpo de Omer.
Mientras comenzaba a moverse contra su punto más sensible.
Después de probar la carnosidad de sus labios quería más, maldijo la ropa
que los separaba, supo que de no ser existir él no podría detenerse, no
podría evitar hundirse en el cuerpo de ella
Lentamente se deshizo de su vestido y su mirada quedo fija en sus pechos.
Omer interrumpió el beso, la tomo lentamente y la llevo hasta el dormitorio,
donde la deposito, en la cama después lentamente él se irguió sin dejar de
mirarla a los ojos y se quitó la ropa, dejando a la vista su desnudes , la fuerza
de los músculos de su pecho y la fuerza de sus brazos y hombros, tenía la
piel bronceada, ella jadeo cuando vio su cuerpo completamente desnudo
Defne no ofreció resistencia cuando él la termino de despojarla del vestido y
la tendió sobre la cama para quitarle la ropa interior y los zapatos.
Eres bellísima exclamo Omer con la voz entrecortada devorando su
desnudez con la mirada ardiente _eres perfecta. Entonces, entro en su cuerpo suavemente y comenzó a moverse con lentitud al principio, después fue incrementando el ritmo murmurando palabras en italiano contra la garganta, besándola y acariciándola, llevándola hasta el orgasmo, se aferró a los hombros de Omer mientras llegaba a lo más alto del
clímax y así se durmió abrazado a su amor.
—¿Podemos nadar un rato más, mamá?
—Diez minutos, después tengo que volver a casa a dar de comer al bebé.
El pequeño Emir había nacido hacía seis meses y Defne intentaba recuperar
su figura, Omer se había ofrecido para ir a casa a la hora de comer y estar
con el niño. Padre e hijo necesitaban tiempo para jugar juntos.
La casa era un lugar feliz y ella creía estar en el paraíso.
El tiempo era cálido a mitad de junio. Era difícil de creer que hubiera llegado
allí hacía ya cinco años.
Con la abuela en ruinas y sin saber nada de Nihan, el horrible trauma del
pasado estaba acabado y lo mejor de todo era que Defne no sabía los
detalles.
Se levantó y se puso una toalla encima del biquini, Emine su primera hija, ya
tenía tres se había convertido en una niña que cada vez se parecía más a su
madre, en bebe en cambio a sus pocos meses tenía todos los rasgos de su
padre, a quien en ese momento sorprendió dándole el biberón al bebé.
Entro con mucho cuidado para no despertar a Emir, luego vio como Omer lo
acostaba en el coche.
—. Cuidado, cariño, estoy mojada, acabo de salir de la piscina. — le dice
cuando este la sentó en su regazo
—Me gustas así —susurró él besándole el cuello. —. que te parece si esta
noche cocino yo.
—. Me parece maravilloso, ya sabes que tus comidas son mi debilidad.- ¿Solo mis comidas?-
- Todo tú eres mi debilidad, – le responde dándole un beso en los labios –
mientras acostaré al bebé y me cambiaré de ropa.
-Emine, princesa a la ducha, papá preparara la cena esta noche para la cena –
le dice a su hija.
La pequeña sale de la piscina y al igual que su madre se envuelve en una
toalla y corre adentro de la casa.
Omer acompañó a Defne, acostó al bebé en la cuna, cuando llego al baño él
había preparado la ducha y la esperaba. Ella se metió en la ducha y esperaba
que él cerrara la puerta, pero no lo hizo, la dejó abierta para mirarla.
—Estás más guapa que nunca, nunca quiero ir a trabajar.
—Yo nunca quiero que te vayas.
—Esta parece una casa normal, como cuando vivían mis padres.
—La mía nunca fue muy normal —le dice con un poco de tristeza, Omer se
acerca y le pasó la toalla, la conocía tan bien que podía sentir cuando la
tristeza quería invadirla—no quiero ver tus ojos sombríos amor
Luego la tomó en los brazos y la llevó a la cama.
—Esto es el paraíso, -le dice ella- soy muy feliz contigo no tengo motivos
para que mis ojos se vuelvan sombríos, nunca fui tan feliz como ahora.
—No sabes lo feliz que me siento cada vez que dices eso, soy inmensamente
feliz contigo y los niños, tengo todo lo que quiero.
Ella sabía que eso era verdad, porque ella sentía lo mismo.
FIN


Mi mundo a tus pies, bella historia de amor y entrega. Es como la tercera vez que la leo y sé que no será la última. Gracias por estas creaciones tan bellas.
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