Por favor, dime que esto es una broma
-Ojalá y lo fuera
-Pero ¿qué hiciste cuando te enteraste?, ¿se lo dijiste me imagino?
- ¿Qué le podría haber dicho?, Defne yo conocí a tu abuela, ella me pidió que
te enamorara, para que te casaras conmigo
-Bueno si, viéndolo de esa manera se escucha un tanto raro, pero y
¿entonces no le contarás?
-Creo que es mejor así, no sé de qué manera decírselo para que no crea que
solo seguí las instrucciones de su abuela
-No lo sé hermano, creo que decir la verdad es siempre lo mejor
-Yo también creo que así debe ser, pero ahora no puedo decirle, cuando haya
pasado más tiempo le contaré todo, lo prometo.
Desde el momento que supo, que la abuela de Defne era la misma mujer, que
lo había visitado hace un año, su corazón se llenó de temor, temor a que ella
no entendiera, temor a que creyera que todo lo sucedido no había sido una
coincidencia, si hasta para él era una historia tan extraña, tan difícil de creer, por lo que decidió que lo mejor era que Defne no se enterara de nada o por
lo menos no ahora.
Por miedo a que ella notara que algo extraño le sucedía, invento una excusa
para irse de la casa de ella y se vino de inmediato a la casa de su amigo,
necesitaba hablar de lo que había descubierto.
Aunque Omer se reía, y le prestaba la misma atención de siempre, ella sentía
cierta angustia, algo había cambiado en el ambiente y lo podía sentir y su
intuición acrecentó cuando él inventó una excusa tonta para irse.
Se levantó del sillón y tomó la foto de su abuela.
-Un año, abuela, y te he extrañado tanto, no te imaginas cuanto, sin duda tú
me dirías que debo hacer.
La nostalgia la llevo hasta el viejo despacho de la abuela, solo quería sentirse
cerca de ella, se sentó detrás de su escritorio, ese era su lugar favorito, allí se
pasaba horas trabajando y planificando la vida de sus nietos, aunque nunca
se lo dijeron, tanto Serdar como ella sabían que su abuela, había preparado
que Nihan y su hermano se conocieran y al final como siempre se salió con la
suya, su nieto se enamoró de la mujer que ella le eligió.
-Pero conmigo no sucedió lo mismo abuela, pero creo que estarás feliz de
verme con Omer, él es sin duda una persona a la que amarías tanto como lo
amo yo – le dijo en el silencio de la habitación.
Estaba a punto de levantarse cuando le llamó la atención una carpeta, la
tomó y la abrió, en ella había una foto de Omer, frente a un letrero amarillo
de Passionis, al comenzar a leer salía mucha información de él, hasta sus
gustos, junto a esa carpeta había una con todos los datos de ella, sus horarios
de trabajo, lo que más le gustaba, aquello que no le gustaba, todo lo que le
pudiera servir para conocerla tanto como lo hacía su abuela.
En ese momento exacto, todo tuvo sentido, la irrupción de Omer en su vida,
por qué sabía exactamente que decir y cómo comportarse con ella, sabía
muy bien como enamorarla.- ¿Por qué abuela? – le grita llorando al mismo tiempo que lanzaba lejos las
dos carpetas.
Su primer pensamiento fue llegar hasta la casa de Omer y encararlo, pero
entendió que primero debía calmarse, lo mejor era conversar con él cuando
estuviera más tranquila.
Eso si llamó a su hermano, necesitaba hablar con alguien o de otra manera
su mente no dejaría de pensar.
-Pero ¿cuál es el problema? - ¿Cómo que cual es el problema?, te acabo de contar todo lo que sucedió
-Mira Defne, los dos sabemos que fue mi abuela quien preparó todo para que
Nihan y yo nos conociéramos y al final de todo ella tenía razón, ahora no me
puedo imaginar casado con otra mujer, tengo una hermosa familia y voy a
ser padre y todo eso gracias a la abuela.
-Pero lo mío es diferente - ¿Por qué?, ¿acaso tú no lo amas?
- Si, lo amo, de eso estoy segura, de lo que no estoy segura es de que él me
ame.
-Yo no lo conozco, pero ya me agrada, te volvió a la vida hermana, si me
preguntas, yo dejaría que él te explicara lo que realmente pasó. - Puede ser, pero no sé si podré seguir con esto después de saber la verdad
-Esa será tu decisión, pero recuerda que el amor no se encuentra todos los
días
Esas palabras se repetían una y otra vez en la mente de Defne, le costó
esperar a que fuera lunes, pero por fin estaba ya en las oficinas de Passionis.
-Buenos días – saludo a la secretaria – se encuentra Omer
-Buenos días – le responde la mujer – si, ¿quién le digo que lo busca?
-Defne-Muy bien
La mujer entro a una oficina y salió enseguida, dejando la puerta abierta de
esta le dice
-Por favor adelante el señor Omer la espera
-Muchas gracias
Cuando ella entra a la oficina, él se acerca para besarla, pero ella
inconscientemente pone su mano para detenerlo, tirando sobre la mesa las
dos carpetas.
-¿Me puedes decir que significa esto? – le dice
Omer toma las carpetas y al abrirlas supo exactamente de lo que se trataba
-Te lo puedo explicar todo – le responde, con un tono incriminatorio, más de
lo que hubiera querido.
-Espero que sí, – le dice – porque mi cabeza está llena de ideas y en ninguna
de ellas eres inocente
-Podemos sentarnos por favor
Ella obedeció y se sentó en un sillón, quedando frente a Omer
-¿Me puedes mirar? – le dice viendo que ella evitaba mirarlo a los ojos
-Por favor – le dice ella con los ojos llenos de lágrimas – dime, que lo que
esta escrito en esa carpeta, nunca lo leíste, dime que nunca conociste a mi
abuela y que lo nuestro fue real.
-Lo nuestro es real, yo te amo, pero en todo lo demás tienes razón, yo conocí
a tu abuela, leí esa carpeta, pero nunca supe que la señora que vino hasta mi
oficina, para decirme que era el hombre adecuado para casarme con su
nieta, era tu abuela, debes creerme.
-Entonces todo lo que vivimos, el que hayas llegado a mi casa esa noche y
que te haya confundido, todo fue planificado.-No, eso fue todo verdad, cada palabra que te dije es cierta, te repito yo no
sabía que ella era tu abuela.
-Y ¿Por qué no me dijiste ese día en mi casa que la reconociste?
-Porque intuía que iba a suceder esto, que tú creerías que yo te mentí,
necesitaba tiempo para contarte la verdad.
-Pero me mentiste ese día, ahora ¿cómo sé que me dices la verdad?, ¿Cómo
puedo saber que todo lo que llamaste casualidad lo fue?
-Porque lo fue, yo realmente me enamore de ti a primera vista, de verdad
llegue hasta tu casa, todo es cierto debes creerme por favor.
-No sé Omer, cuando venía hacia acá, rogaba para que dijeras que no
conocías a mi abuela, que nunca habías leído las carpetas y ahora ya no sé
qué pensar
-Defne, por favor no te vayas así – le dice él cuando la ve levantarse del sillón
y caminar a la puerta
-Necesito irme, quiero estar sola, necesito pensar, por favor entiéndelo
-Te amo – le dice – no lo olvides
Ella solo salió de la oficina cerrando la puerta detrás
Los días pasaron, Omer intentó contactarse con ella, pero Defne no se lo
permitió, dejó de ir a trabajar y se encerró en su casa, pero aun ahí no podía
evitar percibir su presencia en todo, por las noches permanecía despierta en
la cama sintiendo el calor del último beso, y en los momentos más débiles
recordaba la forma en la que él le hacia el amor.
En lugar de disminuir, su amor y necesidad por él, el mantenerlo lejos no
hizo más que acrecentarlo,
¿Cómo podía haber jugado con ella de aquella manera?
Cada noche se asomaba a la ventana con la esperanza de verlo venir, pero
cuando lo hacía se escondía para no recibirlo, esa noche no fue la excepción,
ahí estaba el auto de Omer estacionado, pero esta vez no se bajó, cada cierto tiempo ella se asomaba por la ventana intrigada por saber que estaba
haciendo que no se bajaba.
Luego de media hora, ya entendió que él no se bajaría, por lo que decidió que
mejor se iba a preparar un café, porque mientras él estuviera ahí, ella no
podría dormir.
Estaba en la cocina cuando unos golpes se escucharon en su puerta, eran
unos golpes potentes, insistentes, innegablemente masculinos.
Su corazón empezó a latir descontroladamente.
—¿Quién es? —dijo después de un momento.
—Sabes perfectamente quién soy, no has parado de asomarte a mirar el auto
desde que llegué.
—¡No es verdad! —dijo ella.
—Abre la puerta.
—¡No pienso abrir!
—Claro que sí, abre la puerta o la tiro abajo, te lo juro.
Aún no había empezado a hablar cuando oyó un fuerte crujido, el marco de
madera de la puerta se astilló y la puerta se abrió de par en par.
Allí estaba Omer, con aspecto de estar bastante satisfecho consigo mismo,
con las manos cruzadas sobre el pecho, no parecía tener la menor intención
de pedir perdón.
Sin embargo, a pesar de su postura desafiante, parecía estar preocupado,
¿Como si no estuviera seguro de la recepción que iba a recibir?
—Hola, —dijo con toda naturalidad, como si no acabara de romper la puerta.
Ella lo miró como alguien sediento al ver un oasis, porque él era el único que
podía salvarla del desierto en que se había convertido su vida desde que se
había apartado de él.—He venido a pedirte perdón —dijo él en voz baja— sé que debí contarte
que conocía a tu abuela y todo lo demás, me equivoqué, pero nunca dudes
que mi amor es verdadero, te amo como nunca he amado a ninguna mujer
Ella lo miró y lo que vio en sus ojos era amor.
Él la amaba, en sus ojos había una mezcla de impotencia y ternura, y también
un destello de miedo.
Defne corrió se cobijó entre sus brazos.
—Gracias —dijo él – te extrañado tanto, me volví loco de miedo ante la
posibilidad de perderte
Y la abrazó, le alzó la cara y se la cubrió de besos. Por fin, casi sin aliento, la
apartó y la estudió en silencio.
—¿Has adelgazado? —preguntó frunciendo el ceño.
—Quizá un poco. – le dice llorando
—Seguro fue de tanto extrañarme, pero ya estoy aquí y ni pienses que dejaré
que te alejes de mi — dijo, acariciando el rastro que habían dejado las
lágrimas en sus mejillas.
—Yo tampoco me quiero volver a separar de ti —contestó ella sonriendo.
—Me iba a duchar —dijo ella de repente—. Tengo que lavarme el pelo y
cambiarme de ropa.
—Tengo una idea, voy a cocinar algo mientras te duchas, necesitamos estar
solos para lo que quiero decirte.
Ella se estremeció de la cabeza a los pies y le dio la espalda, antes de
rendirse al impulso de besarlo.
Sin perder tiempo se fue hasta el baño, se duchó y mientras se vestía, lo
escuchaba canturrear una canción en la cocina.
Cuando ella volvió Omer estaba, rebuscando en los cajones, de dónde sacó
dos copas y las puso en la mesa que tenía preparada, luego de la hielera una
botella de vino.—Ven la comida se va a enfriar —dijo él.
Defne se sentó a la mesa y él le sirvió la comida, sin darse cuenta se comió
todo lo que él le sirvió, creyó con lo nerviosa que estaba no podría probar
bocado, pero solo se dio cuenta cuando ya no le quedaba nada en el plato.
-De postre solo encontré helado – le dice él – te parece si lo tomamos en la
sala
-Está bien
Omer le dio el helado y la llevó hasta el sillón. Allí se sentó a su lado y la
señaló con la cuchara.
—He visto lo que estabas mirando en Internet.
—No pienses que estoy obsesionada contigo —dijo ella rápidamente.
—Ah, ¿no? ¿Entonces por qué estabas en mi página web?
—Porque me gustan los diseños de tus zapatos.
—¿De verdad?
Si ella quería la verdad debía comenzar por no mentir.
Omer le había enseñado a decir lo que pensaba y lo que quería.
—Está bien, te estaba mirando.
Él enarcó las cejas con gesto divertido.
—¿Y?
Ella tragó saliva.
—Solo quería verte, te extrañaba mucho.
—¿Entonces porque no me permitías acercarme?
¡Por Dios! ella se ruborizó.
—Porque creí que, si estaba lejos de ti, podría dejar de amarte.
-Y ¿lo lograste?-No, solo logre amarte más, te extrañe tanto que me dolía, te desee tanto que
por momentos sentía ganas de correr hasta donde estabas solo para que me
hicieras el amor
—No sé si voy a poder soportar tanta sinceridad, – le responde él.
Mirándola con sus ojos negros llenos de deseo
Ella dejó el helado.
—Tienes algo aquí —dijo inclinándose hacia él y rozándole la comisura del
labio con la punta del dedo.
Después se acercó aún más, hasta sentir los latidos de su corazón
sincronizados con los suyos. Le limpió el helado de los labios con la lengua.
—Esto es algo que quería hacer—le recorrió los labios con los dedos—. Y
también quería hacer esto —le besó las orejas—. Y esto.
—Defne, más vale que me dejes decir lo que tengo que decir antes de que se
me olviden las palabras.
Ella se quedó muy quieta y se apartó de él, mientras Omer dejó el helado en
la mesa, se levantó del sillón y apoyó una rodilla en el suelo.
—Te amo desde la primera vez que te vi—dijo mirándola a los ojos— te amo
más después de haberte conocido en la casa de la montaña.
—Omer, me vas a hacer llorar —susurró ella.
—Pues llora, sólo pienso hacer esto una vez en mi vida, así que voy a hacerlo
bien.
Las lágrimas empezaron a deslizarse por las mejillas de Defne.
—Cuando pienso en ti —continuó él—, pienso en el futuro de otra manera,
pienso en hacer picnics al bosque de álamo y terminar haciendo el amor
sobre las margaritas—su voz se suavizó—. Pienso en noches contigo en mis
brazos y en enseñar a nuestros hijos a pintar, pienso en que he estado muy
solo y que tú has venido a mí como un ángel para apartar de mi vida toda esa
soledad. Se metió la mano en el bolsillo de la camisa, sacó una caja y la abrió.
Dentro había un anillo.
El anillo más hermoso que ella había visto, pequeño y delicado, de diseño
sencillo y elegante. Se lo puso en el dedo.
—¿Quieres casarte conmigo?
—Sí —susurró ella.
—Tienes un poco de helado aquí —le acarició la comisura del labio con el
dedo.
—Lo sé —dijo ella.
Él se lo limpió con un beso.
—Estuve cerca de perderte y no me puedo imaginar el resto de mi vida sin ti,
te prometo que nunca te voy a ocultar nada, aunque sea lo más pequeño.
-Y yo prometo lo mismo – le responde ella—¿Qué crees que estás haciendo?
—Lo que he ansiado hacer durante todos estos días —respondió,
comenzando a desnudarla, luego se desvistió a su vez, y la estrechó contra su
pecho desnudo, se apoderó de sus labios en un beso apasionado, fiero,
urgente—. Noche tras noche he soñado con hacer esto —le decía entre
besos—, volviéndome loco, mientras tú…
Sus labios la acallaron antes de que pudiera decir algo, pero ella respondió
sin palabras mientras se abrazaban con fuerza, unidos tanto por la pasión
como por el inmenso alivio que sentían.
Se habían asomado al borde del abismo de una vida sin el otro, y habían
retrocedido a tiempo, aterrados, lo que estaba sucediendo en aquel
momento era puro amor, algo que ni siquiera se había atrevido a soñar.
Omer la besaba y acariciaba como si fuera un tesoro que hubiera creído
perder para siempre.
Cuando finalmente se fundieron en cuerpo y alma, él le preguntó en un
susurro:—¿Eres feliz, amor mío?
—Completamente —murmuró contra sus labios—. Completamente.
Sus palabras, o quizá algo que había escuchado en su tono, fue todo lo que
había estado esperando. Se hundió más profundamente en ella, pero con una
ternura que la dejó sin aliento.
Después permanecieron abrazados estrechamente, saciados de amor.
-Omer – le dice ella, acariciando su torso – esta cicatriz, ¿Qué te sucedió?
-Hace un año me diagnosticaron una insuficiencia cardiaca grave, estuve al
borde de la muerte, esa fue la razón por la que no pude venir a la cena que tu
abuela me invitó
–Mi abuela te invito a cenar, cuéntame como la conociste y que te dijo
-Nada, apareció un día en mi oficina, me contó de la nada que tenía una nieta
que estaba comprometida, pero que el novio no era adecuado para ella.
-Ahora entiendo que tenía toda la razón.
-Que me había visto por casualidad y que pensaba que yo era el hombre
adecuado para ti
-En eso también tenía razón – lo interrumpe nuevamente.
-Al principio yo me negué, pero insistió tanto que acepté cenar con ustedes
el sábado siguiente
-Entonces tú eras el invitado que no llegó
-No pude hacerlo, ese mismo día sufrí un paro cardiaco y descubrieron la
deficiencia de mi corazón, después hubo que esperar a un donante, que
gracias a Dios apareció uno compatible conmigo y me hicieron el trasplante.
-Esperaste mucho para que apareciera un donante
-No, por lo que me dijeron, tuve mucha suerte porque esa misma semana
apareció un donante, solo me informaron que la operación se llevaría a cabo
en la mañana del día domingo.-Lo siento mucho, debió ser terrible para ti
-Si fue difícil, pero no tanto como las personas que perdieron a un ser,
agradezco mucho a quien haya donado sus órganos, porque me permitió
tener una segunda oportunidad en la vida… me hubiese gustado saber quién
fue la persona que me dono su corazón, conocer a su familia saber cómo era,
pero ese tipo de información no la entregan, lo único que logré averiguar es
que murió por un tumor al cerebro. - ¿Me dices que el día que nos íbamos a conocer apareció el donante?
-No precisamente ese día, fue en la madrugada del domingo para ser exacto,
nunca olvidaré la fecha, porque lo marqué como mi segundo nacimiento,
¿sucede algo?
Ella lo miraba como si hubiese visto un fantasma, ¿sería posible?, si fuera
verdad lo que estaba pensando. - ¿Defne?
-Ah, no, no pasó nada, solo estaba pensando en lo que dijiste, sobre la
persona que te donó el corazón, ella nos dio la oportunidad de ser felices
juntos.
-Si, así es, por lo que le estaré eternamente agradecido.
A la mañana siguiente antes de ir a su trabajo Defne, se dirigió al único lugar
y a la única persona que podía ayudarla a dilucidar todo lo que en ese
momento tenía en su cabeza.
Luego de esperar a que él la pudiera atender, paso a su consulta.
-Perdón, pero necesito pedirle un favor – le dice al doctor.
-Dígame ¿en que la puedo ayudar?
-Necesito saber quienes fueron las personas receptoras de los órganos de mi
abuela.
-Perdone señorita, pero esa información es confidencial.
-Eso lo sé, pero verá ….Defne le cuenta al doctor toda la historia, exponiendo sus sospechas.
-Yo, no sé qué decirle, de ser verdad lo que usted piensa, sería como un
milagro y hasta podría usted escribir un libro al respecto.
-Por favor doctor, le prometo que nadie lo sabrá, solo necesito confirmar que
él fue el receptor del corazón de mi abuela.
-Muy bien, lo que podemos hacer es que usted me dé el nombre de la
persona y yo le puedo decir si esta en lo correcto o equivocada
El doctor busca en su computadora y llegado un momento le dice
-Dígame el nombre
-Omer, Omer Iplikci – responde.
-Pues sus sospechas eran ciertas, él fue el receptor del corazón de la señora
Turkan
Solo eso necesitaba saber ella, salió de la consulta y fue directamente al
lugar donde descansaba su abuela para sentarse y conversar con ella
-Al final te saliste con la tuya abuela, me enamoré del hombre que querías…
gracias por darnos una segunda oportunidad, mi nueva vida es increíble,
cuando camine al altar del brazo de Omer, ahí estarás tú, cuando haga las
cosas cotidianas nos acompañarás, al compartir una broma con mi marido, ir
al cine, cuidar de mis hijos y de él a medida que envejece…todo, abuela te lo
vamos a deber a ti
-Sencillamente, nos diste la vida, nuestra nueva vida, a cambio de la tuya.
-Gracias – termina de decir y se va
FIN


Preciosa esta novela. Gracias Marta
Me gustaMe gusta
Historia hermosa!!!!!
Me gustaMe gusta
Todas son bonitas, pero esta en especial toca un tema espiritual y solo puedo decir los designios de Dios son perfectos
Me gustaMe gusta