PARA ENAMORARTE DE MÍ CAPITULO 10 FINAL

CAPITULO 10 FIN

– ¿Estás nerviosa? – murmuró junto a sus labios -no hay motivo para que estés nerviosa

-No, no lo estoy

-Esta noche, te demostraré cuanto te he extrañado

 Ella sintió el corazón rebotar entre sus costillas

– Me das miedo

-Y deberías, te sugiero que reserves energía, porque esta noche la necesitarás -contestó a acariciándole la mejilla

Defne, volvió a sentir, como si cientos de mariposas quisieran escapar de su estómago, los dedos de Omer acariciaron con suavidad su rostro deslizándose por su cuello y cabello.

Se sintió desorientada por el placer embriagador de sus caricias y la tortura de sus besos ansiosos.

El calor de su bajo vientre se extendía por todo su cuerpo, debilitando sus rodillas, por eso deslizó las manos por sus anchos hombros, sintiendo la dureza de sus músculos.

Omer siguió bajando con su boca y ella echó hacia atrás la cabeza, mientras la besaba por el cuello. Volvió a hundir su mano en su melena y tomó de nuevo sus labios entre los suyos.

La besó con tanta destreza, que la cabeza comenzó a darle vueltas, con cada embestida de su lengua, sentía que estaba perdiendo el control de sus sentidos, temblorosa, acarició su rostro, sintiendo la aspereza de la barba en su mentón.

A través de la tela del vestido, sintió su erección y dejó escapar un gemido, mientras la atrapaba con la fuerza de sus brazos.

Los besos se volvieron más profundos, y desesperados, Defne tiró de su camisa, sus movimientos eran frenéticos con cada centímetro de piel masculina que dejaba al descubierto.

Omer subió una mano por la cadera a la cintura, atrayéndola de nuevo hacia él, sus dedos rosaron un lado de sus senos y ella gimió.

Omer sonrió y ella sintió su otra mano por la espalda y luego el vestido caer al suelo.

Desnuda quedó frente a él, con solo su ropa interior y los zapatos.

-Subamos – le dice él

Le temblaban tanto las piernas que no estaba segura de poder caminar, al sentir que la tomaba en brazos se aferró a él y suspiró

-Si hubiera sabido que iríamos derecho a la habitación, hubiera pedido postre – le dice ella mientras le besaba el cuello

-Defne, este es el postre

-Me lo imaginé – le responde

Omer la llevó hasta el dormitorio y la dejó en el suelo, cerca de la cama, después se quitó la ropa, para quedar solo con el bóxer

-Cierra los ojos – le dice él

Ella dudó un momento antes de cerrarlos, oyó el sonido de un cajón abrirse y luego sintió que le ataba algo suave y sedoso alrededor de los ojos.

– ¿Qué haces?, ¿me vas a secuestrar? – le pregunta riendo un tanto nerviosa

-Relájate, esta noche quiero que uses tus otros sentidos.

Acercó la boca a la de ella y le acarició suavemente los labios con la lengua con movimientos lentos y sensuales, antes de bajarle los tirantes del sujetador por los brazos, ella al sentir la humedad entre los muslos, los apretó, estaba tan excitada que apenas podía respirar.

Él se tomó su tiempo para explorar su cuello, sus hombros y las curvas de sus pechos y llegó el momento en el que Defne, no fue capaz de seguir de pie por más tiempo.

Omer lo notó y la hizo acostarse en la cama, sujetándola para que no perdiera el equilibrio.

No podía ver nada por la venda, pero sintió su peso sobre ella mientras le quitaba las bragas y la dejaba desnuda.

Estaba temblando, Omer tenía razón, se le habían agudizado los demás sentidos, sintió el calor de su boca sobre uno de sus pezones y la caricia de su lengua provocaron que su cuerpo se sacudiera entre oleadas de placer. Ella gimió y se aferró a sus hombros

-Simplemente di, detente, si hago algo que te incomode, ¿está bien? – ella asintió

A continuación, le abrió las piernas con la mano, ella sintió su aliento mientras deslizaba su boca desde su ombligo al interior de su muslo, deteniéndose junto a su parte más íntima.

-Relájate, mi amor

Excitada sin poder resistirlo más, aturdida en una mezcla de deseo y tormento, ella trató de cerrar las piernas, pero él comenzó a lamer su zona más íntima, explorándola habilidosamente con la lengua, hasta que lo único que deseó fue que terminara lo que había comenzado.

-Omer…

Defne se arqueo y él la tomó por las caderas, manteniéndola sujeta mientras seguía dándole placer con la lengua, a esa altura a ella ya no le preocupaba quitarse la venda, lo único que tenía en mente era aliviar el ardor que se estaba volviendo insoportable.

Se aferró a las sábanas y jadeo, mientras él la penetraba con sus dedos, sus caricias provocaron que comenzara a sentir palpitaciones, pero en lugar de darle lo que ella pedía, quitó su mano.

-Por favor Omer, – le dijo jadeando, preguntándose que estaba haciendo

Se retorció para tocarlo, pero dejó de pensar al percibir el calor de su cuerpo cubriéndola, sintió su erección y se puso tensa ante la expectativa, pero en lugar de penetrarla, le quitó la venda.

Luego, la tomó, y la penetró en una serie de lentas y deliciosas embestidas, era increíblemente delicado, se detuvo y la besó con suavidad en la boca, mirándola directamente a los ojos, luego se movió sobre ella a un ritmo desesperado, ella lo rodeó con las piernas y el placer fue en aumento, él la besó apasionadamente y las primeras sacudidas del orgasmo se apoderaron de ella , no dejó de besarla mientras su cuerpo se contraía, pasaron varios minutos hasta que fue capaz de hablar y unos cuantos más para poder moverse.

Al tratar de apartarse, él la abrazó con fuerzas.

– ¿Adónde vas?, esto aún no ha terminado

Es difícil de determinar, cuál de los dos comenzó, solo que cada caricia elevó la temperatura, hasta no saber cuál estaba más excitado.

Tras una breve pausa, Omer volvió a penetrarla, con cada embestida se fue hundiendo más, hasta que Defne no supo dónde acababa ella y donde empezaba él,

De repente se detuvo con sus labios pegados a los de ella, se quedó mirándola, empezó a moverse lentamente y poco a poco fue aumentando el ritmo de las embestidas, hasta que ella solo fue consiente de él y explotó, su cuerpo se aferró al de Omer y sus músculos se contrajeron nuevamente alrededor de su miembro, provocándole un orgasmo.

Lo oyó jadear su nombre y sintió que le acariciaba el pelo y volvió a tomar su boca, besándola mientras compartía cada sacudida de la manera más íntima posible. Luego permanecieron unidos, y de esa manera se durmieron.

Omer pasó 10 minutos, bajo el agua fría de la ducha, tratando de despertarse después de la mejor noche de su vida No recordaba la última vez que no había querido levantarse de la cama

Lo esperaba mucho trabajo en la oficina, pero estaba considerando quedarse en casa para pasar el día entero con Defne.

Se amaron, hasta el amanecer y se habían quedado dormido con el cuerpo entrelazados. Entraron los primeros rayos de sol de la mañana, le había resultado imposible escabullirse sin despertarla, así que se había quedado allí embriagado por el olor de su piel y de su cabello y atrapado en aquellas largas piernas.

Salió del baño y la encontró despierta.

-Buenos días – la saluda

-Buenos días – le responde ella

Con la toalla aun puesta en su cuerpo mojado, se volvió a meter a la cama.

-Tengo una idea -le dice

– ¿De verdad?

-Quédate aquí conmigo

– ¿Hoy?

-No, para siempre

-No lo sé, Omer, tú estás acostumbrado a vivir solo, nuestra relación esta recién comenzando, no veo que sea necesario arrebatarnos.

-Yo no lo veo como un arrebato, es verdad, estoy acostumbrado a vivir solo, o, mejor dicho, estaba, ahora no puedo imaginar la vida sin ti.

– ¿Me dejas pensarlo?

-Pensé que mi propuesta, seria recibida de manera distinta, pero está bien, no te tardes en darme la respuesta por favor.

Aunque trató de disimular, Defne supo de inmediato que a Omer le dolía su respuesta, pero debía ser sincera con ella misma y no se sentía preparada para vivir con él.

Omer se fue a la oficina, debía reponerse del golpe de las palabras de Defne.

Ella volvió al departamento que compartía con su amiga, tuvo mucho tiempo para pensar en la soledad del lugar, recordó las palabras de Nihan, pasarán los años y llegará un momento en el que te veas sola, y luego pensó en su futuro sin Omer en él, y no le gustó lo que vio.

-Creo que ha llegado la hora de saltar al vacío. Esta vez no iré sola, él ira conmigo, por lo que no tengo nada que temer

Tomó su bolso, y volvió a salir del departamento, habiendo tomado, la decisión que cambiaría su vida para siempre se dirigió a la empresa, donde sabia encontraría a Omer.

Y ahí estaba, en su oficina, de espaldas, mirando por la ventana.

-Buenos días. – lo saludó, en voz baja. – ¿Puedo hablar un momento contigo?

Él se dio la vuelta y Defne contuvo el aliento, no era justo que sus hermosos ojos se vieran tan tristes.

Por ella.

-¿Sucede algo? – le dice tratando de cambiar la expresión de su rostro

-¿Por dónde empezar? He estado pensando en lo que dijiste…

-Me pasé de la raya. – la interrumpió él. – Olvídalo.

-No, no puedo olvidarlo porque tenías razón.

-¿Qué?

Ahora o nunca.

-Tengo miedo. – allí estaba, lo había dicho. – Me da miedo ser feliz y que, de repente, la vida me juegue otra mala pasada. Me da miedo terminar perdida y sola, peor que antes. Tú eres lo más maravilloso que me ha pasado en mucho tiempo, la verdad es que no soy feliz sin ti. – le confesó entonces

Él no dijo nada, y eso la angustió un poco.

-En fin, es lo que quería decirte, solo quería que supieras por qué te dije que no… no es por ti. Y siento mucho si te herí.

-Nadie ha dicho que la vida ofrezca garantías. – dijo por fin.

-No, ya lo sé.

-Yo no puedo prometerte una vida entera de felicidad, o que no vaya a haber problemas en el camino. No sé lo que nos deparará el futuro, pero prometo hacer todo lo que esté en mi mano para que ese viaje sea tan maravilloso como sea posible.

Esas palabras eran la promesa más firme que le habían hecho nunca.

-Te amo, Omer, y quiero compartir mi vida entera contigo, claro si tú aun lo quieres.

-Yo también lo quiero. – le respondió, caminando hacia donde ella estaba. – Por supuesto que quiero.

Luego de eso, la tomó en brazos, y le dio una vuelta para luego besarla

– ¿Qué haces? – le pregunta Defne cuando él le toma la mano y la saca de la oficina

– ¿Qué crees?, te estoy secuestrando

-Algo nuevo, algo viejo, algo prestado y algo azul- dijo Defne mirándose al espejo

Acarició el largo vestido de encaje de color perla, que había elegido para ponerse encima de una enagua de seda, era sencillo y esperaba que deslumbrante.

-El vestido es nuevo

-La liga es azul – añadió Nihan

-Y me ha regalado su velo, señora Neriman

-Nada de señora Neriman , desde hoy seré tu tía también. En todo caso, el velo te lo he regalado así que necesitas algo prestado.

– No soy supersticiosa- respondió Defne mientras tomaba la rosa blanca que se pondría en el cabello – me ayudas Nihan.

Una vez que se hubo puesto la rosa como último adorno en el velo, se giró

– ¿Qué tal me veo?

-Preciosa – respondieron las mujeres al unísono

-Mi madre me regaló esto – le dijo Neriman, mostrándole un hermoso collar de perlas – me lo entregó en mi boda, no te lo puedo regalar, porque es demasiado importante para mí, pero te lo voy a prestar.

– ¿Me lo va a prestar? – responde Defne muy emocionada

La tía lo sacó de la pequeña caja donde lo guardaba y se lo dio, a las dos mujeres se les llenaron los ojos de lágrimas y se abrazaron.

-Te quiero Defne, muchas gracias por hacer tan feliz a mi Omer

-No se vayan a poner a llorar – les reclama Nihan – porque se les correrá el maquillaje, creo que está por llegar el auto de la novia

Defne tomó el ramo de flores, y salió acompañada de su ahora tía, y su amiga.

El señor Necmi las esperaba afuera, junto a un carruaje tirado por un hermoso caballo blanco.

-Y ¿esto? – preguntó

-Omer, él dijo que esto era lo más adecuado para que su princesa llegara a la iglesia.

– Pero ¿cómo?

-A mí no me preguntes, – le dice el hombre riendo – yo también me sorprendí, al verlo afuera de mi casa, cuando pasaron por mí, tienes que reconocer que es una estupenda idea.

Una maravillosa idea, en ese instante se dio cuenta que, si ella hubiera tenido la oportunidad, habría elegido exactamente esta manera para llegar a su boda.

El señor Necmi la ayudó a subir ,y luego a sentarse, mientras Nihan y la señora Neriman se fueron en el auto que las esperaba

-Defne, ¿te gustaría que fuera tu padre quien te llevara al altar?

-No, por eso le pedí a usted que fuera quien lo hiciera.

-Muchas gracias

La iglesia estaba hermosamente decorada, Defne sonrió emocionada, mientras esperaba a que la ayudaran a bajar.

– ¿Estás lista?

Ella asintió

-Entonces vamos – le dice el hombre ofreciéndole su brazo.

La enorme puerta estaba abierta y ellos entraron a la iglesia, al igual que el exterior, la iglesia estaba decorada con rosas blancas, las favoritas de la madre de Omer, fue la manera que encontraron de tenerla presente en su boda, ella fue en gran parte responsable de la felicidad de ambos.

Comenzó a sonar la música, Omer levantó la cabeza y ahí la vio, la más hermosa de las mujeres, su princesa caminando hacia él.

Defne ni siquiera prestó atención, únicamente miró a Omer, alto, moreno y guapo, vestido con un smoking que lucía como si fuera un modelo profesional.

Él la esperó hasta que ella llegó a su lado, le dio la mano y le guiñó un ojo.

-Te demoraste mucho – le dice susurrando

– ¿Qué?, ¿pensaste que no vendría? – le dice sonriendo

-Porque crees que mis tíos estuvieron contigo todo el trayecto.

Ella solo sonrió y al llegar al altar le dijo en voz baja

– ¿Adónde podría huir?, ¿Por qué escaparía de un hombre tan encantador?, tan apuesto y con un corazón hermoso, ¿Por qué huiría?

-Te amo – le responde él dándole un beso – prometo hacerte muy feliz, exactamente igual como me siento estando a tu lado.

-Ya soy muy feliz – le responde ella – mientras estés a mi lado, seré la mujer más feliz del mundo

Los dos sabían que en esas palabras se escondía la más hermosa promesa de amor, que duraría para siempre

FIN

3 comentarios sobre “PARA ENAMORARTE DE MÍ CAPITULO 10 FINAL

  1. Hermoso, tierno, encantador, terapéuticas tus historias y también con lindas ensañanzas,os consejos de esta historia se los he comentado a mi hijo, me ha encantado releer está historia.

    Me gusta

  2. Esta cita de lo que Omer le ofrece a Defne es lo mas realista que he leido de un hombre a una mujer, eso de que son felices para siempre solo existe en un cuento de hadas, esto es sensato y real, debe uno tenerlo presente siempre con su pareja
    -Yo no puedo prometerte una vida entera de felicidad, o que no vaya a haber problemas en el camino, no sé lo que nos deparará el futuro, pero prometo hacer todo lo que esté en mi mano para que ese viaje sea tan maravilloso como sea posible
    Exactamente es un viaje cuando se comparte la vida con alguien y la intimidad solo es un complemento.

    Me gusta

Replica a Neisy Pérez Hernández Cancelar la respuesta