A la mañana siguiente el primero en despertar fue Omer, quien aún
mantenía entre sus brazos a Defne.
Saco el anillo de la cajita y se lo puso en el dedo a quien muy pronto seria
su esposa, estaba en eso cuando ella despertó
-Buenos días – le dice aun media dormida
-Buenos días -responde él
Defne se miró el dedo donde Omer había puesto el anillo.
-Pensé que después de todo la respuesta a mi pregunta fue un sí o ¿me
equivoco? -le dice él sonriendo
-Se ve hermoso, muchas gracias
-No más que tú por las mañanas, ¿te he dicho que te amo?
-No, pero anoche me lo demostraste
-SÍ, pero de ahora en adelante te lo voy a demostrar y a decir todos los
días.
-Mmmm eso me gusta mucho
Mientras ellos se proponían volver a hacer el amor, escucharon unos
pasos en el
- ¿Emir?
-Mamá – dice el pequeño al abrir la puerta, pero cuando ve a Omer su
carita se iluminó y corrió a subirse a la cama - ¡Papá! – grita para luego tirarse en sus brazos-
- Vaya, vaya, que hijo más cariñoso tengo – le dice él riendo
-Te quiero, papá
-Y yo te amo hijo, ¿Qué te parece si nos levantamos y le preparamos el
desayuno a mamá
–Sí – responde el pequeño
-Bueno lo que estábamos tratando de comenzar lo dejaremos para esta
noche – le dice a ella mientras le guiña un ojo
Como cada día en las últimas semanas desayunan juntos.
-Omer – dice Defne – la próxima semana voy a viajar a Estambul
-Deberíamos viajar los tres, ¿Qué te parece?
-Pues yo te iba a proponer lo mismo, le voy a pedir a mi asistente que nos
compre los boletos y nos vamos el día viernes.
-Fantástico – responde él
Cuando Defne se fue a la oficina, lo primero que hizo Omer fue llamar a
su amigo, para plantearle un tema que le venía dando vueltas en la cabeza
hace días.
-Y esto es lo que te quería proponer – le dice Omer a su amigo y socio
Sinan -, creo que sería una buena oportunidad para Passionis y Cherie.
-Amigo, ¿estás seguro que es lo que realmente quieres hacer?
-Sí, estoy muy seguro, más seguro que nunca, he hecho una buena
elección
—Pero… ¿por qué?
-Porque las prioridades en mi vida cambiaron, ahora mi hijo y Defne son
lo más importante, quiero verlos felices, ellos ya tienen una vida en Paris,
soy yo quien debe renunciar esta vez, solo para estar con ellos
-Se lo dijiste ya a ella
-No, primero quería conversarlo contigo.
-Pues te propongo algo, convérsalo con Defne y cuando estés aquí, vemos
lo que hacemos, ¿te parece?
-Está bien, pero hermano, no creo que cambie de opinión.
-Ya quiero conocer ese pequeño, porque veo que te robó el corazón.
-Me ama hermano y yo lo amo a él, cuando lo conozcas también te robara
el corazón, ya lo verás.
-Nos vemos el viernes entonces-Si ese día llegamos a Estambul nos quedaremos en mi casa, ahí te esperamos.
-Omer, te siento tan feliz y me da tanto gusto por ti.
-Soy feliz y pretendo conservar esa felicidad por el resto de mi vida y
prepárate porque muy pronto me voy a casar con ella y tú serás mi testigo.
-Yo feliz y por favor le das mis saludos y un gran abrazo a tu familia.
El día transcurrió sin contratiempos, la asistente de Defne desde
Estambul, le consiguió los boletos para el día que ellos querían y Omer
paso un hermoso día con su hijo, echando al olvido cualquier duda de la
decisión que acababa de tomar.
En la tarde después de haber acostado a Emir y darle su beso de buenas
noches, Omer le conto su idea y la conversación que tuvo con su Sinan,
ella solo lo mira con la cara llena de preguntas.
—Descuida, ya no hago las cosas para intentar impresionarte —dijo
levantando la mano para que le dejara continuar—. Lo he hecho por mí
mismo, como todo lo demás.
Defne solo lo quedo mirando, cuando se fue en la mañana a la oficina no
se imaginó que durante el día Omer hubiera estado planificando su futuro
lejos de Estambul y mucho menos lejos de Passionis, todo para quedarse
con ella y Emir.
-Cuando te fuiste, me quedé pensando y me di cuenta de que, en realidad,
no tenía ningunas ganas de volver a Estambul
—¿Estás seguro? —dijo ella.
—Hasta que conocí a Emir y viví con ustedes, no me di cuenta de que mis
prioridades estaban equivocadas, me he pasado toda la vida trabajando y
ganando dinero, en este tiempo aprendí a ser buen padre, o, al menos, a
intentarlo. Con ustedes sentí, por primera vez en mi vida, que pertenecía a
alguien y a algo importante y no me parece justo que ustedes tengan que
renunciar a la vida que tienen aquí.
Defne estaba temblando, mordiéndose los labios para intentar no llorar,
al escuchar aquellas palabras de labios de Omer, de la persona
maravillosa de la que estaba tan enamorada.
—He aprendido toda mi vida a vivir en mi propio mundo personal,
pensaba que no necesitaba a nadie, estaba contento solo conmigo mismo,
pero ahora no me imagino la vida sin ustedes en ella, ustedes me son más
que suficientes para ser feliz
—Omer…
—Te amo tanto Defne, que solo saber que podré ver tu sonrisa al finalizar
el día, todo habrá valido la pena, me da igual el lugar donde vivamos mientras estemos juntos, con una sonrisa tuya puedes conseguir que no
me importe nada, eso es lo que eres capaz.
Ella intentó de nuevo abrir la boca para hablar, pero la cerró al darse
cuenta de que era incapaz de hacerlo.
—¿Sabes lo que provocas en mí cuando me tocas?, desde la primera vez
que lo hiciste, hay como una corriente eléctrica recorriendo mi cuerpo,
una corriente que necesita energía, por esa, te necesito a mi lado.
-No lo sé Omer, no quiero que después te arrepientas de tu decisión
-Lo único que deseo en este mundo es pasar todos los días con Emir, verlo
crecer… además – dice abrazándola – quiero tocarte cuando lo desee,
sentir tu aroma por las mañanas, besar tus labios todos los días y hacerte
el amor cada noche, no hay nada más importante que eso.
Defne lo miraba con los ojos llenos de lágrimas.
Los cambios que Omer había experimentado, sólo eran el reflejo del amor
que sentía no solo por ella sino por Emir, era lo único que le hacía falta
para saber el grado de compromiso que tenía con ellos, y para saber que la
amaba para pasar con ella el resto de su vida.
—Omer yo voy a hacer todo lo que te haga feliz… —le dijo intentando
expresar lo que estaba sintiendo y pensando.
Se levantó del sofá, se sentó sobre sus rodillas y le pasó los brazos
alrededor del cuello.
-Te amo, tengo mucha suerte de tenerte a mi lado, Emir tiene mucha
suerte de tenerte como padre, seremos felices Omer te lo prometo, los tres
y los que vengan después
-Si los que vengan después – le dice él antes de apoderarse de sus labios y
llevarla hasta la habitación.
El viernes en la tarde emprendieron el viaje a Estambul, las cosas ya
estaban claras, Omer aprovecharía esos días para traspasar su parte de la
empresa a su amigo Sinan, quien después de eso se asociaría con Cherie la
empresa de Yasemin, mientras Defne se dedicaría a finiquitar todo lo del
desfile y en una semana volverían a Paris para casarse allá y radicarse
definitivamente en ese país.
Esa semana se quedarían en la casa de Omer, también tendría que
entregar la casa para que sea vendida por una corredora de propiedades.
Llegaron tarde por lo que solo les alcanzó el tiempo para cenar y luego se
fueron a descansar.
Omer se levantó a media noche y se fue a la sala de trabajo, saco una hoja
y comenzó a dibujar, desde que estaba en Paris no había vuelto a hacerlo,
esta vez tenía la idea de diseñar zapatos para niños, Emir había marcado su vida en todas las áreas, ya quería ver a su hijo con los zapatos que había
dibujado.
Durante la semana le llevaría los diseños a Usta e iría con Emir para que
lo conociera, cuando terminó de dibujar volvió a la cama y se abrazó de
Defne nuevamente.
El sábado lo pasarían en casa, pero tendrían visitas, Sinan e Iso con
Yasemin estaban invitados a cenar.
Después del almuerzo, se escuchó el timbre, Defne corrió a abrir la
puerta.
-Buenas tardes, entren por el jardín – decía, luego se dirigió al jardín y de
ahí no volvió.
Omer preocupado se dirige afuera de la casa- ¿Defne? – pregunta
-Aquí – le dice ella - ¿Qué haces?
-Pues aprovecho el buen tiempo para arreglar el jardín
-No es necesario, solo estaremos una semana aquí – le recuerda él
-Tú sabes que a mí me gustan las casas con un jardín hermoso, además
me gusta hacer yo misma el trabajo.
-Sí, pero…
-Me imagino que a nuestros hijos jugando en este jardín, así como lo hace
Emir en estos momentos.
-Defne, ya hablamos de esto.
-No, tú hablaste, yo solo te dije que iba a hacer lo que te hiciera feliz
-Pero yo soy feliz en el lugar donde ustedes estén.
-Entonces serás feliz con nosotros en esta casa, porque con Emir hemos
decidido quedarnos aquí.
-Pero tu trabajo, tu vida…
-Mi vida eres tú – dice ella muy seria – demasiado tarde, ya lo tengo todo
resuelto —dijo sonriendo— nos vamos a quedar aquí, vas a casarte
conmigo, vas a darme muchos hijos, vas a ayudarme a criarlos, vas a
hacerte mayor conmigo y, cuando me haya vuelto una anciana gorda y
canosa, seguirás conmigo, me seguirás queriendo y nunca me
abandonarás.
Omer la miró a los ojos por unos instantes, en silencio, sin decir nada.
—Loca – le dice – pero eres mi loca ahora y te amo.—Omer, eres el único hombre en el mundo capaz de hacerme feliz, —dijo
mientras él la abrazaba—. Te amo y siempre te amaré, eres el amor de mi
vida.
Y lo besó suavemente, con toda la dulzura que tenía dentro, pero, en
cambio, él empezó a devorarla como si hubiera pasado mil días
caminando por el desierto.
—A partir de ahora, me repetirás de vez en cuando las cosas que me has
dicho hoy, —dijo Omer jugando con su pelo.
—Te lo diré todos los días, te diré que te amo todas las mañanas —le
prometió mirándolo.
—Entonces, ¿puedo decirte que te adoro? —preguntó él acariciándole el
pelo
—Puedes decirlo, puedes decirlo porque yo también te adoro.
—¿Eres consciente de que vas a ser mía para siempre? ¿Qué no voy a dejar
que te escapes nunca más?
—Lo sé, —contestó
Omer, la rodeó con sus brazos y la besó delicadamente, como si fuera el
mayor tesoro del mundo. Y eso, en realidad, era lo que era para él
–Papá, nos quedamos –los interrumpió Emir–. ¡Mamá me ha dicho! -les
dijo mientras corría por el jardín
–Yo jamás te pediría que dejaras de ser el gran diseñador Omer Iplikci,
porque sería egoísta de mi parte, ya tengo todo arreglado, comenzaré una
sucursal de Rovens en Estambul, mi familia apoyó mi decisión y desde
hoy esta será nuestra casa, claro si nos dejas vivir aquí con Emir.
Emir fue hacia ellos a la carrera y se abrazó a las piernas de su padre,
antes de que este le diera tiempo de besar a su madre, no tuvo más
remedio que agacharse y tomarlo en brazos.
–¿Ha dicho que sí? –le preguntó el niño a su madre, ella asintió y Omer
sonrió.
–Te prometo que voy hacer más de lo que te digan, voy a pensar en
ustedes más de lo que les hablo y amarlos mucho más de lo que esperan –
prometió Omer besando a su mujer y a su hijo.
Su familia.
-Una niña – le dijo Defne sonriendo - Emily – pronunciaron al unísono
Habían pasado dos años desde que tomó la decisión de quedarse en
Estambul la felicidad había sido su compañera durante todo este tiempo, Emir iba al colegio, Defne era toda una ejecutiva y seguía siendo la cara visible
para Rövanş , pero había vuelto a ser la mujer de pelo rojo.
Su embarazo y estaba en el segundo trimestre y por fin la pequeña se
había dejado ver en la ecografía, habían pensado en el nombre durante
semanas y ambos coincidieron en que ese nombre era el adecuado para su
hija.
Omer había vivido ese embarazo con ella desde el minuto uno, la
acompañó a cada uno de los controles con el doctor, vivió sus antojos, sus
desvelos.
Emir ya había comenzado su etapa escolar y obviamente fueron juntos
dejarlo en su primer día de clases, como era de suponerse el niño
sobresalía en el área artística, por lo que comenzó a tomar clases de
pintura.
En cuanto a Passionis y Charie, al final si terminando fusionándose,
Yasemin se desligo de Tramba y se asoció a Passionis y juntos se
transformaron en la empresa con mayor en existo en Turquía y
prontamente lo serian en Francia de la mano de empresas Rövanş.
Su boda fue hermosa, la familia de Defne viajo desde Paris al matrimonio
y ahí se encontraron con la noticia de que Omer había comprado la casa
donde vivían, era el lugar donde iba cuando quería pensar y recordarla.
Su boda fue privada una ceremonia donde solo asistió la gente más
cercana a ellos, familia y amigo nadie más, para alejar la prensa lo
hicieron en la casa de la montaña y Emir fue el encargado de llevar los
anillos.
Iso se casó con Yasemin y ya tenían a su pequeño Ismail, lo hicieron solo
unos meses después del matrimonio de Defne y Omer.
La vida le sonreía a la familia Iplikci.
Ellos eran felices y pretendían serlo por mucho tiempo más.
FIN


Yo no soy llorona., pero esta historia me hizo llorar. Omer me conmovió al ver su arrepentimiento y su determinación a ser feliz y a hacer felices a Defne y a Emir. Verlo luchar con determinación por tener esa segunda oportunidad conmueve a cualquiera. Marta prepárate, creo que te vas a ganar el Oscar!!!
Me gustaMe gusta
¡ Linda historia de amor !!!!
Me gustaMe gusta