SABOR A AMOR. Capitulo Final

CAPITULO 10

-Tienes unos labios maravillosos. – dice Omer
Ella, cerró los ojos mientras los labios de él rosaban los suyos con tanta sensualidad, que sintió que se le aflojaban las piernas, apoyó las manos en sus hombros en busca de equilibrio, y dejó escapar un gemido al sentir que
su lengua exploraba el interior de su boca. El beso se hizo interminable.

-Quítate esto. – murmuró él, soltándole el cabello que cayó como una cortina sobre su espalda. – Me encanta tu pelo.
A continuación, hundió las manos en su pelo para sujetarla por la cabeza, y volvió a tomar su boca, Defne comenzó a jadear y responder con ardor a sus besos. Permitió que introdujera nuevamente la lengua en su boca, para
envolverla en un baile erótico, al cual ella respondió deseosa de todo lo que le ofrecía, y más. La sensación del beso hizo que le ardiera la sangre en las venas, y dejó caer la cabeza hacia atrás, a la vez que él deslizaba sus labios
por su cuello.

Ella trató de contener un estremecimiento, mientras él seguía besándola por la clavícula hasta el cuello. Cerró los ojos, y Omer le mordisqueo el hombro, deslizó los dedos bajo el tirante del vestido, y se los bajó. Ella se sujetó a él, mientras sus labios viajaban al otro hombro, para hacer lo mismo. Abrió los ojos al sentir que la tela caía por la curva de sus pechos, dejando al descubierto, el sujetador de
encaje que llevaba debajo.

-Defne, – la levanta para dejarla de pie frente a él, Inclinó la cabeza hasta que sus labios rozaron los suyo, y tomó su boca con voracidad, mientras le demostraba lo mucho que la deseaba. Ella se dejó llevar al sentir sus manos cubrir sus pechos.

-Preciosa – susurró

Le acarició los pezones con los pulgares, y al instante se endurecieron bajo el encaje del sujetador, cerró con fuerza los ojos, deleitándose ante aquella sensación tan erótica, Omer bajó, y lamió por encima del encaje uno de sus pezones, mientras seguía acariciando el otro con la mano, una oleada de deseo se extendió por todo su cuerpo invadiendo su vientre, los movimientos de su lengua le provocaban una sensación tan placentera que se olvidó de todo, excepto de lo bien la hacía sentir.

Entonces cerró los labios sobre un pezón, y lo apretó entre los dientes.

-Omer. – susurró desesperada, no sabía muy bien que es lo que estaba pasando, ni que hacer ente aquel placer que le estaba proporcionando.

– ¿Qué? – le pregunta mientras toma el otro pezón entre sus dientes
-Umm. – fue la respuesta a la pregunta.

Él deslizó las manos por sus caderas, sin dejar de succionar su pezón, buscó bajo el vestido para levantarlo, y colocar el muslo entre sus piernas desnudas. Ella jadeó al sentirlo junto a la humedad de su entrepierna, sus fuertes muslos eran el antídoto perfecto para la ardiente sensación que estaba creciendo en ella.

Omer apartó la pierna, y la atrajo hacia sí, y se inclinó ligeramente para acariciar la parte trasera de sus muslos. Ella contuvo la respiración, al notar que la tomaba del trasero, se arqueo contra él hasta que sintió su fuerte erección, y se le secó la boca.

Contuvo la respiración, mientras él acariciaba el borde de la braga, hasta la curva de su trasero

-Dime que quieres. – le dijo deslizando los dedos por debajo de la tela, lo que le estaba haciendo con el pulgar la hizo quedarse en blanco, cerró los ojos y se dejó llevar.

-Omer.

-Dime que quieres

El roce de sus dedos en sus delicados pliegues le provocó las sensaciones demasiado placenteras. Sus gemidos retumbaron en toda la habitación.

Entonces él volvió a estimularla con el pulgar, llevándola al límite, y una oleada de placer la sacudió. Se llevó el puño a la boca, temiendo dejar escapar un grito, mientras Omer seguía apretándola con los dedos para alargar su orgasmo.

Él la abrazó, y le desabrochó el sujetador con mucha facilidad, lo dejo caer al suelo. Sintió el aire fresco en la piel mientras el vestido caía por sus caderas hasta el suelo quedándose vestida solo con las bragas.

Luego le dio uno de esos besos interminables, y cuando Defne estuvo por fin completamente desnuda. Omer ungió con besos apasionados que hicieron que ella alcanzara el segundo orgasmo. En lugar de sentirse saciada, Defne notó que su deseo aumentaba.

Lentamente Omer la acostó en la cama, y volvió a unir su boca con la de ella. El tiempo dejó de existir, no hubo antes, ni después, solo el momento que estaban viviendo, como si fuera una burbuja en la que se hubieran introducido. Incapaz de analizar ni de entender nada, Defne se limitó a gozar absorbiendo cada sensación, cada sentimiento, encantada de poder volver a estar de aquella manera con el único hombre al que había amado.

Omer le acarició todo el cuerpo con sus manos, luego lo hizo con su boca y lengua. Defne era suya, y siempre lo seria. Se colocó encima de ella, con los dedos entrelazados y la penetró lentamente. Una sensación de puro placer la invadió, y arqueo las caderas a modo de invitación.

Su embestida, al penetrarla completamente, le quitó la respiración, y clavó las uñas en las sábanas, Omer la tomó con fuerza por las caderas, salió lentamente y volvió a hundirse en ella.

-Dios Defne, eres maravillosa

Poco a poco, fue alimentando su fuego con cada una de las rítmicas embestidas.

-Abrázame con las piernas. –  le ordena

Ella obedeció, y lo sintió aún más adentro, entonces perdió el control solo sentía sus acometidas cada vez que se hundía en ella, sus miradas se encontraron, sin dejar de observarla, la llevo al límite.

-Defne, no puedo seguir esperando. -d ijo con unas gotas de sudor en la frente.

Ella apretó las piernas alrededor de sus caderas, clavando los ojos en él

-Ahora Omer.

Omer volvió a hundirse en ella más rápido, y con más fuerza, hasta que con un estallido de placer la hizo contraer el cuerpo alrededor de él, provocándole una espiral de sensaciones sin fin, él jadeó al sentirse aprisionado, y se dejó ir.

Y el final llegó demasiado pronto, los envolvió y los mantuvo agarrados con fuerza. Durante unos segundos se encontraron suspendidos en el espacio. Y después, como pasaba siempre, se produjo la caída, y la vuelta a la realidad.

La abrazó con más fuerza que antes, porque no quería que terminara aquel maravilloso tiempo juntos. Se quedaron inmóviles mientras recuperaban la respiración, Omer le besó la frente

-Te amo. – le dijo luego, cuando hubieron recuperado el aliento.

Finalmente, Omer la toma, y la acuesta debajo de las sábanas, se une a ella y abrazados se durmieron.

Al despertar Defne se dio cuenta de que era verdad, que no lo había soñado, Omer era el amor de su vida, siempre lo había sido, y siempre lo sería. En su dedo, el anillo del matrimonio brillaba a la luz del sol, se había quedado
dormida, porque Omer ya no estaba a su lado y se escuchaba a los niños en el jardín gritar.

Se levantó, se fue al baño, se duchó, y se preparó para bajar a desayunar. Cuando llegó al jardín, los pequeños estaban corriendo felices, siempre bajo la atenta mirada de la abuela Turkan.

-Quiero más pequeños como ellos. – le dijo Omer, mientras la abrazaba por la espalda.
Quería darles hermanos a Kemal y Mustafa, el compromiso de una familia, para siempre.
Luego la gira para mirarla a los ojos y decirle.

-Quiero estar contigo para el resto de mi vida. Te quiero en mis brazos. Quiero quedarme dormido amándote, despertarme a tu lado, y amarte de
nuevo, saber… que no va a terminar.

Él se detuvo para respirar profundamente.

-Yo también lo quiero Omer – le dice dándole un beso en los labios y así, luego de su confesión, se quedaron envueltos en un abrazo.
Cuando ella lo miró, y le sonrió coquetamente, a él se le aceleró el corazón.
Entonces Emine le tiró de la manga de la camisa para reclamar su atención.

-¿Qué quieres, pequeña? —preguntó, agachándose al nivel de su hija.

-¿Podemos probar la comida? —preguntó la pequeña, sonriendo. – Huele muy bien.

Omer tomó en brazos a su hija.

-Podemos comer lo que quieras, quizá tu abuela tenga alguna sugerencia de lo que deberíamos probar primero.

La señora Turkan estaba al lado de Defne, y de los hermanos de Emine. Los tramites de la adopción de los pequeños les llevo 6 meses, tiempo que ellos usaron para planificar su propio hijo, que al final resultó ser una niña.

Una noche de invierno, junto a la celebración de la adopción de los pequeños, Defne le entregó un regalo a su esposo. Un sobre blanco, dentro venia un certificado al mejor padre, y al final la frase, de parte de tus tres hijos.
Al principio Omer se rio, porque pensó que Defne se había equivocado, pero luego la miró serio, y vio una sonrisa en el rostro de ella y tontamente preguntó.

-¿Tres hijos?
-Sí – le dice ella – Kemal, Mustafa y el que tengo en mi vientre.

Defne había ocultado su embarazo hasta que lo consultó con un doctor, y este le confirmó sus sospechas, luego mandó a hacer el certificado al mejor padre, y
planificó contarle el día de la celebración.
De eso ya habían pasado cinco años.

—Aquí está mi nietecita —dijo la abuela Turkan con orgullo y placer, entonces miró a Kemal y Mustafa, con los mismos sentimientos reflejados en la mirada.
Los niños habían aceptado sin problemas que la señora Turkan hubiera pasado a ser su abuela, de hecho, les agradaba mucho tenerla como abuelita.

—Tengo muchos familiares y tendré aún más —anunció Emine.-Eso es —dijo Kemal, agitando el brazo —. Tienes un padre y una mamá, a tu abuela Turkan, a Mustafa, a mí que somos tus hermanos, y al tío Sinan.

Defne carraspeó, pero la niña siguió hablando.

-Voy a tener otro hermanito. ¿Cierto, mamá? Yo lo escuché cuando lo dijo el doctor.

Todos rieron ante aquello, de repente, Defne se puso tensa e hizo un extraño sonido, tomó a su marido del brazo, y apretó, forzando una torcida sonrisa.

—Hum, ¿apropósito de familiares nuevos?, pues está a punto de llegar otro, acabo de romper aguas.
—Voy a llamar a una ambulancia —dijo la abuela, apresurándose a tomar su
bolso—. Siéntala en una silla, Omer—gritó—. ¿No te das cuenta de que tu mujer está a punto de dar a luz?

—Dios mío, voy a acercar el auto a la puerta —Omer tomó a Defne del brazo, pero la soltó para buscar desesperadamente las llaves del auto en sus bolsillos.

-Dense prisa. El bebé puede llegar en cualquier momento.

Durante un momento de locura, todos comenzaron a dar vueltas, ansiosos, mientras Defne estaba allí de pie con los ojos como platos.-Cálmense. – gritó. – Omer las llaves están en el bolsillo de tu camisa, tómalas, y llévame al hospital.

A continuación, gimió y se llevó la mano al vientre.

-Conduce con cuidado, pero lo más rápido que puedas —le ordenó la abuela.
Mientras se dirigían al auto, Mustafa miró a Omer.

-Nuevamente tendré un hermano – dijo, con un brillo protector reflejado en la mirada—. Será mejor que cuide bien de mi hermana.

—Muy bien hijo —le responde Omer, dándole un fugaz beso en la cabeza
Los demás se fueron en el auto de Sinan, incluidos los pequeños. Cuando llegaron al hospital Defne ya estaba en trabajo de parto.

Luego de tres horas Omer, llegaba a la sala donde están todos reunidos y con una gran sonrisa anuncia
-Soy padre de otro hermoso varón.
Todos se acercaron para saludarlo, luego él toma en brazos a la pequeña Emine, y camina para llevarlos a la habitación, donde estaba el nuevo integrante de la familia y su madre.

En algún momento, Defne tuvo en su cama, a sus cuatro hijos, tres de los cuales miraban extasiados a su hermano menor.
Omer los observaba, dando gracias por haber podido formar una hermosa familia, junto a Defne, y sus cuatro hijos, eso sin duda todo se lo debía a ella.
Pasaron muchos años, vieron crecer a sus cuatro hijos, y su amor se mantuvo intacto. Cada noche, Omer le volvía decir las mismas palabras.

-Quiero estar contigo para el resto de mi vida. Te quiero en mis brazos. Quiero quedarme dormido amándote, despertarme a tu lado, y amarte de
nuevo, y saber… que nunca va a terminar.Y así fue, ancianos los dos, Omer y Defne, una noche dejaron este mundo, acostado uno al lado del otro, rodeado de sus hijos, y nietos, los cuales fueron testigos del amor eterno que ellos se profesaron cada día de sus vidas.
FIN

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