EL BESO DEL DESTINO.

CAPITULO 4

Siempre que la miraba, quedaba prendado de su belleza. Se veía tan hermosa, mientras le explicaba cómo hacer Dolmas, aunque era seguro que él no iba a aprender, porque no podía sacar los ojos de sus deliciosos labios.

De repente, y como siempre que estaba cerca, el aire comenzó a cargarse de una sensualidad felina, que lo llenaba todo, y todo era provocado por Defne. La mujer que le hacía mirar atrás, y ver que su vida no tenía valor, que no tenía sentido sin ella.

Se acercó más. Moría de ganas de saborearla entera. La larga espera de todo el día solo lo hizo desearla más. Acercó sus labios a los suyos, y como siempre sucedía, ella le correspondió con la misma pasión, con el mismo amor, con el mismo deseo, e inmediatamente, algo estalló dentro de él.

Defne susurró su nombre, él se deslizó junto a ella, sin soltar sus labios, la llevó contra la muralla de la casa, y entrelazó los dedos de sus manos. Ella se dejó arrastrar, enterrando los dedos de su mano libre, en su pelo.

El primer contacto con su boca fue suave, como una brisa fresca de verano, pero cuando su delicada lengua se deslizó por el borde de sus labios, Omer se desmoronó, y reclamó su boca con la ferocidad que había mantenido a raya todo el día. Ardiente. Posesivo.

Ella le robó una parte de él, en cada caricia de sus labios, en cada parte de sí misma que le entregaba deseosa. Cada movimiento, cada gemido, lo traspasaron, debilitándolo, y sus manos se deslizaron alrededor de ella atrayéndola contra sí, si acaso eso era posible.

La llevó al interior de la casa, y luego a la habitación. Apenas hubieron cruzado el umbral de la puerta, Defne lo tomó por el pelo y devoró su boca.

Pero cuando sus manos se deslizaron por el cuerpo de ella, moldeando sus caderas y abarcando sus senos, ella lo dejó hacer. Ronroneaba mientras la frotaba y jugaba con sus pezones a través de la seda de la blusa.

Sus besos se hicieron más ardientes, más fuertes. Las manos de ella lo tomaron por los hombros para sentir su fuerza. Omer se tambaleó hacia atrás, y cayó en la cama tirando de ella para quedar en su regazo, saboreando la fina columna de su cuello y deslizándole la blusa por los hombros hasta los codos.

Ella se incorporó, ofreciéndole los senos desnudos.

-Preciosa –murmuró él, mientras acercaba los labios a un pezón y lo chupaba con fuerza.

Ella gimió y se arqueó susurrando su nombre y atrayéndolo hacia sus senos, mientras él jugaba y saboreaba. Sus dientes rozando la punta del pezón, antes de meterlo entre sus labios, una, y otra vez.

Ella se estremeció, al sentir su sexo ardiente contra el vientre. Abrió los ojos para mirarlo, se lamió los labios al contemplar la lengua de Omer moverse sobre su piel, como si fuera crema. No podía apartar la mirada. Era demasiado erótico y cuando sus manos encontraron el camino debajo del pantalón, abarcando sus nalgas, gimió ante la espléndida sensación de sus palmas en su piel desnuda. Se sentía viva, femenina y deseada. Hambrienta de placer.

-Tienes una piel tan suave… – la apretó contra él, su excitación apenas separada por la fina capa de tela.

Defne susurró su nombre apretándose con sutileza contra él, y tomando su boca con un salvajismo que desafiaba la cordura. Sus fuertes dedos masculinos se enterraron en sus nalgas, y ella gimió contra sus labios, aferrándose y balanceándose contra él.

Escuchando su súplica silenciosa, él le quitó el pantalón, llevándose consigo las bragas.

-Estás al límite, ¿verdad? – Ella asintió temblorosa. -Déjame comprobarlo.

Su mano se deslizó entre ellos, sus dedos la abrieron y ella se arqueó aferrándose a sus hombros. Él la frotó con delicadeza haciéndola jadear con frenesí en busca de aliento.

-Omer

-Ya casi llegas. ¿Sabes lo que me está haciendo esto?

Ella se frotó contra su excitación.

-Tengo… una ligera… idea.

Él sonrió, le rodeó la cintura con un brazo, y empujó su miembro contra ella al mismo tiempo que le introducía dos dedos. Sus miradas se prendieron, mientras él la frotaba de forma rítmica, adorando sus suaves jadeos, encantado de verla tan salvaje y apasionada.

Defne se arqueó cuando él embistió, muriéndose por estar dentro de ella, sentirla envolverlo y aferrarse a él. Ella le cubrió la mano estremecida, y él la vio llegar al clímax. La besó, devoró sus gritos, y la apretó mientras su cuerpo se retorcía con una salvaje explosión. Omer tembló ante tal efecto, y la sintió volver despacio hasta que se desplomó contra su hombro.

-Qué cosa tan magnífica de ver. – le dijo él.

Ella gimió y se sonrojó apretando la frente contra la de él.

La deseaba con tanta desesperación que casi podía masticar el deseo, y sentirlo recorrer las venas como una fuerte descarga.

-Ha sido maravilloso. – dijo ella

Inclinando la cabeza lo besó, y mordisqueó sus labios, acariciándolos después con la lengua. Y mientras la besaba, sus manos la palpaban ansiosas por sentirla. Entonces él la besó aún más apasionadamente, moviendo su lengua con avidez.

Defne sintió una pulsación en su interior cada vez más intensa. Se apoyó contra él y sólo entonces se dio cuenta de que sus senos desnudos estaban en contacto con el torso de Omer. Febrilmente, comenzó a desabrocharle la camisa hasta que sus senos sintieron el roce de su piel. Sin dejar de besarla, él le acarició los muslos de abajo arriba, hasta llegar a la parte más íntima.

Ruborizada, con las pupilas dilatadas, Defne asintió con la cabeza lentamente. Despacio, Omer apoyó la mano sobre su monte de Venus y con gran delicadeza metió los dedos en su dulce profundidad. Estaba tan cálida… tan húmeda… De un solo movimiento, él se desabrochó el pantalón y levantando las caderas, se lo quitó. Al ver su sexo excitado, Defne abrió los ojos sorprendida.

Él la acostó en la cama, se arrodilló entre sus piernas, y apoyando las manos a los lados de sus hombros, comenzó a besarla lenta y posesivamente.

Cuando se colocó sobre ella, Defne dejó escapar un suspiro y lo abrazó por las caderas, apretándolo contra sí. Omer esperó unos segundos antes de penetrarla cuidadosamente, sin precipitarse, meciéndose en cortos movimientos de atrás adelante, de un lado a otro… Con solo levantar levemente las caderas, ella fue a su encuentro, dilatando y contrayéndose, haciéndolo enloquecer, y obligándolo a acelerar el ritmo. Con cada embestida se sentía más cerca del paraíso, aquello, solo lo lograba cuando hacía el amor con ella, con Defne.

Al abrazarse a él y apretarlo aún más contra sí, Omer no pudo contenerse y en cuanto reconoció los movimientos espasmódicos en el interior de ella, que le indicaron que ella había alcanzado el clímax, también él se dejó llevar, cerrando los ojos con un sentimiento de alegría, y gratitud por el momento que acababan de compartir. Defne era suya. Defne le pertenecía

Ella estaba con la cabeza apoyada en su hombro, mientras él le acariciaba distraídamente un seno. En aquel momento, se sintió amado como nunca lo había sido. Sonrió en la oscuridad

-No debemos pelear nunca más -susurró ella-. Si quieres gritarme y enfadarte, hazlo, pero no me alejes de ti.

-No volveré a distanciarme -dijo él

Costara lo que costase, nunca se separaría de ella

-Cuando me pongas en la balanza, recuerda poner a mi favor, el amor que dices tenerme. – la escucha decir.

-Lo prometo. – responde él.

-Las promesas se deben cumplir. – susurró ella.

Pero al despertar, Omer supo que no estaba en condiciones de cumplir esa promesa.

Como cada noche, en los últimos días, revivió uno de los momentos vividos con Defne en su otra vida. Mientras más tiempo pasaba, más vivos se sentían los sueños, más quería quedarse en ellos. No le gustaba admitirlo, pero extrañaba su vida anterior, extrañaba a Defne. Pero, ¿Qué podía hacer para cambiar las cosas? ¿En qué momento exacto empezó esta locura? Al siguiente segundo de haberse hecho esas preguntas, supo la respuesta a esa pregunta. Como si fuera una visión, estaba él el patio de la casa, borracho, arrodillado en el la tierra húmeda gritando.

-¿Cómo desearía no haberte conocido nunca? ¿Desearía no haber ido a Manu ese día? ¿Desearía que la historia fuera diferente?

Cuando sentía que la vida se complicaba demasiado, y necesitaba encontrar una salida a sus dilemas, acostumbraba a alejarse de las personas, pero ahora mismo no le apetecía estar solo, necesitaba hablar de lo que le sucedía. Si fueran otras las circunstancias, sería Sinan su confidente, pero era la última persona que debía escuchar el dilema por el que estaba atravesando.

Se levantó, y se fue directo a la ducha, después del sueño que acababa de tener, necesitaba bañarse con agua helada.

Luego, sin desayunar, se dirigió a la única persona que lo escucharía sin juzgarlo, sin creer que se estaba volviendo completamente loco.

Sin pensar, se dirigió al lugar donde creía que su maestro tenía el taller, solo para encontrarse con una cafetería en su lugar.

-Que idiota. – se dijo. – Si no conocí a Defne, tampoco conocí a Ismail.

Se dirigió al antiguo taller de su maestro, y allí si lo encontró.

-Omer, hijo, que gusto verte. – lo saluda el hombre.

-Ustá. – le dice él, y eso fue suficiente para que su maestro entendiera que algo le sucedía.

-Tu semblante está ensombrecido hijo mío. Dime que te sucede.

-Necesito de tu sabiduría.

-Déjame cerrar el taller, pedir té, para los dos, y conversamos tranquilamente.

-Gracias. – le dice él.

Después de que sirviera un té a Omer, y uno para sí, el hombre se sentó.

-Ahora dime que te atormenta.

-Si vine a ti es porque sé que no me juzgarás, ni me dirás que estoy volviéndome loco, aunque a veces creo que lo estoy.

-Me estás asustando.

-Yo también lo estoy maestro.

Luego de beber un poco de su té, deja la taza sobre la mesa, suspirando comienza a decir:

-Una vez, Iz, me llevó al cine, ya sabe, cuándo uno cree estar enamorado, hace lo que sea por ellas. 13 Going On 30, así se llamaba la película. Me pareció una trama tan tonta en ese momento…

-Pero. – lo anima su amigo.

-En la película, la protagonista, va a realizar su fiesta de cumpleaños, pero debido a un juego que termina en una broma pesada, ella discute con su entonces, mejor amigo.

-Entre lágrimas, gritos, e ira, pide un deseo. El deseo se le cumple, pero con el tiempo se da cuenta, que lavida no es como la imaginó. – luego de decir aquello volvió a beber un poco de su té. – ¿Qué me diría si te dijera que, a mí, me sucedió algo parecido?

-¿Cómo así? Explícate mejor. – le dice el hombre.

-¿Sabe que Sinan está comprometido con Defne?

-Si. Lo sé.

-¿Qué pensaría de mí si le dijera que hubo una vida, donde ella, Defne, era mi novia, y que nos íbamos a casar?

El hombre no respondió a la pregunta de Omer, en cambio le dijo.

-Cuéntame de esa otra vida, la que cambiaste.

-En la otra vida, la conocí el día que mi tía me hizo una cita a ciegas en el restaurant donde Defne trabajaba. Para deshacerme de la cita, la hice pasar como mi novia, y le robé un beso. Ese beso fue inolvidable, estuve días sin poder sacarla de mi mente. Luego, ella, entró a la empresa a trabajar como mi asistente, y de ahí en adelante, se desarrolló nuestra historia de amor, con altos y bajos, por momentos más bajos, que altos.

-En la vida de la que me hablas, no fuiste al restaurant. ¿y en tu lugar enviaste a Sinan? Fue él quien conoció a Defne. ¿Es así?

-Exactamente.

-¿Qué sucedió para que desearas que tu vida fuera diferente?

-¿Entonces no cree que esté loco?

-Déjame que te diga algo. Las parejas son formadas en el cielo, pero es aquí en la tierra donde deben encontrarse y reconocerse. Desde el momento en que Sinan me presentó a Defne como su prometida, supe que ellos no estaban destinados a estar juntos.

-Defne, y yo, ¿sí?

-No lo sé, eso es algo que tú debes averiguar. Pero déjame decirte que, son pocas las personas capaces de reconocer a su pareja, y mantenerlas a su lado para toda la vida.

– Yo creía que Defne sería mi compañera de vida.

-¿Qué sucedió para que pensaras lo contrario?

-Invitó a mi abuelo a nuestra ceremonia de compromiso. Rompí nuestro compromiso, y al igual que la protagonista de la película, deseé algo que se me cumplió.

-¿Y que fue?

-Deseé no haber ido al restaurant para así no haberla conocido, y se me cumplió. Ella no me recuerda, no sabe lo que sucedió entre nosotros, no sabe cuánto nos amamos.

-Pero tú si lo recuerdas.

-Lo recuerdo todo maestro, no solo eso, en las noches, en mis sueños, revivo parte de nuestra historia. Creo que cometí un gran error.

-¿Por qué nada salió como creías?

-No. Nada salió como creía, han pasado los días, y en lugar de olvidarla, la necesito más, la amo más. La extraño tanto que por momentos no sé qué hacer. ¿Qué debo hacer maestro?

-Creo que esa respuesta ya la sabes.

Omer miró a su maestro fijamente a los ojos, y finalmente preguntó casi al borde de la desesperación.

-¿Qué hago maestro? ¿Cómo recupero mi vida anterior? ¿Cómo recupero a Defne?

CONTINUARÁ

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