KORUMA EL GUARDAESPALDAS CAPITULO 7

Mientras avanzaba para llegar hasta donde estaba Defne, Omer sentía como su cuerpo respondía a ella, a tal extremo que, parecía escuchar las hormonas, incrementando su lívido.

Siempre se había considerado un hombre disciplinado, que tenía el control de sus acciones, pero con ella era imposible contenerse, era solo mirar sus largas pestañas y la curva de sus labios, para que le subiera la temperatura corporal.

Trató de no pensar en lo que sucedería en unos minutos más, porque de otra manera terminaría perdiendo por completo el control, y le haría el amor ahí mismo, para ser sincero, nunca había tenido sexo en la cocina, sería una experiencia nueva para él.

-¿Y? – le dice ella – ¿Qué harás para que no me vaya?

-Dame solo un segundo – fue su respuesta.

-Un segundo es muy poco, ¿no crees? – ella hablaba mientras sus dedos recorrían su torso desnudo, deteniéndose en la cintura del pantalón – para convencerme, necesitarás mucho más que un segundo.

Omer sintió una oleada de deseo que le recorrió todo su cuerpo, descubrió que lo excitaba hasta el límite, que ella tomara la iniciativa.

Enseguida la tomó en sus brazos y buscó sus labios ansiosos.

Por su parte, Defne estaba disfrutando de aquel beso, y de las manos de Omer recorriéndole el cuerpo haciéndola sentirse la mujer más deseada, el pulso de los dos latía acompasado, cuando notó que el beso llegaba a su fin, ella lo sujetó contra sí, y lo continúo besando.

Aquello era como estar en el cielo, Omer exploró la boca de Defne con la lengua, pero no era suficiente, con un hábil movimiento la despojó de la camisa que llevaba puesta.

-Esto, fuera – le dijo

Ella sonrió coquetamente, y bajó el cierre del pantalón que él llevaba puesto

-Esto, fuera – repite

Él se quitó los pantalones, quedando ambos desnudos

Omer nunca se había sentido tan excitado con otra mujer, la deseaba tanto que por un momento estuvo tentado de poseerla de inmediato, pero quería disfrutarla lentamente.

Se alejó de ella dos pasos, y recorrió con la mirada su cuerpo desnudo.

-Defne…- dice

Ésta respondió con un gemido, Omer consiguió hablar a pesar de su respiración entrecortada.

-Eres tan hermosa, que me dejas sin palabras.

-Tú, no estás nada mal – le responde mientras lo mira descaradamente, deteniendo su recorrido en su miembro erecto – nada mal.

-Eres una descarada – le dice volviendo a tomarla entre sus brazos, luego inclinó lentamente la cabeza y la besó

A ella se le escapó un gemido mientras él le abría la boca con su lengua, saboreándola la estrechó entre sus brazos y aplastó sus senos contra los músculos de su pecho, movió las manos por la espalda, descendiendo hasta que la tomó por las nalgas y la ciñó contra sí, fuertemente.

 Al notar las palpitaciones de su miembro excitado contra su vientre, ella se excitó aún más, y comenzó a besarlo con pasión, con una necesidad abrumadora, le clavó las yemas de los dedos en los hombros mientras él, la besaba en la garganta con los labios calientes, arqueo el cuello para facilitarle el acceso, le temblaban tanto las piernas que tuvo que aferrarse a él para no caer al suelo.

Sentía que el calor, y la fuerza abrumadora de Omer, le habían asaltado todos los sentidos, al mismo tiempo quería acariciarle la piel, besarlo, saborearlo. Lo acarició suavemente con los dedos, él emitió un gruñido bajo, ella lo exploraba, mientras pasaba el dedo pulgar por su piel, se gozaba al ver el efecto que tenía sobre él.

Bajó la cabeza y posó los labios en su piel, lo rozó con la lengua, aquel pequeño contacto, lanzó ráfagas de placer por todo el cuerpo de Omer.

Mientras las manos de Defne comenzaban a moverse contra su punto más sensible, su mirada quedó fija en sus pechos, en sus pezones rosados y endurecidos.

Quería probarlos, necesitaba probarlos, tomó la mano de Defne y la detuvo, para luego deslizarse por el cuerpo de ella, de tal manera que su boca quedara al nivel de ellos, y así comenzar a saborearlos.

A ella se le escapó un jadeo, y el jadeo se convirtió en un gimoteo cuando él atrapó con los labios uno de los pezones y comenzó a succionar, al principio lo hizo con delicadeza, pero después aumentó la fuerza y lo tomó hambrientamente en la boca.

 Defne enterró los dedos en su oscuro y espeso cabello, manteniéndolo sujeto contra su pecho, completamente perdida en el placer que se había adueñado de ella

Hubo un suave sonido cuando él liberó el pezón, para luego tomarlo con una de sus manos, y pellizcarlo, tirando rítmicamente de él, mientras posaba la boca en el otro pecho, el rose de su lengua en el pezón y juguetones pellizcos en el otro, hizo que Defne sintiera un calor intenso y doloroso entre sus muslos, en su cuerpo se estaban acumulando oleadas, y oleadas de placer, hasta que ella creyó que iba a estallar en pedazos.

Omer volvió a levantarse y tomó su boca por asalto.

-Acaríciame – le pidió él con un gruñido, tomó una de sus manos y se la puso encima de su erección

Defne sintió como latía, y se hinchaba aún más al apretarlo con las palmas de la mano y acariciarlos rítmicamente, su propio placer creció como un tornado, y se descontroló al sentir que aprisionaba nuevamente su pezón entre sus dedos.

-Eres tan bella – murmuró él, y se inclinó para darles besos suaves en el hombro, en la curva del cuello, emitió un gemido mientras seguía con los labios el contorno delicado de su oreja, notó su temblor, la oyó jadear cuando mordió el lóbulo suavemente, y después se lo lamió, al mismo tiempo le rodeo la cintura con los brazos para acercarla a su cuerpo, necesitaba estar tan cerca como le fuera posible

Omer interrumpió el beso, la tomó lentamente, y la llevó hasta el dormitorio, donde la depositó en la cama.

 Defne lo miró expectante, mientras él, la disfrutaba con la mirada, entonces ella, se acercó al borde de la cama a gatas, y tomó entre sus manos el sexo de él, sin poder contener el impulso de saborearlo, mientras lo sujetaba con delicadeza

-Dios mío – murmuro él

Sin poder evitarlo un suspiro de placer se le escapó de entre sus labios, y entrelazó sus manos en su pelo para que ella pudiera tomarlo completamente con su boca

Omer creyó que iba a explotar, con esas caricias la sangre le ardió en las venas

Apretó los dientes al sentir el placer inimaginable que ella le estaba dando, era casi insoportable

-Basta, basta – suplicó, mientras se apartaba suavemente de ella.

Defne no ofreció resistencia cuando él la tendió en la cama.

-Eres perfecta

Entonces, entró en su cuerpo suavemente, y comenzó a moverse, con lentitud al principio, después fue incrementando el ritmo, murmurando palabras contra la garganta, besándola y acariciándola, enardeciéndola, la penetraba con fuerza, una, y otra vez, mientras ella enredaba sus piernas en su cintura, y se arqueaba para recibirlo aun más adentro.

-Oh, sí, sí, sí – gritaba, perdida en el placer – esto es maravilloso, no te detengas por favor.

Con un enorme grito de placer, ella llega al orgasmo, y entonces, sólo entonces, él se deja llevar por su placer, cayendo sobre ella exhausto.

Luego de unos minutos sale de ella y se acomoda en la cama con Defne entre sus brazos, para luego volver a dormirse.

Omer despertó de costado, con la cara de Defne sobre su torso, un brazo y una pierna alrededor de su cintura.

Tomando aire, se movió con cuidado para no despertarla.

La habitación estaba envuelta en la oscuridad, y supo sin tener que mirar el reloj que había dormido muchas horas. Sonrió entonces, pensando que había hecho lo que la mayoría de los hombres hacían después del sexo, quedarse dormidos.

Aunque a él, no le había pasado antes. Claro que no sabía que el sexo pudiera ser así, una experiencia tan intensa que, cuando sintió el orgasmo, fue como si su cerebro explotase.

Nunca había dormido abrazado a una mujer, y ahora sabía que ella tampoco lo había hecho.

Aun no lograba entender como era que ella se mantenía virgen, bueno, hasta la noche anterior, ¿habría estado esperando a alguien especial?, ¿podría ser acaso él, alguien especial para ella?, pero ¿más allá de lo meramente físico?

Ella se movió entonces, frotando su torso con la nariz, un movimiento que levantó la otra parte de él que estaba despierta.

-Qué bueno que estamos apartado de todo – dice ella al abrir los ojos – así no me avergoncé, ni te avergoncé con mis gritos.

-Me gustó escucharte, eso me da a entender que disfrutaste.

-Disfruté, claro que disfruté, eres sin duda un maravilloso amante, y el mejor maestro – dice ella

Él la mira, y sonríe.

-Y tú eres una gran alumna, sin duda la mujer perfecta, por eso es que … – se detuvo asombrado por lo que estuvo a punto de decir, o de reconocer… te amo, así terminaba la frase.

¿Cuándo se había enamorado de ella?, se preguntó a medida que la miraba, ¿Cuándo lo había embrujado? Porque eso era lo que estaba, embrujado.

CONTINUARÁ

5 comentarios sobre “KORUMA EL GUARDAESPALDAS CAPITULO 7

  1. Preciosos estos dos capítulos 6 y 7, estos momentos hot reflejan todo lo vimos y disfrutamos en la serie solo con las miradas entre Defne y Omer, aunque también disfrutamos sus lindas escenas de entrega. Inolvidables. Muchas cosas buenas para tí Marta y para tu talento.

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