¿Y SI NOS VOLVEMOS A ENCONTRAR? CAPITULO 11

CAPITULO 11

Ya no recordaba lo que era sentirse plena y feliz, pensó Defne, mientras iba de camino a su casa, haberle dado permiso a  su cuerpo para satisfacer la necesidad que tenia de Omer, también se había dado permiso para ser feliz, no sabía cuánto tiempo duraría, porque entendía que caminaba sobre escarcha, pero cada nuevo día valía la pena.

Omer era aún mejor de lo que lo recordaba, era más cariñoso, más romántico, más apasionado, si eso era posible, y con Emi era un maravilloso padre, nunca habría podido encontrar un hombre mejor, o un mejor padre, y aunque solo habían pasado tres días desde que habían vuelta a hacer el amor, sentía que todo en su vida había tomado el lugar que le correspondía.

Aun no se animaba a contarle nada a su familia, y al parecer no sospechaban lo que sucedía en su casa, porque nadie había hecho algún comentario, y ella tampoco se atrevió a contar que Omer estaba viviendo con Emy y ella en la misma casa, no quería que nadie estropeara su felicidad y la de su hija.

Luego de hacer el amor, su vida volvió a ser como hace muchos años atrás, cuando eran novios con Omer, cuando ella se escapaba de la casa de su abuela, solo para hacer el amor con él, en la casa de la puerta roja.

Aun sonreía al entrar a la casa, apenas abrir la puerta sintió el olor de la comida que seguramente quien creía ser su marido estaba cocinando, si había algo que le gustaba de Omer, era lo bien que cocina, y se le había vuelto una costumbre cenar juntos en familia.

-Buenas tardes – saludo cuando llegó a la cocina.

Omer la miró y le sonrió, luego se acercó y le dio un beso en los labios, Emi por su parte estaba demasiado ocupada preparando la ensalada, como para decir algo más que, bienvenida mamá.

-Voy a bañarme y vuelvo – dice, esa era la frase que usaban cuando querían estar a solas, sin que su hija los interrumpiera, ambos entendían lo que significa.

Sabía muy bien que Omer vendría detrás de ella, por lo que caminó rápido para estar en la habitación cuando él llegara a su lado

-Vaya, señor Omer, se demoró mucho – le reclama, cuando lo ve entrar.

-Tuve que darle algunas tareas a Emi, no quiero que nos interrumpa, he esperado todo el día a que llegaras.

-¿Crees que sospeche algo?

-Algo ¿Cómo qué?, ¿Cómo que sus padres están enamorados y quieren disfrutar de su amor?, eso está mas que claro y está tan feliz como nosotros.

-Eso espero -dice ella

– ¿Solo esperas eso? – le pregunta acercándola a él

Ella por su parte le pasa los brazos por sobre su nuca y los deja ahí.

-Bien sabes que no es solo eso lo que espero, porque he pensado en ti y en esto, durante todo el día – dijo antes de posar los labios en los de él.

La boca de Omer se aferró a la suya y una especie de terremoto la sacudió. Volvió a besarla, respiró su aroma y se deleitó con ese sabor, emitió un suave gemido, abrió la entrada a su lengua y la acarició con la suya.

Él no quería dejar de besarla, podría haberse pasado la noche entera así, le aplastó la boca con la suya al tiempo que le ponía una mano en la nuca para profundizar el beso. Ella entrelazó las manos en la nuca de él, sus gemidos de placer hicieron vibrar su virilidad.

Por Dios, como lo excitaba Defne, sus besos le causaban un insaciable apetito de más, y le provocaban un enorme placer, pensó al tiempo que, comenzó a juguetear con la lengua en el interior de su boca.

Ella comenzó a acariciarlo, le abrió la camisa y se la sacó, sus manos se deleitaban en el cuerpo de su esposo, los hombros, los brazos, el torso, esas caricias solo provocaron que aumentara su deseo, por lo que él, continuó besándola como si estuviera dispuesto a devorarla, como si ya no pudiera aguantar más.

Ella gimió, cerró los ojos, cuando él comenzó a besarle el cuello, mientras le mordisqueaba el cuello, la sintió estremecer, él cerró la boca contra su piel y succionó.

–Dios!, no me canso de amarte, por favor no me detengas – le dice él

El deseo se había apoderado de su mirada, tomándolo por la camisa, que a  esa altura se había quedado atorada en sus caderas, lo atrajo hacia ella, para que sus pelvis se tocaran, y le dice

–Entonces no te detengas

La levantó el vestido y le acarició las caderas. Ella gimió con fuerza y apretó la entrepierna contra su pelvis. Tan cerca. Tan duro. Con la cabeza echada hacia atrás, se dejó llevar por la sensación.

Omer la sujetó por el trasero mientras con la otra mano le retiraba la tanga del medio. Mirándola a los ojos, le cubrió la entrepierna con la mano. Despacio, comenzó a explorar y acariciar los pliegues de su sexo.

–Oh, Dios – dijo él, ella estaba tan húmeda, eso lo excito aún más

Ella se estremeció mientras él le acariciaba la parte más íntima de su ser una y otra vez, y comenzó a moverse de atrás hacia adelante al compás que la mano de Omer le ordenaba.

–Por favor, –susurró ella, ocultando la boca contra su cuello, luego le acarició el cuello con la lengua y lo saboreó.

Con un hábil movimiento, él se deshizo del vestido, de forma que ella se quedó con los senos y el sexo al descubierto, él la devoró con la mirada, sus senos tenían los pezones erectos, la miró a los ojos y se los acarició haciendo círculos sobre ellos.

Después, se inclinó y se los lamió despacio, una y otra vez, para luego cubrir un pezón con la boca.

Ella se estremeció, y se separó de la pared mientras él succionaba sobre su pecho.

Él podía sentir como el placer recorría su cuerpo, y comenzó a juguetear con la lengua sobre su pecho, y, cuando sintió ella que no podía más, empezó a hacerle lo mismo en el otro.

Defne empezó a temblar, mientras él seguía jugando con su clítoris, ella movió la cabeza y apretó la pelvis contra su mano, estaba a punto de llegar al orgasmo.

Él no dejó de acariciarla.

–Voy a llegar –dijo ella con la voz llena de deseo.

Y la vio llegar al orgasmo, pero no paró de acariciarla hasta que tensó los músculos del cuerpo, apoyó la frente sobre su hombro y le sujetó la muñeca.

Él dejó la mano en su entrepierna para calmar el temblor de sus músculos.

-Me gusta ver como llegas al clímax – le dice él

-Y a mí me gusta como me llevas a él

Él la sujetó de nuevo por el trasero y la levantó

-Ahora volaremos juntos – le dijo

Se acomodó entre sus piernas, y ella se colocó a horcajadas, él volvió a acariciarle los pechos, como si no pudiera saciarse de ella, le separó los labios mayores y después, suavemente, le introdujo un dedo.

Ya seguro de que ella lo había aceptado, le metió dos dedos y los movió dentro de ella como si fuera lo más preciado del mundo.

–¿Todo bien?

–Maravillosamente bien –respondió ella con un tembloroso suspiro.

Se preparó para penetrarla, muy despacio. Ella jadeó de placer.

Volvió a penetrarla, lentamente, centímetro a centímetro, hasta que ella le aceptó entero. Después, comenzó a moverse despacio, a embestidas suaves que la hicieron estremecer de placer. No era tan directo e intenso, pero el ritmo de los movimientos provocó un exquisito anhelo.

Ella estaba a punto de alcanzar el clímax, pero aún incapaz de llegar al punto de aquel viaje sin retorno.

Omer, le acarició el clítoris con los dedos mientras se movía y desencadenó una explosión. Oleadas de un insoportable placer la sacudieron, el feroz impacto casi la hizo gritar, solo saber que su hija estaba en la casa, la detuvo.

 Esperó a que ella se calmara para, con una serie de rápidas y duras embestidas, dejarse llevar al punto álgido del placer.

El repentino orgasmo lo sacudió como un huracán. Se quedó sin respiración hasta que, por fin, todos los músculos de su cuerpo se relajaron y sus huesos parecieron haberse tornado líquidos.

Después, silencio, un silencio profundo. Una absoluta paz los envolvió y se entregaron a aquella exquisita relajación…

–Ha sido… increíble –susurró ella.

-Como siempre ha sucedido entre nosotros

Le sonrió y le dio un beso en la boca.

-Creo que alguien está solicitando a su padre– dice ella, al escuchar la voz de Emily.

-Eso creo, será mejor que te metas a la ducha, yo me encargo de ella, pero una vez que me haya recuperado – dice él

Mientras dejaba que el agua escurriera por su cuerpo, y seguida disfrutando de las sensaciones de haber hecho el amor tan locamente, solo podía pensar que no había nada mas que le pudiera pedir a la vida, bueno quizás solo que Omer nunca recobrara la memoria para seguir viviendo como lo había hecho durante los últimos dos días.

-Por fin mañana mis compañeros verán a mi papá y su trabajo – exclamó la pequeña a la hora de la cena.

-Y la mamá para que ¿cierto?

-No, mami no me te enojes, también mis amigaos estarán felices de verte, sobre todo cuando vean lo bien que trabajan juntos mis padres, ¿sabes una cosa mami?

-Si no me la dices no lo sabré.

-Soy muy feliz

¡Dios!, esa sola la frase le partió el corazón.

-Soy feliz, porque mi papá está con nosotras y porque siempre estaremos juntos, como una familia.

-Somos una familia – le dijo Omer – y ni tu madre ni yo te dejaremos nunca, ¿cierto mi amor? – dice mirándola a ella.

Ella tragó saliva y respondió.

-Yo nunca te voy a dejar Emi, y haré todo lo que esté a mi alcance para que seas feliz

– ¿Lo prometes?

-Te lo prometo – le responde

-Yo igual te lo prometo – dice Omer – mientras tu madre me soporte en esta casa o donde sea que vivamos – luego sonríe – ahora la señorita de esta casa, debe ir a lavarse los dientes y dormir, porque mañana será un día muy espacial para la familia Iplikci Topal

-Si – grita la pequeña y corre a su habitación.

-Creo que será mejor que le ayudé

-¿Defne?

Ella se detiene y se gira para mirarlo.

– ¿No confías en mí?

– ¿No te entiendo?

-Lo que le dijiste a Emi, no me incluiste en esa frase, ¿acaso crees que yo te podría dejar sola con ella?

-No, no es eso, creo que…

-Por favor, confía en mí, tú y mi hija son lo más importante que tengo en mi vida, y por ustedes soy capaz de renunciar a cualquier cosa que me pidas.

CONTINUARÁ

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