
– ¿Defne?,¿te sucede algo?
-No lo sé.
Omer se retira a su asiento y luego dice.
-Lo que sea puedes decírmelo
-La verdad, no sé qué me sucede con usted.
– ¿Será lo mismo que me pasa contigo?, me gustas, y mucho, te he esperado durante lo que para mí ha sido una eternidad, rogaba que el destino me diera la oportunidad de traerte a mi vida nuevamente, extrañaba tenerte en mis brazos, el besarte, te extrañaba a ti. – le dice él emocionado
– ¿Cómo así?
-Es la forma de decirte que eres la mujer que he esperado toda mi vida, que me vuelvo loco solo al pensar que pudiera perderte, que no me quieras o que prefieras estar con otro hombre y no conmigo.
-Entonces, ¿lo que pasó en la oficina del señor Sinan, fue…
-Estaba celoso, cuando te vi con Sinan, sentí que me consumía un fuego y no podía controlarme.
-Pero él es su amigo.
-Lo sé, pero sé que ustedes son muy cercanos, hasta creí que tú sentías algo por él.
-No lo niego.
– ¿No? – exclama Omer asustado.
-No, no lo puedo negar, durante mucho tiempo me sentí enamorada del señor Sinan
-Y ¿ahora?
-Ahora mismo, me siento como si estuviera flotando en una nube, siento mi mente confundida, todo esto fue demasiado rápido, me tomó por sorpresa, no me lo esperaba.
– ¿Es como un milagro? – le pregunta él
-No lo sé, tengo miedo, siento que estoy a punto de caer en un abismo y no sé qué suceda después.
-Y ¿si lo averiguamos juntos?, déjame mostrarte que no importa lo que suceda de ahora en adelante, siempre estaré a tu lado, nunca permitiré que algo nos separe.
– ¿Está seguro?
-Nunca en mi vida he estado más seguro de algo, ¿Qué me dices?, nos dejamos caer al abismo juntos.
– ¿Qué se supone que debo decir exactamente?
-Podrías comenzar por decir que sientes por mí.
-Hace algunas semanas nunca me habría imaginado decir esto, pero desde el día que me besó no he dejado de pensar en usted, y en desear que el beso se repitiera, porque me gustó.
-Gracias por tu sinceridad, a mí me encantan tus besos y quisiera seguir besándote por siempre, si me lo permites.
-A mí también me gustaría – le dice ella sonrojada.
-Entonces demuéstramelo – le dice Omer
Defne no supo cuál de los dos empezó el beso, sólo que duró, y duró, y que se sintió transportada de una manera que nunca antes había experimentado. Cuando él se apartó por fin, ella estaba a punto de desmayarse. Lo miró sin saber qué esperaba de él, porque ella había puesto todo su corazón en ese beso y, seguramente, él debía sentir el poder del lazo que había entre ellos.
-Me gustas tanto Defne – le dice, permaneciendo aun abrazados, luego añade – creo que es mejor que entremos, ¿te parece?
Ella solo asiente y lo mira mientras él baja y llega hasta su lado del auto, le abre la puerta y la ayuda a bajar.
-Entonces, ¿puedo llevarte de la mano?
-No lo sé, ¿quiere hacerlo?
-Primero deberíamos terminar con eso de señor o usted, dime solo Omer y yo te diré Defne.
-Bien, Omer
-Me gusta, me gusta mucho – le dice y le ofrece su mano, la que ella toma y así caminan al hotel donde se hospedarían y se realizaría el curso.
Él seguía sosteniéndole la mano cuando entraron al hotel, pidieron las llaves de sus habitaciones.
– ¿Cómo qué una sola habitación? -pregunta Omer
– Esa fue la reserva que se hizo, una habitación doble
-Quiero una habitación individual para mi novia.
-Pero, ¿Qué hace?, por mí no hay problema – dice Defne
-¿Estás segura?
-Sí – responde ella – contigo me siento segura
-Bien entonces, que así sea – dice Omer, recibiendo de manos de la mujer las llaves de la habitación.
Él volvió a tomarla de la mano y siguió a la persona que llevaba las maletas y los guio hasta su habitación.
Algo más que tengo que agradecer a Sinan, pensó Omer mientras entraban a la habitación.
Luego de que el botones dejara las maletas en el piso, recibió la propina de manos de Omer y salió de la habitación.
-Solo espero que no ronques – le dice Defne un poco nerviosa al mirar la cama matrimonial que tendrían que compartir esa noche y mañana
-No debes estar nerviosa – le dice él acercándose – solo compartiremos la cama, no niego que me gustaría hacerte el amor, pero eso sucederá cuando estes lista y quieras hacerlo.
-Gracias – le responde Defne – era lo que necesitaba escuchar
-Esta noche te llevaré a cenar a un lugar bonito que conocí la última vez que estuve aquí
-Me encantará, pero no creo que haya traído ropa para ir a un lugar muy elegante
-Me sentiré orgulloso de ti, no importa como vayas vestida -dijo él tomándole la mano y sujetándosela por un momento- Ahora debo bajar, tengo un par de cosas que hacer, nos vemos en un rato más – y se dirigió hacia la puerta.
Defne se quedó dónde estaba con una pequeña sonrisa en los labios.
Cuando terminó de vestirse, se miró al espejo por última vez con aprobación y vio que eran casi las ocho y media y bajó.
Omer la estaba esperando, muy atractivo con su traje azul.
-Justo a tiempo – le dijo mirándola de pies a cabeza – Un bonito vestido para una hermosa mujer.
-Gracias.
La toma de la mano nuevamente y la lleva hasta el auto.
Condujo lentamente por la carretera, un par de minutos más tarde, dijo:
-Bueno, ya estamos llegando.
Omer metió el auto en un estacionamiento subterráneo, una vez fuera del auto, Omer le rodeó la cintura con el brazo.
-Te quiero – dijo él besándola suavemente – Esto es sólo para que lo recuerdes.
Una chica con un vestido muy corto color escarlata corrió hacia ellos, abriéndose camino por entre las personas que esperaban los llevaran a sus mesas.
-Hola, Omer -dijo dándole la bienvenida con un beso y luego se volvió hacia ella-¿Quién es esta?, nunca habías traído a una mujer contigo
Por las últimas palabras de la joven, Defne supo que estaba molesta por su presencia, y podía entender que la miraba como su competencia
Omer le pasó un brazo por los hombros de Defne y molesto le dice a la mujer.
-Eres muy mal educada, ella es mi novia y creo que deberías disculparte.
– ¿Tu novia? -exclamó
-Ella es Defne Topal, mi novia – le dice por si no le había quedado claro.
-¿Puedo desearles que sean muy felices?
-Es lo menos que espero
-¿Podrías perdonarme por haber sido tan desagradable? – dice dirigiéndose a Defne
-Por supuesto. – le responde ella
-Tu anillo. ¿Puedo verlo? – dice la mujer una vez que Omer y Defne estaban en la mesa que habían reservado
– ¿No deberías estar recibiendo a las demás personas? -le pregunta Omer, luego añadió sin esperar respuesta – me vas a estropear la sorpresa
– ¿Qué sorpresa? – pregunta
-Esta – le dice él y deja sobre la mesa una pequeña caja, que, al abrirlo, en su interior contenía el anillo que había sido de su madre y que una vez se lo dio a la única mujer que ha amado.
-Defne, ¿quieres ser mi novia?
-Creí que ya lo era, pero acepto encantada llevar este hermoso anillo.
-Me haces el hombre más feliz del mundo – le dice y toma su mano y desliza por su dedo el anillo.
A la mujer no pareció gustarle toda la escena, porque desapareció enseguida.
Mientras comían, Omer le contó anécdotas de la ciudad y desde la mesa le fue indicando los lugares de interés.
Luego de comer, se instaló un grupo musical y se abrió la pista de baile.
-¿Quieres bailar?
-Sí – le responde ella
Entonces él la tomó de las manos y la llevó a la pista.
Omer la acercó a él, y ella se fundió contra su cuerpo de buena gana, y empezaron a bailar mejilla contra mejilla, no supo si la canción duró mucho, o poco, porque para ella terminó demasiado pronto, Omer se apartó, inclinó la cabeza y la besó, fue un beso largo y profundo, un beso húmedo, que duró hasta que él sintió que Defne temblaba. Entonces tuvo que hacer un esfuerzo para soltarla y la sacó de la pista.
-Vámonos – le dijo
-Espera – le dice ella – ¿sucedió algo?
-No, no sucede nada.
Ya en el auto y en camino al hotel, permanecieron en silencio.
Una vez que llegaron al hotel, y el ascensor, ella no soportó el silencio y le preguntó
– ¿Te arrepientes?
– ¿De qué?
-De todo esto, de pedirme que sea tu novia, de darme este anillo
-¡Cielos, no!, ha sido la mejor decisión de mi vida y que hayas aceptado me hace muy feliz
-Entonces no entiendo tu actitud
Omer se rió con tristeza
-Si te lo explico talvez no me entiendas -continuó sin esperar respuesta.
-Así como estoy muy seguro de que haberte pedido que seas mi novia fue lo mejor que he hecho en mi vida, estoy seguro de que no fue buena idea bailar y besarnos de esa manera, y mucho menos el dormir juntos en la misma cama
-¿De verdad crees que no te puedo entender?
-¿Estás segura de que sabes de lo que estoy hablando?
Se inclinó hacia delante y atrapó sus labios. El alivio fue instantáneo, aunque breve, porque la perfección del beso hizo que desease mucho más. Así que se apartó.
-Dime que pare y lo haré -dijo entre dientes, casi incapaz de contener sus instintos ni un segundo más.
Defne respondió tomando su rostro con ambas manos y acercándolo a ella, luego metió la lengua entre sus labios para acariciarlo y probarlo, y para apartar de su mente cualquier pensamiento sensato.
Omer se dejó llevar por el momento, se dejó llevar por el deseo que consumía su cuerpo. Por primera vez en muchos meses, sintió que todo iba bien, y se sumergió en su calor, en su cariño.
CONTINUARA.
