
-Lo sabía – exclamó Omer.
Esperó a estar a solas con su amigo, para poder expresar lo que sintió al escuchar lo que dijo el matrimonio.
– ¿Qué sabías?
-Que Defne se sentía atraída hacia ti.
-Pero eso no es posible, entre Defne y yo solo hubo una hermosa amistad.
– ¿Me vas a negar acaso que ella también te gustaba?
– ¿Qué quieres escuchar Omer?
-Lo que nunca te atreviste a decir, que te sentiste atraído por ella.
-Bueno, sí, al principio, pero cuando supe que estaban juntos me alejé, y la comencé a ver como una amiga.
– ¿Por qué?
-Porque es lo que hubieses hecho tú, Omer, no sacamos nada con hablar del pasado, parece que te olvidas que eso sucedió hace mucho tiempo.
-Y ¿ahora?, ¿Qué sientes por Defne?
– ¿Te das cuenta lo que me estas preguntando?, por Dios Omer, estoy comprometido con Yasemin.
– ¿No te estoy preguntando eso?
-Estoy enamorado de ella, y aunque por el bien de Defne y de toda esta mentira, tendremos que fingir, ella es la mujer que amo, me refiero a Yasemin, sé que esta noticia es un duro golpe a tus planes, y porque no decirlo a tu ego, pero nada ha cambiado, tu deber, es hacer que Defne se dé cuenta, que tú eres el hombre al que ella ama, tú, y solo tú.
– ¿Y qué hago ahora? – Omer sonrió triste
-Lánzate, demuéstrale que la amas, vamos amigo, cuando te empeñas en algo, no te detienes hasta conseguirlo, y sé muy bien que Defne es la persona más importante en tu vida.
-Sí fuera tan fácil, recuerda que ella me considera un ogro.
-Esa era tu realidad antes de conocerla, pero ahora ya no eres ese hombre, muéstrale a Defne, el hombre en el que te convertiste gracias a ella.
Omer no le dijo nada, y se levantó para salir de la oficina.
-Durante el tiempo que estuvieron juntos, ¿ella nunca te habló de cómo fueron cambiando sus sentimientos?, ¿Qué era lo que le gustaba de ti?, has todo lo que a ella le gustaba que hicieras cuando estaban juntos.
-Me voy, recuerda que esta noche tenemos la reunión con los americanos.
-Sí, lo sé, ¿llevarás a Defne?
-Ella debe ir, es una reunión de trabajo.
-Se lo dijiste ya.
-No, ahora se lo diré.
-Por favor Omer, no te comportes así.
-Nos vemos más tarde.
Omer se fue más confundido de lo que estaba antes de llegar, de lo único que estaba seguro es que amaba a Defne.
Pero no sabía lo que ella pensaba de él, si tenía algún pensamiento positivo hacia su persona, el primer día le dijo que era obstinado y arrogante, ¿Cómo podría hacer que cambiara de opinión?, la cosa no es como, la cosa es que debía hacerlo, no quería perderla nuevamente, si la perdía no sería capaz de vivir sin ella, se dijo, sintiendo una punzada en el corazón.
Tenía dos meses para hacerle cambiar de opinión, dos meses para lograr que se enamorara de él.
Cuando llegó a la oficina, no fue necesario recordarle de la cena de esa noche, porque Defne le informó apenas lo vio.
-¿Necesitas un par de horas libres? – le preguntó.
-¿Cómo para qué?
-No sé, quizás te gustaría arreglarte para la cena de esta noche.
-Yo, ¿tengo que ir?
-Claro Defne eres mi asistente.
-¿El señor Sinan también irá? – pregunta ella
-Sí – le dice, viendo como la expresión de sus ojos cambiaba automáticamente.
-Sí, me voy a tomar unas horas libres, ¿a qué hora debo estar de vuelta?
-Puedo mandar a Sukru a buscarte, ¿Cómo a las siete está bien?
-No, no es necesario, puedo llegar sola.
-Defne, mi chofer te irá a buscar.
-Entonces luego de almorzar me voy a la casa.
-Bien – le responde él
Ella se esmeró en su arreglo, era la primera vez que saldría a cenar junto al señor Sinan, y quería causarle una buena impresión.
A las siete en punto llegó el auto con el hermano Sukru de chofer.
-Bienvenida nuevamente Defne – le dice el hombre con una cálida sonrisa.
-Gracias hermano Sukru, pero solo me fui por una semana – le dice ella devolviéndole la sonrisa.
Él la llevó hasta un restaurant muy elegante, y cuando ella ingresó al lugar, llamó la atención de todos y ahí fue que se dio cuenta de que quizás se había esmerado demasiado para lucir bien.
Cuando los hombres la vieron venir, se levantaron, luego de saludarla y esperar que ella se sentara, lo hicieron ellos.
Mientras pedían la comida, ella sacó su cuaderno y se dispuso a escribir, que era la razón por lo que realmente estaba ahí.
Los hombres conversaban y ella los observaba, pero inevitablemente su mirada se fijaba en el señor Sinan, a sus ojos, era el hombre más perfecto de la tierra.
Mientras más lo conocía, más le parecía que era una persona muy buena y amable, siempre con una sonrisa en sus labios, definitivamente un príncipe azul, sin proponérselo le salió un enorme suspiro.
-Lo siento – dijo al notar que los hombres habían dejado de hablar.
Quien parecía que no estaba teniendo una buena noche, era su jefe, porque no aportó mucho a la reunión y si ella no estaba equivocada, esa era ya la tercera copa de wiski que se tomaba.
Por fin terminó la cena, los demás hombres se despidieron y se fueron del lugar, solo quedaron los socios y por supuesto ella.
-Creo que mi trabajo terminó, ¿me puedo ir señor Omer?
-Vete, si te quieres ir – fue la respuesta de su jefe.
Ella se puso de pie y tomó su bolso.
-No, por favor espera que te lleve Sukrut – le dice el señor Sinan
-Bien – dice ella, un tanto desilusionada, por un segundo creyó que el señor Sinan se ofrecería para llevarla hasta su casa.
Cuando llegaron al exterior del restaurant, el señor Omer se notaba bastante mareado, su chofer debió ayudarlo a entrar al auto, mientras ella se sentaba al lado del hermano Sukru, como hacía siempre.
-¿Te llevo hasta tu casa Defne?
-Creo que será mejor llevar al señor Omer primero a su casa, luego me llevas a la mía, por favor.
-Como digas
Cuando llegaron a la casa de su jefe, Sukru lo ayudó nuevamente a bajar del auto, mientras ella abría las puertas.
-Defne, te espero en el auto – le dice el chofer
Ella solo responde con un movimiento de cabeza.
-Señor Omer, ¿seguro que se siente bien?
-Sí, estoy mejor que bien, ahora más que nunca.
-Deje que lo ayude a llegar a su cama
Como pudo, subió peldaño por peldaño, hasta que logró llegar hasta la habitación de su jefe.
Al tratar de quitarle la chaqueta, él la mira y le dice.
-Te extrañé tanto – luego de eso la toma y la abraza fuerte.
-Señor Omer, no puedo respirar.
Él la suelta y la mira a los ojos.
– ¿Por qué no me miras, como lo miras a él?
-No lo entiendo – le dice ella
-¿Por qué no me miras a mí, como miras a Sinan? – exclama.
-Creo que el alcohol le afectó más de lo que cree, está hablando incoherencias.
-Por favor, – le suplica – mírame como lo miras a él.
-Mejor acuéstese, necesita descansar, gracias a Dios ya mañana no se acordará de lo que me dijo
Como pudo lo deja sobre la cama, le saca los zapatos, luego le levanta los pies y lo acuesta, le puso una manta encima, y sin siquiera pensarlo, le acarició la frente.
Se asustó al sentir que capturaba su mano y la tiraba hacia él, cayendo sobre su pecho.
-Quédate conmigo, no quiero estar solo.
-Señor Omer…
-Solo dime Omer.
-Señor Omer…
-No, solo Omer, o no te voy a escuchar.
Suspirando y como si fuera un niño pequeño al que había que tratarlo con paciencia, le dice
-Omer, no puedo quedarme, mi abuela se enojará.
-Llama a Serdar y dile que la reunión se tardó demasiado, él le inventará algo a tu abuela.
– ¿Cómo sabe eso?
-Te conozco mejor de lo que crees, ahora – le dice mientras la pasa por sobre su cuerpo y la acuesta a su lado – deja que duerma abrazado a ti.
Ella trató de apartarse de su lado y salir de la cama.
-No, no luches conmigo, no esta noche, por favor, quédate, hoy te necesito más que nunca.
Luego de mirarlo unos minutos y verlo con el rostro tan afligido, respondió.
-Lo haré, pero deje que me saque los zapatos y le envié un mensaje a mi hermano, además tengo que decirle a Sukru que no me espere.
-Bien – le dice y le quita la mano con la que la tiene sujeta
Defne, primero le envía un mensaje a Serdar, pidiéndole que le ayude con la abuela, que su jefe está borracho y que no se siente bien y ella le da miedo dejarlo solo, luego le escribe a Sukrut y finalmente se quita los zapatos, acomodándolos al lado de la cama, se recuesta nuevamente y permite que su jefe la vuelva a abrazar.
-Mi Defne – le dice él -mi dulce Defne.
CONTINUARÁ
