
Omer llegó temprano ese día, luego de una semana donde les había tenido que explicar a cada empleado, desde el guardia, hasta Daria, sobre todo a Daria, la importancia de no hacer mención a Defne de nada de lo sucedido en los casi últimos dos años, por fin hoy ella volvería a ocupar la oficina, por fin hoy volvería a ver su hermoso rostro las veces que él quisiera.
Aunque sabía que era solo por un mes, porque ese fue el tiempo que le dio la familia para mantener esta mentira, confiaba en que ese tiempo se fuera extendiendo.
Le costaba aun asimilar que él, Omer Iplikci, a quien no le gustaban las mentiras y odiaba a quien lo hacía, pudiera estar tan desesperado que tuviera que recurrir a una, solo para tenerla cerca.
Pero nada importaba, porque hoy, ella sería nuevamente su asistente, sonrió al recordar el primer día, cuando llegó a su casa, o cuando estando en la oficina y sin entender aun la razón, no podía quitarle los ojos de encima, ahora comprendía que eso era el amor a primera vista.
Ella fue y, sigue siendo la única mujer que realmente a amado, tanto así, que durante estos meses no ha podido ni pensar en estar con otra que no sea ella.
La había extrañado como jamás pensó, se había reprochado su actitud cada día, se enojaba con él mismo por ser tan intransigente, ¿Cómo pudo pensar que sería capaz de seguir su vida, sin su Defne?
Nada importaba, hoy volvía a su lado, y sabía que debía aprovechar esta oportunidad, la vida le estaba regalando el poder nuevamente, demostrarle cuanto la amaba.
Defne llegó al trabajo cinco minutos tarde y sabía que eso podía significar otra reprimenda de su ogro jefe.
Saludó con la mano a la recepcionista y a sus compañeros que ya estaban trabajando, luego se fue rápidamente a ocupar su lugar en la oficina.
Miró hacia el despacho de su jefe, cuya puerta estaba abierta, él ya estaba allí.
Dejó el bolso en una esquina del escritorio y este cayó al suelo.
–Maldita sea –murmuró, agachándose a recoger el contenido.
Se sintió culpable por haber hablado así, sí su abuela la escuchara, le diría que ese no era el comportamiento de una señorita y que ella no la crio de esa manera
Volvió a colocarlo todo en su lugar correspondiente. Oyó un ruido detrás de ella y se asustó.
–Bienvenida – escucha y se gira de inmediato, era su jefe
Él le dedicó una de sus lindas sonrisas, una de esas que era tan difícil ver en su rostro y le ofreció una taza de té, ella aceptó la taza, preguntándose ¿si se había perdido de algo?
Llevaba un mes trabajando para él, y era la primera vez que hacía algo así por ella, luego se sentó frente al escritorio, con una taza de café en la mano.
–Se supone que debo ser yo la que le lleve el café –le dijo en voz baja– Siento llegar tarde.
–No pasa nada, le puse una cucharada de azúcar, – le dice con total normalidad, como si conociera sus gustos – ¿necesitas algo más?, no sé, ¿un acma?
–¿Acma?, como… – no importa pensó
–¿Qué tienes en mi agenda para hoy?
Ella tomó su cuaderno y le leyó los planes para ese día y después preguntó:
–¿Quiere que haga alguna otra cosa? – negó con la cabeza y luego se concentró en beber su café, por lo que ella aprovechó de mirarlo
Era moreno, guapo y encantador, cuando, y con quien quería, si tan solo fuera un poco más parecido al señor Sinan…
–¿Qué ocurre? ¿Tengo algo en la cara? –le preguntó él.
Ella se ruborizó y bajó la mirada al suelo.
–No, lo siento, estaba pensando.
El teléfono que había encima de su mesa sonó y se acercó a responder.
–Hola
–No encuentro a Omer. ¿Está ahí? Pásamelo –le exigió una voz de mujer antes de añadir– Por favor.
–Un momento, veré si puede atender su llamada –le respondió ella.
Puso la llamada en espera y después le dijo a su jefe
–Es la señorita Feryal, le paso la llamada a su oficina
–Por supuesto –dijo él, sin pasar por alto que Defne no sintió ninguna gota de celos.
Se puso de pie, y aun con la taza en la mano se dirigió a su oficina
Ella lo vio entrar y oyó que saludaba a la mujer.
En más de una oportunidad se había preguntado, ¿cómo sería ser la mujer de la que el señor Omer se enamorara?, ¿Cómo la trataría?, ¿Cómo la besaría?, ¿Cómo le haría el amor?
No era fácil olvidar el cuerpo atlético que se ocultaba detrás de sus trajes, con una pícara sonrisa, recordó que ella ya lo había visto casi desnudo.
Tenía un físico impresionante, un rostro bien parecido, el pelo negro y los ojos del mismo color, un conjunto muy atractivo, además de su físico, era un hombre seguro de sí mismo y de su éxito, pero no era el señor Sinan
Para evitar pensar en cosas sin sentido, decidió ponerse inmediatamente manos a la obra, para ponerse al día con todo el trabajo que debía tener pendiente
Omer terminó la llamada y se permitió apoyar un momento la cabeza en las manos, estaba preocupado, le resultaba extraño que Defne no le hiciera una escena de celos, se la hizo cuando Feryal fue a su casa y fue eso lo que lo llevó a querer besarla, pasó lo mismo cuando supo que Iz había vuelto a Estambul, pero ahora, nada, no se le movió ni una pestaña, y ¿si durante todo este tiempo había dejado de amarlo?
Cerró los ojos y se apretó los párpados con las manos, primera vez en su vida que tenía miedo… Jamás debió terminar su compromiso con ella, menos aún aceptar su renuncia, pero ¿qué estaba pensando en ese momento?, sabía muy bien, siempre creyó que Defne estaría a su lado.
Ella se lo dijo una vez, tú no tienes miedo en absoluto, no te preocupas si Defne se va, porque siempre estoy aquí, siempre a tu lado, siempre amándote, si ella supiera que en estos momentos estaba aterrado, que entendía muy bien sus palabras.
-Este amor trae largas preocupaciones y miedo – dice en voz alta, mientras la ve concentrada en algo que estaba haciendo.
No tenía que haber permitido que ella se fuera, que idiota más grande fue.
–¿Omer? ¿Estás bien?
Ni siquiera había oído entrar a Sinan.
–Sí, todo bien. Solo estoy un poco cansado.
–Vine a saber cómo te fue con Defne.
–Es todo tan raro
–¿Cómo así?
–Me cuesta verla y no poder abrazarla o besarla
Levantó los ojos y se encontró con los de Defne, que, para él, era un regalo para la vista, con su cabellera roja y aquellos cálidos ojos marrones, pero ella no le sostuvo la mirada, ni le regaló una sonrisa como lo hacía antes.
– ¿Qué piensas hacer?, solo tienes un mes.
-No lo sé Sinan, si solo recordara porque se enamoró de mí, sería más fácil, así lo repetiría, pero realmente no lo sé.
-Siempre he creído que lo mejor es ir de frente, simplemente demuéstrale lo que sientes por ella.
-Me vas a creer que llamó Feryal, y ella no le importó, aun cuando le pedí que transfiera la llamada a esta oficina.
-Uy! Hermano, eso sí que debe haberte dolido, sé muy bien cuanto disfrutabas de los celos de Defne.
-Sí, mi dulce Defne, era una mujer muy celosa, pero incluso eso amo de ella.
-Señor Sinan, lo esperan en su oficina – dice Daria al entrar a la oficina
– ¿Quién?
-El hermano y la cuñada de Defne.
-¿Seguro que quieren hablar conmigo?
-Ellos pidieron hablar en privado con usted, por eso los llevé hasta su oficina.
-Está bien, voy enseguida.
La mujer se retira.
– ¿Habrá pasado algo? -pregunta Omer.
-No lo sé, a mí me sorprende tanto como a ti.
-Bueno mejor vamos, así salimos de dudas.
-Pues sí, vamos.
Cuando llegaron a la oficina, sentados esperaban Serdar y Nihan, cuando vieron entrar a Omer, ambos se miraron un poco asustados.
-Buenos días – los saluda Sinan
-Buenos días – dice Serdar – la verdad es que nosotros queríamos hablar con usted en privado
-No se preocupen Omer es de mi entera confianza.
-No queremos que se sienta ofendido Omer, pero el tema que venimos a tratar es algo entre el señor Sinan y nosotros.
-Primero ¿díganme de que quieren hablar?
-De Defne – dice Nihan
-Entonces si es un tema que me interesa – les dice Omer, al tiempo que se sienta – hablen.
Los esposos se miran nuevamente
-Bien, pero esto debe quedar entre nosotros – comienza diciendo Serdar
-Así será – responde Sinan, quien ya había tomado su lugar detrás del escritorio.
-Lo pensamos mucho antes de venir a conversar con usted, pero creemos que es necesario que sepa algo.
-Bien, los escucho
-Como saben, en su mente Defne cree que está viviendo los primeros días en esta empresa, y bueno, en ese entonces ella no estaba enamorada de Omer.
-Eso está claro
-Es más, ella tenía muy mal concepto de él
-Vaya, gracias – dice el aludido
-Por esa razón es que no queríamos que usted estuviera presente Omer, esta conversación no será nada agradable.
-De igual manera siga.
-Defne estuvo enamorada por diez años de otra persona
-Eso lo entiendo, lo que no entiendo es ¿Qué tiene que ver conmigo? – dice Sinan
– ¿Cómo no se da cuenta? – dice Nihan – ella estuvo enamorada de usted, desde que lo vio por primera vez en Manu.
– ¿De mí?
– ¿De Sinan?
Los amigos hablan al mismo tiempo.
-Sí, y eso no es todo, ella cree que aún está enamorada de usted – termina de decir la mujer.
CONTINUARÁ.

Tengo ganas de ver cómo se lo toma Omer, fatal seguro!! 😂
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