YASAK MEY FRUTA PROHIBIDA CAPITULO4

CAPITULO 4

Él, la besó lentamente primero, tiernamente, luego su lengua salió al encuentro de la suya, rozándola en una carrera de texturas enredadas.

Su beso se transformó en algo un poco más áspero, urgente, insistente, tal vez, pero ciertamente experto.

Luego se apartó, se sumergió en su cuello y la enloqueció cuando sus dientes le rozaron los duros tendones del cuello

Le pasó las manos por él costado, hasta uno de sus pechos para masajearlo y ahuecarlo, la calidez de su toque se grababa en su piel sensible.

-Amo el peso de tus senos en mis manos, la forma en que encajan tan perfectamente, y cómo se tensan estos preciosos pezones cada vez que los toco.

Rodeó sus pezones con los pulgares, apenas rozando las puntas.

Ella luchó para no perderse en su tacto, pero el bombardeo de sensaciones eróticas la obligó a renunciar a cualquier resto de duda en su mente.

-Date la vuelta – escucha que le dice

Ella obedeció

Acerca su boca al oído de Defne

-Me gusta mucho este vestido —susurra

Ella cerró los ojos con fuerza por el escalofrío que le recorre el cuerpo.

Las manos de Omer se deslizaron hacia su nuca, donde encontró la cremallera, le recoge el pelo y lo aparta colocándolo sobre su hombro, lentamente le baja la cremallera del vestido.

Intenta controlar la abrumadora necesidad, que le provoca el rose de sus dedos en la piel expuesta, pero se rinde cuando notó sus labios entre sus hombros, su lengua deslizándose hacia su nuca.

El vello de todo el cuerpo se le eriza y arquea la espalda en respuesta a la caricia ardiente y larga de su lengua.

Es como una tortura

-Me encanta tu espalda – sus labios vibran contra su cuerpo y le provocan escalofríos.

Lleva la boca de vuelta a su oído

– Tienes la piel muy suave.

Ella echó la cabeza hacia atrás, dejándola descansar sobre el hombro de Omer, de cara a su cuello.

Él se agacha un poco para poder besarla en los labios, lleva las manos a la parte delantera del vestido y tira de él hacia abajo.

—¿Voy bien? —pregunta.

Ella asiente, y sus ojos brillan de deseo mientras la besa con delicadeza, como si fuera de cristal.

Mientras sus lenguas se entrelazan sin esfuerzo y se apoya en él para no caerse, ella disfruta de su dulzura y de su ternura.

Sus manos encuentran los pechos y los pellizca a través del encaje del sujetador, hasta dejarlos duros y firmes.

-¿Ves lo que me haces? —Aprieta las caderas contra su trasero, y le demuestra exactamente lo que le hace, antes de darle un beso en los labios

Baja las copas del sujetador dejando expuestos sus pechos, y le pasa las palmas de las manos por la punta de los pezones.

—Esto es solo entre tú y yo —le susurra al oído, deslizando las manos por su cuerpo, directo a donde se unen sus muslos.

Las rodillas de Defne tiemblan cuando su mano toma su sexo por encima de su ropa interior y sus caderas se mueven contra su mano, en busca de más fricción.

—¿Me deseas?

—Ya sabe que sí —jadeó, y luego gimió.

—Acaríciame el cuello —le dice con voz suave.

Estiró los brazos hacia atrás y llevó las manos a su nuca

—. ¿Estás mojada por mí?

—Sí.

Pasa los pulgares por debajo del elástico de sus bragas.

—Sólo por mí —le susurra arrastrando la lengua por el borde inferior de su oreja.

—Sólo por ti —responde en voz baja.

Sus dedos cambian de posición y una de sus manos le envuelve la cintura y la otra sigue delante de ella.

—¿Qué hago con esto? —flexiona la mano delante de ella— Dímelo.

El corazón de Defne se acelera y no logra controlar la respiración, todo es tan sensual.

-Quiero esa mano en mí – le dice

Le apartó un brazo del cuello y tomó su mano, la guio despacio hacia el interior de su muslo y acomodó la palma contra su cuerpo, con su mano sobre la suya.

Notó que la mano de Omer temblaba ligeramente, sonríe al saber que no es la única a quien le afecta estos encuentros.

Ella comienza a aplicar presión sobre su mano y a deslizarla sobre su sexo, traga saliva, mueve las caderas, al mismo tiempo que echa la cabeza hacia atrás, para que él la bese

Omer adivina lo que quiere al instante y cubre su boca con la suya.

Ella muerde con suavidad su labio inferior, y lo mira fijamente, mientras sigue moviendo su mano de arriba abajo, en una caricia lenta e interminable.

-Creo que esperaré mi turno —dice con voz ronca—luego te haré gritar al estar en tu interior.

Ella trago saliva ante su apasionada promesa y echó la cabeza atrás.

—Diablos! —gimió ella mientras su sexo palpita y se acelera hasta llegar a una vibración constante.

—¿Sucede algo? —pregunta él contra su piel, cosa que sólo sirve para acercarla un poco más al éxtasis total.

Introduce un dedo en ella, un grito desesperado sale de la boca de Defne y Omer comienza a mover su dedo en círculos, rozando el punto G en cada rotación.

Ella está a punto de llegar al orgasmo, y sus músculos internos se aferran a su dedo con avidez.

-¿Que sucede? – dice Omer, luego mete otro dedo y empuja la mano más adentro, entre eso y la vibración de su mano contra su clítoris, no puede más.

—¡Ya está! —grita empujando las caderas hacia su mano, intentando que la sensación disminuya de intensidad.

Una nueva arremetida acaba con ella, y él, aminora el ritmo y la acaricia con suavidad, dejando que vague y se tranquilice con un suspiro, hondo y satisfecho.

El placer sería mutuo fue el acuerdo, pensó ella una vez que su corazón volvió a la normalidad y disfrutó del primer orgasmo, se gira para quedar frente a él

Le desabrocha la camisa, y se la quita por los hombros, luego sigue por los pantalones, él solo mira cómo sus manos se deslizan por sus caderas, le bajó primero el pantalón, luego los bóxeres, haciéndolos descender por la piel suave y tersa de sus nalgas y sus caderas. Su erección, larga y gruesa, aparece entre sus piernas

Ella se arrodilla quedando a la altura necesaria para disfrutar, primero de la vista impresionante de su erección, para luego tomarla con sus manos, y comenzar a acariciarlo.

Ella envolvió una mano alrededor de la base de su miembro, mientras que lamió y chupó con avidez, antes de introducirla en la profundidad de su boca.

—Eso es, cariño, relaja la garganta, deja que me deslice hacia abajo. Dios, quiero sentir cómo me tragas. —La sostenía por la nuca, retorciéndole el pelo en la mano y estableciendo un ritmo constante

-No puedo esperar más, necesito estar dentro de ti – le dice

Termina de quitarse los pantalones, la levanta del suelo y ella le rodea la cintura con las piernas, parpadea cuando su miembro le roza mientras la lleva contra la pared.

La empuja contra la pared fría, ella siente su erección caliente, y resbaladiza presionando contra su sexo, y entrando en ella sólo un poco.

Omer respira con fuerza y deja caer la cabeza en su cuello, mientras se prepara para penetrarla, Defne mueve las caderas y se acomoda para que su miembro entre completo en ella

—Me vas a matar —gime mientras se queda quieto dentro de ella.

Luego de unos segundos, ruge, retira las manos de su espalda y las apoya contra la pared. Poco a poco, recobra el aliento y luego arremete contra ella con una exhalación.

Ella gime, su asalto ardiente y palpitante hace que cambie las manos de lugar y le clave las uñas en la espalda.

Omer apoya la frente en la de Defne, y empieza las embestidas, ella suspira con cada estocada, mientras él, prosigue a un ritmo constante.

¡Dios!, es perfecto, piensa ella, al tiempo que comienza a resbalar sobre su piel húmeda, sus alientos se mezclan en los escasos milímetros que hay entre sus bocas.

—Bésame —jadea él

Y ella pega los labios a los suyos en busca de su lengua, siente cómo un grito cobra forma en su garganta cuando se echa hacia atrás, la embiste y la desliza pared arriba, ella aprieta los muslos en su cintura con más fuerza para subir más y luego se deja caer sobre él.

—Por Dios, mujer, ¿qué diablos me haces?

Y la embiste de nuevo, una y otra vez, empujándola pared arriba, mientras ella se traga sus pequeños gritos y él la besa hasta dejarla sin respiración.

—Llevo días esperando esto – le dice y la embiste de nuevo – ha sido la semana más larga de mi vida.

—Mmmm, – recibe como respuesta

—Defne, me vuelves loco —dice al tiempo que se hunde más profundamente en su interior.

Los movimientos suaves y calmados se están desvaneciendo, ahora son estocadas firmes y más agresivas.

—Te voy a llevar conmigo- le dice él

Ella clavó las uñas sin miramientos en su espalda.

—¡Diablos! —exclama, y unas gotas de su sudor caen por su frente

—¡Sí!

Murmura algo contra su boca, pero ella no lo entiende, solo siente que él la ataca con una energía feroz y luego una explosión, los espirales de placer llegan al punto álgido y se dispersan en ondas expansivas.

Ella le clava más las uñas y le muerde el labio sin piedad, deja caer la frente sobre su piel sudada y salada, allá donde el cuello se funde con el hombro, y echa la cabeza a un lado mientras tiembla sin control contra su cuerpo.

—¡Defne! —grita mientras se retira y se adentra en ella, vuelve a salir despacio y a entrar con fuerza, llega al clímax y varias oleadas de contracciones se extienden por su cuerpo.

Luego se deslizan hasta el suelo y caen de espaldas, agotados y sudorosos.

Omer lleva los brazos por encima de la cabeza de Defne y observa que su respiración se va apaciguando, al tiempo que la de él, ahí se quedan por un momento, exhaustos, y más que satisfechos.

—¿En qué piensas?

—En que valió la pena la espera

Las comisuras de los labios de Omer ascienden en una sonrisa y una mirada de satisfacción ilumina su bello rostro.

CONTINUARÁ

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