
CAPITULO 8
-Cariño, perdona que te despierte.
– ¿Qué sucede?
-Tu teléfono no ha parado de sonar, creo que debe ser importante
-Está bien – dice ella sentándose en la cama – ¿Qué hora es?
-Pasado el mediodía.
– ¡Dios!, tanto dormí
-No, no fue tanto, mientras contestas, estaré abajo pidiendo que nos traigan algo de comer, ¿te parece?
-Me encanta la idea, tengo mucha hambre.
-Cariño, no te ofendas si te digo que eres una mujer insaciable.
-Pero te gusto así, o ¿me equivoco?
-No solo me gustas, me encantas, mejor me voy – le dice al ver el teléfono vibrar nuevamente – te espero
-Bien – responde ella y espera que Omer salga de la habitación para tomar el teléfono y contestar – Nihan
-Defne, por fin contestas, te he estado llamando toda la mañana.
-Perdón, tenía el teléfono en silencio, ¿Qué pasó?, ¿Por qué estás llorando?
-Me siento muy mal, – le dice entre sollozos – y necesito a mi amiga.
-Aquí estoy, cuéntame, te escucho
-Por favor, necesito que vengas
-Pero tan terrible fue lo que te sucedió
-Lo fue, mi novio me traicionó, lo encontré en la cama con otra mujer.
-Por Dios, que desgraciado
-No puedo dejar de llorar, me he dicho que él no merece mis lágrimas, pero eso no me ha servido de nada, por favor amiga, ¿puedes venir?
Luego de un momento, Defne suspira y dice.
-Está bien, en una hora estaré allá.
-Gracias, no sabes cuanto te necesito en estos momentos.
-Lo sé, acaso no lo recuerdas, nos vemos
-Nos vemos – responde Nihan.
Luego de dejar el teléfono sobre la mesa de noche, se levanta de la cama y se dirige al baño, se ducha y vuelve a la habitación a vestirse, guarda sus cosas y baja
– ¿Qué pasa? – le pregunta Omer, al ver que ella llevaba su bolsa en la mano.
-Lo siento, pero debo irme, Nihan me necesita
-¿Más que yo?
-Sin duda que sí, está pasando un momento difícil, necesita de su amiga, y yo necesito estar con ella.
-Lo entiendo, pero ¿por qué llevas tus cosas?, ¿no piensas volver esta noche?
-No lo creo, es mejor que nos veamos el lunes en la empresa.
-Defne, ¿entonces, no te vas a venir a vivir conmigo?
-No he dicho eso.
-¿Entonces si lo harás?
-Pero las condiciones no han cambiado, nadie debe saber lo nuestro.
– ¿No entiendo por qué?, ya no somos solo amantes, no tenemos una aventura.
-Es solo para protegerme, en el caso de que lo nuestro no termine bien, no quiero cometer el mismo error otra vez
– ¿Otra vez? – pregunta él intrigado
-Te parece que conversemos otro día, Nihan me está esperando, ¿te puedo llamar a la noche?
-Por supuesto, te voy a esperar, y Defne, quiero que me cuentes que significa eso de otra vez.
-Todavía no, por favor, es demasiado personal.
-Entonces hasta la noche.
-Hasta la noche – le dice ella.
¿Qué seria, lo otro?, fue la pregunta que rondó la cabeza de Omer el resto del día.
A Defne le tomó casi toda la tarde lograr que su amiga se tranquilizara, pero por fin la vio dormir relajada.
Al igual que ella, su amiga estaba sola en el mundo, por eso se aferró tanto a la relación con su novio, pero como la conocía, sabía bien que Nihan no estaba enamorada de ese hombre, pero era la esperanza de formar un hogar, tener una familia, y eso era lo que más le dolía, que, al encontrarlo con otra mujer, ese sueño se esfumaba frente a sus ojos.
Al verla así tan triste y desolada, fue inevitable volver a dos años atrás, cuando era ella quien estaba tirada en la cama, aturdida y perdida por todo lo que vivió, la única persona que estuvo a su lado fue Nihan, al mirarla dormir, entendió que tenía en sus manos la manera de ayudarla, y dejaría su orgullo de lado para poder hacerlo.
Dejó la habitación de su amiga y se dirigió a la suya, tomó su teléfono y marcó el número de Omer.
– ¿Cómo está tu amiga? – fue lo primero que preguntó él
-Ahora esta dormida, me costó poder tranquilizarla.
-Debió ser terrible lo que le pasó.
-Sí, lo fue… – ella queda en silencio un momento – Omer, sé que dije que no quería que hicieras algo por mí, pero necesito pedirte un favor.
-Claro, lo que quieras.
-En realidad no es para mí, es para Nihan, ella necesita alejarse de Estambul, y de la persona que la dañó, podrías transferirla a otra ciudad, y si es posible ascenderla, pero que no sospeche que yo te lo pedí.
-Por supuesto que sí.
-Lo antes posible, por favor
-¿Tan malo fue lo que le sucedió?, Defne, tú, ¿estás bien?
-Solo un poco triste por ella, ¿quisiera poder entender que lleva a una persona a engañar a otra?, ¿acaso no sabrá el daño que le causa con su actitud?
-¿Eso fue lo que te sucedió a ti?
-Ya te dije que no quiero hablar de eso.
-Muy bien, entonces dime, si tu amiga se durmió, ¿te podrías escapar y venir hasta mi casa?
-No, puede despertar en cualquier momento
-Y ¿si voy para allá?, aun no hemos hecho el amor en un auto
-Aunque me encanta la idea, no puedo hacerlo
-Te extraño, creo que me he vuelto adicto a ti.
-Yo también te extraño, pero el lunes voy a compensarte por estos días que dijimos estaríamos juntos
-Lo prometes.
-Lo prometo, haré lo que tú quieras, así que tienes todo el día de mañana para pensar.
– ¿Con quién hablas? – escucha Defne que le pregunta su amiga.
-Con nadie – dice y corta la llamada
– ¿Cómo que con nadie?, ¿tienes novio?, ¡Dios! y yo interrumpí tu fin de semana romántico.
-No, nada de eso, ¿Cómo te sientes?
-Mejor
Las amigas pasaron todo el fin de semana conversando, eso ayudó a Nihan a no recordar tanto lo que le sucedió.
Omer no volvió a llamar, y aunque a Defne por momentos le preocupaba, esperaba que entendiera porque lo hizo, además el lunes lo recompensaría, y ya había pensado de qué manera lo haría.
El lunes en la mañana llegaron juntas a la oficina, como lo habían hecho durante años, con la diferencia de que su jefa directa las esperaba en la recepción.
-Buenos días señoritas – las saluda
-Buenos días – responden ellas
-Necesito hablar con ustedes, primero lo hare con Nihan, luego con usted Defne.
-Muy bien – responde esta última, mientras ve a su amiga ir detrás de la jefa.
Aunque había hablado con Omer de ayudar a Nihan, no creía que esa fuera la razón por la que la jefa quisiera hablar con ellas, pero seguramente en unos minutos ya lo sabría.
Comenzó su trabajo normalmente, recibiendo a los trabajadores de la compañía y a quienes venían de visita, pero en la hora que estuvo sola, no vio a Omer.
– ¿Qué quería la jefa? – le preguntó a su amiga.
-Decirme que sería transferida a Edirne, a la sede de la empresa en esa ciudad, pero no como recepcionista, si no como la secretaria del director, con un sueldo 4 veces mayor que él que tengo ahora y tendré mi propio departamento, todo, gentileza de la empresa.
– ¿De verdad?
Vaya que había actuado rápido Omer, sonrió para ella misma y pensó qué, se haría un tiempo durante la mañana para agradecerle lo que había hecho por su amiga.
-¿Aceptaste, me imagino? – le dice
-Por supuesto, lo único si, es que, debo viajar hoy mismo, porque el jefe está sin secretaria, lo que siento, es que te voy a dejar sola y tendrás que buscar compañera de departamento.
-Por eso no te preocupes, ya veré como me las arreglo.
Para que le iba a decir que, se iría a vivir a la casa de Omer, ya no era necesario.
-Ahora me voy, la jefa me dio la mañana libre para arreglar mis cosas, el bus sale a las tres de la tarde, por lo que mejor nos despedimos aquí, no creo que nos podamos ver en el departamento.
-Me imagino que podré ir a visitarte.
-Por supuesto, es más te espero el próximo fin de semana, la ciudad queda cerca del mar, y podemos ir a pasar el día ahí, ¿te gustaría?
-Me encanta la idea, entonces solo te digo, hasta el fin de semana, pero te voy a extrañar.
-Y yo a ti amiga, te quiero mucho, nos vemos el sábado
-Sin falta – dice ella – ahora me voy donde la jefa, quizás también me vaya a trasladar.
-Espero que no, o si lo hace que sea cerca de mí
-Te imaginas, mejor voy y lo averiguo, amiga, que todo te salga muy bien
Por lo visto el engaño del novio, pasó a segundo plano, porque Defne vio a su amiga salir del edificio muy feliz.
De todos los posibles escenarios en los que se pudo enfrentar, nunca se le ocurrió que la fueran a despedir.
-Pero, ¿Por qué? – le pregunta a su jefa.
-Digamos que, tengo dos razones, usted elige cual escribo en su carta de despido, uno, alterar la disciplina del lugar en que se desempeña, o dos, cometer actos inmorales, acaso creía que no nos enteraríamos de su aventura con el jefe, este edificio tiene muchas cámaras, y algunas los grabaron, ¡ah! y ni se le ocurra decirle al señor Omer, porque las grabaciones pueden ser filtradas a las redes sociales, ¿me hago entender?
-Perfectamente – le responde ella, levantándose de la silla y yendo hacia la puerta.
Por mucho que la mujer la hubiera amenazado, eso no significaba que Omer no se tuviera que enterar de lo que estaba sucediendo, y si en el proceso caía su jefa, pues mala suerte.
Primero llamó a la casa de Omer, pero nadie contestó el teléfono, luego le dejó un mensaje, citándolo en el departamento en 15 minutos, por lo que luego de arreglar sus cosas en la recepción, se dirigió al ascensor que llevaba directamente al departamento de Omer.
Esperó afuera de la puerta, escuchó un ruido, por lo que sonrió, tal como siempre que ella lo citaba, él ya la estaba esperando, introdujo la llave en la cerradura y abrió la puerta.
Caminó hasta el dormitorio, pero antes de llegar a la puerta, esta se abrió y del interior salió una mujer joven.
– ¿Quién diablos eres tú? – le pregunta la mujer
-Yo… –
¿Qué respondía?, soy la amante del señor Omer
– Solo vine porque necesito hablar con el señor – dijo al final
-Él no está, ¿necesitas algo más?
Defne mira a la mujer, era joven, y muy mal educada, pero se notaba que era de una buena familia, alguien con quien, él encajaba mejor.
-No, nada más.
– ¿Qué le digo a Omer?
-Nada, no se preocupe.
Bajó por el ascensor, llegó a la recepción, tomó sus cosas y caminó hasta salir del edificio, se subió al primer taxi que encontró y se fue hasta el departamento, ahí encontró a su amiga, feliz arreglando sus maletas.
– ¿Qué sucedió? – le pregunto Nihan al verla entrar.
-Sucedió otra vez – le dice y se dejó caer en el sillón – no debí entregar mi corazón, me prometí a mi misma que nunca más volvería confiar en un hombre, y volví a cometer ese error.
-Cuéntame, ¿Qué pasó?
-Me despidieron, y encontré a otra mujer en el departamento de quien hasta ayer era mi amante
-El señor Omer, ¿verdad?
Sí, responde ella con un movimiento de cabeza
– ¿Por qué no te vienes conmigo? Y juntas sanamos nuestros corazones, como lo hemos hecho siempre.
-Y ¿qué haría yo allá?
-Encontrar un trabajo e iniciar una nueva vida, tienes que decidirte pronto, así nos podemos ir hoy mismo y en el mismo bus.
-Sabes que, tienes razón. Ningún hombre vale las lagrimas de una mujer, voy a arreglar mi maleta y me voy contigo.
-Así se habla amiga
Después del mediodía, Omer llegó a la oficina, solo cuando estaba de vuelta pudo leer el mensaje de Defne, por lo que, al entrar al edificio, lo primero que hizo fue mirar a la recepción, pero ella no estaba ahí.
Con su asistente siguiendo sus pasos, se dirigió a la oficina, donde lo esperaba un día muy ajetreado, pero buscaría una hora libre, para estar con Defne, la había extrañado tanto, como nunca pensó le sucedería, le costaba aun asumirlo, pero no cabía duda de que, se había enamorado, solo esperaba que ella pudiera sentir lo mismo por él.
Desde su oficina, se dirigió al departamento, Defne tenía el acceso directo por el ascensor, y él le dio una llave para que entrara cuando quisiera.
-Primo – escucha que le dicen al entrar al departamento
-Sude, ¿Qué diablos haces aquí?
-Vaya, creí que sería mejor recibida.
-Perdona, pero no pensé encontrarte aquí
-Y ¿a quien esperabas encontrar?, ¿a una pelirroja talvez?
– ¿Por qué lo dices?, ¿acaso la viste?
-Si, vino, pero parece que no le gustó encontrarme aquí, ¿es acaso tu amante de turno?
– ¿Qué hiciste Sude?, no me digas que no le aclaraste que eres mi prima.
-Y ¿Por qué iba a hacerlo?, que piense lo que quiera
-Diablos Sude, ¿Qué hiciste?
Omer, salió apresuradamente del departamento y bajó hasta la recepción, pero no la encontró, por lo que se fue hasta la oficina de su jefe
– ¿Dónde está Defne? – preguntó
-Buenas tardes señor Omer.
– ¿Dónde está Defne?, pregunté
-Ella ya no trabaja con nosotros
– ¿Cómo? y ¿eso por qué?
-Tuvimos que despedirla, porque tenía muchas faltas en su trabajo.
-Olvídese de eso, ella no está despedida, primero se va usted, comuníquese con Defne y dígale que se presente a trabajar y por su bien, espero que quiera volver- – la amenaza, al tiempo que sale de la oficina dando un portazo.
-Defne, contéstame el teléfono por favor – dice en su décimo intento, pero sin tener éxito.
CONTINUARÁ
