YASAK MEY FRUTA PROHIBIDA CAPITULO 6

CAPITULO 6

-¿Te gustó la cena – pregunta Omer

-Deliciosa – responde,  luego le pregunta -Quiero saber, solo si me quieres responder claro está, ¿Por qué estabas tan serio cuando llegaste?
Él la miró, pensando que podía decirle, porque la verdad, podría asustarla, ¿Cómo le diría que al entrar a la casa y verla ahí fue lo mejor que le sucedió ese día?, y al mismo tiempo ese pensamiento lo asustó, y el miedo fue lo que ella vio reflejado en su rostro.
-Solo estaba preocupado por algunos problemas en la oficina, pero ya pasó, no estás aquí para escuchar mis problemas – le dice él
-No, no estoy para  eso – responde Defne

Sabía bien que su relación no era tan estrecha como para que él le quisiera contar sus problemas, pero de verdad le dolió que le respondiera de esa manera

-Defne, ¿te sucede algo?

-No, nada

-Te molesta algo, te sientes incómoda, solo dime lo que sucede, por favor

-Y ¿el postre? – le dice para desviar el tema

-¿Postre?, yo no pensé en el postre, no acostumbro a comerlo, pero si tú quieres podemos pedir algo.

-No, no te preocupes, yo traje, solo espero que te guste

-Seguro que me gustará

-Dame solo un momento lo preparo y te aviso

-Perfecto.

Defne se dirigió a la cocina, abrió el refrigerador donde tenía guardada la crema y las frambuesas, luego se quitó toda la ropa y se recostó sobre una gran mesa, y se untó la crema sobre los pechos e hizo un camino que llegaba a su monte de venus, el cual igual untó con crema, su trabajo estuvo terminado cuando sobre cada uno de sus pezones puso una frambuesa.

-Omer – exclamó – el postre está listo, puedes venir a saborearlo.

Bastaron solo unos minutos para ver la cara de asombro y luego la mirada de deseo al verla ahí, completamente desnuda cubierta solo con crema.

-Por Dios!, eres increíble

Luego se acerca a ella, quita una de las frutas, y la unta en crema y comienza a hacer un recorrido por su boca, su cuello, llegando hasta el lóbulo de la oreja, y luego con su lengua comenzó a saborearla, ella le ayuda, doblando su cuello, y así le dio más espacio para que siguiera.

Mientras él recorría su cuello, ella sentía como su piel respondía al contacto de la lengua y la boca de Omer.

-Desde ahora, no podrá faltar el postre en cada comida – le dice al oído, luego baja a uno de sus pechos, y comienza a acariciarlo

—Es sabido, que lo mejor de cada comida es el postre…

Entonces él, murmuró su nombre y le dio un suave beso en los labios y todo lo demás dejó de importar… se dispuso solo a disfrutar.

Omer bajó la cabeza hasta uno de sus pechos, y comenzó a comer la crema, lentamente, tocando con su lengua la punta del pezón, que ya estaba duro, primero lo hizo con uno, tomándose el tiempo necesario, para saborear, no solo la crema, sino la dureza del pezón.

Luego rodeo la mesa sin quitarle los ojos de encima, mirándola con los ojos aun más negros a causa del deseo, y e hizo exactamente lo mismo con el otro pecho, luego siguió el camino por su vientre, ella luchaba por no gemir, aunque por momentos perdía la batalla.
Cuando llegó al monte de Venus, se detuvo, ella protestó, él no prestó atención a su reclamo, solo tira de ella, y la acomoda en la punta de la mesa.

Toma una fruta, y con ella juega en su zona íntima, rozando, sin entrar, solo provocando, y lo logró, porque ella se retorcía, implorando con su cuerpo, que saciara su deseo de placer.
Defne estaba a punto de rogar con palabras, cuando sintió la lengua de Omer abrirse paso en su zona íntima, y jugar con su clítoris, como lo había hecho con sus pezones.

Ella, se perdió, en aquel suave y sensual viaje.

—Tienes un sabor delicioso — como para demostrarlo, la atrajo aún más contra su cara y le introdujo su lengua más profundamente, mientras sus dedos hacían maravillas en el interior de ella

Cómo le gustaba, cuando él le hacía sexo oral, sin duda era un experto, y ella la afortunada de disfrutar con esa experticia.

Se retorcía ante las caricias que, poco a poco, la fueron dejando sin aliento, solo con un concierto de gemidos y susurros incomprensibles, y así llegó el primer orgasmo.

Él levantó la vista, pero no apartó la boca de ella, siguió trazando suaves círculos con su lengua en el interior de su femineidad, e introduciendo sus dedos, sin prisa, adentro y afuera de ella.

-Eres un amante magnífico – dice ella

-Lo sé -se vanagloria – ¿Verdad que eres afortunada?

-Eres un engreído.

Con una sonrisa deja de acariciar su parte íntima, y llega al pezón, lo mordisquea ligeramente y luego le pasa el brazo por las nalgas para levantarla y hacer que sus ojos queden a la misma altura.

Una vez que ella hubo recuperado el aliento, le dice

-Yo también quiero…mi parte del postre – luego, se baja de la mesa, y comienza a quitarle lentamente la ropa, sin dejar de mirarlo a los ojos

Y así, estando Omer de pie, ella untó de crema sus pezones, y comenzó a lamer, una y otra vez, recorriendo su torso de arriba abajo.
Luego al igual que lo hiciera él, ella tomó una fruta, la untó con crema y comenzó a juguetear con su miembro ya erecto e hinchado.

 De los labios de Omer, comenzaron a salir pequeños suspiros entre cortados que, luego fueron reemplazados, por gemidos desesperados cuando ella se arrodilló, y reemplazó las manos por su boca, primero pasó su lengua por sobre su miembro, comenzando por la base del pene hasta llegar al glande, y ahí tomarlo por completo con su boca, repitió el proceso una y otra vez, hasta que por fin lo toma firmemente y lo mantiene entre sus labios y la lengua,  y ahí no se detuvo hasta llevarlo al punto en que él perdió el control, comenzando a gemir casi al borde de los gritos.

-Defne detente – le rogó, desesperado la tomó y la sentó al borde de la mesa.
Comenzó a besarla y acariciar sus pechos una y otra vez, luego la acomodó y ahí mismo la penetró, puso las manos en sus nalgas y así la atraía hacia él hundiéndose en ella repetidas veces, besándola, para acallar los gemidos, que no podían controlar ninguno de los dos, al final, con un grito ahogado entre sus bocas, llegaron al clímax.

Con el corazón acelerado, y la respiración entre cortada, se quedaron por largos minutos en la misma posición, tratando de recuperarse de la explosión de placer que los envolvió.
–Creo que ambos necesitamos un buen baño –murmuró él, levantándola de la mesa aun estando dentro de ella y conduciéndola de esa manera hacia el baño.

–Si pudiera estaría todo el día y la noche dentro de ti–, le dice apretándola contra su poderoso cuerpo mientras la bañera se llenaba.

La dejó dentro de la bañera, mientras la besaba apasionadamente, prisionera de su poderoso cuerpo, Defne no tardó en desearlo, con unas ansias que la sorprendieron.

–Creo que nunca saciaré mi deseo por ti– le dice, llevando una mano a la nuca de Omer, pues sabía que ahí estaba su punto más sensible, bueno, después de…

–Me pasa lo mismo –le dijo él, metiéndole la lengua en la boca y moviéndola al mismo ritmo con el que le había hecho el amor.

Al principio, fue un beso lento, como si él quisiera explorar su boca sin prisa, pero, cuando estaba empezando a dejarse atrapar por esa magia, el beso se tornó brusco, ardiente, avivando la chispa del deseo en su interior.

Los pechos de ella quedaron aplastados contra su torso, y notó su dura erección contra su pelvis, había despertado nuevamente la mujer lasciva, y era presa del deseo.

Una risa temblorosa escapó de los labios de él cuando, al cerrar los dedos sobre uno de sus senos, el pezón se endureció al instante contra su palma.

-Deja que yo te bañe – le dice él, girando y acomodándola para que ella quedara sentada entre sus piernas.

Luego toma el jabón y comienza a pasarlo por su piel, con movimientos lentos, jugó con sus pechos, haciendo círculos a su alrededor y subiendo hasta llegar a su erecto pezón, ahí se detuvo unos segundos, luego hizo lo mismo con su otro pecho, mientras su lengua recorría al mismo ritmo su cuello y espalda.

Su mano, llevando el jabón descendió hasta el monte de venus, mientras ella mantenía los ojos cerrados, disfrutando del placer que le proporcionaba todo lo que él le estaba haciendo, solo suspiraba y por instantes un gemido se escapaba de sus labios.

Llegado el momento, comienza a hacer el mismo recorrido, pero esta vez con su mano, pero se detuvo ahí, delante del lugar donde ella encontraba el placer, luego de unos minutos que a ella se le hicieron eternos, abrió sus pliegues y entró al lugar de su humedad, y comenzó a mover los dedos en su interior, haciéndola gemir de placer, mientras él, con la otra mano jugaba con uno de sus pezones, imponiendo el mismo ritmo que mantenía en su clítoris.

Ella echó su cabeza hacia atrás buscando sus labios, y exigiendo su lengua la que él estuvo encantado de proporcionarle, Defne la chupó con avidez, de la misma manera que, lo había hecho con su miembro unos minutos atrás.

 Con un grito ahogado en la boca de Omer, ella llegó al orgasmo, pero él la siguió besando, hasta que se relajó.

Una vez que se tranquilizó, ella le mordisqueó el labio inferior y él se quejó, luego le rodeó el cuello con los brazos y se estrechó contra su cuerpo.

Ambos gimieron cuando comenzó a moverse, él la miraba al rostro con ojos de deseo, con una mano le acarició el rostro.

Cuando sus dedos se posaron sobre los labios de Defne, ella abrió la boca, comenzó a succionar sobre cada uno de sus dedos, de forma lenta y sensual, sabiendo que todo lo que hacía lo excitaba.

Sentado en la bañera, él la besó en el cuello.

–Necesito estar en tu interior – le dice él

Ella levantó la cabeza y le sonrió.

–Que esperas

Omer se quedó paralizado y ella comenzó a moverse más fuerte sobre su miembro erecto.

Él estaba tenso y su deseo se percibía en cualquier parte de su cuerpo.

Inclinando la cabeza, besando su cuello, él la poseyó, ahí, sentado en la bañera, maldijo y movió las caderas hacia delante y hacia atrás, repitió el movimiento, cuando ella comenzó a seguirle el ritmo, él gimió, y se estremeció.

La tomó por el pelo y, cuando ella empujaba hacia atrás, él empujaba un poco más adentro, cada vez que repetían el movimiento, sus muslos se tensaban un poco más.

Su cuerpo lo traicionó, y un fuerte deseo se apoderó de él, aprovechó y comenzó a moverse más deprisa,

Con las manos sobre su cabeza, ella dirigía dónde y cómo quería que lo hiciera. Más rápido y más fuerte.

Finalmente, con un gruñido, la penetró con un profundo suspiro de alivio.

Ella, apretó los dientes al notar el primer espasmo de placer.

–Eres una mujer increíble –dijo él, intentando mantener el control mientras se movía contra ella, ya que tenía miedo de hacerle daño.

Le acarició el clítoris al mismo tiempo y ella gimió, le clavó las uñas en los brazos mientras él aumentaba el ritmo, hasta que, en cosa de minutos, y con los cuerpos pegados, ambos llegaron al orgasmo

Defne no supo cuánto tiempo permanecieron así, porque cuando volvió a la realidad, el agua de la bañera estaba a escasos centímetros de desbordarse.

-Eres magnífica, – escucha que le dice él

Luego la sacó en brazos de la bañera y la llevó hasta la cama, donde la sentó, le secó el cuerpo con una toalla, y luego le seca el pelo.

Ella se acostó, y Omer hizo lo mismo a su lado, ambos aun desnudos, no supo cuando se durmió, solo supo que Omer la tomó entre sus brazos y lo último que sintió fue un suave beso en la frente.

CONTINUARÁ

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