
La celebración de la boda se le hizo interminable, aunque Omer se mostraba cariñoso con ella, indudablemente su rechazo causó un quiebre en la relación cordial que venían teniendo hasta ese momento, ya no coqueteaba con ella, solo la tocaba cuando era justo y necesario.
En medio de la celebración, Feriha se acercó a su mesa para despedirse de ambos, Omer fue muy cariñoso con la pequeña y la despidió con un beso en el rostro
La niña desde esa noche estaría internada en la clínica, para comenzar al día siguiente con el arsenal de exámenes, y así, prepararla para el tratamiento de la terapia dirigida.
Cuando llegaron a casa, el ambiente se sintió aún más tenso, pese a eso, Omer se trataba de comportar amablemente.
– ¿Deseas algo? – le preguntó a ella
– ¿Cómo qué?
-Un café, no sé
-No, gracias estoy bien.
-Bien, entonces me voy a la cama, estoy cansado y mañana tengo que estar temprano en la clínica, buenas noches Defne
-Sí, yo haré lo mismo, buenas noches – le dice cuando él ya iba de camino a su habitación.
Y así fueron los días siguientes, entre ellos se había creado una barrera que ninguno de los dos tenía la intención de derribar, sus conversaciones no pasaban de ser solo lo superficial.
Los resultados de los exámenes de Feriha, como se suponía salieron buenos, por lo que el equipo médico resolvió comenzar con el tratamiento a inicios del mes siguiente.
Defne estaba feliz con esa noticia y quería compartirla con Omer, por lo que se dirigió a su oficina
-Omer… – alcanza a decir, pero enseguida notó que estaba en el teléfono, ella esperó sentada a que él terminara y cuando colgó.
-Dime – le dijo.
– Los resultados de los exámenes salieron buenos, así que el próximo mes comienza el tratamiento.
-Si, ya me lo comentó el doctor y me alegro mucho por Feriha.
-Yo, quería saber si podíamos salir a cenar para celebrar la noticia.
-Lo siento, pero hoy tengo un compromiso.
-Bien, yo solo, no importa, nos veremos en casa de todas maneras
-También lo creo, nos vemos entonces – le dice y comienza a leer unos documentos.
-Nos vemos – le responde ella y se levanta para salir de la oficina.
Esa noche Omer telefoneó desde la clínica diciendo que llegaría tarde, y que la vería en el desayuno. Ella decidió esperarlo levantada.
La casa estaba tan silenciosa, sólo se oía el relajante tictac del reloj, se sentó y esperó pacientemente.
Llevaba allí más de una hora cuando él entró, y se detuvo en el umbral de la puerta al verla.
-No tenía sueño, así que pensé en esperarte, ¿quieres comer algo?, ¿un café quizás?, ¿está todo bien?
Él entró lentamente en la habitación.
-Sí, y no era necesario que me esperaras levantada.
-Pero tienes que comer algo…
-Ya cené, vete a la cama, tengo que ir al estudio a ver unas cosas, y después me acostaré…
Era obvio que no deseaba su compañía.
Defne forzó una sonrisa.
-Bueno, el café está caliente si cambias de opinión – le dijo – Buenas noches.
-Buenas noches – le respondió él, luego le dijo – mañana tendré que salir de la ciudad.
– ¿Adónde vas?, claro si quieres decirme
-Voy a presentar el tratamiento a una clínica en Paris
– ¿Paris?, y ¿te puedo acompañar?
-Prefiero que no, estaré muy ocupado y no tendré tiempo para nada, en todo caso solo será por tres días.
-Muy bien, entonces nos vemos mañana
-Salgo de madrugada, nos vemos a la vuelta – le dice él y se va a su estudio.
Sin hacer caso de las lágrimas que rodaban por sus mejillas, Defne se dijo que así era mejor, no debía olvidar que lo de ellos era solo un matrimonio de mentira.
Esa noche no durmió, estuvo toda la noche mirando el techo de su habitación, sabía que se había equivocado, pero ya no sabía qué hacer para cambiar lo que sucedía entre ellos.
-Me está evitando – le dijo a su amiga.
Necesitaba hablar con alguien y ella era la persona más cercana y a la única que le tenía la suficiente confianza para hablar de todo
-Y eso ¿Por qué?
-Porque le dije que lo nuestro es solo un trato por el bien de los niños y de Feriha por supuesto.
-Me vas a decir que llevas más de un mes de casada y aun no le haces el amor a ese bombón.
-No
-Pero, tú, estás loca, que te sucede, por Dios Santo
-Por favor, tú sabes porque nos casamos.
-Claro que lo sé, pero ya están casados, eres su mujer, usa eso y llévalo a la cama y te lo comes entero, ya verás que después de eso, ya no te vuelve a evitar.
-Pero no quiero que nuestra relación cambie, ¿Qué pasa si lo nuestro no funciona?, ¿Qué sucederá con todos los planes para los niños del hospital?
-Y ¿Qué sucede si, si funciona?, eso no lo vas a saber a menos de que lo intentes.
-No lo sé – le dice luego suspira.
-Defne, no todos los matrimonios terminan como el de tus padres
-Y ¿Quién me asegura que el nuestro no será igual?
-Tú, y Omer, déjame preguntarte, ¿dejarías abandonada a tu familia, por irte detrás de una mujer, como lo hizo tu padre?
-Por supuesto que no
-No creo que entregues a tus hijos a un orfanato para nunca más volver, como lo hizo tu madre.
-Tampoco lo haría
-Y, ¿crees que Omer lo haría?
-Por lo que sé de él, no, no lo haría.
-Entonces, ¿Qué te impide volver ese matrimonio en realidad?, dale lo que él y tú necesitan
-Y ¿Cómo lo hago?, él me evita, ya te lo dije
-Defne, eres una mujer profesional, eres independiente, creo que algo se te ocurrirá, pero por favor la próxima vez que me hables, quiero que sea para contarme que ya eres de verdad su mujer.
-Lo intentaré, lo prometo, pero si él me rechaza, no creo que pueda soportar la vergüenza.
-No lo hará, ya lo verás, disfrútalo amiga, tienes un marido que cualquier mujer se querría, mira todo lo que ha hecho por ti, Feriha y los niños, si todo eso lo ha hecho sin amarte, cuando lo haga, te dará hasta las estrellas, juégatela por él y cuida tu matrimonio.
-Gracias amiga, te quiero mucho
-Y yo a ti, por eso quiero verte feliz.
Omer la llamó a la mañana siguiente, para decirle que había llegado a Estambul y que se verían a la noche para cenar.
Defne decidió que esa noche debía jugársela por entero, preparó la cena ella misma, cuando estaba prácticamente lista, subió a su habitación, se duchó y se puso un hermoso vestido, cuando se miró al espejo se sentía tan nerviosa como el día que le tocó dar su examen para recibir su título de pediatra.
Omer llegó a tiempo y ella lo invitó a la mesa, él no hizo ningún comentario sobre su ropa o lo bien que lucía, y aunque eso la desanimó, no la acobardó.
Comieron a gusto, él le contó lo que había hecho esos días, y ella le informó de los avances en el tratamiento de Feriha.
Una vez que la cena terminó, Omer se puso de pie y le anunció
-Voy a mi despacho, tengo que revisar unas notas…
-Antes de que te vayas hay algo que quiero preguntarte -dijo ella
-Sí, claro dime
– ¿Hay algo que pueda hacer para cambiar esta situación?
-No te entiendo – le dice él
– Omer, de verdad lo digo, no me gusta todo esto – y añadió en un tono ligeramente brusco – sé que estás evitándome, y cuando pasamos tiempo juntos, estás conmigo, pero estás como ausente – suspiró.
-Dime, ¿estás contenta con nuestro matrimonio?
El no dio muestras de estar enojado, sólo interesado.
-Sí, y no -dijo ella, – sin embargo, – y se puso un poco roja – cuando estamos con otras personas me gusta cómo me tratas, pero cuando estamos solos, siento un muro tan grande entre nosotros y no sé cómo derribarlo.
Él se acercó a ella.
-Yo creí que esto es lo que querías.
-Yo también lo creí – le dice levantándose de la silla, acercándose aún más a él – pero me equivoqué
A continuación, se puso de puntillas, y lo besó.
Pasada la sorpresa inicial, los labios de Omer se unieron tiernamente a los de ella, en un beso interminable.
Defne sabía que debía demostrarle lo que sentía sin decir palabras, por lo que su entrega fue total, le dio todo lo que podía tener en su pequeño cuerpo de mujer.
Luego llevó sus dedos a los botones de la camisa y comenzó a desabrocharlos, una vez que tuvo espacio suficiente, introdujo sus manos debajo de la tela, para tocar su piel.
Mientras tanto él, bajó desde su cintura, para moldear sus glúteos con las manos, y la atrajo más hacia él, de pronto, con un gruñido, se apartó de ella.
– ¿Qué sucede? – le dice asustada.
-Si hacemos el amor, todo entre nosotros va a cambiar.
-Bueno, sí, ¿a menos de que tú…?, Dios, lo siento creí que tú también lo querías… no pensé en que…-dice tartamudeando y da un paso atrás, dispuesta a correr a encerrarse en su habitación, pero Omer la toma del brazo antes de poder hacerlo.
– ¿Adónde crees que vas?
-Necesito estar sola, me siento muy avergonzada.
– ¿Avergonzada? ¿Por qué?
-Lo siento Omer, de verdad creí que tú también querías que nuestro matrimonio dejara de ser una mentira, no te preocupes, esto no volverá a pasar.
-Y ¿Por qué demonios piensas que yo no quiero?
-Dijiste que si hacemos el amor todo va a cambiar, y tal vez tú no quieres que cambie.
-Solo quiero que estés segura, no quiero que mañana te arrepientas y vuelvas a alejarme de ti – le dice muy serio
-No, no me voy a arrepentir, porque también lo quiero.
De repente, la expresión de Omer cambió por completo, era como si lo acabaran de librar de un tremendo peso, sus hermosas facciones se relajaron, se le llenó el cuerpo de una energía nueva, y la besó,
El primer beso fue como una fresca caricia de lluvia en el desierto y, como una flor del desierto, Defne se abrió con toda su alma a las caricias de su amado.
Lo que había empezado como un beso ligero se convirtió en una profunda búsqueda por parte de Omer, que acariciaba a su esposa, con un grave murmullo de voz.
Como se le hizo costumbre, cuando él la besaba, ella se embriagó con su sabor, notó que se le ponía la piel de gallina y temblaba incontrolablemente, se aferró a los fuertes hombros de su marido, y sintió el calor y la humedad entre los muslos, le dolieron los pechos y se le endurecieron los pezones contra el musculoso pecho de él.
Sintió su erección a través de la tela del vestido y se estremeció al imaginársela saciando el tormentoso anhelo que tenía en la pelvis.
Él retrocedió para estudiar, el rostro sonrojado y los labios hinchados de tanto besarlos, al tiempo que recorría sus curvas con las manos, le acariciaba los pechos y después le bajaba los tirantes del vestido para dejarla desnuda.
CONTINUARÁ.
