
-Me dejas salir por favor – le dice ella molesta.
Sin decir ninguna palabra, Omer saca de su bolsillo un pequeño control remoto y quita el seguro de la puerta.
Defne tira las fotos al suelo nuevamente y toma su maleta, camina hacia la puerta y casi al llegar a ella, escucha que él le dice.
– ¡Espera!
Ella no se detiene, solo quiere salir de ahí lo antes posible, pero al abrir la puerta escucha un grito de dolor, enseguida gira la cabeza y ve como Omer caía estrepitosamente al suelo, dándose un gran golpe
Suelta la maleta y corre hacia donde él estaba tirado aun en el suelo.
-Deja que te ayude – le dice ofreciéndole una mano.
-No! – exclama él, moviendo la cabeza al mismo tiempo que hablaba. -me duele demasiado para poder moverme
– ¿Entonces que hago?
-El medicamento para el dolor, está en mi habitación y llama al doctor, creo que me volví a lastimar el pie.
Ella corre escalera arriba, toma los medicamentos de donde los tenía Omer y vuelve a bajar corriendo, le entrega los medicamentos y va hasta la cocina por un vaso de agua
Una vez que Omer tomó los medicamentos ella llama al médico.
-¿Puedes llegar al sillón? – le pregunta ella
-No, no creo que pueda, me duele mucho.
-¿Qué hago?, por favor dime que hacer.
-Nada, solo quédate a mi lado por lo menos hasta que llegue el doctor.
-Bien, entonces me sentaré aquí – le dice sentándose en el suelo, junto a él, y se quedó ahí en silencio.
– ¿Estás más tranquila? – le pregunta él
-Sí, no, no lo sé, ahora mismo estoy preocupada por ti.
– ¿Por qué no viniste, como dijiste que lo harías? – le dice él
-¿Cómo?
-Hace tres años, me dijiste que nos reuniríamos en la casa de mi familia el lunes, y nunca llegaste.
-No creo que eso importe ahora.
-Llevo tres años creyendo que me abandonaste para irte con otro hombre, por lo menos necesito saber, ¿Por qué no viniste?, y ¿Por qué me pediste la nulidad de nuestro matrimonio?, ¿fue por qué creías que quedaría inválido?
-Por supuesto que no – le dice ella molesta, luego de unos segundos se calma y sigue hablando – hasta hace unos días, yo creía que tú estabas muerto, y desde ese día, solo puedo pensar que…
– ¿Cómo? – exclama él – ¿Cómo que estaba muerto?, ¿Quién te dijo eso?
-Tu tía y tu prima.
-Pero, ¿Por qué hicieron eso?
-No lo sé, el día que iba a viajar a Estambul, llegaron ellas, me contaron que habías tenido un accidente y que habías muerto en él
-Pero, eso es imposible…
Ella lo mira molesta
-Si no me vas a creer, no vale la pena que te cuente
Se comienza a levantar, pero él se lo impide
-No, por favor no te enojes, cuéntame todo lo que sucedió, comienza por decirme porqué si me creíste muerto, no viniste a mi funeral.
-Porque ellas me dijeron que ya te habían sepultado.
– ¿Y?, aún queda historia, ¿verdad?
-De verdad que no creo que valga la pena hablar del pasado.
-Para mí es importante, por favor continúa.
-Te lo voy a contar todo, pero quiero que entiendas que esto para mí no es fácil, aun me duele…
-Lo siento Defne, pero de verdad necesito saber lo que sucedió.
-Luego de contarme que habías muerto, ellas… me dijeron que por el bien de la familia Iplikci, lo mejor era que nadie supiera que estuviste casado con una mujer como yo, con una simple mesera, que, si firmaba los papeles de la nulidad, ellas me darían dinero en compensación por ese favor.
-Y ¿por eso firmaste?, ¿por el dinero que te ofrecieron?
-Si, firmé los papeles, pero no recibí el dinero, cuando me casé contigo no lo hice por tu dinero, creí que lo habías entendido.
-Pero si hubiera sido verdad lo de mi muerte, tenías derecho a quedarte con todo lo que es mío.
-Puede ser, pero en ese momento lo que menos me importaba era eso.
-Y ¿el departamento?, estaba arrendado por un año completo, ¿Por qué no te quedaste ahí?
-Me dieron cuatro días para buscar un lugar donde vivir, dejaron muy claro que nada de eso me pertenecía.
-¿Por eso no estabas en el departamento cuando fui a buscarte?
– ¿Fuiste a buscarme?, ¿a Londres?
-Por supuesto, cuando me dijeron que habías solicitado la anulación de nuestro matrimonio, no lo creí, bueno no lo creía, pero cuando llegué al edificio, pedí mirar las cámaras y te vi salir con tus maletas y acompañada con ese hombre
-Ya te dije… – la frase quedó inconclusa, por el sonido del timbre de la puerta.
Defne se puso en pie y abrió la puerta, era el doctor, acompañado por quien ella supuso era su ayudante o enfermero.
– ¿Qué te pasó muchacho? – le dice el doctor a Omer– te dije que tuvieras cuidado y que tenías que mantener reposo, pero veo que no obedeciste.
-No me regañe doctor, que quien esta soportando el dolor soy yo.
-Bien merecido te lo tienes por porfiado, se gira al enfermero y le dice – ayúdame a levantarlo y llevarlo hasta su cama
Entre los dos hombres subieron las escaleras con Omer quien daba gritos de dolor, cuando llegaron al dormitorio lo recostaron en la cama.
-Ahora te voy a dar un calmante para poder revisar tu pie – dice el doctor.
-Me parece muy bien – responde Omer con el dolor reflejándose en su cara.
Diez minutos después el medicamento había hecho efecto, por lo que el doctor, le quitó el yeso del pie y se lo revisó.
-Por Dios muchacho, ¿Qué fue lo que hiciste?, mira como tienes tu pie, yo creo que lo mejor es que vuelvas al hospital.
-No, de ninguna manera, puedo seguir un tratamiento aquí en mi casa.
– ¿Crees que puedo confiar en ti?
-Tendrá que hacerlo, porque al hospital no vuelvo.
-Eres muy terco – le dice el doctor – no confío en ti, pero si lo haré en tu esposa, volveré a enyesarte el pie y le daré a ella las indicaciones, pero si veo que le desobedeces, a la fuerza te internaremos, ¿verdad señora? – dice el doctor mirando a Defne y guiñándole un ojo
-Ella tiene cosas que hacer doctor, no me puede cuidar.
-No, está bien, puedo quedarme unos días más.
-Perfecto – dice el hombre de blanco
El enfermero, volvió a enyesar la pierna de Omer y la puso sobre unos cojines.
-Debe mantener la pierna en alto, y no moverse para nada, obviamente tendrá que ir al baño, pero que no se levante absolutamente para nada más que eso, mañana volveré a venir, aquí le dejo los medicamentos y las indicaciones, si se porta mal, usted sabe cómo castigarlo – le dice a Defne
Luego que el doctor los dejara solos Omer le pregunta.
– ¿Te vas a quedar?
-Solo hasta que puedas moverte por ti solo, pero ya te dije que no pueden ser más de dos semanas.
-Está bien – dice él
– ¿Necesitas algo?
-Si, puedes sentarte a mi lado, aun no hemos terminado nuestra conversación
-No sé que mas quieres que te cuente
– ¿Cómo supiste que estaba vivo?, por ejemplo
-Ya te dije, quiero comenzar mi propia empresa y necesitaba dinero para arrendar un lugar, cuando llevé los papeles para pedir un préstamo al banco, el ejecutivo creyó que yo estaba mintiendo cuando decía que era viuda, solo ahí me enteré que estabas vivo y que además seguíamos casados
-Yo nunca firmé los papeles, quería que vinieras algún día a pedírmelo personalmente
-Querías castigarme porque pensabas que te había engañado, ¿verdad?
-No niego que esa era mi intensión, me dolió durante todos estos años el saber que me fuiste infiel y que me abandonaste en el momento que más te necesitaba.
-Sé muy bien lo que sentiste, fue lo mismo que sentí yo, cuando supe que estabas vivo.
-Pero ¿por qué, yo no te engañé?
-Desde mi punto de vista, esto de fingir tu muerte fue solo para deshacerte de mí, que ya te habías cansado de estar con una simple mesera y buscaste a alguien de tu clase social
-Defne, yo jamás me cansaría de ti, te amaba – dice Omer
Luego toma la mano de ella entre las suyas, y dice
-Yo, aun te amo, recuerdo que, cuando te vi por primera vez, pensé, Dios por favor, que ella sea para mí, y gracias a Dios, lo fuiste, y lo sigues siendo – dice él, mirándola a los ojos.
Defne le devuelve la mirada y deja su mano descansar entre las de él, luego de un momento le dice
-Siempre me gustó la manera en la que me hablabas, eras tan tierno, sabías lo que debías decir, y en el momento en que debías decirlo, quizás esto fue lo que más extrañé de ti
Él le sonríe y lleva la mano de ella a sus labios, pero antes de que pueda besarla, ella se la quita.
-Pero, no puedo evitar pensar que, esas mismas palabras se las dijiste a las mujeres con las que saliste durante estos años, o a tu novia, ¿Cómo es que se llama?, ¿Iz?
Ella se levanta de la cama donde estaba sentada.
-Voy a estar abajo, si necesitas algo, solo debes llamar a mi teléfono.
Sin esperar respuesta sale de la habitación de Omer.
CONTINUARÁ
