
Para llevarse a Omer a casa debió esperar por horas en el hospital, hasta que por fin casi terminada la tarde lograron salir del lugar.
Cuando se bajó del auto, esperó a que el chofer abriera el gran portón de la que supuso era la casa de Omer
Inhaló profundamente, y sus sentidos se llenaron del embriagador aroma de unas flores que no podía ver, el aroma era tan agradable que tuvo que hacer un esfuerzo para no cerrar los ojos y disfrutar de la deliciosa sensación.
Disfrutar de la sensación tendría que esperar, porque debía ayudar a Omer a bajar del auto, como pudo y usando todas sus fuerzas logró llegar con él hasta el portón de ingreso a la propiedad.
Se despidieron del chofer y entraron, solo habían dado un par de pasos, cuando las luces se encendieron de repente, y ella se encontró frente a una hermosa casa, no sabía cómo describirla.
Era impresionante.
Era solo de dos pisos, pero compensaba en extensión lo que le faltaba en altura.
Omer se detuvo y ella sabía muy bien que la estaba mirando, podía sentir sus ojos clavados en ella, como si estuviera esperando su reacción.
–Es preciosa.
–¿Verdad? –él sonrió–. Espera a verla por dentro, aquí puedo alejarme del mundo – las últimas palabras no fueron dichas para ella, eran para él, así lo sintió Defne.
–¿Es tuya?
–Por supuesto –respondió él con gesto de sorpresa–. ¿de quién más podría ser?, ahora entremos.
La casa en el interior era tal como se la podía haber imaginado, porque reflejaba lo que era Omer, o por lo menos el que creyó conocer hace años.
Ella lo ayudó a llegar hasta el sillón, lo acomodó en ese lugar
–¿Puedes quedarte sólo un momento? – le pregunta ella
–¿Por qué? ¿Tienes algo que hacer?
–Si, como bien sabes mis planes eran otros, no pensaba ser chantajeada para ser tu enfermera.
–Está bien puedes salir, pero recuerda que estoy convaleciente no me puedes dejar mucho tiempo solo.
-Esperaba que tuvieras algún empleado.
–No, no tengo empleados, como te dije me gusta mi soledad.
-Entonces voy a hacer una llamada.
– ¿Vas a cambiar tus planes?
-Solo los voy a retrasar – le contesta, dejándolo solo en la habitación, volviendo unos minutos después.
-No sé enojó tú… quien haya sido, porque lo cambiaste por mí.
-No, no tiene por qué enojarse, porque en primer lugar no lo he cambiado por ti, voy a prepararte un café, me imagino que aun bebes mucho café o ¿me equivoco?
-No, no te equivocas
– Y luego te llevaré a tu habitación –dijo ella.
Camino a la cocina, admiró la belleza de la casa, de techos altísimos, que conseguía ser a la vez lujosa y acogedora y cuando llegó a la cocina quedó con la boca abierta, era tan grande como toda su casa de Inglaterra.
–¿Cuándo fue la última vez que usaste la cocina? –le preguntó Defne
–No he cocinado desde el día del accidente
–¿Y desde ese día no ha venido nadie a esta casa?
–¿Por qué lo preguntas?
-Porque se nota, aun esta sucia la última taza que usaste.
Ella la tomó y la lavó, buscó entre los anaqueles y encontró café, lo puso en la maquina y mientras esta lo preparaba encontró una taza y finalmente sirvió el café.
Omer lo bebió con placer.
-Esto es una de las cosas que más extrañaba.
-Me lo imagino, ahora debes ir a tu habitación y yo debo ayudarte
Subió las escaleras muy lentamente, la fractura de su pie aun le causaba dolor
Defne iba detrás de él, intentando disimular un bostezo, agotada, el cambio de hora le estaba haciendo efecto
–Mi habitación –Omer abrió la puerta de un dormitorio del mismo tamaño que la cocina, que contenía de todo lo que un mimado millonario pudiera necesitar.
Defne se quedó de pie en la puerta, hasta que él le hizo un gesto con el dedo, mirándola con un brillo burlón en sus ojos negros–. No seas tímida, tienes que familiarizarte con mi habitación.
¿Familiarizarse con su habitación? Lo único que podía ver era una enorme cama y, de repente, recordó a Omer desnudo, deslizándose por su cuerpo igual desnudo…
–¿Dónde dormiré yo? – le dice tratando de borrar de su mente esas imágenes.
–Tu habitación ya está preparada – le dice desde la cama donde estaba sentado, indicando una puerta
Ella empujó una puerta anexa al dormitorio de Omer, era una habitación pequeña. Diminuta, de hecho.
–¿Lo ves? Ahí tienes todo lo que puedas necesitar. Una cama, una cómoda, un armario y tu propio cuarto de baño.
Sus mejillas se tiñeron de rojo producto de la rabia que sintió, pero mantuvo la compostura mientras preguntaba.
–¿Voy a dormir en una habitación anexa a la tuya?
–¿Cómo vas a encargarte de atender todas mis necesidades si duermes al otro lado de la casa?, – claramente se estaba burlando de ella – admito que es pequeña, pero yo creo que es perfectamente adecuada.
–¿Dónde está el cerrojo?
–No hay cerrojo, así será fácil para ti pasar de una habitación a otra – Omer le guiñó un ojo–. Pero no te preocupes, yo soy un caballero y solo entro en la habitación de una señora cuando he sido invitado, ¿Hay algo que quieras preguntar antes de irte a dormir?
Ella negó con la cabeza, apretando los suaves y deliciosos labios. Evidentemente, estaba molesta por la situación.
Estupendo, pensó él.
Defne era un buitre, un buitre precioso sí, pero un buitre, en cualquier caso y de eso no se debía olvidar.
No merecía nada menos que lo que le esperaba.
–En ese caso, buenas noches, ah, y Defne
Ella enarcó una bonita ceja.
–¿Sí?
Él le hizo un guiño.
–Me gusta que me den los buenos días con una sonrisa.
Cuando ella cerró la puerta que conectaba las dos habitaciones sonrió para sí mismo.
La diversión acababa de empezar.
Contrario a lo que pensó, Defne durmió muy bien, al parecer Omer no había necesitado ayuda en toda la noche, porque no lo escuchó hacer algún ruido.
Lo primero que hizo al despertar, fue tomar su teléfono y suspiró al ver que su hermano le había enviado un mensaje.
“Voy a verte, envíame la dirección de donde estás”
Simplemente eso, ella le envió su localización y luego se levantó de la cama
Después de una ducha rápida, eligió un vestido azul oscuro con diminutos lunares.
Buscando en su bolso, encontró una cinta para el pelo y se hizo un moño suelto. No había llevado maquillaje y normalmente eso le daría igual ya que apenas se maquillaba, pero aquel día sentía que necesitaba algo de camuflaje.
Vestida, y sintiéndose algo más animada, abrió las cortinas y dejó escapar una exclamación.
La vista que la recibió parecía una postal.
Si hubiese abierto las cortinas por la noche habría visto que la habitación tenía un balcón privado. Salió al balcón, con el corazón acelerado, y dejó que el sol de la mañana acariciase su piel.
Cerró los ojos para saborear la sensación y luego volvió a abrirlos para mirar el maravilloso cielo sin una sola nube, Estambul la había recibido con unos días maravillosos.
Su teléfono comenzó a timbrar por lo que corrió dentro de la habitación y lo contestó.
-Hola… pero qué, ¿ya estás aquí?… no era… está bien ya bajo
Serdar era la única persona en este mundo con el que podía contar, él vivió todo el proceso de su dolor al creer a Omer muerto, apenas ella lo llamó para contarle lo que había sucedido, viajó a Inglaterra y no se volvió a Estambul hasta que vio que ella retomaba el rumbo de su vida.
Abrió la puerta de la habitación de Omer, pero él aun dormía profundamente, por lo que, sin temor, salió de su habitación y corrió escalera abajo.
Dejó la puerta abierta, porque no tenía la llave para volver a entrar, luego hizo lo mismo con el portón.
Apenas vio a su hermano, se fundieron en un abrazo.
– ¿Qué haces en esta casa? – le pregunta Serdar – ¿creí que solo querías pedirle la firma para el divorcio y luego volverías a Inglaterra?
-Ahora no puedo contarte todo con lujo de detalles, solo te puedo decir que hicimos un trato, estaré en esta casa por unos días, luego él firmará los papeles y podré volver a mi vida en Londres.
-Espero que sea así, entonces, ¿Cuándo podremos vernos?
-Te parece si mañana vamos a almorzar juntos, tengo muchas cosas que contarte.
-Me parece muy bien
-Ahora me tendrás que disculpar, tengo que entrar
-Lo entiendo, solo quería estar seguro que te encontrabas bien.
-Si, lo estoy, no debes preocuparte tanto por mí, he aprendido a defenderme sola.
-Eso lo sé, y esa es una de las cosas que he aprendido a admirar de ti, te quiero mucho, nos vemos mañana entonces.
-Sin falta, nos vemos y yo igual te quiero.
Luego de un abrazo, entró a la casa y se dirigió a la cocina, se preparó un té al mismo tiempo que preparaba el desayuno.
-Buenos días – escucha decir y de la sorpresa dejó caer la taza que sostenía en las manos
-Me asustaste – le responde ella
-Algo malo tienes que haber hecho, por eso te asustaste – le dice muy serio
-No, solo para que lo sepas, mi conciencia está muy limpia, ¿no sé si tú podrías decir lo mismo?
-Mejor me voy a sentar a esperar el desayuno tengo hambre – le dice bruscamente
¿En qué momento se enamoró de esta mujer?, ¿Cómo pudo ser tan ingenuo y no ver cómo era realmente ella?, si le quedaba en el fondo de su corazón alguna duda de que lo que le contó su tía era verdad, con verla abrazada a su amante se esfumaron todas.
-Tenemos que hablar de fechas – le dice Defne mientras servía el desayuno para ella y él.
– ¿Cómo es eso?
-Tengo una vida en Inglaterra Omer, debo volver a retomarla, debo saber cuántos días pretendes tenerme aquí a tu servicio
-Ya lo sabes, hasta que esté completamente repuesto
-Pero eso puede tardar mucho, no puedo quedarme más de dos semanas
-¿Por qué?, ¿tienes a alguien que te espera en Londres?
-Ese no es problema tuyo
-Claro que sí, te recuerdo que aun somos marido y mujer.
-Eso solamente porque tú no firmaste los papeles
-A ti te resultó fácil hacerlo, no esperaste ni siquiera un mes y ya… Diablos – dijo al verse interrumpido por el timbre de la casa.
-Iré a ver quién es – le dice ella
Omer como puede se levanta y camina detrás de ella, si es ese hombre otra vez, lo pondría el su lugar no solo a él sino a Defne, ¿Cómo se atrevía a traer a su amante a su casa?
Pero cuando ella abrió la puerta se encontró con su tía, e Iz.
-Es para ti – le dice Defne dejando la puerta abierta y volviendo a la cocina
-Omer, cariño vine a ver cómo estás – escucha Defne que le dice la mujer
Se sentó nuevamente a la mesa e hizo como que estaba desayunando tranquilamente, pero solo ver a la tía de Omer le ponía los nervios de punta.
-Tú novia quiso acompañarme hasta aquí – escucha Defne que decía la mujer – espero que no te moleste que hayamos venido tan temprano.
-Por supuesto que no, ¿quieren tomar un café o algo?
Ya en la cocina Omer se sienta y las mujeres hacen lo mismo.
-Defne, sírvele un café a mi tía y a Iz – le dice Omer
-Iz – le aclara la tía – es la novia de Omer
Defne se levanta de su lugar y mirando directamente a los ojos a Omer le dice.
-Tu tía y tu novia pueden servirse solas, y de paso te sirven a ti, yo me iré a mi habitación, cuando se vayan bajaré
Como la rabia se lo permitió, subió las escaleras y se encerró en su habitación, ¿así que por esa mujer la cambió?
Porque no fue sincero y se lo dijo a la cara en lugar de hacerse pasar por muerto.
-Como te odio Omer Iplikci – dijo en voz alta
Necesitaba volver a la cordura, abrió la puerta del balcón y comenzó a disfrutar del canto de los pájaros y del hermoso jardín con el que contaba la casa, una vez que ya se sintió tranquila, decidió que no valía la pena pasar por todo esto, por una simple firma.
Tenía claro que el camino sería mucho más largo, pero lo mejor era pedir el divorcio unilateralmente y que sea lo que Dios quiera, ordenó su ropa nuevamente y esperó a que las mujeres se fueran y bajó con la maleta en la mano.
-¿Dónde se supone que vas? – le pregunta Omer
-Donde sea que pueda mantenerme lejos de ti
-Tenemos un acuerdo, si te vas no te firmaré los papeles.
-Me da lo mismo, yo no vine aquí para ser empleada de tu tía, menos aun de tu novia, novia ja – le dice sarcástica – debería darte vergüenza tener novia si aún estás casado.
-Y ¿Por qué me daría vergüenza?, debo recordarte que tú me engañaste primero.
– ¿De qué diablos me estás hablando?
-Del hombre con el que me engañaste, el hombre que mi tía encontró en nuestro departamento semi desnudo, el hombre con el que te fotografiaron muy abrazada.
-Ah, no, ¿sabes qué?, no me interesa lo que pienses o lo que digas.
-Me vas a mentir en la cara, ¿por qué no eres sincera por una vez y reconoces que me fuiste infiel?, yo me debatía entre la vida y la muerte y mi amada esposa, se revolcaba con otro en nuestra propia cama.
-No te lo voy a permitir – dice ella levantando la mano para darle una bofetada, pero él alcanzó a detenerla y le sujeta la mano firmemente.
– ¿Qué no me vas a permitir?, que te diga la verdad, acaso me vas a negar que el hombre que vino está mañana no es tu amante, yo te vi abrazada a él, y si mi memoria no me falla, es el mismo hombre de las fotos.
– ¿Qué fotos?
Luego de decir eso, le tira las fotos, ella las toma desde el suelo y las mira una a una.
-Las tomó mi familia en Londres y me las mostraron como evidencia de tu infidelidad.
-Tú y tu familia están completamente locos – le dice y camina unos pasos para llegar a la puerta.
-Si crees que te voy a dejar salir de aquí para irte a reunir con tu amante, ¿estás muy equivocada? – le dice y ella sintió como la puerta de manera automática se cerraba con seguro.
-Eres un maldito desgraciado, ¿Cómo puedes…?, – luego de un suspiro, le dice – el hombre de las fotos y el hombre de esta mañana… es Serdar, mi hermano.
Luego de un silencio que los envolvió a ambos, Omer logró decir
– ¿Tú… hermano?
-Si, mi hermano, ahora que ya está todo aclarado, déjame salir, no quiero estar ni un minuto más bajo el mismo techo contigo.
CONTINUARÁ.
