
Sí antes de conocerla pensaba que Defne era una mujer hermosa, ahora le parecía realmente espectacular, cada día que pasaban juntos, más intensos se volvían sus sentimientos por ella.
Pero cuando ese día, ella contestó el teléfono, y alcanzó a ver en la pantalla el nombre Serdar, todos sus sentidos se pusieron en alerta, conocía muy poco de ella, nunca habló de tener una relación con otra persona, no sabía por qué, se imaginaba que a ella le sucedía lo mismo, que, aunque ninguno le había puesto un nombre a la relación, ya eran mucho más que amigos, aunque en honor a la verdad, aun no se habían besado.
Pero al verla así, riendo de sus celos, supo que estaba preparado para dar el siguiente paso, por lo que sin previo aviso la besó.
El beso, poco a poco, fue haciendo que la sangre ardiera, por esa razón lo profundizó, no podía y no quería detenerse, ella tampoco, porque le respondió con la misma intensidad con la que él la besaba.
Y luego de eso, sucedió lo inevitable, terminaron haciendo el amor en la cama del hotel donde se hospedaba Omer.
A la mañana siguiente, la primera en despertar fue Defne, cuando abrió los ojos, sintió la respiración de Omer sobre su pelo.
¿Qué se hace en estos casos?, ¿debería salir de la cama e irse mientras Omer dormía?, si tan solo hubiera tenido más experiencia sabría qué hacer.
Si en algún momento él le hubiera dicho que la quería, o que sentía algo más que amistad, ella se acurrucaría en su pecho, pero ninguno de los dos dijo alguna palabra de amor, incluso mientras hacían el amor, o tenían sexo.
Al final decidió que lo mejor era vestirse y salir de ahí.
-¿A dónde vas? – escucha que le dice Omer, mientras ella trataba de apartarse de él.
-Me voy.
-Y eso, ¿por qué?
-Bueno, porque, me imagino que es lo que sucede el día después
-¿De qué estás hablando?, ¿Qué día después?
-Bueno el día después, tú deberías saberlo.
-No, no lo sé, ya que parece que tienes experiencia en el día después, explícame que se hace.
-No… yo… no…- le dice roja como un tomate
Él la toma y la trae de vuelta a sus brazos
-¿Por qué te quieres ir?
-Yo creí que eso era lo que querrías que hiciera, no dicen que eso hacen los hombres luego de… ¿de qué te ríes?
-Ay! mi Defne eres tan graciosa – le responde sin dejar de reír
-Ah que bien!, ahora te doy risa.
-No tú, lo que piensas, escúchame – le dice levantando su cara para mirarla a los ojos – lo que sucedió entre nosotros no es de una sola noche, yo te quiero a mi lado todas las noches por el resto de mi vida.
-Pero si solo nos conocemos hace dos semanas.
-Para mí es más que suficiente, si tú me dices que sí, nos casamos mañana mismo.
-Estás loco.
-Puede ser, pero nunca había estado tan seguro de algo en mi vida, quiero casarme contigo, quiero tener hijos, nietos y todo lo que implica tener una familia.
-Omer no bromees, no se toma una decisión tan importante en tan poco tiempo.
-Defne, solo quiero escuchar de ti, sí acepto casarme contigo.
-Pero y tu familia.
-Solo dime que aceptas casarte conmigo.
-No lo sé, si después te arrepientes.
-Jamás lo haré, ahora solo dime que sí, por favor
Ella lo mira por unos largos minutos
-Si estás tan seguro de que te quieres casar conmigo, yo acepto.
-Perfecto – le dice él y le da un beso en la boca – haré los arreglos para casarnos, por ahora solo nos casaremos por el civil, la ceremonia por la iglesia la haremos en Estambul, con nuestra familia, ahí celebraremos a lo grande.
-Y si no les gusto a tu familia.
-Te amarán, de eso estoy seguro.
Cinco días después ya eran marido y mujer, Omer dejó el hotel y compró un departamento en el centro de la ciudad.
Decidieron hacer su vida en Londres, por lo que ella comenzó a buscar un empleo y él por su lado hizo lo mismo, claro que ninguno se movía en el ambiente del otro, Omer tenía un título universitario, además de contactos por lo que pudo optar a un puesto administrativo en una empresa que estaba recién abriéndose en la industria.
Ella por su lado, trabajaba como mesera solo durante el día, porque las noches a ambos les gustaba dormir abrazados.
Todo marchaba de maravilla en sus vidas, al cumplir seis meses de casados, y estando en la cama, luego de hacer el amor, Omer le dijo.
-Me llamó mi abuelo, quiere que viajemos para que te presente a la familia, ¿Qué opinas?
-Ay, no sé, aun siento miedo de no agradarle a tu familia, que me encuentren poca cosa para ti.
-Soy yo quien soy poca cosa para ti, tú eres una mujer increíble, eres maravillosa, soy un hombre muy afortunado por haberme casado contigo, entonces, ¿Qué le respondo al abuelo
-Dile que sí, de todas maneras, teníamos que conocernos en algún momento.
-Compraré los pasajes para este fin de semana, además voy a pedir permiso por una semana para que nos casemos estando allá.
-Este fin de semana no puedo, ya me comprometí a reemplazar a una compañera, pero puedes ir tú, y yo te alcanzo el lunes.
-No, no es necesario, te espero y nos vamos juntos.
-Prefiero que vayas primero, así los prepararás para cuando yo llegue.
– ¿Estás segura?
-Por supuesto, estaré en tu casa el lunes a primera hora.
El viernes en la mañana Omer, ya estaba en el aeropuerto embarcándose para Estambul.
-Por favor llámame para saber que todo está bien – le dice ella mientras él la mantenía abrazada
-Te prometo que lo hare todos los días – le responde él
Aproximadamente cuatro horas más tarde Omer ya bajaba del avión, afuera del aeropuerto lo esperaba el chofer de su abuelo para llevarlo hasta la casa de él.
Defne esperó durante toda la tarde el llamado telefónico de Omer, pero este nunca lo recibió. Esperó hasta la noche quizás por la diferencia horaria él no había llamado.
Al día siguiente ya estaba preocupada, comenzó a llamar a Omer a su teléfono, pero nadie contestó, ni ese día ni en los siguientes días.
Ya el domingo tenía las maletas listas para irse al aeropuerto, cuando el timbre del departamento comenzó a sonar.
Corrió creyendo que podía ser Omer, pero al abrirla, se encontró con dos mujeres, una señora adulta y la otra más joven.
-Buenas tardes – les dice
-¿Sabes quiénes somos? – preguntó la más joven.
-Si, son la familia de Omer.
-¿Podemos pasar?
-Si, claro, solo les adelanto, que no tengo mucho tiempo, tengo que estar en el aeropuerto, ¿ustedes vienen para que viajemos juntas?
-Será mejor que nos sentemos – dice la mujer mayor
-Bien, ¿quieren tomar algo?
-Por favor siéntate, nosotras estamos aquí, porque tenemos una noticia que darte, y no es buena.
– ¿Qué sucede?, ¿pasó algo con Omer?
-Si, – le dice la tía de Omer, sacando un pañuelo para secarse las lágrimas que corren por su mejilla – quisimos contarte la noticia en persona, que lo sepas por nosotros, eso pensamos que sería mejor.
-Puede decirme de una vez que es lo que sucede.
-Cuando Omer llegó a Estambul, lo recibió el chofer de su abuelo, y en el trayecto sufrieron un accidente, y… ambos murieron
– ¿Cómo? – exclama Defne al tiempo que se levanta del sillón de un solo movimiento. – pero eso no puede ser verdad
-Lo siento mi niña, pero es la verdad, nos costó mucho asumirlo también.
-No, esto no es verdad, no puede ser verdad, Omer no puede estar muerto, por favor díganme que es una broma, que él va a entrar por esa puerta de un momento a otro – dice mirando a la puerta mientras sollozaba.
Esto era una pesadilla, Omer su Omer seguramente la estaría esperando en Estambul, ahí se casarían, eso le había dicho y él siempre cumplía lo que decía.
-Llora todo lo que tengas que llorar, luego hablaremos de la principal razón por la que estamos acá.
– ¿Qué, existe algo más?
-Sí, tú y este matrimonio que no debe salir a la luz pública.
– ¿Perdón?
-La familia Iplikci tiene un prestigio que cuidar y mantener, por el bien de ese prestigio, queremos pedirte que no le cuentes a nadie que Omer y tú se casaron a escondidas.
-Claro, nosotros te recompensaremos muy bien si nos haces ese favor – le dice la mujer más joven, – para eso es muy importante que se haga la anulación del matrimonio.
-Pero qué importancia tiene, si Omer está muerto, ya no existe nuestro matrimonio.
-Para nosotros como familia es importante, si la prensa se entera que el único heredero Iplikci se casó con una camarera, sería el escándalo del año.
-Dios!, no puedo creer que hayan venido hasta aquí a pedirme esto, mi marido acaba de fallecer, ni siquiera tuve la oportunidad de despedirme de él y ustedes se atreven a decir toda esta estupidez.
-Eso no es todo -dice la señora mayor
-Ah! y aún queda algo más
-Tienes que renunciar a la herencia de Omer.
-Saben lo que me recuerdan ustedes, a aves carroñeras, no esperan a que el cuerpo este helado y ya comienzan a comer de él, para que lo sepan, yo me casé con Omer por amor, no por su dinero.
-Entonces no tendrás problemas en hacer lo que te estamos pidiendo.
-No, no tengo problema en hacerlo, ahora por favor salgan de mi casa.
-Espero que entiendas que esta no es tu casa, tendrás que buscar otro lugar donde irte
Defne camina hacia la puerta del departamento y la abre.
-Fuera – les grita – salgan de este lugar, mientras sea mi casa, las puedo echar
Las dos mujeres caminaron muy dignas, una vez que ambas cruzaron la puerta, Defne la cerró fuertemente, luego corrió a su habitación, tomó en sus manos el pijama de Omer y comenzó a llorar.
Los días para Defne se hacían eternos, extrañaba enormemente a Omer, la casa se sentía vacía sin él, había ya pasado una semana desde el día en que se fue de ahí, en su vida todo era caos, no había comido ni dormido durante todo ese tiempo.
Cuando fue al baño, se miró al espejo.
-Omer, sé que no te gustaba verme triste, menos aún llorar, mi amor te prometo que trataré de ser feliz, no creo que pueda serlo como cuando estabas a mi lado, pero lo intentaré.
-¿Dónde estoy? – pregunta Omer
-Omer!, hijo, por fin despiertas
-Abuelo, ¿qué pasó?, ¿porque estoy aquí?
-Tranquilo hijo, ya te lo explicaré todo
-¿Cuánto tiempo llevo en este hospital?
-Estuviste en coma casi un mes
-¿Un mes? y ¿mi esposa?, -dice sentándose en la cama – ¿Dónde está ella, quiero verla, ¿está aquí verdad?
-No, ella no está aquí
-Y ¿por qué…?
El doctor entra en la habitación
-Por fin abrió los ojos, ya pensábamos que quería dormir para siempre, ¿Cómo se siente
-Como si me hubiera atropellado un camión
-Bueno casi fue así
– ¿Cómo?, no entiendo
– Tuviste un accidente, una persona ebria chocó el auto en el que ibas, lamentablemente la persona que manejaba no tuvo la misma suerte que tú
-Oh Dios!, no lo puedo creer.
-No recuerdas nada de lo que ocurrió
-No, la verdad no
-Doctor, mi esposa, ¿por qué no le avisaron?
-Lo hicimos hijo, – le responde el abuelo – tu tía y Sude viajaron a Londres para contarle lo que te había sucedido.
-Entonces Defne… ¿ella ya sabe lo que me pasó?
-Si, lo sabe, al tercer día de tu accidente ella lo supo.
-Y…
-Mejor recupérate, luego Neriman y Sude te contarán todo lo que sucedió.
-No, por favor abuelo, cuéntamelo todo.
-Si lo hago me prometes que mantendrás la calma.
-Abuelo, por favor.
-Neriman nos contó que cuando llegaron al departamento, las recibió un hombre semi desnudo.
-¿Qué?, no, eso es imposible.
-Hijo te dije que mantuvieras la calma.
-Es que eso no es así, tú no conoces a Defne como la conozco yo, ella no haría algo así, no me engañaría, me ama.
-Tuvimos que pagarle, cuando supo lo de tu accidente, que existía la posibilidad de que no despertaras y si lo hacías podrías no ser el mismo de antes, ella nos pidió una suma considerable de dinero para anular el matrimonio.
-No abuelo, eso no lo creo, tengo que levantarme de esta cama, Defne debe estar en el departamento esperándome.
-Ella ya no vive ahí, se fue con el hombre con el que la encontraron tu tía y tu prima.
-Sabíamos que no nos creerías – le dice su tía, saliendo del rincón donde estaba sentada – por eso, le tomamos estas fotos, para que te convencieras.
La mujer deja en las manos de Omer las fotos de Defne y otro hombre en situaciones muy cariñosas.
-Lo lamento hijo, pero es la verdad, el abogado de la familia tiene los papeles de la nulidad firmados por ella, cuando te sientas mejor, podrás firmarlos tú y te desharás de esa mujer que solo quería tu dinero
Y ahora esa mujer, estaba aquí frente a él, tal como lo había pedido durante todos estos años.
-Entonces esposa mía, ¿aceptas el trato o no?, ¿cumplirás la promesa de estar conmigo en la salud o la enfermedad?
– ¿Exactamente como tú cumpliste la de estar juntos hasta que la muerte los separe?
Omer le iba contestar, pero se mantuvo callado al ver entrar a su tía.
-Omer querido, hablamos con el doctor y te puedes ir a la casa.
-A mi casa – le recalca él
-Si, a tu casa, como no te quieres ir a la de nosotros, hemos resuelto que nos turnaremos para cuidarte
-No te preocupes tía, mi esposa se comprometió a cuidarme, ¿no es cierto mi amor?
-Muy cierto mi vida, – dice mirando fijamente a la mujer -una esposa debe cuidar a su marido, más aún cuando él ha vuelto de la muerte -luego se gira hacia Omer y le dice – si me dices a qué hora estarás en tu casa y me das la dirección, nos veremos allá.
-Mejor me ayudas a salir de aquí y me llevas tú misma a nuestra casa, amor mío.
CONTINUARÁ.
