INTIKAN LA VENGANZA CAPITULO 2

-Señores pasajeros, por favor abróchense los cinturones, vamos a descender en el aeropuerto de Londres – se escuchó decir por el alto parlante del avión.

Omer cerró su portátil y lo guardó en su maletín, se puso el cinturón y espero a que aterrizara el avión.

Y ahí fue la primera vez que la vio, era la más hermosa mujer que había visto en toda su vida, sin duda, y estaba sentada a su lado, que idiota eso te pasa por vivir pensando en los negocios, pensó, pero eso tiene solución

Enseguida le buscó conversación, era graciosa y muy extrovertida, cuando le preguntó por su nombre, simplemente le dijo que se llamaba Defne.

Defne, que hermoso nombre como la mujer que lo lleva

Le contó que venía a Londres a buscar una nueva vida, al parecer, luego que su abuela muriera, ella y su hermano tomaron rumbos de vidas diferentes.

Era un placer observarla hablar, era tan expresiva en su rostro se reflejaban todas sus emociones

Luego llegó el turno de Omer, que le podía contar que para él ese viaje era solo de placer, que su abuelo, como siempre, le había pagado todo.

No vi la necesidad de contarle nada más, pero eso significo que la conversación ceso, ella era una excelente compañía, que lamentable que él lo notara tan tarde.

Cuando llegaron a Londres, cada cual tomó su propio camino, y aunque él le pidió un número de teléfono, o reunirse en algún lugar a tomar algo, ella se reusó a ambas cosas.

Durante todo el trayecto al hotel no dejó de pensar en la pelirroja que labios sensuales.

-Buenas tardes señor – le dice la recepcionista del hotel.

-Buenas tardes – le responde – tengo una reservación a nombre de Omer Iplikci.

-Un momento por favor – la mujer teclea en una computadora.

– Sí señor, efectivamente hay una reservación a su nombre, la habitación 208.

Con un movimiento de su cabeza le ordena a un joven que tome las maletas y lo lleve hasta su habitación.

Cuando llegó a la habitación lo primero que hizo fue dejar las maletas sobre la cama, sacar todas las cosas, y acomodarlas en los lugares que correspondía cada una, y luego se duchó.

Luego de bañarse, durmió una siesta.

Pasó una semana recorriendo los distintos lugares de diversión que había en la ciudad, conoció a muchas mujeres hermosas, coqueteo con todas, tal como estaba acostumbrado, pero con ninguna llegó a tener más que eso, la razón la sabía muy bien, no podía olvidar a Defne.

Esa noche solo tenía ánimo de beber una copa, y se fue a un exclusivo bar que le habían recomendado, ya había perdido la esperanza no solo de divertirse, sino de encontrar a la pelirroja

Cuando ella lo vio entrar, lo reconoció enseguida, era un joven apuesto y causó sensación entre las jóvenes que estaban esa noche en el bar, atraía las miradas de las mujeres y cuando se sentó en la barra ya tenía una corte de admiradoras, pero él parecía no prestarle atención a ninguna.

El barman, le dio una copa que al parecer él había pedido, sin poder evitarlo ella se acercó, no creía que la reconociera, pero no perdería nada si no lo hacia

-El caballero desea beber algo más – le dice ella cuando llega a su lado.

Él se gira para mirarla y le sonríe, ¡por Dios!, que sonrisa más hermosa tiene

Hola – le responde – nos volvemos a encontrar

-Hola, sí, yo trabajo aquí

– ¿Aquí?

-Si, desde hace tres días.

-No te parece increíble que nos hayamos reencontrado podríamos cenar juntos, ¿Qué te parece? – le dice así sin más

-Pues sí, porque no, pero mi turno termina a media noche

-Te espero, mientras puedo hacer una reservación en algún lugar cercano, o en el hotel donde estoy, ahí hay un restaurant – le explica el entusiasmado

-Creo que me apresuré en aceptar, el lugar donde vivo queda muy lejos de acá, ¿podríamos dejarlo para otro día?

-Ah, no, de eso no te preocupes, tengo auto, te puedo llevar al lugar que tu vives.

-Estás seguro.

-Si, por supuesto, ya te dejé escapar una vez, no vuelvo a cometer ese error.

– ¿Cómo?

-Que te estuve buscando durante días y ahora que te encontré no pienso dejar que te vayas, sin que me des tu número telefónico y saber el lugar donde vives

-Bueno, luego conversamos, debo seguir atendiendo las mesas, nos vemos después.

-Claro que sí, aquí estaré

Defne siguió atendiendo a los clientes, era amable, pero siempre manteniendo la distancia, por desgracia ya había conocido la actitud de los hijos de papas millonarios, los hombres, siempre coqueteaban con ella y creían que la llevarían a la cama a la primera palabra que le dijeran, y por otro lado estaban las mujeres que creían que por ser ella, una mesera, podían humillarla como querían.

– ¿Puedes averiguar que está tomando ese moreno que está sentado en la barra? – le pregunta una joven sentada en la mesa

-Ese moreno se llama Omer y es mi amigo, así que si puedo averiguarlo.

– ¿Tu amigo?, seguro, con solo mirarlo a él y mirarte a ti, se nota que son de mundos totalmente diferentes, un hombre así jamás se rebajaría a mirar a una mujer como tú.

-Si usted lo dice – le responde ella sarcástica

-Te estás burlando de mí, – dice la mujer, se levanta de la silla, se notaba que había bebido unas copas de más, o tal vez solo fingía para tener una excusa y ser grosera.

– ¿Va pedir algo más? – le pregunta ella calmadamente

-Eres una…- antes de que la mano de la mujer llegara a su cara, una mano la detuvo

– ¿Tienes algún problema? – le pregunta Omer a la mujer.

-Si lo tengo, esta mesera es una grosera.

-¿Grosera?, lo único que  hice fue responder a su pregunta, solo le dije que te conocía, pero al parecer ella cree que un hombre como tú nunca miraría a una mujer como yo.

En un arranque de locura o quizás en afán de vengarse de la mujer, Defne toma de la mano a Omer y dice.

-No solo lo conozco, él es mi novio.

Luego tira de él y deja a la mujer con la boca abierta, cansada de los malos tratos de los ricos que acudían a ese lugar, dejó su delantal sobre una mesa y se fue, con Omer detrás de ella.

– ¿Qué pasó ahí dentro? – le pregunta él.

-Nada, no sucedió nada, Omer creo que está noche no seré buena compañía, ve a disfrutar de la noche, me iré a mi casa.

-No, pero ¿Por qué?, ya está todo preparado para que cenemos juntos.

-Te lo agradezco, pero de verdad hoy no estoy de ánimo.

-Mira mi auto está ahí, ven vamos a cenar, estoy seguro de que después de una buena cena, disfrutaras mi compañía.

Y esa fue la primera cena que compartieron, la semana siguiente él la llevó a conocer los lugares más hermosos de Londres y desde ese día, no se volvieron a separarse

Ella era sin duda, la mujer más hermosa que había conocido, y le atemorizaba que, lo que sentía por ella crecía hora a hora y los celos no tardaron en aparecer.

–¿Quién es Serdar? – le pregunta luego de que ella termina de hablar con un hombre, y lo había hecho demasiado cariñosa

–¿Serdar?

–Sí, estabas hablando por teléfono con él, y cada vez que su nombre sale en el teléfono, pierdes la vida por contestar, como si fueras a apagar un fuego.

–Pareces sorprendido.

–Tengo que confesar que sí.

–Pues no entiendo por qué. Tú también te muestras muy cercano con tu propia familia.

–Estamos hablando de Serdad, no de mi familia.

–Lo sé, pero no veo la diferencia

–Entonces, ¿Serdar es tu hermano?

–Sí. ¿Quién…? ¡No! –exclamó mientras se tapaba la boca con la mano para ahogar una carcajada–. ¿Qué te habías imaginado?

–Pues no lo sé

–¿Estás celoso?, ¿esa es la razón por la que te pones enfermo cada vez que uso el teléfono? –preguntó ella casi sin poder contener la carcajada.

–Deja de reírte.

–Tienes que admitir que es muy divertido…

Omer tiró de ella. Entonces, y deslizó las manos a ambos lados del rostro, Defne dejó inmediatamente de reír y abrió los ojos como platos.

–¿De verdad te parece que es divertido?

–Omer… ¿qué estás haciendo? –le preguntó mientras le tomaba las muñecas con las suyas.

–Voy a hacer lo que he deseado desde que te conocí en el avión.

Le dijo antes de inclinarse sobre ella y cubrirle los labios con los suyos. Eran tan suaves como los pétalos de una flor y se separaron con una exclamación de sorpresa, Omer la apretó un poco más contra su cuerpo y la besó más apasionadamente, buscando acceso a los cálidos recovecos de su boca.

–Ábrela para mí… Bésame como llevo toda la semana imaginando que lo harías… Deja que te saboree, Deja…

Defne hizo lo que él le había pedido y provocó que un gruñido se escapara de los labios de Omer. Ella misma gimió suavemente cuando notó que la lengua de él se movía contra la suya.

Él inclinó la cabeza para poder profundizar el contacto. Le dejó una mano sobre el rostro mientras le colocaba la otra sobre la cintura, para atraerla más aún hacia él.

Su sabor era tan dulce… Omer estaba seguro que nunca antes había experimentado un beso como aquel. La apasionada respuesta de Defne provocó en él un increíble anhelo.

–Defne…

–Mi amor…

-Repítelo -le dice él junto con rozar el lóbulo de su oreja con su lengua.

Esa simple acción logró que el cuerpo de Defne se estremezca.

-Dímelo otra vez, quiero escucharlo esta vez lo dice mirándola a los ojos _ dime mi amor

– Mi amor dice ella y tras eso un largó un suspiro, como si al decirlo sintiera un enorme placer.

Omer puso sus manos en la espalda de ella por debajo de su blusa, recorriéndola con la punta de sus dedos.

-Omer ¿qué haces?

_Que, ¿no te gusta? _

-No estamos solos.

Omer la estrechó contra su cuerpo y noto la presión de sus senos contra su pecho, sintió también como se excitaba ante este contacto, tomó su rostro y la acomoda para besarla apasionadamente, Defne no respondió de inmediato como si estuviera contenida por algo, cuando Omer logró que le respondiera el beso, se incendió por completo.

_Entonces vamos a un lugar donde estemos solos -le dice él

Ella no sabía si sentirse avergonzada o halagada, pero la manera en la que Omer le habló solo la excitó más.

-Vamos- le dice con una sonrisa coqueta que no dejaba lugar a duda lo que pasaría una vez que estuvieran solos.

CONTINUARÁ

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