EL AMOR ES UNA LECCIÓN APARTE CAPÍTULO 3

-Por supuesto que no, ¿Qué le pasa? No porque me haya comportado con usted como una adolescente ávida de sexo, iba a cometer ese error nuevamente.

-Lo siento, no quise ofenderte.

-Pues lo hizo, ahora déjeme sola… -fue todo lo que alcanzó a decir, porque una nausea invadió su cuerpo.

Trato de salir de la cama, pero sabía que no alcanzaría a llegar al baño, antes de poder hacer algo, vio que Omer ponía frente a ella, el basurero.

-Ten, vomita aquí.

Sin poder hacer nada hundió la cabeza en el recipiente, mientras su cuerpo e convulsionaba, pese a todo podía sentir como él le acariciaba el pelo y le decía palabras para reconfortarla.

Una vez que se hubo tranquilizado, se dejó caer sobre las almohadas, sin poder abrir los ojos, se sentía tan débil.

-Defne, espérame, vuelvo enseguida – le dice – al lado de la cama, deje el basurero en el caso de que quieras volver a vomitar.

– ¿Adónde va? – la pregunta salió de sus labios antes de pensar.

-Voy a mi habitación, por el teléfono, necesitas que un médico te revise, yo no conozco la Isla y por lo que veo tus empleados no están.

 -No, ellos viven en sus propias casas.

-Vuelvo enseguida.

Ella solo asiente con la cabeza

Unos minutos se demoró Omer en estar con ella nuevamente.

-Voy a llamar al médico de la familia, él me dará las indicaciones de lo que tenemos que hacer,

¿está bien?

-Okey.

Escuchaba como Omer, le contaba al doctor los síntomas que tenía, luego de cortar la llamada, vuelve a su lado.

-Bien, el doctor, me dice que parece ser solo una indigestión, que debes tomar sales hidratantes y algún medicamento para controlar las náuseas.

-Ya, pero a esta hora ¿dónde las conseguiremos?

-No te preocupes, él hará todos los contactos con un amigo que tiene en el hospital de la Isla y nos enviara todo hasta esta dirección, ¿espero no te molestes, por lo que hice?

-Por supuesto que no… gracias – le dice luego de unos minutos.

– ¿Te puedes quedar sola un momento?, debo tener agua hervida para preparar las sales.

-Sí, sí puedo.

-En todo caso, – le dice tomando el celular que estaba en la mesa de noche- si me necesitas solo marca mi número, lo deje registrado y vendré enseguida.

-Muy bien así lo haré

Omer, la dejó sola y se dirigió a la cocina, allí, puso el agua a hervir y cuando estuvo lista, se preparó un café y el resto del agua la puso en una jarra de vidrio, se sentó a tomar su café y a esperar que llegara la persona con los medicamentos que necesitaba Defne.

Media hora, más tarde escuchó el timbre y se dirigió a la puerta.

-Buenas noches – lo saluda un joven de delantal blanco – el señor Omer Iplikci – le dice leyendo el nombre que venía en las cajas.

-Sí, soy yo

-Me dijeron que debía traerle esto, ¿le explicaron cómo debía prepararlo?

-Sí, me dijo el doctor

-Bien – le dice y le entrega los medicamentos, – espero se recupere muy pronto.

-Gracias – una vez que el joven se va, cierra la puerta.

Se dirige nuevamente a la cocina, prepara las sales y las lleva a la habitación de Defne, ahí la encuentra nuevamente vomitando.

-Te dije que me llamaras.

 -No alcance, lo siento – le dice con carita de tristeza.

-Llegaron los medicamentos, este – le dice mostrándole una caja. – es para quitar las náuseas, por ahora solo debes tomar agua de esta jarra, ¿está bien?

Y así se mantuvieron las siguientes horas, con Defne aun con náuseas y los posteriores vómitos, luego Omer le ayudaba a tomar el agua y la dejaba descansar, hasta que volvían las náuseas.

Ya cerca del amanecer, Defne se comenzó a sentir mejor.

-Profesor tengo mucho frio – le dice

– ¿Qué hago, te preparo un café?, o dime donde encuentro otra manta para la cama.

-No quiero tomar nada más, ahora solo quiero dormir, ¿profesor?

-Dime

– ¿Si le pido se recueste a mi lado un momento?, ¿Qué me diría?

-Que debo buscar un termómetro, quizás tengas fiebre.

-No, solo tengo frio, prometo que solo es por eso Él se sonríe.

– ¿Lo prometes?

-Lo prometo profesor

-Muy bien, pero con una condición.

-Dígame

-No me vuelvas a decir profesor, ya no estamos en la universidad, así que podemos ser simplemente Omer y Defne.

-Muy bien, Omer

Se acostaron uno al lado del otro, Defne debajo de las sábanas y Omer sobre ellas, él espero que ella se durmiera, la abrazó y así se durmió.

– ¿Qué significa esto?

Escuchan que alguien grita, por lo que ambos despertaron al mismo tiempo.

-Bueno estoy esperando una respuesta – dice Pamir en el umbral de la puerta. El primero en hablar fue Omer.

-No es nada de lo que estas imaginando.

– ¿En serio? Y como sabes tú lo que me estoy imaginando.

-Solo me basta…

-No, no tenemos que explicar nada – dice Defne – Pamir puede pensar lo que quiera.

-Defne estuvo enferma… – trató de continuar Omer

 -Y la manera que tenías de curarla fue dormir abrazado a ella.

-Puedes bajar el tono de la voz, si quieres arruinar mi reputación, lo estás haciendo de maravilla.

-y ¿Qué quieres que diga si te encuentro en la cama con otro hombre?

-Ya te lo dije, no tengo porque darte explicaciones, si hubieses vuelto temprano como dijiste, sabrías que fue lo que paso realmente, pero en este momento no, no a esta hora.

-Creo que mejor los dejo solos.

-Es mejor – le dice Pamir

-Tú igual te vas, ahora solo quiero dormir, así que te tendrás que hacer responsable del hostal Omer camina hacia la puerta y antes de llegar a ella, escucha que Defne la dice

-Omer, muchas gracias por lo que hiciste anoche, espero puedas descansar.

-Tú igual descansa, nos vemos luego

Ella solo asiente con la cabeza, una vez fuera de la puerta, Omer se detiene, para escuchar lo que Pamir le podía decir a Defne.

-Así que ahora ya no es profesor, es Omer, vaya creo que me perdí de acontecimientos importantes.

-Sí, Pamir te perdiste de acontecimientos importante, ahora sal de mi habitación y que nadie me moleste.

Al llegar a su habitación, Omer, se quitó la ropa y se metió a la cama, se durmió prácticamente al instante, solo tuvo sueños hermosos, porque sentía que aun mantenía abrazada a Defne.

Cuando despertó, sentía la necesidad imperiosa de una buena taza de café, se levantó de la cama se dirigió al baño, se duchó y se puso ropa limpia, cuando iba de camino a la cocina, paso por la habitación Defne, se preguntó, si ella se sentiría bien.

-La señorita Defne no está en su habitación, – le dijo la recepcionista.

– ¿Entonces ya se siente bien?

-Yo me imagino,

– ¿Dónde está?

-En su lugar secreto

– ¿Cómo?

-Detrás del hostal hay un pequeño departamento, ahí la encontrará, pero no espere que ella lo deje entrar, a nadie se lo permite.

Desde la cocina y mientras se preparaba el café, logro verla, estaba sentada en el pórtico de alguna especie de garaje, puso el líquido caliente en una taza y se dirigió al lugar donde estaba ella sentada.

—¿Qué es lo que haces en ese misterioso lugar? – le dice, cuando llega a su lado.

—Estoy buscando inspiración. – fue su respuesta

– ¿Qué haces ahí dentro?

-Es un secreto, es mi pasión.

– ¿Tiene alguna relación con lo que estudiaste?

-Sí lo tiene.

– ¿Defne?, ¿por qué dejaste la universidad?, sin duda eras la estudiante con más talento.

-Preferiría no hablar de eso.

-Muy bien como quieras, me dejaras ver lo que ahí dentro Omer deja la taza en el suelo le ofrece la mano.

Luego de pensarlo unos segundos ella se puso de pie, y aun cuando no aceptó la mano que él le ofreció, subió la escalera y abrió la puerta.

—¿Defne?, ¿esta es tu pasión?, eres increíble, cada pintura es mejor que la otra -le dice mientras recorre la habitación, admirando los cuadros que estaban ahí

—No lo sé —dijo ella, un poco avergonzada.

-Y ¿dónde expones estas pinturas?

-No, esto es mi hobby, no los hago para venderlos.

-Pues deberías, por lo menos a mi me puedes vender algunos

-No lo sé, antes de irse lo conversamos le parece

-Otra vez me dices usted

-Lo siento es la costumbre

—Defne —dijo— ¿te olvidaste de lo que sucedió entre nosotros? —añadió

-Me imagino que no, para mí fue demasiado intenso, pero si digo la verdad, no quiero volver a vivir un sentimiento así de fuerte y loco

—¿Por qué lo llamas loco? —dijo— Yo aún tengo presente todo lo que sentí a tu lado y no lo describiera como loco, pasión, podría ser, amor, pero loco no –contestó él, tomándola de la barbilla para que lo mirara a los ojos

Se hizo el silencio, Defne sabía que debía apartarse. Tenía que hacerlo, pero no quería, ladeó la cabeza, sólo un poco, y entonces él la besó.

–Defne –dijo él al apartarse ligeramente–. Defne.

Estaba paralizada, ardiendo por dentro, pero no podía escapar. No deseaba escapar. Estaba en los brazos del hombre que amaba. Se descubrió a sí misma de puntillas, para que volviera a

besarla. Aquella mañana había fantaseado con él. Pero aquello…

Si había esperado algo, era un beso tenso, apasionado, pero nada más. Y tal vez hubiese comenzado así. Pero estaba cambiando.

 Su beso era tierno, lleno de amor. Ella nunca había experimentado nada parecido; no sabía que pudieran existir esas sensaciones.

Ella colocó sus manos en su espalda y se acomodó para seguir disfrutando del beso.

La única vez que se habían besado, el beso fue lleno de deseo de pasión, este era tan increíblemente tierno que no pudo evitar que de sus labios saliera un leve gemido.

CONTINUARÁ

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