SI LA LUNA Y LAS ESTRELLAS CAPITULO 7

-Acepto tus condiciones, pero sí yo gano, tú harás exactamente lo mismo, desaparecerás por completo de la vida de Omer – le dice Nihan

-Pareces muy segura de ti misma – le responde Defne

-Lo estoy, con esto solo quiero asegurarme de que desaparezcas de nuestras vidas para siempre.

-Veremos quien saca a quien de su vida para siempre.

-Entonces es un trato.

-Es un trato – responde ella

Cuando Nihan se fue de su casa, toda la seguridad que había mostrado frente a ella se esfumó, si algo no le gustaba de estar enamorada, era depender de otra persona para ser feliz, pero tampoco era cobarde como para no enfrentar lo que sucedería de ahora en adelante.

El trayecto hasta la casa de Omer, donde sería la cena, duró aproximadamente media hora.

Él la llamó dos horas antes para decirle que su chofer iría por ella, y que esperaba no le molestara que la cena fuera en su casa y no en un restaurant.

Y si era sincera con ella misma, era mejor así, porque le hubiera resultado más difícil plantearle a Omer el tema de Nihan.

Mientras más lo pensaba, más le preocupaba lo que Nihan tuviera pensado hacer, la mujer que llegó hasta su casa, era una desconocida para ella, por lo que no podía ni siquiera imaginarse, lo que tendría planeado para quedarse con Omer.

Apoyada en el lujoso asiento trasero de cuero del coche que él le había enviado, pensaba en la manera en que afrontaría la conversación que debía tener sin falta esta noche.

Defne enterró la cabeza entre las manos, debía aprender a confiar, tendría que hacerlo, debía confiar en la sinceridad de las palabras de Omer y en lo verdadero de su amor.

¿Por qué no creer, que él se enamoró en tan poco tiempo?, ¿acaso a ella no le sucedió lo mismo?

Porque, le gustara o no, estaba totalmente enamorada del hombre con el que iba a cenar.

El auto se detuvo y ella se quedó sin respiración al ver su destino.

–Es impresionante –comentó.

El auto se estacionó delante de unas imponentes puertas de madera, el conductor se bajó a abrirle la puerta, y le tendió la mano para ayudarla a salir.

La casa que tenía delante, tenía los muros de piedra encalada y el tejado de pizarra gris. Una docena de ventanas perfectamente alineadas reflejaban la luz del sol, y de manera impresionante, todo era coronado con la puerta de ingreso de un rojo maravilloso

–Hemos llegado –le dijo el conductor a Omer, cuando este abrió la puerta.

-Gracias – le dice mientras tomaba a Defne de la mano y la ayudaba a entrar – puedes irte, yo llevaré a la señorita de vuelta a su casa

-Muy bien señor, que tengan muy buena noche

-Gracias – le responden ambos al mismo tiempo.

Una vez que él cerró la puerta le dijo

-Bienvenida- y la besó

-Esto si es una bienvenida – dice ella luego de que el beso llegara a su fin.

–Me alegro que hayas podido venir. ¿has llegado bien?

Parecía relajado y sincero y, a ella, le gustaba saber que los ojos le brillaban cuando la miraba.

–Todo bien –le respondió, sonriendo – llegamos antes de lo que pensaba, espero que no sea demasiado temprano.

–Llegas justo a tiempo –le respondió él – estás hermosa

-Muchas gracias – le dice ella con una pequeña reverencia

Luego se apartó un mechón de pelo detrás de la oreja, para esa noche había escogido, un vestido color ciruela y unas botas negras de caña alta. Ella había pensado que el vestido se le ceñía demasiado, pero se alegró de habérselo puesto al ver apreciación en la mirada de Omer.

-Creo que no eres consciente de todo lo que siento por ti, mi corazón se vuelve loco cada vez que te veo.

-Debo admitir que me sucede lo mismo, me siento como una adolescente cuando estoy contigo.

-Sí te digo que te amo, ¿te da miedo?

-No, porque es exactamente lo que siento por ti, te amo y no creas que no me da miedo el significado de lo que estoy diciendo.

-¿Cómo así?, explícame por favor.

-El amor, o mejor dicho amar a alguien es peligroso, porque, poner tu vida y corazón en las manos de un completo extraño, no es razonable, le das la autorización para que él pueda llevarte al cielo o al infierno si lo quisiera.

-Y ¿tienes miedo que mis acciones te lleven a vivir en el infierno?

-Lo siento, pero es lo que pienso.

-No, no lo sientas, te puedo asegurar que al último lugar donde quiero llevarte es al infierno, voy a luchar cada día para que a mi lado te sientas en el cielo – le dice

-Te prometo que yo haré lo mismo – le responde ella

-Ven, la cena está preparada

-¿Omer?, antes quiero hacerte una pregunta.

-Por supuesto, lo que sea

-Es con respecto a la mujer del departamento.

-¿Qué sucede con ella?

-Sé que lo nuestro está recién comenzando, que tú no me has preguntado por mi vida pasada, tampoco es mi intensión parecer una mujer insegura…

-Ey, – le dice tomándole las manos – pregúntame todo lo que quieras, no quiero que algo entorpezca nuestra relación.

-Entre tú y esa mujer, ¿ha sucedido algo?, quiero decir ¿has tenido intimidad con ella?

-Ven – le dice – te lo voy a contar todo, pero te parece si lo hacemos mientras cenamos.

-¿Entonces será una conversación extensa?

-No, pero si no nos sentamos a comer, la cena se arruinará.

-Entiendo.

Omer la llevó hasta el comedor, donde la mesa estaba preparada con los cubiertos y en medio de ella había dos velas en un candelabro.

Él, muy caballero, la ayudó a sentar, luego fue a la cocina y puso sobre la mesa la cena y procedió a servirla en los platos, descorchó una botella de vino y lo vertió en las copas, luego se sentó.

-Ahora sí, ¿quieres saber lo que sucede entre esa mujer y yo?

-Sí

-Comienzo por decirte que entre ella y yo no existió, no existe, ni existirá nada de lo que pudieras pensar -luego de comer algo siguió, – Defne, me salvó la vida, en más de una forma, tuve un accidente en mi avioneta, ella acudió a mi rescate, me cuidó durante la noche que dormimos juntos en una carpa, conversamos mucho, ahí fue que sentí una conexión especial, luego cuando llegaron a rescatarnos, no quiso venir conmigo en el helicóptero y perdí todo contacto con ella, solo sabía como se llamaba, Defne topal

Se detuvo para comer otro poco y tomó un poco de vino.

-Durante los seis meses que demoró mi recuperación, un investigador privado la buscaba en todo el país.

-¿La… buscaste?

-Sí, lo hice por seis meses, como te dije, sentí una conexión especial con ella, por fin después de ese tiempo, supe donde vivía y ese mismo día me fui a buscarla, quería saber cómo era, si era tan hermosa como me lo había imaginado – en ese momento se detuvo

-Pero… – dice ella instándolo a seguir.

-Ella era totalmente distinta a lo que me imaginé.

– ¿En qué sentido?

-No me gusta mucho hablar de las mujeres…

-Por favor – le dice ella – necesito saberlo.

-Está bien, pero luego de esta noche, no volveremos a tocar el tema.

-Lo prometo.

-Mi ángel me ayudó y me salvo sin pedirme nada a cambio, pero la mujer que me abrió la puerta de esa casa, no es así.

-Entonces, ¿lo que creías sentir se esfumó?

-Sí, así fue, no te miento si te digo, que una de las razones por la que la busqué, fue para enamorarla, pero no salió como lo pensé.

-Lo siento – le dice ella.

-No, ¿Por qué lo sientes?, ahora estoy contigo, soy feliz a tu lado, contigo pienso en un futuro a largo plazo.

-¿Cómo?

-Por favor no te asustes, pero nos veo formando una familia y teniendo hijos, una pelirroja…

-Y uno de cabello negro azabache.

-Algo así – le dice – ¿también lo piensas?

-No lo había pensado, hasta el otro día después del beso.

-Entonces ahora soy más feliz.

-Omer, quiero pedirte que me prometas algo.

-Por supuesto

-Prométeme que desde hoy no volverás a estar a solas con esa mujer, y mucho menos irás a su departamento.

-¿Qué sucede?, ¿a qué le tienes miedo?

-Creo que ya debes haberte dado cuenta que ella solo quiere tu dinero, por favor no me mal interpretes, eres un hombre maravilloso, pero a ella no le interesa como eres, sino lo que le puedes dar, y creo que es peligrosa, puede intentar seducirte para comprometerte.

-Vaya, sí que eres directa.

-Sí, lo soy, espero que no te moleste

-En absoluto me molesta, y en honor a esa sinceridad, yo seré también directo, te diré que ella no me atrae, y aunque fuera la única mujer en la tierra, no la podría mirar con lujuria, menos aún… ahora que te tengo a ti – le dice besándole los dedos – en cuanto a lo que me pides, te prometo que no iré a ese departamento, tampoco me quedaré a solas con ella, ¿tranquila ahora?

-Sí, muchas gracias

-Entonces, ahora espero que me digas si te gustó la comida que te preparé, así podemos pasar al postre

-¿Tú?¿ preparaste esta comida?

-Claro, imagínate cuanto te debo querer que hasta cocino para ti, ¿te gustó?

-No solo me gustó, me encantó, pero si soy sincera, hay algo que me gusta mucho más y creo que lo tomaré en lugar del postre.

– ¿Y se podría saber qué es?

-Sí, claro que sí, – le dice mientras se levanta y va hasta donde esta él – esto.

Y comienza a besarlo, Omer se pone de pie sin separar sus labios, la toma de la cintura y la acomoda a su cuerpo.

Los labios de Omer eran firmes y tentadores y la expresión de sus ojos resultaba tranquilizadora. Defne deseaba todo lo que pudiera ofrecerle, lo que quería era sentirse segura, sentir la fuerza de un hombre mientras la abrazaba.

Ella detuvo el beso y con voz temblorosa le dice

–No estoy muy segura de que sea buena idea seguir.

–¿Crees que estás en peligro?

–Creo que es mejor que no estemos solos.

–¿Te estás ruborizando? –murmuró él.

–Es que hace mucho calor –insistió ella.

–No, para nada – él sacudió la cabeza–. No estoy de acuerdo.

Omer comenzó a besarle el cuello y ella se lo permitió, es más, se acomodó de tal manera, que le permitió mayor libertad para que continuara con las caricias.

–¿Intentas persuadirme para que me quede?

–No necesito llegar tan lejos.

–Estás muy seguro de ti mismo.

–Sí, lo estoy.

Defne contuvo el aliento mientras él se acercaba a la zona de sus pechos.

–Debería irme –estaba tan excitada que no podía controlar el temblor.

–No, deberías quedarte.

Un gemido escapó de los labios de ella. ¿Qué sentido tenía fingir que no deseaba todo aquello? Las caricias de Omer eran firmes y seguras, y le proporcionó los besos que tanto deseaba, haciendo que en su interior se acumulara un deseo tal, que empezó a moverse para propiciar un contacto más íntimo, más presión, más sensación. El deseo siguió creciendo hasta dominar todos sus pensamientos, pero entre la nube de deseo se abrió paso la razón.

-No, Omer, no sigamos, no quiero ir tan rápido, por favor.

Se separó de él con la poca fuerza que le quedaba.

-Lo siento, no debí haber…

-Por favor, no te culpes, esto es cosa de dos, pero sí tienes razón, es mejor que no estemos solos, ¿te llevo a tu casa entonces?

-Por favor

El camino a la casa de Defne lo hicieron en silencio, ella temía que lo que pasó o mejor dicho lo que no pasó, fuera un problema en su incipiente relación.

Como un caballero, Omer la ayudó a bajar del auto y la acompañó hasta la puerta, pero estando ahí, le quitó las llaves de la casa, abrió la puerta, se despidió con un beso en la nariz y se fue a su auto, ella lo miró hasta que el auto se perdió de vista y entró a la casa.

Unos minutos después sintió que alguien golpeaba la puerta, feliz se dirigió a ella pensando que era Omer, pero al abrir se encontró con el rostro de Nihan, quien aprovechando el desconcierto de Defne, entra la casa apresuradamente.

-Bueno querida – le dice – creo que no te quedará otra opción mas que alejarte de Omer.

-Perdón, y ¿eso por qué, si se puede saber?

-No creo que quieras dejar a mi hijo sin su padre.

-¿De qué demonios estás hablando?

-Simple, hoy me hice los exámenes y sorpresa, estoy embarazada, no creo que tenga que aclararte quien es el padre.

-No te creo, Omer me dijo que entre ustedes no había sucedido nada

-No seas ilusa, de verdad pensabas que él te iba a decir la verdad sobre nosotros, Defne, hemos sido amigas por años, ¿piensas que puedo mentir con algo tan delicado como un hijo?

-La verdad, yo no te reconozco Nihan, no sé de lo que eres o no capaz.

-Muy bien, no me creas, pero me imagino que si le creerás a este examen que me hice hoy y que confirma que estoy embarazada.

La mujer le pasa un papel, al leerlo, confirmó lo que Nihan le decía, realmente estaba embarazada.

CONTINUARÁ.

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