
–Aquí tiene –escucha Defne que le dice el camarero, necesitaba tranquilidad, por lo que fue a tomar la copa a la terraza
Omer clavó la vista en la mujer mientras se alejaba de la barra y desaparecía entre la multitud. Se sentía intrigado por ella.
–¿Qué sucede primo? –le preguntó Pamir, colocándose a su lado –. ¿conoces a esa mujer?…
–No lo sé, tengo la sensación de que la he visto antes, supongo que tú la conoces.
Pamir se encogió de hombros.
–Siempre se me ha dado mal recordar las caras.
Luego miró fijamente a Omer.
–¿Estás bien?
Omer solo hizo un ademán indicando que sí
– ¿Dónde está la mujer? – preguntó
¿Cómo era posible que hubiese desaparecido con tanta rapidez?
Pamir miró a su primo, y le dijo.
-No lo sé, pero la voy a buscar, es una mujer realmente hermosa
–¿Y cómo sabes que es hermosa? ¿La has visto antes?, ¿Cuándo? ¿Dónde?
Pamir le sonrió.
–No, no la he visto antes, pero es evidente que a ti te gustó, desde tu ángel salvador, que no te veía interesado por nadie. Ve a buscarla.
Omer empezó a buscarla, después de dar varias vueltas por el salón, miró el reloj y vio que eran casi las once. Tal vez la mujer ya se hubiese marchado de la fiesta con su acompañante. La idea le molestó.
Se disponía a volver al lugar donde debía esperar a Defne, cuando la vio, estaba sentada en la terraza con una copa en la mano.
Quiso acercarse a ella, pero una mano se lo impidió.
-Omer, ¿Dónde estabas?, llegue hace rato, y te estuve buscando, ¿Qué miras? – le dice la mujer
Cuando Nihan vio quien era la persona que miraba con tanta atención, enrojeció, tomó de la mano a Omer y lo tiró para alejarlo de ese lugar.
-Ey!, ¿Qué sucede?
-Perdón, pero solo vine a buscarte.
-Ya se van – les dice Pamir interceptándolos en el camino.
-Sí, ya nos vamos, me llevo a Omer para que vea como quedó decorado el departamento.
-Ya veo – dice el hombre, luego se acerca a su primo y le dice – antes de irte quiero decirte algo.
-Discúlpanos – le dice a la mujer
-Por supuesto – responde ella
Pamir camina con su primo unos metros de distancia y le dice
-Creo que tu ángel quiere que la lleves al paraíso esta noche.
-¿Quién?, ¿Defne?, noo – le dice Omer
-Por favor primo, no nos hagamos los tontos, si vas a su departamento a esta hora, no es precisamente a tomar café.
-Pamir, te aseguro que lo menos que quiero ahora es enredarme con ella, por mucho que me haya salvado la vida.
-Te gustó la pelirroja.
-Ya te dije solo tengo la sensación de que la conozco.
-Y si no la conoces, ¿quieres conocerla?
-Que bien me conoces primo.
-Déjame ver que puedo averiguar de ella, pero primo, ten cuidado con tu ángel, recuerda que los demonios también son ángeles.
-Nos vemos el lunes – le dice Omer
-Nos vemos.
-Ya verás que te encantará – decía la mujer en el auto – el departamento quedó hermoso, todo gracias a ti.
-No dudo que quedó hermoso, trabajaste mucho en él, pero te digo enseguida que solo estaré un momento.
-Pero, ¿Por qué? – le dice
-Porque ya es tarde y no es bien visto que un hombre esté en el departamento de una mujer soltera a altas horas de la noche.
-Oh, está bien – le dice haciendo pucheros.
Llegaron al edificio donde vivía Nihan, ambos se bajaron del auto y se dirigieron al interior.
Cuando la mujer abrió la puerta, lo primero que notó Omer es que, sobre la mesa de la sala, había una botella de champaña enfriándose y junto a ella dos copas.
-Ven, puedes descorchar la botella mientras voy al baño – le dice ella
-Defne…
-Por favor, tú sabes que estoy sola, y no tengo con quien celebrar, que por fin mi sueño de vivir en esta ciudad se hizo realidad, y todo gracias a ti.
-Está bien, pero será solo una copa.
-Perfecto, espérame, vuelvo enseguida.
Omer tomó las copas, las acomodó en la mesa y procedió a descorchar la botella, sirvió las copas y se sentó a esperar a la mujer.
Cuando la vio llegar, entendió que su primo tenía toda la razón.
Defne salió de la habitación vistiendo solo un babydoll transparente, no dejaba ninguna parte de su cuerpo a la imaginación, sin poder moverse de la impresión, ella aprovechó para sentarse en sus piernas y comenzar a besarlo.
¿Qué hacía para detenerla, sin ofenderla o humillarla en el proceso?
-Defne…
– ¿Qué sucede? – le dice la mujer mientras le besaba el cuello.
-Creo que es mejor que me vaya.
– ¿Por qué?, acaso no me deseas.
-No, no es eso, pero es demasiado pronto.
-No para mí, no quiero que te vayas, quédate conmigo.
-Lo siento – le dice, tomándola de los brazos la ayuda a levantarse.
-Pero…
-Pero nada, es tarde, y debo irme a casa, nos vemos Defne
Salió del departamento lo más rápido que pudo, en otras circunstancias quizás habría aceptado la invitación.
Mientras buscaba a su ángel, se la imaginaba como una mujer hermosa, tanto en su cuerpo como en su alma, incluso creyó que podía haberse enamorado, sin siquiera haberla visto, de hecho, ella fue la directa responsable de que él tomara la decisión de terminar su noviazgo, quería encontrarla y enamorarla, pero mientras más tiempo pasa con ella, más lejos está la posibilidad de tener una relación romántica con su ángel.
Recordaba lo que conversó con Defne en la carpa, había algo que le impedía casarse, y era exactamente lo que sentía en este momento cuando pensaba en ser algo más con ella.
–Bien, como no hay nada de qué hablar será mejor que comience a trabajar – dice Omer a su primo.
Omer se sentó de nuevo y volvió a abrir el ordenador, no eran aun las nueve de la mañana del lunes, cuando su primo entró a su despacho para que le contara como le fue con Defne.
Pamir intentó cerrar el ordenador, pero Omer se lo impidió.
–Porque eres así, solo dime si tu ángel llegó al cielo.
–Es una pena que tenga tanto trabajo –le respondió él–. Por cierto, necesito que te marches para hacerlo.
Pamir sacudió la cabeza.
–Vamos.
–Pamir, no tengo nada que contarte, porque nada sucedió
El hombre puso los ojos en blanco, volvió al sofá y se sentó.
–En cuanto a la pelirroja –comenzó a decir Pamir
Pero alguien llamó a la puerta y los dos miraron hacia allá.
–Siento interrumpir –dijo la secretaria, asomando la cabeza–, pero he intentado hablar con usted y no he tenido éxito. Ha venido alguien de parte de las empresas star, que insiste en verlo.
–Dile que… –empezó Omer
Pero su secretaria ya había abierto la puerta de par en par. Y, entonces, apareció ella.
A Omer le dio un vuelco el corazón, parpadeó para asegurarse de que no estaba alucinando, era ella, la mujer de la otra noche, vestida con unos pantalones negros y un suéter gris plata, con el pelo suelto sobre los hombros.
–Siento presentarme aquí sin previo aviso, pero necesito hablar con el director de la empresa, vengo de las empresas Star.
–Empresas Star –repitió él, intentando asimilar sus palabras mientras se ponía en pie y le tendía la mano
Ella sujetó su mano un instante, mientras le mantenía la vista.
–Puede dedicarme quince minutos, por favor –le dice ella
Omer se gira hacia su primo y le dice
–Hasta más tarde primo.
–Por supuesto, vendré más tarde, adiós, hermano.
Y un segundo después, Omer estaba a solas con la mujer, se aclaró la garganta, el corazón le latía con tanta fuerza que era un milagro que no le temblase todo el cuerpo.
–Muchas gracias por su tiempo – le dice ella.
-Le molesta si le hago una pregunta antes.
-No, por supuesto que no
-Nosotros nos hemos visto de antes.
-Bueno yo si a usted, señor Omer Iplikci, pero usted a mí no, porque…
La frase quedo a medio terminar, porque la puerta de la oficina se abre de improviso.
-Omer, lo siento, pero necesito conversar contigo – escucha Defne que dice una mujer a su espalda.
Se gira y ve en la puerta a Nihan, y a la secretaria de Omer.
-Lo siento señor, le dije que usted estaba ocupado, pero simplemente entró.
-Está bien, te puedes retirar – le dice a su secretaria, luego se dirige a Nihan – ¿necesitas algo?
-No… yo…
-Defne, ¿te sucede algo?
-¿Defne? – pregunta ella
-Ah perdón, permítame presentarle a Defne Topal o como yo le llamo, mi ángel salvador.
-Su ángel salvador, que apelativo más extraño
-No, no lo es – dice, mientras empuja a la mujer y la lleva a sentarse al lado de Defne – ella, me salvo la vida.
-¿De verdad?
-Sí, es una historia un poco extensa.
-Bueno ya que me dio 15 minutos de su tiempo, me gustaría mucho escucharla.
– ¿Quieres contarla tú, Defne?
-Yo, no, creo que lo mejor es que me retire, ustedes estaban en una reunión.
-No – le dice Defne – por favor no se vaya, estoy muy intrigada y quiero saber cómo fue que usted le salvo la vida al señor Omer.
-Lo siento, pero no tengo tiempo ahora, quizás otro día.
Defne estaba tan furiosa, que, si no fuera porque lo que venía a conversar a esa empresa era demasiado importante, habría gritado la verdad, y a su amiga o ex amiga la habría cacheteado, pero ya tendría la oportunidad de hacer ambas cosas.
-Seguramente tendremos una nueva oportunidad, creo que desde hoy nos veremos con mucha frecuencia, por lo menos con el señor Omer.
-¿Verdad? – dice Omer, a quien se le iluminó la cara al escuchar esas palabras, luego carraspea y añade – que mal educado, ni siquiera le he preguntado su nombre, señora o señorita…
Que diga señorita, por favor, rogaba Omer en su mente
Defne miraba a su amiga a los ojos.
-Señorita, Nihan, ese es mi nombre – dice.
Conocía tan bien a su amiga, que sabia cuáles eran sus intenciones con ese hombre, y el peor castigo que podía recibir, no era que ella la descubriera en frente de él en este momento, sino arruinar sus planes, y si para eso debía conquistar a Omer Iplikci y arrancarlo de sus garras, eso era exactamente lo que haría.
CONTINUARÁ
