SI LA LUNA Y LAS ESTRELLAS CAPITULO 2

-Mujer, por fin llegas – dice su amiga Nihan

-No te vas a creer lo que me sucedió

– ¿Qué cosa?

-Estaba en la montaña, lista para mirar la puesta de sol y de repente, vi en el horizonte algo extraño, miré bien, y por fin entendí que era una avioneta, que al cabo de unos minutos se estrelló.

– ¿Cómo?

-Así tal cual, como cayó cerca de donde yo estaba acampando, corrí para ver si había sobrevivientes.

– ¿Y?

-En la avioneta solo iba una persona, un hombre, que lamentablemente en el accidente sufrió un golpe fuerte que le causó ceguera, espero que sea solo temporal.

-Pero, ¿Qué hiciste con él?

-Lo llevé al campamento, pasamos la noche juntos en la carpa…

– ¿Pasaste la noche con un hombre en la misma carpa?, pero si es muy pequeña.

-Pues nos acomodamos muy bien…

-Durmieron apegaditos – le dice su amiga.

-Nihan, no te imagines cosas que no son, él no estaba en condiciones de hacer nada más que descansar.

-Y ¿tú?

-No te voy a negar que era buen mozo, pero no era el tiempo ni el lugar propicio para ligar con él.

– ¿Entonces te gustó?

-Como te digo, era un hombre muy guapo

– ¿Sabes quién es?

-Yo no lo conozco, sé que se llama Omer Iplikci.

-Busquemos información de él en el internet.

-No seas loca Nihan.

-Pero ¿por qué?, ¿acaso no te interesa saber de él?

-Bueno sí…

-Entonces ven, vamos a buscar a ese Omer Iplikci, ¿Cómo sabes es tu príncipe azul, y viene a tu casa con la zapatilla de cristal para que te la pruebes?

-Sí, claro, aunque encontrara la zapatilla de cristal, se te olvida que no vio mi rostro.

-Bueno, en esta vida cualquier cosa puede suceder.

-Si tú lo dices.

– ¿Me vas a decir que este es el hombre que salvaste?

Dice sorprendida su amiga, mirando la foto que aparecía en la pantalla del computador.

-Se parece mucho… – luego de mirar bien la foto responde – sí, es él

-Vaya amiga, aquí dice que es uno de los diez solteros más cotizados de Estambul, dueño de un conglomerado de empresas, el octavo hombre más rico de Turquía, y el joven con mayor proyección en el ambiente empresarial, sí que tienes suerte.

– ¿Suerte?, ¿por qué?, hasta donde me dijo, él tiene novia.

-Pero eso no es obstáculo, para mí que ese hombre no se va a olvidar tan fácilmente de ti, lo apuesto.

-Si claro, entonces lo voy a esperar sentada a que venga con todo su dinero y solucione mi vida para siempre.

– ¿Por qué no?, los milagros existen.

-Eso no lo pongo en duda, pero yo no necesito ese tipo de milagros, tengo la vida que quiero y no necesito que ningún hombre me salve de nada.

Seis meses le tomó a Omer volver a su vida normal, esa que se manejaba a través de una agenda.

Durante ese tiempo, intentó encontrar a su ángel salvador, pero le fue imposible.

Por fin, logró encontrarla, pero no vivía en Estambul, su pueblo estaba cerca de donde cayó la avioneta, ¿Cómo no se le ocurrió antes?, pensó cuando le dieron la dirección de la casa donde ella vivía.

Se tomó un día libre y se dirigió solo hasta su ciudad, y al llegar ahí, buscó la dirección que le dieron, detuvo el auto afuera de la casa, se bajó y dio tres golpes a la puerta

Luego de unos minutos, abrió la puerta una mujer joven de aproximadamente unos 30 años o a él le pareció.

-Buenas tardes – dice y es interrumpido por la mujer

-¿Omer?, ¿Qué haces aquí?

-¿Defne?, ¿eres tú?.

La mujer guardo silencio por unos minutos y luego contesta.

-Sí, soy yo.

-Me siento feliz de haberte podido encontrar después de todo este tiempo, ¿podemos conversar en algún lugar?

-La verdad yo iba de salida – le dice ella cerrando la puerta de la casa.

-¿Estás ocupada?, puedo venir más tarde si quieres.

-No, que te parece si vamos a tomar un café, ahí podemos conversar más tranquilos

Lo toma de la mano y prácticamente lo arrastra al auto.

– ¿Este auto es tuyo? – le dice cuando estaba sentada en él

-Pues sí.

– ¿Nos vamos?

Omer pone en marcha el auto y se fueron juntos al lugar donde ella le indicó.

Defne llegó cansada a su casa, hoy fue su ultimo día en su trabajo, ya mañana se tendría que trasladar a Estambul a dirigir la empresa de su abuela.

-Defne, solamente confió en ti para que manejes la empresa. – le dijo su abuela

-Pero, también esta Serdar – fue su respuesta.

-Ese hermano tuyo no tiene cabeza para los negocios, no fue capaz de terminar la carrera, como podría pedirle que maneje la empresa, eres tú o vendo todo y se reparten la herencia en vida.

-Está bien abuela, sabes que no voy a dejar que hagas eso, la empresa es fruto del esfuerzo de años, no se puede vender así nada más.

Así que a ella no le quedaba de otra que trasladarse a la ciudad bulliciosa de Estambul.

Se sacó los zapatos, se dirigió a la cocina, se sirvió un vaso de agua y luego se tiró en el sillón para ver una película.

-Nihan! – gritó creyendo que su amiga estaba en la habitación – ven a ver una película conmigo.

Pero no se escuchó ningún ruido, por lo que asumió que, o estaba dormida o no estaba en la casa.

La película estaba a punto de terminar, cuando escuchó que se abría la puerta.

-Hola- la saludo

-Hola – le responde su amiga

-¿Sucede algo?

-No, bueno sí

-Sí o no.

-Recuerdas que teníamos planes de vivir juntas en Estambul.

-Sí, ¿cambiaste de parecer?

-Con lo de ir a Estambul, no, pero ya no podremos vivir juntas.

-Y ¿eso por qué?

-Por que encontré un trabajo, donde me darán un lugar donde vivir, pregunté si podía llevarte, pero me dijeron de inmediato que no.

-Pero Nihan, eso es fantástico, no te preocupes por mí, sabes muy bien, que a mí no me falta dinero para arrendar un departamento, lo importante es que te vas con un trabajo, y ¿dónde vivirás?

-Aún no lo tengo claro, pero apenas lo sepa te aviso, me voy mañana.

-¿Mañana?, y ¿Por qué tan de repente?

-Te dije que el trabajo tiene alojamiento y debí aceptarlo enseguida, o se lo darían a otra persona en mi lugar.

-Bueno sí, es razonable, entonces te vas, que rápido fue todo, en todo caso nos veremos allá

-Defne, no creo que tenga mucho tiempo, pero te voy a llamar, así nos comunicaremos ¿te parece?

-Está bien, ay amiga- dice levantándose y yendo a darle un beso y un abrazo, – estoy tan feliz por ti, deseo que todo te salga como lo tienes planificado.

-Eso espero yo también.

– ¿Qué te sucede primo?, ¿pensé que estarías feliz? encontraste a tu ángel.

-Sí, yo creí lo mismo, pero…

-Pero, ¿Qué?, no es atractiva talvez

-No, no es eso, es una mujer guapa.

-Déjate de rodeos y dime que es lo que no te gusta de ella.

-Es solo que cuando la conocí, creí que era diferente.

-Te arrepientes de haberla buscado.

-No, para nada, ella sigue siendo mi ángel, le daría todo lo que me pidiera sin dudarlo.

-Ay Omer, de verdad que no te entiendo.

-Ni yo mismo me entiendo, es que parece que ella es otra persona, no la que conocí aquella noche.

-Y ¿eso puede ser posible?

-No, porque el detective me dijo que ella vivía sola, además me reconoció apenas me vio.

-Y ¿tú?, ¿la reconociste?

-¿Cómo la iba a reconocer si no la vi?

-Pero no sé, su voz, su forma de hablar.

-Su voz es diferente, y se lo dije, pero me aclaró que es por la altura en la que estábamos.

-¿Le creíste?

-¿Por qué no le iba a creer?, lo de mi accidente no salió en ningún periódico, nadie supo lo que me pasó, sin embargo, ella conocía los detalles y me reconoció enseguida.

-Aun así, sientes que algo no está bien

-Sí, ya te dije que le daría todo lo que ella me pidiera, pero no pensé que se lo tomaría tan al pie de la letra, no creí que le importara tanto el dinero y los lujos, pensé que era una mujer desinteresada, que no le pondría precio a la acción de salvarme la vida.

-Me gustaría mucho conocerla.

-Ahora mismo está ocupada, amoblando el departamento que le arrendé, se pasó todo el día comprando cosas.

-Lo siento primo, sé lo ilusionado que estabas con volverla a ver.

-Sí, bueno, me imagino que Defne Topal, no es la mujer que pensé.

-Ahora, estoy más intrigado con ella, ¿Cuándo la conoceré?, podría ser este fin de semana, vamos a cenar y de ahí a un bar.

-No lo sé Pamir.

Al final de cuentas su primo lo convenció y aquí estaba, entrando al bar del brazo de su ángel.

–¡Hola! –saludó alguien alegremente a sus espaldas.

Omer se giró y vio a su primo con una copa en la mano.

–Pensé que cenaríamos juntos –le reclamó

–Lo siento, pero no importa ya nos juntamos aquí, por cierto, soy Pamir, primo de Omer.

-Mucho gusto – le dice la mujer – me llama Ni… perdón Defne Topal, que hermoso lugar – añade rápidamente

Omer le hizo un gesto a su primo y este le ofrece una copa a la mujer, ella tomó la copa y bebió un poco, por desgracia, un poco de vino le cayó encima, manchando la ropa que llevaba.

–¡Oh, no! –exclamó ella–. Oh.

–Preguntaré si tienen toallitas húmedas–se ofreció Pamir.

-No, no es necesario, ¿le puedes decir al chofer que me lleve al departamento?, me cambio de ropa y ¿que traiga de vuelta?

-Buena idea – le dice Pamir – te esperaremos

A Defne, le pareció ver a su amiga Nihan, se levantó de la silla, y echó a andar directamente al lugar donde la vio, pero no la encontró, al final creyó que era solo su imaginación, en las semanas que llevaba en Estambul no había sabido nada de ella y estaba un poco preocupada.

No entendía muy bien que estaba haciendo en ese lugar, lo que menos le gustaba eran las aglomeraciones, pero si quería crear lazos con sus trabajadores, debía aceptar algunas invitaciones, tal como lo hizo esta noche, así que no le quedaba más que resignarse, caminó hacia la barra más cercana.

–Zumo de arándano y soda, por favor –le pidió al camarero cuando consiguió captar su atención.

Omer esperaba a Defne, cuando por su lado pasó una pelirroja, se detuvo frente a él, pero al parecer buscaba algo o a alguien, porque no le prestó atención, seguramente no encontró lo que buscaba, porque se giró sobre sí, y al hacerlo su  cabello rozó la mano donde tenía la copa de vino, cerró los ojos para conservar la sensación que le causó, podría jurar que era igual a la sensación que tuvo en la carpa, cuando le tocó el cabello a su ángel salvador, la observó caminar y sin pensarlo siquiera, se fue detrás de ella..

CONTINUARÁ

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