
-¿Defne?, ¿Defne? – escucha que le dicen, pero ella aún estaba envuelta en la suave brisa que le había dejado el beso que compartió con Omer.
-Creo que a alguien quiere saludarte.
-Eh…
Aun estando en los brazos de Omer, giró la cabeza hacia donde miraba él, por instinto se apretó con más fuerza al cuerpo de su novio de mentira.
-Recuerda, no debes mostrar nada que le haga pensar que aun sufres por él – le susurra Omer al oído.
Suspiró, pero no precisamente por ver nuevamente a Kadir, fue por la sensación que le provocó escuchar la voz de Omer en su oído.
-Defne… – le dice el hombre cuando llegó a su lado
-Kadir – responde ella.
– ¿Cómo estás? – le pregunta el recién llegado
-Bien, muy bien en realidad, – apropósito, no le preguntó cómo se encontraba él.
Era tan raro, había pensado muchas veces, ¿qué sentiría si se encontraba de frente con su ex novio?, enojo, celos, ¿amor?, pero si era sincera, al verlo no sintió nada de nada.
-Buenas noches – lo saluda Omer
-Buenas noches – le responde él
-Kadir te presento a mi novio, Omer Iplikci.
-Mucho gusto – le dice y le extiende la mano.
De forma perezosa Omer retira su mano de la cintura de Defne y se la recibe
-Me pareces conocido – dice Kadir.
-Puede ser – responde ella – Omer es un modelo muy conocido, ¿cierto mi amor?
-Si tú lo dices, mi vida, aunque claro, – dice dirigiéndose a Kadir – cuando se mira con los ojos del amor, todo se ve mucho mejor de lo que es.
-No seas tímido, eres increíble en tu trabajo.
-Me estás avergonzando – dice Omer.
-Lo siento.
Luego, él se acerca y le dice
-Pero no me molestaría seguir escuchando tus halagos cuando estemos solos.
Usó el volumen de voz suficientemente alto, para que Kadir pudiera escuchar.
Ella lo mira con una sonrisa cómplice, luego se vuelve para mirar a Kadir
– ¿Dónde está Zeynep? – le pregunta
-Bueno, verás, nosotros nos separamos.
– ¿De verdad? – exclama Defne.
Omer le aprieta un poco la cintura, para hacerle ver que sus palabras contenían demasiado interés.
-Yo… lo siento – termina de decir.
– No, no lo sientas, fue un error habernos casado, pero eso ya quedó en el pasado…
– ¿Acostumbra usted dejar todo en el pasado sin preocuparse de lo que suceda con las personas?, lo digo porque terminar un matrimonio con tanta facilidad, eso me sorprende.
-Lo bueno de la vida es que uno puede enmendar los errores cometidos, siempre y cuando les permitan hacerlo.
-Eso solo sucede en las películas, la vida real es muy diferente, si no valoras lo que tienes, y lo dejas, ten la seguridad de que alguien más lo hará, como dice el refrán, a rey muerto, rey puesto.
Defne no entendía muy bien lo que estaba sucediendo, pero si se daba cuenta de las miradas que existían entre Omer y Kadir, ¿acaso estaban discutiendo por ella?
-Bueno – dice Kadir – hablando del pasado y de errores por enmendar, me gustaría poder conversar contigo Defne.
– ¿Cuándo?, ¿ahora? – dice ella sorprendida
-Si pudieras, te lo agradecería mucho.
-Bueno, la verdad es que…
-Lo siente mucho, esta noche no podrá ser, ¿verdad mi amor?, tenemos una cita.
Ella lo mira a la cara, lo que él aprovecha para depositarle un beso en los labios.
– ¿Dónde me llevaras?
-Sorpresa, sorpresa
-A Defne me encantan las sorpresas – dice Kadir – es algo que disfruta mucho.
-Lo sé – responde Omer – y es algo que yo disfruto, si nos disculpas.
Mientras hablaba abre la puerta del auto y tira de ella para que suba al auto.
-Ah si claro, nos vemos después – dice mirando a Defne – ¿te espero entonces?
-Sí claro – le responde ella desde dentro del auto.
Omer, se notaba tenso, pero ella no entendía la razón.
– ¿Adónde vamos? – le pregunta a Omer, ya que él no le decía nada
-A bailar
– ¿A bailar?, no habría imaginado que te gustaba bailar.
– ¿Por qué no?
-No lo sé, ¿estas molesto?
– ¿Por qué habría de estarlo?
-Eso no lo sé, solo lo veo
-Y ¿si te dijera que lo estoy?, ¿cambiaría en algo lo que estoy sintiendo?
-Como no sé lo que estas sintiendo, no te puedo dar una respuesta.
-Cambiemos de tema, ¿cuéntame qué sentiste al ver a tu ex novio.
-La verdad, no lo sé, o por lo menos aun no, todo fue tan repentino, no creí que volviera verlo en mi vida.
-¿Pero aun lo amas?
-Omer, ¿Por qué tantas preguntas?, no sé que responderte, no he tenido tiempo para pensar en nada, necesito estar a solas para poder hacerlo.
-Muy bien – dice Omer – ya llegamos, ven.
Se bajaron del auto, él la llevaba de la mano
-Omer – le dice deteniéndose -gracias por dejar de lado tus planes para esta noche.
-No puedo imaginarme haciendo otra cosa -susurró él-. Pero no nos pongamos a hablar, cuando tenemos la luz de la luna y seguramente una música maravillosa nos espera, ven, vamos a bailar.
-Realmente estás haciendo un gran trabajo en pretender que eres mi pareja – le dice
-No le llamemos trabajo, porque la verdad, lo estoy disfrutando mucho.
Cuando él la tomó entre sus brazos, el corazón de Defne pareció detenerse. Sin esfuerzo, la llevó a la pista de baile. Los labios de él le acariciaban el pelo mientras la mano que la sujetaba por la base de la espalda le mandaba unas sensaciones casi desconocidas para ella.
Rendida, ella apoyó la cabeza en el hombro de él, sin poder dejar de preguntarse qué pasaría por la mente de Omer, entonces, cuando dieron un giro, ella pudo notar que él parecía estar tan tenso como ella, lo que le tomó completamente por sorpresa.
Tal vez, aquella farsa había ido demasiado lejos. Actuando como una pareja, era natural que tuvieran reacciones de pareja
Pero, a pesar de todo, aquellas sensaciones eran demasiado agradables como para pararse a analizarlas. Sabía que no podía ser amor, pero se le parecía mucho.
-Gracias por dejar que te tomara prestado otra vez, -dijo ella en un intento por recordarse que nada de eso era verdad -. Has convencido a todo el mundo de que eres mi novio.
-El gusto ha sido mío.
Defne estudió el rostro de Omer a la luz de una lámpara de neón, notó que su mandíbula se tensaba y no pudo dejar de preguntarse lo que sucedería, si ella se atreviera a acariciarle el rostro o besarlo como él lo hizo unos instantes atrás.
Sabía que solo eran cómplices y que él había accedido a fingir ser su novio como un favor. Además, ella no quería comprometerse con ningún hombre, pero ¿por qué sentía aquel impulso por lanzarse entre sus brazos?
Nunca se había sentido atraída tan poderosamente a un hombre y lo peor era que sabía que, si él mostraba algún signo de interés por ella, sería muy feliz.
-Es una pena que solo pueda ser tu novio de mentira, Defne -dijo él, mientras la seguía llevando en sus brazos por la pista de baile
-No te entiendo, -dijo ella.
-Es fácil de entender -le dijo, sonriéndole en la penumbra del salón- me gustas
-Pero… me dijiste que yo no soy de tu tipo -musitó, tras una pausa.
-Te mentí, eres de mi entero gusto, ¿por qué piensas que accedí a este tonto juego?
– Y te agradezco mucho que lo hayas hecho -afirmó ella.
-No es eso lo que quiero escuchar
– ¿Qué quieres escuchar? -preguntó ella, dando una vuelta.
– ¿Sabes lo que quiero?, quiero terminar con esta mentira.
– ¿La mentira? ¿Te refieres a lo de pretender que eres mi novio?
-Me refería a que ya no quiero ser tu novio de mentira.
– ¿Hablas en serio? -preguntó ella, con los ojos muy abiertos-
-Por supuesto que sí.
-Omer yo… podemos dejar esto hasta acá, por favor, me llevas a mi casa o si lo prefieres, puedo pedir un taxi, claro que tendrás que pagarlo tú, porque yo no traje mí bolso – le dice soltándose de sus manos y caminando raudamente a la salida.
No espero a que él la siguiera, necesitaba tomarse unos minutos a solas, ¿Qué estaba pasando?, ¿Por qué Omer no quería seguir siendo su novio de mentira?, justo ahora cuando más lo necesitaba, justo cuando estaba comenzando a… quererlo
Quizás esa es la razón, seguramente él lo supo y quiere alejarse… Diablos, debió darse cuenta de todo, pero y si era así entonces, ¿Por qué le dijo que le gustaba?, no podía pensar con claridad, necesitaba estar en su casa, en su habitación con urgencia.
El trayecto en el auto ninguno habló, llegaron hasta la casa, Defne se bajó rápidamente y cuando estaba en la puerta se giró, pensó despedirse de Omer mientras él estaba aún en el auto, pero él la había seguido.
-Buenas noches Omer, gracias por…
-No quiero tu gratitud, -le dice él molesto – ¿me puedes decir porque huyes?, nunca te obligaría a hacer algo que no quieras.
-Y tú, ¿cómo puedes decir que te gusto y luego ya no querer ser mi novio de mentira?
– ¿Eso es todo?
-Y ¿encuentras que es poco?, me vas a dejar cuando más te necesito, no entiendo nada.
-Perdón por lo que te voy a decir, pero eres una tonta
-Y ahora me insultas
-Eres tonta, porque no te das cuenta que quiero dejar de ser tu novio de mentira y convertirme en uno de verdad.
-Ah!, ¿entonces no me vas a abandonar?
Él le sonríe.
-Por supuesto que no – le responde
-Yo creí que tú… ¿Omer?
-Dime
– ¿Podrías besarme? – dice, sin saber de dónde sacó el valor para decirlo.
-Oh, Defne -respondió él, tomándola entre sus brazos-. Tus besos son muy adictivos.
-Pero a ti te gustan.
-Me encantan -dijo, tomándole la cara entre las manos.
Entonces, los labios de él se acercaron a los de ella.
Defne separó los suyos, sintiéndose vencida por el deseo, segura de que Omer compartía aquella sensación.
Él la besó en una oreja y luego en el cuello. Casi sin saber cómo, ella se giró suavemente y dejó caer el tirante que le cubría un hombro y lo dejó expuesto a sus besos.
-Eso ha estado muy bien. ¿Puedes hacerlo también con el otro hombro? – dijo él, sonriendo.
-No sé -susurró ella, acercándose más a él.
Omer le besó la otra oreja y el cuello en el otro lado, el otro tirante siguió la misma suerte del primero.
-Defne-musitó él, dibujándole la línea de la clavícula con los dedos- creo que debemos buscar un lugar más… privado
Ella le tomó la mano y lo lleva al interior de la casa.
-¿Tu amiga?
-No está
– ¿Cómo se te sujeta el vestido?
– Haces demasiadas preguntas -le dijo, con una seductora sonrisa, mientras guiaba sus manos hacia donde se encontraba el cierre, y al hacerlo uno de sus dedos rozo el costado de su pecho, lo que hizo que un pequeño gemido de anticipación saliera por sus labios.
Omer le sonrió y lentamente, bajó el cierre de su vestido y se adueñó de su pecho, jugando luego con la punta de su pezón
-Dios que maravilla – dice ella – quiero más.
-Ya somos dos – le responde él – pero no aquí, quiero tenerte en la cama, quiero hacerte el amor hasta cansarme y luego despertar contigo a mi lado.
Luego la toma en brazos y la lleva hasta su dormitorio, donde la deposita en la cama con suavidad.
CONTINUARÁ.
