
-No, no, no, no – dice Defne dejándose caer en el sillón.
– ¿Por qué tan negativa? – le pregunta su amiga.
-Voy a terminar enferma de los nervios, seguir tu consejo ha sido el peor error de mi vida, creo que sufriría menos casándome con Mert.
-Y ahora, ¿Qué sucedió?
-Serdar, jamás había ido a mi trabajo, y justo ahora se le ocurrió ir a visitarme.
– ¿Cómo? – exclama Nihan – ¿Cuándo?
-Así tal cual lo escuchas, tú, por casualidad, ¿no sabes la razón de su visita tan repentina?
-No, no me dijo que iría a verte.
-Entonces, ¿tú sabías que estaba en la ciudad?
-Bueno sí… ya te dije que conversamos por teléfono
-No sé, pero hay algo que dice que me estás mintiendo.
-Ya deja eso, cuéntame que pasó.
-Lo peor que podía haber sucedido, vio a Omer
-No!
-No solo lo vio, estuvo conversando con él.
-Dios! Y ¿Qué dijo, se dio cuenta de que no es tu novio?
-No, pero fue porque casi lo tuve que sacar a empujones del hogar, pero eso no es todo.
-Hay más…
-Sí, Omer se dio cuenta de que algo extraño sucedía y me dijo que iba averiguar en lo que estaba metida, por favor dime, ¿Qué más podría suceder?, tengo los nervios de punta, todo por la mentira que inventamos.
-Y ¿qué piensas hacer?
-No lo sé, pero creo que llegó la hora de pensar en terminar mi noviazgo con Arik.
– ¿Estás segura?, sabes muy bien lo que eso va a significar.
-Sí lo sé, pero ya soy una mujer adulta que puede tomar sus propias decisiones y mi familia lo debe entender, ahora me voy a duchar, cuando vuelva borraremos todas las fotos de mi novio de mentira del Facebook.
-Sí estás segura
-Sí, lo estoy, no puedo vivir con el miedo constante de que Omer se entere de la mentira, y aunque él no sea Arik, las similitudes son demasiadas y no quiero que se preste para malos entendidos.
-Muy bien, ve y relájate, mientras yo prepararé la cena, luego juntas borraremos todas las fotos y que sea lo que Dios quiera.
-Gracias amiga, te quiero – le dice mientras va de camino a su habitación.
-Vaya, vaya Omer, ahora entiendo porque no quisiste pedirle ayuda a tu abuelo.
-Buenas noches Eda, yo estoy bien y ¿tú?
-Me imagino que estás bien, ahora lo que no entiendo es en qué momento la conociste.
-Eda, podrías dejar de hablar en clave y explicarme lo que sucede.
-Me dijiste que, si alguna vez sentabas cabeza, y tenías novia, yo sería la primera mujer en tu lista, pero me imagino que esas palabras quedaron en el pasado.
-Sigo sin entender nada…
-Ya por favor Omer, ¿Cuándo pensabas contarme que tienes novia?
Omer, larga una risotada
-Eda te volviste loca, yo no tengo novia, ¿de dónde sacaste eso?
-De ¿Dónde?, acaso no miras las redes sociales.
-Sabes muy bien que yo no uso redes sociales, las de Arik las maneja mi manager.
-Ya deja de mentir, tengo frente a mí, fotos de ti y tu novia.
-Eda, si esto es una de tus tontas bromas, no tiene ninguna gracia, ya te dije que no tengo novia.
– ¿De verdad no sabes de que te estoy hablando?
-Por supuesto que no sé de qué me hablas.
-Espera – le dice la mujer
Omer se queda con el teléfono en la mano, haciendo lo que su amiga le dice.
-Ya – escucha que dice la mujer – revisa los mensajes que te envié
-Bien, lo haré, dame un minuto.
Él abre los mensajes y comienzan a aparecer frente a él, fotos, fue claro desde el principio que eran fotos montadas, pero la calidad era tan buena que de verdad parecían reales, y no le habrían llamado la atención si no fuera por la mujer que aparecía en todas ellas.
Defne, Defne, Defne, en todas aparecía ella junto a él, bueno en realidad a Arik, a medida que miraba las fotos, se fue dando cuenta de todo. Por eso ella lo miró el primer día como si lo conociera, por eso se sorprendió cuando le dijo su nombre.
-Y por eso todo el show de esta mañana – dijo en voz alta.
– ¿Cómo? – escuchó la voz de Eda, se había olvidado por completo de ella.
-Eda, debo colgar…
-Pero, me vas a dejar con la duda, ¿Quién es esa mujer?
-Eso es algo que no te importa.
-Entonces, si es tu novia.
-Eda ya te dije que es un tema que no es de tu incumbencia.
-Pero Omer…
-Adiós Eda – le dice y luego corta la llamada.
Cuando terminó de ver las fotos, no sabía si molestarse o reír, porque ahora entendía el porqué de muchas cosas, como, por ejemplo, lo nerviosa que estuvo cuando el hermano la visitó.
-Pobre Defne, pero eso le pasa por mentir, – luego apareció en sus labios, una leve sonrisa – en todo caso es mejor para mí, ya encontraré la manera de que todo esto se vuelva a mi favor.
Defne cumplió su palabra y borró todas las fotos de Arik de su muro de Facebook y cambió su estado sentimental a soltera.
Sabía muy bien que eso le traería consecuencias, pero prefería enfrentar a su familia que ser humillada por Omer si se enteraba de todo, y estaba segura que de no haber borrado todo rastro de su mentira, tarde o temprano él se habría enterado.
Esa noche durmió mucho más tranquila, cualquier problema lo resolvería al día siguiente.
Esperaba recibir noticias de su familia temprano en la mañana, pero para su sorpresa, nadie la llamó, ni siquiera un mensaje, y no sabía sí alegrarse o preocuparse aún más.
En cuanto a Omer, por alguna razón durante la mañana no supo nada de él, tampoco hizo mucho esfuerzo por buscarlo, no quería tentar a su suerte, el día estaba siendo muy favorecedor para ella.
Estaba… porque nada dura para siempre.
Al llegar la tarde, escuchó que su teléfono sonaba, pero no le prestó atención y siguió con sus tareas, unos minutos después escuchó que le llegó un mensaje, sacó el teléfono de su cartera y lo leyó rápidamente.
“Defne, prepárate, tu familia en pleno está en la casa esperándote”- era el escueto mensaje que le escribió Nihan
-Pero que diab… – se detuvo enseguida, al ver que el pequeño con el que estaba trabajando la miraba sorprendido.
De todas las posibilidades en las que había pensado, esta jamás se le cruzó por la mente, no podía ser, su familia venía por ella.
Soy una mujer adulta, pensó, no me pueden obligar a hacer algo que no quiero, ¿o no?
Desganada, esa tarde se subió a su auto y emprendió rumbo a su casa, se estacionó afuera de ella y se quedó ahí sentada un momento, tratando de reunir fuerzas para enfrentar todo lo que su madre, abuela y hermano, tendrían que decirle.
Viendo que ya no podía retrasar más lo inevitable, se bajó del auto y caminó hasta la casa.
Apenas hubo abierto la puerta, la recibe Nihan.
-Amiga, lo lamento, pero vienen con la artillería pesada, ya me sermonearon por horas.
-Ay, no, entonces no me quiero imaginar lo que recibiré yo.
-Lo lamento en el alma, voy a salir.
– ¿Me vas a dejar sola?, eres mi amiga, además seamos justos, eres la principal culpable de todo esto.
– ¿Yo?
-Sí, tú, quien fue la que dijo, no te preocupes, hay cero posibilidades de que te encuentres con el tal Arik.
-Sí, pero yo no prometí que no te encontrarías con su doble, gemelo, lo que sea Omer.
-El caso es, que no me puedes dejar, voy a necesitar apoyo moral.
-Bien – le dice su amiga – pero después voy a necesitar doble ración de helado de chocolate.
-Y yo triple… ahora será mejor que vaya tranquila a la crucifixión.
En la sala la esperaba su familia, su madre y abuela sentada cada una con una taza de té en la mano, ella se acerca y las saluda.
-Madre, abuela, bienvenidas, que gusto verlas por aquí.
-No nos quedó de otra que venir.
-Y eso, ¿Por qué?
-Queremos saber qué sucedió con tu novio, ¿Qué le hiciste, que te abandonó?
-Como siempre directo al grano, ¿no es cierto madre?
-Estamos preocupadas – le dice su abuela
-Y ¿Por qué no pueden pensar que fui yo la que terminó la relación?
-Esa posibilidad también cruzó por nuestra mente, pero bueno, queremos escuchar de tu boca lo que sucedió.
-En realidad no sucedió nada… – apenas había comenzado a hablar cuando se escucha el timbre de la puerta.
-Yo voy – se ofreció su hermano.
-Gracias – dice ella – miren yo… tengo que contarles lo que realmente sucedió, pero antes les tengo que dejar muy claro que no me pueden obligar a dejar toda mi vida aquí, solo para casarme con Mert…
-Ese es un tema que tocaremos después… – la madre dejó inconclusa la frase y se sonríe.
Defne se giró para saber qué causó la alegría repentina de su madre… ¿Omer?
– ¿Qué haces aquí? – pregunta ella enojada.
– ¿Esas son maneras de tratar a tu novio? – le dice su abuela.
¿Por qué a mí?, pensó Defne sintiendo que su rostro comenzaba a tener el mismo color de su cabello.
Ahora comenzaba su humillación, no podía mirar a Omer a la cara, como para pedirle que la ayudara o por lo menos que no dijera nada hasta que ella pudiera hablar con su familia y contarles la verdad.
-Abuela, madre… la verdad es qué Omer y yo.
– ¿Cómo Omer, no era Arik?, Defne, ¿nos has estado mintiendo?, porque si es así, mejor preparas tus cosas y te vas hoy mismo a Manisa con nosotros.
Ay Dios! Esto no podía estar pasando…
-Ustedes no me pueden obligar… – comienza a decir ella
-Ella no les ha mentido – dice Omer, sorprendiéndola – permítanme presentarme formalmente, mi nombre es Omer, Omer Iplikic, mucho gusto en conocerlas, Defne me ha hablado mucho de ustedes.
-Mucho gusto _responde su madre
Acto seguido, se acerca a ella y le toma la mano.
-Lamento mucho que les hayamos hecho pasar un mal rato y hayan tenido que venir hasta acá para saber lo que está sucediendo, pero la verdad es que hubo un mal entendido, Defne enojada, borró nuestras fotos, pero ya todo está aclarado, y nosotros seguimos siendo novios – luego se gira para mirarla directamente a los ojos –, ¿verdad, mi amor?
CONTINUARÁ.
