MI NOVIO ES UN EXTRAÑO CAPÍTULO 4

Dejó escapar otro gemido de placer y él, separó la cabeza con los ojos velados por el deseo.

–¿Dios, esto es increíble? – le dice

Sus palabras eran como una caricia sobre la piel, mientras su mano estaba entrando por debajo del vestido, ella contuvo la respiración. Notaba la yema de sus dedos sobre la piel, y la calidez entre los muslos aumentaba de temperatura mientras empezaba a besarla otra vez.

–¿Tu casa o la mía? –le preguntó él mientras los dedos iban ascendiendo por su muslo.

Ella, con el corazón desbocado, abrió la boca para contestar, pero, entonces, las alarmas en su cerebro se encendieron e inmediatamente rompieron el hechizo del beso, abrió los ojos, se apartó de él a duras penas.

– ¿Qué sucede? – le preguntó él

– ¿No sé qué diablos pasó aquí?, pero nunca debió suceder…

-Pero, no te entiendo, pensé que lo disfrutabas.

-Lo lamento, me tengo que ir

-¿Defne?… – le dice él tratando de detenerla

-Adiós – baja del auto enseguida.

¿Qué diablos pasó en ese auto?, fue la pregunta que se repetía en la cabeza de Defne, como pudo actuar de esa manera, si Omer hubiera querido, habrían terminado haciendo el amor ahí, como si fueran adolescentes ávidos de sexo, sin que les importe las consecuencias.

Unos golpes en la puerta de su habitación la sacaron de los pensamientos.

-Nihan, estoy cansada, podemos hablar mañana, por favor.

-No, no podemos, vi muy bien lo que sucedió en el auto.

-No quiero hablar de eso…

Pero la frase no la terminó porque su amiga ya había abierto la puerta.

-Muy bien, di lo que tengas que decir, para que así me dejes tranquila.

– ¿Qué fue lo que sucedió?

– ¿No sé a qué te refieres?

– ¿Quieres que te lo describa?, no tengo problemas, el auto, Omer, el beso, lo vi todo desde la ventana, y puede que los vecinos que estaban despiertos también lo vieron, ¿ahora sí me vas a contestar?

– ¿Qué quieres que te diga?, si ya lo dijiste todo.

-Quiero que te sinceres y me digas, que sentiste.

-No lo sé, no logro entender mi reacción, por eso decidí, que no voy a volver a salir con Omer, no me hace bien.

– ¿Por qué no reconoces que tienes miedo?, y es simplemente porque él te gusta.

-Tienes razón, por eso mismo no lo voy a volver a ver fuera del trabajo, me gusta mi vida, así como está ahora, sin ningún hombre en ella, los hombres solo traen problemas.

-Suficiente! – exclama su amiga – no todos los hombres son como el idiota de tu ex, existen hombres que sí vale la pena conocer, ¿Quién te asegura que Omer no sea el indicado?

-Y ¿Quién me asegura que no sea igual a…?

-Defne, ¿Cómo puedes dejar que un hombre arruine toda tu vida?

-Lo dices como si no supieras lo que me hizo.

-Sí, lo sé, y muy bien, te engañó con tu mejor amiga de entonces, pero de eso ya hace muchos años, y la única que sigue sufriendo por eso eres tú, él se casó con ella y ya tienen familia…

-Gracias por echarle sal a la herida.

-A eso es lo que me refiero, ya pasó el tiempo suficiente, ya deberías haber superado todo, pero no, preferiste quedarte encerrada en tu mundo de, “yo no creo en los hombres”

-Nihan, por favor, de verdad estoy muy cansada, y lo último que quiero es escuchar un sermón.

-Está bien, me iré, pero por favor amiga, no dejes pasar más tiempo, y tampoco dejes pasar lo que podría ser el amor.

Durante toda la noche soñó con el beso y con lo que no sucedió después, pero que su cuerpo aun le reclamaba.

El fin de semana se le hizo corto, por primera vez no quería ir a trabajar, y debía reconocer que era porque no sabía cómo enfrentarse a Omer, así como tampoco sabía cómo enfrentarse a lo que le sucedió en el auto.

El lunes fue un día de jugar a las escondidas, antes de entrar a cualquier lugar, miraba para ver si estaba Omer y si lo veía simplemente se iba.

Hasta que por fin entendió, que no podía seguir comportándose de manera tan infantil, a las 11 de la mañana del día miércoles, lo esperó sentada en la cafetería.

Omer apareció unos minutos después, se dirigió directamente a la cafetera, tomó una taza y sirvió café en ella, luego se dirigió hacia donde estaba ella.

-Buenos días – le dice

-Buenos días – le responde

– ¿Me puedo sentar?

-Sí, si puedes, de hecho, te estaba esperando.

-Entonces asumo que terminamos de jugar al gato y al ratón.

– ¿Como?

-Sabes muy bien a lo que me refiero.

-Sí, lo sé, lo siento, pero aún no estaba lista para hablar contigo.

-Y, ¿ahora sí?

-Omer, lo que sucedió el otro día…

-Sí, lo sé, fue un error y no debió suceder.

-De verdad lo piensas así.

-No, eso es lo que me ibas a decir o ¿me equivoco?

-Bueno no, ósea sí, no puedo ni quiero tener ese tipo de complicación.

– ¿A qué te refieres con… ese tipo de complicación?

– Tú sabes, tener una relación contigo.

-Esta decisión, tiene algo que ver con que yo solo sea el hombre que hace aseo y tú una profesora.

-No, por supuesto que no…

-Ahora dime, ¿Quién te dijo que yo quiero tener una relación contigo?

-Ah, ¿no?, entonces lo del viernes fue…

-Solo un beso, quizás por un momento se nos fue de las manos, pero gracias a ti, no cometimos un error del cual ambos nos habríamos arrepentido.

Vaya, sí que dolieron esas palabras, tanto que no supo ni que decir.

-Mira, eres una mujer hermosa, pero si te soy sincero, no eres de mi tipo, – le dice él, – te parece si quedamos solo como compañeros de trabajo.

-Me parece muy bien – le responde levantándose de su silla– ahora si me disculpas tengo que volver a trabajar.

Se dirigió directamente al baño, necesitaba refrescarse el rostro, sabía muy bien que sus mejillas estaban rojas.

-Idiota, quien se creía, ¿cómo que no soy de su tipo? – dice mirándose al espejo – y si no soy de su tipo, ¿por qué me besó de la manera que lo hizo?

Y, ¿por qué respondiste a su beso, de la manera en que lo hiciste?, le preguntó la voz que provenía de su interior

-Ya eso no importa, porque no volveremos a estar solos, así no correremos el riesgo de que se vuelva repetir.

Cerca de la hora del almuerzo, la secretaria del director llegó hasta su pequeña sala y le dice.

-Señorita Defne, alguien pregunta por usted.

– ¿Sabe quién es?

-Dijo que era su hermano.

-Mi… hermano, dígale que voy enseguida, por favor no lo deje entrar… digo yo voy a salir un momento.

-Muy bien, se lo diré

¡Dios!, ¿Qué hacia Serdar en la ciudad?, peor aún, ¿Qué hacía en su trabajo?, la única explicación que se le ocurría era que Nihan, le haya dicho algo, pensaba mientras casi corría para sacarlo del hogar y no existiera la mínima posibilidad de que viera a Omer.

– ¿Qué haces aquí? – fue lo primero que le dice al llegar donde la esperaba su hermano.

-Vaya, todo me esperé menos este tipo de recibimiento

-Lo siento, es solo que aquí no les gustan las visitas.

-Te entiendo, solo vine a la ciudad por un par de horas y quería saludarte, ¿todo está bien?, te noto nerviosa.

-Ya te dije que es porque no quiero que me regañen por tener una visita en horario de trabajo.

– ¿Estás segura?, ¿todo va bien con tu novio?

-Todo de maravilla, él es increíble.

-Me alegro hermanita, tú te mereces un hombre que te ame y que te trate bien…- luego Serdar deja su mirada fija en algo que había a la espalda de ella.

Defne cierra los ojos para rogar que lo que estaba mirando con tanta atención no fuera Omer, pero toda esperanza se esfumó al escucharlo decir.

– ¿Ese no es tu novio?

-Serdar, te lo puedo explicar, solo dame un minuto.

-Sí, por favor porque no entiendo nada.

¿Qué podía decir?, contar la verdad no era una opción, sabía muy bien lo que sucedería si llegaba a contarlo todo.

-Om… Arik, trabaja aquí, – luego añade – Serdar nadie sabe de nuestra relación, aquí solo somos colegas, así que por favor no le vayas a decir algo, has como si no supieras nada por favor – lo último le salió en forma de súplica.

-Pero ¿en qué clase de lugar estas trabajando?, no te dejan recibir visitas, no puedes decir que tienes novio, además, ¿Por qué tu novio está barriendo?

-Serdar, no todos los hombres son machistas como tú, ¿qué tiene de malo que el hombre colabore con el aseo?, además me está ayudando a mí.

-Será como sea, pero no voy a perder la oportunidad de presentarme ante tu novio.

-No, por favor, no – exclamó ella

Pero era demasiado tarde, porque su hermano se dirigía con grandes zancadas al lugar donde estaba Omer.

Aterrada escucha que Serdar dice.

-Mucho gusto, soy el hermano de Defne.

-Mucho gusto – responde Omer, sorprendido. -No se preocupe, no diré nada, Defne ya me lo contó todo, debo decir que lo encuentro una estupidez, pero ese no es mi problema, solo quería conocerlo Ar…

-Perdón – los interrumpe ella – Serdar, solo quería conocer a mis compañeros de trabajo, espero no te haya molestado.

-Y ¿Por qué iba a molestarlo?, solo quería conocerlo, te ¿molestó que te haya venido a conocer? – le pregunta a Omer.

-No, por supuesto que no, es más me agradó conocer al hermano de Defne.

-Ella es muy reservada con su vida personal, pero cuando vimos las fotos, nos alegramos mucho…

Por favor trágame tierra, esto no podía estar sucediendo, como detenía a su hermano, antes de que le diera más información a Omer, o que Omer le dijera algo que echara por tierra toda su mentira.

-Serdar, debes irte – le dice interrumpiendo sus palabras – me agradó mucho verte, pero por favor no quiero tener problemas en mi trabajo.

-Sí, está bien ya me voy, fue un gusto, – le dice a Omer – nos vemos después, ¿me imagino?

-Sí, claro – le responde Omer.

Ella acompañó a su hermano hasta la salida y este le dic-Hermanita, estoy feliz por ti, pero me pareció algo extraño tu novio.

-Debe ser porque estaba nervioso, ninguno quiere perder el trabajo y si saben la verdad eso sucederá.

-Debe ser eso, porque tu igual te notas muy nerviosa.

-Sí, lo estoy y voy a respirar tranquila cuando te vayas.

-Entendí, entendí, no sé cuándo nos veremos nuevamente, – le dice dándole un beso en la cara – te quiero mucho, hermanita, nos vemos.

-Nos vemos – le responde ella

Cuando cerró la puerta, agotada, apegó su frente en ella y descansó.

-Ahora, ¿me vas explicar que fue todo eso? – escucha que le dice Omer.

Se gira para verlo de frente y le responde

-No sé a qué te refieres.

-Lo sabes muy bien, algo te traes entre manos – le dice mientras acomoda sus brazos a cada lado de su cuerpo, impidiéndole moverse.

-Que te puede importar lo haga o deje de hacer, ahora déjame ir.

-Defne… lo voy a averiguar… lo voy a averiguar – le dice y luego deja caer las manos, dejando el camino libre y ella aprovecha para escaparse.

CONTINUARÁ.

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