
-Tenías razón – le dice Omer
– ¿En qué?
-En que ese vestido es perfecto.
-En realidad en el momento en que lo elegí no esperaba tener sexo afirmada en un árbol.
-De ahora en adelante, por favor elige tu ropa para que me resulte fácil quitártela.
– ¿De verdad piensas que vamos a tener este tipo de experiencia seguido?
-Lo que dije debajo del árbol lo dije de verdad, quisiera hacerte el amor en cada momento.
– ¿Estás realmente loco?
-Creo que tú me volviste loco – le dice y la toma de la mano para seguir caminando
Por fin llegaron al hotel, ella se fue directamente al baño, para prepararse e ir a la cama, pero cuando se quitó el vestido y quiso seguir con el sujetador, sintió un dolor muy fuerte en su espalda, tanto que no pudo evitar el grito que salió de su boca.
– ¿Qué sucede? – le pregunta Omer al entrar al baño.
-No lo sé, me duele la espalda.
-Date vuelta – le dice él
Ella hace lo que él le pide.
-Por Dios, como no te va a doler, tienes herida la espalda
– ¿Cómo?, debió ser con el árbol.
-Lo siento, no pensé en que sucedería esto.
-También es mi culpa, yo escribí la novela, no lo olvides,
– ¿Necesitas que te ayude en algo?
-No, solo me voy a poner mi pijama.
-Bien, voy a salir un momento, iré a conseguir un doctor para que revise esa herida.
-Ay, Omer es solo una pequeña herida.
-Pero tiene que revisarte un doctor
-Y, ¿Qué le diré cuando me pregunte, como me hice la herida?
-No sé, pero…
-Pero nada, ahora solo quiero descansar, si me permites – le dice indicándole la puerta – me pondré el pijama.
-Claro, te espero en la cama – le dice él.
Como si fuera lo más normal del mundo, como si entre ellos fuera una costumbre dormir juntos, como si estuvieran en una relación de mucho tiempo, cuando en realidad, aún no se había cumplido 24 horas desde que hicieron el amor en el avión
Al salir del baño, Omer no estaba en la cama como le había dicho, ni siquiera en la habitación, ella trató de acostarse, pero el dolor se lo impidió.
Aun pensaba como dormiría esa noche, cuando la puerta se abrió y él entró con una pequeña bolsa en la mano.
-Y ¿eso?
-Ya que no quieres ir al doctor, me dejarás que te haga curaciones, y te tomarás este medicamento que te calmará el dolor.
-No, a eso no me voy a negar, porque me duele mucho.
La ayudó a sentarse y le dio el medicamento junto con un vaso de agua.
-Ahora acuéstate boca abajo.
Ella se acostó como él se lo dijo
-Tendrás que quitarte el pijama
Con la ayuda de Omer, logró sacarse el pijama y quedó desnuda, luego volvió a recostarse, sintió cuando Omer limpiaba la herida y luego le untaba crema y finalmente la cubría.
-Gracias – le dice
-De nada – fue su respuesta – creo que nos tendremos que olvidar de los árboles.
-O buscar uno que sea liso. -dice ella.
Después siente como Omer se acuesta a su lado.
–Trata de descansar – le dice – mañana amanecerás mejor.
-Trataré, aunque no creo que pueda, esta no es la posición en la que duermo.
-Ven, acomódate en mis brazos.
-No es necesario, además tú igual debes estar cansado.
-Entonces iré yo – le dice acercándose donde esta ella
Como pudo, aun estando desnuda, ella se acomoda en sus brazos, pasando su brazo por su pecho, y dejando su cabeza y los pechos sobre el torso, igual desnudo, de Omer.
-Ves, ahora estás cómoda y yo me siento nuevamente en la gloria.
-No pensé que te diría esto, pero eres muy gracioso cuando te lo propones.
-Dicen que, con la persona adecuada, sale lo mejor de uno.
Luego de eso, ambos se quedaron en silencio
–Ya que no podemos dormir, ni hacer otras cosas, entonces hablemos
– ¿De qué quieres hablar?
– De tus libros, por ejemplo –dijo él.
–¿Libros? –preguntó ella –, ¿qué libros?
–¿Qué libros? –se rió él–. Los que tú escribes. ¿Ya te has olvidado?
–Ah, esos.
–Sí –bromeó él–, esos.
– ¿Qué quieres que te diga?
-Todo, como comenzaste a escribir, pero, sobre todo, cuéntame como una chica, que por lo que sé ahora, no tenía experiencia con el sexo, escribió tantas escenas de amor y tan reales.
¿Qué le podía decir?, que soñaba con él, y que de ahí salió la inspiración.
-Comenzaré por el principio – dice, eso le daría tiempo para pensar su respuesta a la última pregunta.
-Desde que era niña me gustaba la lectura, era de esas personas a las que llaman ratón de biblioteca, la primera novela que escribí, se la envié a quien es mi representante, a ella le gustó y la envió a las editoriales, una de ellas la publicó, luego seguí, pero lamentablemente ninguna otra tuvo el éxito de la primera, ya estaba a un paso de rendirme, cuando comencé a escribir, “por esos ojos negros”, a la editorial le encantó, la publicaron enseguida y fue todo un éxito, tanto así, que será publicada en toda Europa, esa es toda la historia
– ¿Eso es todo?
-Bueno, ¿no sé qué más quieres saber?
– ¿Por qué usaste mis ojos para la portada?
-Algún día te lo contaré, pero ahora no, creo que el medicamento hizo efecto, tengo mucho sueño, me quiero dormir.
-Escápate por ahora, pero me tendrás que contar en algún momento
Pero ella no le respondió y por el ritmo de su respiración, supo que se había dormido, le besó la frente y luego apagó la luz e igual se durmió.
A la mañana siguiente cuando Defne despertó, estaba sola en la cama, al moverse notó que ya no sentía dolor, por lo que se levantó de inmediato, pero antes de llegar al baño, Omer abrió la puerta de la habitación.
-Despertaste, ¿Cómo te sientes?
-Ya no siento dolor – le dice ella – iba a ducharme
-Primero debo sacar el parche, – le dice acercándose a ella, le retira el parche y luego la mira de arriba abajo, solo en ese momento ella se acuerda que está completamente desnuda.
-Por favor puedes dejar de mirarme así.
– ¿Por qué?, ¿acaso no sabes que las cosas bellas de la vida están para ser admirada?
-Pero yo no soy una cosa.
Y antes de que él tuviera tiempo para responderle, caminó con la frente en alto, lo más digna que le permitió su desnudez.
Para cuando salió del baño, Omer había pedido el desayuno.
-Que bien, tengo mucha hambre, -le dice
-Yo igual, pero no de esta clase de comida.
-Compórtate – exclama ella.
-Está bien, lo haré, he pensado que este es tu primer viaje a Paris, y aun no conoces nada de la ciudad, así que hoy me ofrezco de guía, siempre y cuando te sientas en condiciones de caminar.
-Me siento de maravilla, además la idea me encanta
-Desayunemos, y luego vamos a conocer la ciudad de la luz, te recomiendo que lleves zapatos bajos, porque caminaremos mucho.
-Entendido – le dice llevándose a la boca un trozo del panqueque
Una hora después estaban caminando por las calles de Paris, como era lo obvio comenzaron por el barrio donde estaba ubicado el hotel.
-La Rue des Francs-Bourgeois, es una calle comercial de moda situada en Marais, – le contaba Omer, mientras avanzaban por la calle – y sus numerosas tiendas y boutiques abren también los domingos. Aquí acuden turistas y lugareños para tomar el brunch o dar un paseo y admirar sus excepcionales edificios.
Realmente era un lugar hermoso, era un sueño caminar por esas calles, ver las tiendas, y las boutiques con los diseños más hermosos y elegantes que ella recordaba haber visto
La fastuosa arquitectura y decoración del edificio que también era un hotel, contrastaban con las pequeñas boutiques y tiendas del barrio.
Recorrieron el Museo Cognacq-Jay, que mantenía una colección de esculturas, pinturas, muebles, piezas de cerámica y otros objetos del siglo XVIII.
Para una fans de Los miserables, como lo era ella, tener la posibilidad de visitar la casa de Víctor Hugo, y conocer un poco más del autor, fue fabuloso.
Era un día con un clima ideal para caminar, eran casi las dos cuando llegaron a un restaurant, con grandes plantas que le daban un aire campestre.
-Creo que deberíamos comer algo – dice Omer
-Si, por favor tengo mucha hambre
Un mesero, los acompañó hasta la terraza, donde se sentaron a una mesa cubierta con una sombrilla, el hombre le sirvió un vino blanco frio y una ensalada exquisita.
Habían terminado de comer, cuando escuchan una voz de mujer gritar.
– ¿Omer?, cariño
Era una mujer morena, muy hermosa, se acercó a la mesa
-¿Iz? – dijo él sorprendido, levantándose de inmediato para recibirla.
En un abrir y cerrar de los ojos, la mujer tenía los brazos alrededor del cuello de Omer, y lo besaba en los labios.
Él permaneció quieto durante unos segundos, luego se apartó de ella.
-Iz estás tan hermosa como siempre.
-Defne, te presento a Iz, – luego se detiene como pensando bien lo que iba a decir – Defne es una amiga.
La mujer se acerca y le da un beso en la mejilla
-Encantada – le dice, pero sin esperar una respuesta, se giró hacia Omer.
– ¿Desde cuándo estas aquí?, ¿Por qué no me avisaste?
-Llegamos ayer.
-Pues me voy a enojar contigo, si hubiese sabido que vendrías, te habrías quedado conmigo en mi departamento.
-No sería correcto, ya ves que estoy acompañado.
-Pero si es tu amiga, ella sabrá entender que queramos pasar tiempo juntos.
-Sí, bueno, lo que sucede…
Lo que fuera a decir Omer, quedó inconcluso al escuchar el timbre del teléfono de Defne.
-Perdón – dice ella – creo que debo responder esta llamada, voy a afuera, para que puedan conversar… a solas
– ¿Quién es? – dice Omer muy serio.
-Un amigo – fue su respuesta, luego se pone de pie y camina hacia afuera del restaurant.
Existen momentos en los que las estrellas se alinean, y nos dan una mano, en los momentos en los que creemos necesitarla más.
-Hola, – escucha que dicen – Defne, ¿puedes hablar?
-Si, por supuesto, ¿te sucede algo? – quien la hablaba era su exnovio – te escucho triste.
-No estoy bien.
-Lo sabía, ¿Qué pasó?
-Aygul, me abandonó
-Pero, ¿Cómo?, ¿Qué sucedió?, ustedes se veían tan felices
-Yo también lo creía, pero hace una semana se fue, me dejó solo.
-Lo lamento mucho, quisiera estar en Estambul para acompañarte.
-¿Dónde estás?
-En Paris
-Paris, entonces podemos vernos.
-No te entiendo
-Estoy en Paris, traje a Aygul para que conociera a mi familia, quizás esa fue la razón de su huida
-Ahora mismo no te puedo dar una respuesta, no estoy sola, no sé si me entiendes.
-Sí, lo entiendo.
-Mira, dame unos minutos y te devuelvo el llamado, pero como no conozco mucho Paris, tendrás que venir a buscarme al hotel.
-No hay problema, ahora más que nunca necesito una amiga a mi lado.
-Lo sé, te devuelvo el llamado enseguida.
Cuando llegó a la mesa Omer aún estaba conversando con la morena.
– ¿Cuándo es? – le decía Omer a la mujer, mientras no le quitaba los ojos de encima a ella.
-Esta noche – le responde – así que nos hemos encontrado justo a tiempo.
-Iz, yo no creo que pueda ir
-Vamos Omer, hace mucho que no nos vemos, tenemos mucho de qué hablar, y mucho que recordar, prométeme que irás
-Me imagino que la invitación incluye a Defne.
-¿La verdad?, solo había pensado en ti, ¿vendrás?
-Me temo que en ese caso no podrá ser.
-No, por mí no te preocupes, el amigo que me llamó me invitó a salir esta noche – dice Defne.
-Por supuesto que no – exclama Omer, luego recuperando la compostura agrega – nosotros vinimos juntos, no creo que sea correcto salir por separado.
-¿Tienes una cita? – dice la mujer notablemente satisfecha.
-No lo llamaría así, pero…
-Entonces tráelo a mi fiesta – la interrumpió la mujer
-No, no creo que sea correcto.
-Claro que lo es, yo los estoy invitando, además así me aseguro que Omer asista a la fiesta, estoy tan feliz de haberlo encontrado, nos vemos a la noche entonces, la dirección de mi departamento ya la conoces.
-Sí – le responde Omer
-Los espero a las siete, -entonces ella le ofreció sus labios para que él la besara
Pero Omer, solo le dio un beso en la mejilla, ella se dio la vuelta desilusionada y se fue así tal cual había llegado.
-Creo que es mejor que vayas solo a la fiesta.
-Para que así puedas salir con tu amigo.
-Pues sí, él me necesita…
-Y ¿para qué?, si se puede saber
– ¿Por qué te molestas?, creí que querrías estar solo con Iz, si no me equivoco, ella es la mujer que te abandonó, de la cual aún guardas buenos recuerdos, quizás sea esta la oportunidad que les da la vida para…
-No digas tonteras Defne, además, ¿se puede saber quién es ese amigo?
-Si, claro, es Ahmed, él es de quien te hablé, mi exnovio, su novia lo acaba de dejar y me necesita para…
-¿Para qué?, ¿para qué le calientes la cama?
Cuando ella escuchó las palabras de Omer, se llenó de rabia, decepción y no pudo evitar que los ojos se le llenaran de lágrimas.
-Será mejor que vaya a la tienda, necesito un bonito vestido para esta noche, quizás tenga que calentarle la cama a Ahmed, y tengo que verme como una mujer fácil, como lo que crees que soy.
-Lo siento, se me pasó la mano, perdóname
-Te habría perdonado ayer, o antes de ayer, pero después de lo que sucedió entre nosotros, después de que supiste que fuiste el primer hombre en mi vida, no puedo perdonarte, aprovecho para decirte que este viaje llegó a su fin, mañana me voy a Turquía, no quiero pasar un día más en tu compañía.
-Defne – escucha que le dice, pero ella no se detiene, mientras se alejaba de él, le escribía a su amigo un mensaje,
CONTINUARÁ
