
– ¿Qué quieres Omer? – le pregunta nuevamente
-Necesitamos conversar, – le dice caminando de un lado a otro, luego se detiene y sigue hablando – esto comenzó mal desde el principio, cometí un error al pedirte que fueras conmigo a Paris, que fuéramos amantes.
-Así que te arrepientes de haberme conocido, lo suponía – le responde ella con ironía.
-Yo no he dicho eso.
-Por lo menos te sirvió para que volvieras con tu ex novia, algo bueno sacaste de todo esto.
– ¿De dónde sacas que Iz y yo volvimos a estar juntos?
-No lo sé, quizás por el hecho de que me dejaste botada, para ir con ella a la fiesta.
-Pero, si tú te enojaste, y te fuiste con tu ex, Ahmed o como se llame.
-No metas a Ahmed en todo esto, si me fui con él fue porque… tú dejaste que esa mujer te besara en los labios, estando yo presente, está bien, solo éramos amantes, pero hasta una amante merece un poco de respeto.
-¿Por eso te enojaste?, Defne yo jamás… espera, un minuto – le dice él – ¿creo entender que te pusiste celosa?
-Sí, como no
-Defne, ¿estás celosa?
-No, no lo estoy, ¿por qué me importaría si volviste o no con ella?
-Oh Dios, esto es increíble.
-Sí, concuerdo contigo, así que es mejor que te vayas, seguramente tu novia debe estar esperando por ti.
-No me voy, no antes de decir lo que vine a decir.
-Bien, – dice ella sentándose nuevamente – dilo de una vez para que me dejes sola.
-Me arrepiento de haberte chantajeado, me arrepiento de haberte pedido que fueras mi amante, pero no por las razones que crees, Defne, me gustas, me gustas desde la primera vez que te vi, y si soy sincero, debo decir que te quiero.
-Por favor Omer, ¿Cómo puedes mentir de esta manera?, no creas ni por un minuto que por lo que acabas de decir, voy a volver a ser tu amante.
-No, no es esa mi intención, bueno sí, pero no en esos términos.
-Sabes que, no entiendo lo que quieres decir.
-Estos días, desde que me dejaste solo en Paris, han sido un infierno, no he comido, no he dormido, creyendo que habías vuelto con Ahmed.
-No sé de dónde sacaste eso, ¿Por qué habría de volver con Ahmed?, él tiene novia y se va a casar.
-Porque te vi, esa noche, – se detiene, suspira y luego sigue – te seguí, y vi como él te llevó abrazada hasta el interior del aeropuerto, y luego los vi mientras esperaban sentados, aun te mantenía abrazada y tú te veías tan tranquila en sus brazos, en ese momento, sentí que mi mundo perdía el poco color que tenía.
-Pues no, no hay nada entre él y yo, además, ¿a ti que te podría importar?, me imagino que te trajiste a Iz a vivir contigo.
-¿Acaso no has escuchado nada de lo que te he dicho, ¿Cómo podría estar con otra mujer, si estoy enamorado de ti, no puedo vivir si tú no estás a mi lado
-Y ¿esperas que yo crea eso? – dice ella con una sonrisa de amargura.
-La verdad, sí, no solo lo espero, lo ruego.
-Dices que no puedes vivir sin mí, y estos días ¿tampoco has podido?, ¿Por qué hasta donde sé, llevas más de una semana en Estambul?
-Sí no venía a buscarte, es porque creí que habías vuelto con Ahmed, solo hoy lo vi, de la mano con su novia y ahí lo entendí todo.
-Y ¿Qué me dices de Iz?
-Ella no significa nada para mí, ni siquiera la vi antes de volver – le dice acercándose a ella – por favor dime, que has perdido peso, porque al igual que yo, no puedes dormir ni comer, porque me extrañas.
-No, no es por lo que piensas, he estado muy ocupada escribiendo, no he tenido tiempo para extrañarte.
-En cambio, yo a ti sí, no he dormido, no he comido, no me puedo concentrar en el trabajo, porque te extraño, extraño tu voz, tu risa, tu olor, extraño todo de ti, si solo pudieras entrar en mi mente y mi corazón, verías que ocupas una gran parte de ellos.
Por un momento se queda en silencio.
-Te he abierto mi corazón como jamás lo he hecho con alguien, me gustaría que me dieras la oportunidad, que nos dieras la oportunidad de empezar desde cero, sé, que no te soy indiferente.
-Vaya que presuntuoso.
-No, no lo soy, sé que es así, por eso sentiste celos de Iz, pero no hay razón para eso, ya te dije solo quiero estar contigo, ahora que ya conoces mis sentimientos, ¿me puedes decir si me extrañaste, aunque sea un poquito?
Con un nudo en la boca del estómago, que amenazaba con dejarla sin voz ella dijo.
-No te extrañé… un poquito, te extrañé mucho – luego de decir eso, vio como Omer daba los pasos que le faltaban para estar junto a ella y la abraza
-Oh, mi Defne, – le dice mientras la besaba en el rostro – que tonto fui sí, te he hecho sufrir, lo siento tanto, de haberlo siquiera sospechado, habría venido a buscarte apenas llegué a Estambul.
– Te extrañé tanto, que creí que me iba a morir, y si debo ser sincera, debo decir que, yo también te quiero.
Luego, y sin darle tiempo, Omer se inclinó sobre ella.
En el instante en que sus labios se tocaron, Defne sintió una corriente eléctrica atravesándola de arriba abajo. De no haberla tenido en sus brazos, sin duda se habría caído al suelo, su beso era tan agradable, tan necesario, tan perfecto, quería más, mucho más. Ella se apoyó de Omer y este siguió sus instintos, y la abrazó con más fuerza, ya no había nada suave en ese beso.
Él la instó a abrir la boca, y buscó su lengua con tal pasión, que la hizo olvidar todo, solo sentía la necesidad de seguir con el beso, y un escalofrío la recorrió entera, instalándose entre sus piernas.
Él, quería detenerse, pero al mismo tiempo no quería, porque le gustaba demasiado, pero la pasión, dio paso a la razón.
-Cómo he extrañado besar tus labios – dice luego de unos segundos.
-Y ¿Por qué te detuviste entonces?
-Porque es lo correcto, además debemos ir a la clínica.
– ¿A la clínica? y ¿para qué?
-Para que te examine el doctor, ya hice una cita con él, en una hora nos espera
-No creo que sea necesario, ya me siento mejor.
-Yo también – le dice y le vuelve a dar un beso en los labios – pero anoche estuviste muy enferma.
-Ya te dije que es solo cansancio.
-Esta bien, pero quiero que se aun doctor quien me diga que es solo eso, por favor.
-Como quieras – le dice ella de malas ganas.
Y resulta que Omer si tenía razón, los exámenes a los que la sometieron, arrojaron como resultado, que las defensas de su cuerpo estaban muy bajas.
– ¿Existe alguna razón específica para que las defensas bajen? – preguntó ella
-No tenemos una respuesta exacta, pero puede ser que esté sometida a mucho estrés, una mala alimentación, no haya dormido lo suficiente o no haya estado en mucho tiempo al aire libre
-Y ¿ahora?
-Le voy a dejar vitaminas, además durante por lo menos un mes, debe dormir 8 horas seguidas, para eso le recetaré un medicamento, no es adictivo, solo la ayudará a relajarse y descansar mejor, debe cuidar su alimentación, la nutricionista le dará una dieta adecuada y tome mucho sol, él sol es imprescindible para nuestro sistema inmune.
Luego de pasar a la farmacia a comprar los medicamentos y las vitaminas, se volvieron a la casa de Defne.
-Podrías irte a mi casa, ahí tengo un hermoso jardín y yo podría cuidarte -le dice Omer
-No lo sé, estoy escribiendo, tengo todas mis cosas aquí.
-Pero las puedes llevar, te instalas en mi sala de trabajo, un gran ventanal permite que el sol entre todo el día.
-Pero mi abuela, llega la próxima semana.
-Si quieres en esa fecha vuelves a tu casa, solo si quieres, o de lo contrario, voy por mis cosas y me instalo aquí contigo.
-Estás loco, mi abuela, seguro se entera que traje a un hombre a vivir, las vecinas se lo contarían apenas ella llegara
-Entonces vente conmigo, prometo comportarme como un caballero.
Ella solo se ríe.
-Bien, me convenciste, solo deja que arregle una maleta y claro mi computador.
Dos horas después ella estaba instalada en la habitación de visitas de Omer y su computador en el escritorio de la sala de trabajo.
-¿Qué haces? – le pregunta Omer cuando, después de almorzar juntos, ella iba de camino a escribir.
-Voy a continuar con la novela.
-No escuchaste al doctor, debes descansar.
-Pero escribir no me cansa, es más me relaja.
-Lo que debes hacer ahora mismo, es ir a tu habitación y dormir
-Pero…
-Nada de peros, ve a descansar
-Y ¿tú?
– ¿Yo?, me quedaré aquí, te despierto cuando esté lista la cena.
-Deberías descansar igual, anoche no dormiste.
-Luego me voy a mi habitación.
-Y ¿Por qué no lo hacemos juntos?
– ¿Juntos?, ¿en la misma cama?
-Ay Omer, hemos dormido juntos ya.
-Sí, tienes razón, pero durmamos en mi cama, es más grande.
Cuando ella llegó a la habitación de Omer, él ya estaba acostado, se metió bajo las tapas y se acercó a él para dormir abrazada.
-Me gusta – le dice – me gusta mucho dormir abrazada a ti.
-Y a mi me gusta sentir tu cuerpo junto al mío, es como estar en la gloria.
Defne se acomodó en sus brazos y se durmió casi en seguida.
Ella fue la primera en despertar, al parecer, habían pasado muchas horas, porque la casa estaba casi en completa oscuridad, se movió solo para poder mirar como dormía Omer, era tan guapo, y ahora ya sabía que era completamente suyo, por lo que no tuvo miedo en comenzar a acariciar su rostro, tocar su barba y delinear sus labios con la yema de sus dedos
Entonces, él abrió los ojos, ella levantó el rostro, y apretó sus labios contra los de él, en un beso intenso, lleno de pasión.
Omer la aparta un instante, mientras tomaba aliento, y sintió que el corazón, le latía a toda velocidad.
-Si vuelves a hacer eso, no sé si podré detenerme y me propuse comportarme como un caballero.
Ella lo miró con una sonrisa coqueta.
-Uy, que bien, porque justo ahora necesito un caballero que me dé lo que quiero.
-Y ¿eso sería?
-Placer, mucho placer
Comenzó a sacarle la ropa, primero la camisa del pijama que era lo que más le estorbaba, quería tocar su piel
– Mis planes eran esperar hasta que estuviéramos casados para volver a hacerte el amor.
– ¿Me ibas a hacer esperar tanto? – pregunta mientras sigue desabrochando la camisa.
-¿Qué tonto?, ¿cierto?
-Mmmm, sí, y mucho – para cuando dijo eso ya estaba besando su torso desnudo
-Eres una mujer maravillosa, soy un hombre muy afortunado – le dice, y luego baja la cabeza para comenzar a besarla.
-Hazme el amor, por favor -susurró Defne.
Omer la miró, y sonrió
-Sus deseos son órdenes para mí, le acarició los labios con el pulgar hasta que ella suspiró y se apretó contra él, el roce de su duro miembro no dejaba dudas sobre lo que sentía
Y entonces Omer se apoderó de sus labios, ella levantó las manos para enredarlas en su pelo, casi como si pensara que iba a desaparecer en ese beso.
CONTINUARÁ
