
-No pasa nada, no es para tanto – se dijo Defne
Sólo debía tomar su bolso, al niño y acomodarlo en el auto, para luego a ir a un lugar donde pudiera comprar algún vestido apropiado para la celebración del cumpleaños de quién decía ser su amiga.
Sin embargo, el miedo, la mantenía paralizada en la entrada de la casa, miedo que la acompañaba desde el día que decidió esconderse detrás de su pérdida de memoria.
No sabía si alguien la seguía, no sabía si alguien la estaba esperando afuera de la casa, no sabía si ya habían averiguado el lugar donde ella estaba viviendo eran muchas preguntas, que solo tendrían respuestas si ella se atrevía a salir de la casa.
En la mañana Omer salió temprano y ella decidió que era tiempo de dejar el encierro, primero porque debía comprar un vestido apropiado para la fiesta, además debía saber sobre que terreno estaba pisando, necesitaba saber si tenia la libertad de poder salir, ya había pasado una semana y no tenia noticias de su amiga, tampoco ella se había atrevido a volver a llamarla, no quería ponerla en peligro, no podría soportar que alguien mas muriera por su culpa.
Valientemente tomó su bolso y al pequeño en brazos y caminó hasta el auto, sentó al pequeño en el asiento de bebé lo aseguré bien y luego ella se sentó frente al volante echó a andar el auto y hasta ahí todo perfecto.
Al salir de la casa, miró para todos las dos, esperando ver algo sospechoso, pero nada la calle estaba completamente vacía, por lo que se fue en dirección al centro de la ciudad
Eligió para su compra el centro comercial más concurrido de la ciudad, así se sentiría más segura ya que nadie se atrevería a atentar contra ella o el niño con tanta gente a su alrededor, camino por las tiendas, con el pequeño en su coche, buscando algo apropiado y de su completo gusto.
A ropa que había en el closet de ninguna manera era de su agrado, pero tampoco podía decir lo contrario.
Aún le quedaba por conocer las razones que tenía Omer para no decirle que no era su esposo, para hacer todo aquello, para mantenerla en su casa de la manera en que lo hacía.
Debía reconocer que el que Omer se cruzara en su camino fue lo mejor que le sucedió, porque se sentía segura estando al lado de él y por esa razón es que no se había ido de su lado.
Por fin encontró lo que estaba buscando un hermoso vestido, corte princesa, escote redondo, largo hasta el suelo de Gasa, con pequeños adornos en formas de cuencas de Lentejuelas, color borgoña, especial para un cumpleaños de noche, no sabía si la fiesta sería demasiado elegante, pero en todo caso ese vestido cumplía con las expectativas de cualquier tipo de fiesta.
Luego de comprarse el vestido llegó el turno de los zapatos y los accesorios.
Todo lo hizo lo más rápido posible, cuanto más tiempo pasaba en el centro comercial más insegura se sentía
-Está bien todo está bien -le decía al pequeño, pero en el fondo se lo estaba diciendo ella misma, -nadie nos podrá hacer daño en un lugar con tanta gente
O por lo menos eso era lo que ella pensaba con los bolsos, más el niño en el coche se dirigió el estacionamiento favorablemente había mucha gente ese día, el lugar estaba muy concurrido, por lo que no tuvo miedo de sentar al pequeño otra
vez en el auto acomodarlo tranquilamente entrar el coche y los bolsos en el maletero y ella sentarse tras el volante para comenzar el camino a casa.
Los espejos del auto se les hacían poco para mirar que algún vehículo la venía siguiendo de todas formas condujo por diferentes calles, para cerciorarse de que nadie la fuese siguiendo.
Hasta que por fin llegó a la casa de Omer, donde increíblemente se sintió segura nuevamente
Él, los estaba esperando, mientras ayudaba a bajar los bolsos y al pequeño, pensó que todo debía tener una explicación, que la mujer que lo había saludado con un beso en los labios sabría dársela llegado el momento.
En qué momento perdió de vista la verdadera razón por la que hizo todo esto.
Aunque se lo negará, lo cierto era que su punto débil era ella Emine o como fuera que se llamará, era un enorme punto débil
Cuanto más la conocía más cosas le gustaban de ella, a parte de su espléndido físico y es que no recordaba cuando había sido la última vez que había despertado ansioso por empezar el día, sólo sabía qué había sido hace mucho tiempo
Desde que ella estaba en su casa, todos los días se levantaba ansioso por verla, por oír su voz y todo lo que tenía que decir, por saber que la hacía sonreír, que la hacía fruncir el ceño, que le agradaba y que la enfadaba
Por ver aquellas manos estilizadas, jugando con el pequeño, deseando que lo rozará a él por accidente.
Se levantaba ansioso por conocer su opinión, por reírse juntos, ansioso sencillamente por estar con ella por compartir las comidas con ella por gastarle bromas y por compartir cada minuto y cada acontecimiento con ella
Era fácil hablar con ella, también le resultaba fácil escucharla y por supuesto por besarla, sí definitivamente tenía un punto débil y era Emine y esa debilidad que sentía por ella era la causante de que alargará más todo lo que tenía que hacer.
Lo cierto era que empezaba a doler y sabía lo que tenía que hacer.
Mientras entraba en la casa, recordó que ella solamente le había estaba mintiendo, lo recordó con la esperanza de contrarrestar la alegría que le daba el saber que ella estaba en su casa
Pero al subir la escalera, la miró por el ventanal sin que ella se diera cuenta, estaba frente al espejo mirándose con el hermoso vestido, que seguramente lo había comprado para la fiesta y comenzó a girar para ver como se movía la tela, él se quedó sorprendido y rápidamente su debilidad por ella se redobló al tiempo que se preguntaba si no sería algo grave lo que sentía por ella… sin importar Quien fuera
El bar Restaurant, donde se celebró el cumpleaños, superaba su capacidad por la cantidad de personas invitadas.
La homenajeada estaba sentada en un lugar privilegiado de la mesa principal
Había una banda tocando en vivo en el escenario y una gran torta de cumpleaños en el centro del salón.
Cuando llegaron al lugar, Iz salió a recibirlos y ella misma los llevo hasta su mesa donde los lugares estaban establecidos por nombres, obviamente Omer quedo al lado de la cumpleañera.
Luego de 2 horas, hablando con numerosas personas y mientras Iz mantenía ocupado a Omer, susurró al oído de este que necesitaba un vaso con agua.
Se abrió pasó entre la multitud, en lugar de acercarse a la barra o pedírselo al camarero, atravesó las puertas que la llevaron a un lugar vació, entro a una habitación mucho más iluminada y tranquila.
Se quitó los zapatos, y movió los dedos de los pies, luego se los volvió a poner y se acercó el fregadero para llenar de agua su copa de vino.
Se quedó allí un rato apoyada, disfrutando de la paz y la tranquilidad. A los pocos minutos se abrió la puerta, se sorprendió al ver a Omer
– Te estas escondiendo -pregunto él al cabo de unos segundos
No se -apresuro decir ella – pero entonces sonrió – bueno un poco -admitió finalmente
-Es una locura -dejo el cómo se comprendiera que necesitará escapar un rato – Nunca había visto una fiesta tan grande
-Muy cierto -le dice, -pero es muy aburrida si tú no estás a mi lado -por lo que la tomó de la mano y la llevó de vuelta al salón.
La noche transcurrió con Iz tratando de llamar la atención de Omer, pero esta vez sin poder lograrlo, él se mantuvo conversando con el resto de las personas en la mesa e incluyendo siempre en la conversación a Defne.
Por fin cerca de la dos de la madrugada termino la fiesta, Defne estaba agotada tanto física como mentalmente, en su mente no cabía como una mujer se podía rebajar tanto coqueteándole a un hombre que primero estaba casado y segundo no le prestaba la más mínima atención.
Mientras caminaba en el auto Defne, notó, un brillo divertido en los ojos de Omer
– ¿Qué sucede le pregunto? – un a vez que estaban en auto
-Nada – le dijo él y acomodo su asiento y la atrajo hacia él – estas hermosa esta noche
-Vaya creí que no lo habías notado
-Imposible no notarlo, eras la mujer más hermosa de la fiesta – le responde mientras le acariciaba la mejilla con la punta de la nariz – le
-Y eso debo creerlo
-Puedo demostrártelo si quieres
-Debo decir que no soy una mujer fácil de convencer
Cerro los ojos para disfrutar la placentera sensación que le provocaban la caricia de Omer que había ascendido hasta el óvulo y el cuello donde deposito un beso breve y delicado.
Prosiguió con sus besos ahora en la barbilla y después un roce con el labio inferior tras lo cuál capturo su boca por completo, con una intención juguetona, una y otra vez, hasta que la tercera los labios que ambos se abrieron para dar rienda suelta a su anhelo.
Omer tomó el rostro de ella entre las manos mientras le abría los labios instándola a hacer lo mismo sus lenguas bailaban juntas.
Defne, levanto la mano y le acaricia el cuello y el cabello de la nuca, en la extraña postura en qué estaban sus pechos se rozaban en el brazo de Omer y notó como sus pezones se endurecían, él también debió notarlo y no dudó en trazar un recorrido acariciante, desde su cara descendiendo hasta los hombros y más abajo hasta tomar un pecho con su mano, todo sin dejar de besarla.
Su mano se cerró sobre la piel mientras ella se debatía entre la poderosa sensación y el acuciante deseo de sentirlo aún sin la molesta ropa, ansiosa por tocar su piel le aflojó la corbata y empezó a desabrocharle los botones, hasta que pudo meter la mano, y comenzó a acariciar una suave piel y potente musculatura, entonces notó su miembro excitado, presionando contra la cadera, al tiempo que Dejado escapar un leve gemido
Ella echó la cabeza hacia atrás, para proporcionarle mejor acceso debajo de su blusa, ansiosa por ser acariciada, era una sensación tan agradable, era como si su cuerpo hubiera despertado por completo al contacto con sus manos, cada terminación nerviosa estaba viva y lo deseaba.
Acerco la boca a la de él nuevamente en un beso que era pura sed y lujuria mientras notaba que toda la piel le ardía al contacto con aquellas hábiles manos, un deseo como no había sentido antes, capaz de alejar todas sus inhibiciones todo razonamiento toda preocupación.
CONTINUARÁ.
