
CAPITULO 8
-Yo no lo maté, yo no soy una asesina – les decía Defne.
Luego de acusarla del asesinato del hombre, frente a todos los invitados, la llevaron a la sala donde estaban las grabaciones.
-Señorita, será mejor que coopere y nos cuente porque lo mató.
-Que acaso no me escuchan, les estoy diciendo que yo no lo maté.
-Llévensela a la patrulla – ordena el policía.
Así, esposada como la tenían, la pasaron por el frente de todos los asistentes a la cena
– ¿Adónde la llevan? – pregunta Omer.
-A la comisaría, ahí se quedará esta noche y hasta que nos cuente todo.
-¿Es necesario que la lleven esposada?
-Si, lo es, ella es culpable de homicidio.
-Creía que eso no lo decidía usted, sino un juez, y que todos somos inocentes hasta que se demuestre su culpabilidad.
-La señorita es culpable, con las pruebas que tenemos es más que suficiente.
– ¿Está usted seguro?, ¿tanto como para apostar su puesto de policía?, porque si no le quita las esposas y ella resulta ser inocente, usted será el primero a quien voy a demandar, por no darle el trato que se merece una persona inocente – le dice Omer, muy serio.
Luego de unos minutos, en donde el policía pareció sopesar las palabras dichas por Omer.
-Quítenle las esposas – ordena.
-Omer, te juro que soy inocente, no mate a ese hombre – dice llorando.
-No te preocupes, la verdad saldrá a la luz, no te dejaré sola.
Humillada, avergonzada y dolida, así se sentía, mientras permanecía en una pequeña sala donde la pusieron luego que llegaron a la comisaría.
No sabía si habían pasado minutos u horas, lo único que sabía era que los hombres no dejaban de hacerles preguntas.
-Entonces, explíquenos porque sale usted en las grabaciones.
-Esa no soy yo.
– ¿De verdad?, entonces tiene una cómplice, ¿Qué acaso tiene una hermana gemela?
-No, soy hija única
-Sí está tan segura que la mujer de las grabaciones no es usted, díganos quién es.
-Solo sé que se llama Mia, ella me contactó para que la reemplazara como asistente del señor Omer, solo por unos meses.
– ¿Qué más sabe de ella?
-Dios!, esto es una completa locura.
De repente se abrió la puerta, y entra Omer acompañado de otro hombre vestido con un traje muy elegante.
-Señores el interrogatorio terminó. – dice el hombre
-Y ¿Quién lo dice?
-Yo, como abogado de la señorita Defne, exijo hablar con mi defendida ahora, no tengo que recordarles que lo que acaban de hacer no tiene validez delante de un juez.
-Y ¿Por qué no lo tendría?
-Señorita Defne, estos caballeros, ¿le leyeron sus derechos? – ella negó con la cabeza – ¿le comunicaron que usted tiene derecho a hacer una llamada? y ¿a tener un abogado en el momento de su interrogatorio? – ella volvió a negar con la cabeza.
El hombre, que ahora ella sabía era un abogado, les dice a los policías.
-Por esas razones, nada de lo que ella haya dicho será válido ante un juez.
-Bien los dejaremos a solas con la acusada.
-Cuando se dirija a ella debe decirle señorita Defne, creo que usted no ha entendido el concepto de inocente hasta que se demuestre lo contrario – vuelve a hablar el abogado
Cuando los policías salieron de la habitación, el abogado se sentó frente a ella y Omer a su lado.
-Yo no mate a ese hombre, lo juro por mi abuela que es lo más valioso que tengo – dice ella angustiada.
Omer le toma la mano entre las suyas
-Te creemos, pero necesitamos demostrar que es así, por eso debes contarle al abogado todo lo que sabes, sin olvidar nada.
-No puedo
– ¿Por qué?
-Porque es muy vergonzoso, no puedo entender como fui a caer en una trampa tan tonta, además no sé si alguien creería lo que de verdad sucedió.
-No importa lo tonta que sea la historia, si logramos encontrar pruebas y demostrar que es verdad, usted quedará libre, así que por favor cuéntenos todo.
-Pero, podríamos conversar nosotros solos, no tengo cara para hablar frente a Omer.
-Si te resulta más fácil, te diré que yo ya sabía que, tú no eras la misma persona que la del video.
- ¿Cómo?
-Sé que no eres mi asistente, por lo menos no la que contrataron en la empresa, esa que se llama Mia.
- ¿Lo sabías?
-Por supuesto, pero te contaré como lo supe, cuando estemos de vuelta en la casa.
- ¿Crees que me dejarán ir?
-Esta noche, es imposible – le dice el abogado – se quedará aquí, y mañana durante la mañana un juez revisará su caso, confiamos en que todo salga bien y en la tarde ya podrá estar en la casa con su novio.
-Ahora cuéntanos todo – la insta Omer.
¡Dios!, como le iba a contar una historia tan absurda sin morir de la vergüenza o sin quedar como la más ilusa de las ilusas.
-Pero primero quiero pedirles que por favor no me juzguen, ya me siento suficientemente avergonzada al haber creído lo que les voy a contar.
-Lo prometo – le dice Omer
-Lo que usted me cuente, quedará solo entre nosotros nunca nadie sabrá lo que conversemos aquí.
Durante la siguiente media hora, les estuvo relatando paso por paso lo que había sucedido, desde el mismo momento en que recibió la llamada cuando estaba con su abuelita, luego cuando conoció a Mia, las cosas que ella le contó y lo que le mostró para que ella creyera que la historia de los vampiros era cierta, le contó la razón que le dio como excusa para convencerla de que la reemplazara en el trabajo.
Durante todo el tiempo que habló, mantuvo la mirada baja, no creía ser capaz de mirarlos y ver como sus ojos estaban llenos de incredulidad, y quizás hasta de risa, al pensarla una ilusa.
-Sé que quizás resulte estúpido que alguien haya creído esa historia, pero lamentablemente caí en la trampa que ella me tendió, ahora estoy segura de que ese hombre era de quien me hablaba Mia.
-Comenzaremos por ahí, buscaremos las razones que esa mujer tuvo para asesinar al empresario, además buscaremos a su compañero de trabajo, según nos cuenta, es seguro que él es cómplice de todo esto.
El abogado, deja el lápiz de lado y cierra el cuaderno donde había anotado todo y lo guarda en su portafolio.
-Con lo que nos contó tenemos más que suficiente para comenzar a buscar la verdad, ahora tenemos que irnos, los dejaré unos minutos a solas para que se puedan despedir
El hombre llama a la puerta y enseguida esta se abre y él sale de la habitación.
-Debes pensar que soy una tonta.
-Por supuesto que no, lo que creo es que tienes un corazón muy grande y que se aprovecharon de él, pero ya no debes pensar en nada por esta noche, prométeme que solo pensarás en mí y en que mañana a esta hora estaremos juntos en casa.
-Lo prometo, y gracias… por no dejarme sola
-Te amo, – le dice – no quiero hacerlo, pero debo irme, te prometo que será la última vez que nos separamos, nos vemos mañana, no olvides tu promesa, solo piensa en mí y yo haré lo mismo.
Luego le da un beso en los labios y ella no pudo evitar que las lágrimas rodaran por sus mejillas, cuando terminó el beso, él, con una ternura infinita se las secó, le sonrió, la abrazo, y se fue.
La trasladaron a una pequeña habitación que contaba con un baño y una cama, todo junto, se recostó en la cama y trató de hacer lo que le dijo Omer, pensar solo en él, recordó los pocos, pero hermosos momentos que vivieron durante estos días, pensó en ¿qué hubiese pasado si él no se hubiera interesado en ella?, ¿sí solamente fuera su asistente?, seguramente al igual que los policías no creería que su historia fuera verdad.
Que bien lo hizo todo Mia, pensó en cada detalle, no solo para engañarla, sino para inculparla.
Al final se durmió por un momento, solo para tener pesadillas, ella gritándole a todos que era inocente, pero nadie le creía, al final la encerraban en un lugar oscuro y húmedo.
Despertó asustada y sudando, no durmió el resto de la noche, cuando amaneció, aún estaba con los ojos abiertos y seguramente rojos de tanto llorar, pensaba en lo que sería de ella si no podía demostrar su inocencia, pensaba en su abuela, en los planes que tenían.
No podía creer el grado de maldad que podía existir en Mia, que no le importaba en absoluto que ella pagara por un crimen que no cometió.
A las once de la mañana la trasladaron a una sala, donde ya la esperaba Omer, la sentaron al lado de su abogado y cuando entró el juez, todos se pusieron de pie.
Primero habló un hombre que la acusó de ser quien a sangre fría mató a un empresario reconocido en el país, hombre que ella jamás había visto sino en la casa de Omer, mostró lo que para él eran las pruebas, y pidió que el tiempo que se demorara el juicio ella permaneciera en la cárcel.
Luego le tocó el turno a su abogado, el comenzó solicitando que le permitieran pagar una fianza aludiendo de que ella no tenía antecedentes anteriores, y que aun cuando se podía ver en la grabación que una mujer parecida a ella había ingresado a la habitación, no existían más pruebas que demuestren que ella es la asesina.
Luego de escuchar ambas partes el juez comenzó con las preguntas.
- ¿Además de la grabación, donde se ve a la señorita entrar a esa habitación, encontraron alguna prueba, como una huella en el arma homicida?
-Señoría, no hemos encontrado el arma asesina, suponemos que ella la escondió
-Entonces, hasta ahora no hay más pruebas que esa grabación.
-No su señoría – responde el fiscal
-Ahora, abogados, esta es mi resolución, se fijará una fianza de 100 coronas danesas, y quedará con arraigo nacional, se cierra la sesión- luego de eso se levanta y deja la sala.
- ¿Cuánto es eso en liras turcas? – le pregunta Defne al abogado.
-Aproximadamente 200 mil liras.
-2OO mil y ¿de dónde voy a sacar esa cantidad de dinero?
-No te preocupes por eso – le dice Omer, cuando llegó a su lado – lo importante es que nos podemos ir.
-Pero, ¿cómo no me voy a preocupar?, no tengo ese dinero.
-Defne yo los voy a pagar, ya le di órdenes al abogado para que lo haga.
-No puedo aceptarlo, ya me has ayudado mucho.
-Haz de cuenta que es un préstamo, ahora vámonos de aquí, debes estar cansada, y con hambre, luego de alimentarte te vas a la cama a dormir, es una orden.
Esperaron hasta que el abogado volvió a su lado, para decirles que ya se podían ir tranquilamente.
-No debe intentar salir del país – les dice, – señor Omer, nosotros nos vemos mañana entonces.
-Así será, estaremos en contacto, y muchas gracias por todo.
-No hay nada que agradecer solo hice mi trabajo, señorita – dice dirigiéndose a ella – todo saldrá bien, ya lo verá, nos vemos muy pronto.
-Nos vemos -le dice ella – y muchas gracias
Al final no fueron a la casa, Omer la llevó a un hotel.
-No podemos ir a la casa hasta que el juez nos lo permita – le dijo.
Pasaron por la recepción, allí le entregaron las llaves y él la llevó hasta la que sería su habitación.
Al entrar había sobre la cama una maleta, él la abrió y sacó de su interior una de sus pijamas y la llevó hasta el baño.
-Sé que debes estar deseosa de un baño con agua caliente, cuando vuelvas podrás comer y luego descansar.
Para cuando salió del baño ya con el pijama puesto, la comida estaba servida en la mesa de noche.
-Ven, tienes que comer algo antes de dormir.
-No tengo apetito.
-No importa, debes comer, estoy seguro que tu última comida fue el almuerzo de ayer.
-Bueno, sí, pero no quiero…
-Defne, por favor – le ruega, por lo que se sentó y comió de lo que le habían traído.
-Ves que sí tenías apetito – le dice, tomando la bandeja – ahora me voy, debes dormir.
-Omer – dice ella – no te vayas, por favor.
- ¿Te sucede algo? – le pregunta él asustado dejando la bandeja nuevamente en la mesa y acercándose a ella.
-Es solo que…
-Vamos dime.
-No quiero estar sola, tengo miedo, anoche tuve pesadillas, talvez te suene tonto, pero si las vuelvo a tener quiero que estés a mi lado para sentirme segura.
Él la mira y con una sonrisa le dice.
-Pero tendré que acostarme a tu lado, ¿no te importa?
-No – dice ella – además así puedo dormir abrazada a ti, por favor.
-Muy bien, lo haré, pero solo porque lo pides por favor, solo dame un momento, debo ir por mi pijama.
Para cuando él estuvo de vuelta ella ya estaba acostada y había dejado preparada la parte de la cama que él ocuparía.
Acostada y abrazada a Omer, encontró la tranquilidad que necesitaba.
-¿Defne? – escucha que le dice él
-Mmmm – fue su respuesta.
-Quiero preguntarte algo.
-Claro, dime.
- ¿De verdad creías que yo era un vampiro?
Ella abrió los ojos y levantó la cabeza, pensando que encontraría una sonrisa burlona en su rostro, pero no fue así, por lo que respondió con la verdad.
-Sí – solo eso le dijo
-Y aun así aceptaste tener una relación amorosa conmigo.
-Sí, lo siento Omer
- ¿Por qué lo sientes?, lo que me acabas de decir es lo mas hermoso que alguien me ha dicho,
¿entonces no te importaría compartir la eternidad conmigo?, claro en el caso de que sea un vampiro.
-Omer, eres un hombre maravilloso, ¿Quién no querría compartir una eternidad en tu compañía?
-Pero a mi me interesa solo compartirla contigo, ¿quieres?
- ¿Me estás preguntando si quiero que me muerdas y así estar juntos para siempre?
-Sí – le dice él
-Temía que no me lo pidieras – responde ella mirándolo a los ojos.
Omer la acomoda de tal manera en la que pudiera, en plena libertad, morder el cuello de su amada.
CONTINUARÁ.
